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China capitalista, en el siglo XXI,
¿toda la Humanidad vivirá bajo ese régimen?
por Jorge García Alberti
Una
de las palabras que más se utiliza en la actualidad
a nivel mundial es globalizaciónque,
en su acepción más común, se interpreta como el
dominio del mercado y la economía a nivel global,
por sobre todas las cosas.
Si nos retrotraemos a
los términos conocidos por todos, globalización
sería una fase más avanzada del capitalismo, es
decir del capital como elemento de producción para
la generación de riqueza.
El ingeniero Juan
Grompone, en su libro La Danza de Shiva, la
construcción del futuro, analiza la sociedad
capitalista en que vivimos y advierte que al
promediar el siglo XXI, toda la humanidad vivirá
bajo ese régimen y allí recién comenzarán las
dificultades del capital para seguir creciendo, lo
que producirá una crisis sobre el final de este
siglo.
En los último días,
la noticia de la aprobación de la llamada Ley de
Propiedad en China, que garantiza los mismos
derechos a las propiedades públicas y privadas, nos
coloca de cara a un gran cambio en el bastión
comunista de 1300 millones de personas.
La ley, que entrará
en vigencia el 1 de octubre de 2007, contiene 247
artículos y fue aprobada con los votos de 2799
diputados de la Asamblea Popular Nacional, tuvo sólo
52 votos en contra y 37 abstenciones. La discusión
de la misma duró 13 años en donde sufrió numerosas
modificaciones. Esto da la pauta de cómo evoluciona
la sociedad china y por qué las autoridades
interpretaron que este era el momento para que
entrara en vigor.
En el articulado se
puede leer que la propiedad del Estado, la
colectividad, el individuo y otros obligados es
protegida por ley y ninguna unidad o individuo puede
infligirla. Es la primera vez que tanto la
propiedad privada como estatal tienen los mismos
derechos y los analistas creen que es un paso más de
China para profundizar sus reformas económicas.
Paralelamente, el
parlamento chino aprobó la Ley de Impuesto sobre la
Renta de las Empresas, una medida que trata de poner
fin, en forma gradual, al trato preferencial que
tuvieron las inversiones extranjeras durante 20
años. En este caso, la vigencia será a partir del 1
de enero de 2008.
En el articulado, se
prevé una tasa única de impuesto a la renta, tanto
para empresas nacionales como extranjeras, que se
estipula en el 25%. Hasta ahora, solo las empresas
locales pagaban ese porcentaje mientras que las
extranjeras aportaban el 15%.
Las autoridades
chinas, están poniendo fin a la etapa de políticas
preferentes para captar inversiones externas que ha
logrado expandir en forma sustancial el desarrollo
del país, llevando las tasas de crecimiento
económico por encima de 10% anual en la última
década. A modo de ejemplo, China ha recibido 53.500
millones de dólares de inversión directa en el año
2003, 60.600 millones de dólares en el 2004 y 60.300
millones en el 2006. El pasado mes de diciembre, la
economía se expandió al ritmo más acelerado de los
últimos dos años.
El director del
Instituto de Investigación de Economía
Internacional, dependiente de la Comisión Estatal de
Desarrollo y Reforma, Zhang Yansheng, manifestó que
el capital y las divisas ya no constituyen el
principal problema para el desarrollo económico
chino, de ahí que pierdan el estatus de objetivo
prioritario para atraer inversión extranjera.
Por su parte, el
primer ministro chino, Wen Jiabao, señaló que su
país aspira a convertirse en un mercado de capital
maduro y dejó muy claro el objetivo.
Continuaremos
mejorando la calidad de las compañías que cotizan en
bolsa, estableceremos un sistema abierto, justo y
transparente del mercado y fortaleceremos la
supervisión del mercado de capital.
Cabe recordar que en
China, prácticamente la mitad de la riqueza nacional
la aporta el sector privado. El punto flaco para
China sigue siendo el sector rural, donde la
propiedad de la tierra es pública y es el Estado que
la otorga en régimen de usufructo por períodos que
llegan a los 70 años. Lo que las autoridades dicen
es que el medio rural aún no está preparado para la
privatización de la tierra porque falta un sistema
extendido de seguridad social. La nueva ley prevé
que la tierra sea requisada por interés público y
que se paguen indemnizaciones, subsidios para el
realojo y otras compensaciones si se toma alguna
medida de ese tipo.
El pronóstico sobre
el capitalismo que anuncia Grompone en su libro está
dando un paso más. Los uruguayos, ¿seremos capaces
de comprenderlo y aprovecharlo?..
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