Un festival de 25 años
Cine del 24 de marzo
hasta el 8 de abril

por Oribe Irigoyen

Desde el próximo sábado 24 de marzo y hasta el domingo 8 de abril, durante 16 días en sus 5 salas funcionando a plena programación, Cinemateca Uruguaya organiza el 25° Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay. Año tras año, desde hace un cuarto de siglo y coincidiendo con la Semana de Turismo y sus aledaños anteriores o posteriores, el amante o aficionado al buen cine tiene a su disposición en Montevideo una verdadera inundación de títulos y estrenos cinematográficos, que constituyen un amplio y muy diversificado espacio de exhibición de lo que se produce en el mundo.

 

 De igual modo, es bueno saber que dicho espacio resulta inabarcable para cualquier cristiano con alta capacidad de tiempo de ocio, pero resulta mejor conocer que, en efecto, las tentaciones de fruición en imágenes, pese a ser demasiadas, son reales, que hay para elegir y que la recompensa suele estar a la altura de las expectativas. Pues se trata de la consagrada y consecuente política de Cinemateca Uruguaya de crear el acceso del espectador uruguayo, al buen cine y al cine de autor, y más aún, relacionarlo con las más diversas culturas e identidades del mundo a través de las imágenes, acercarlo al conocimiento de películas y cineastas que difícilmente son exhibidos en circuitos comerciales.

 

 Esa política incluye de igual manera la promoción de autores y cinematografías poco o nada conocidos en Uruguay, la muestra en profundidad de un determinado realizador, una nueva tendencia fílmica, el descubrimiento para el público uruguayo a través de monografías. Ese es el perfil, apretado, del Festival de Cinemateca que llega a su 25 edición.

 

Organizado por la institución, el Festival cuenta con los auspicios de los ministerios de Educación y Cultura, Turismo y Deportes, Relaciones Exteriores, y de la Dirección de Cultura de la Intendencia Municipal de Montevideo. En la versión de este 2007, reúne a 126 largometrajes de 43 países y otro centenar de cortometrajes, que el espectador uruguayo podrá apreciar con la natural colaboración  de las embajadas, cinematecas y productores de los países presentes.

 

 Rasgos especiales

– Ese cúmulo de películas presenta en la edición de 2007 algunos rasgos particulares, el crecimiento de la presencia del cine latinoamericano, incluso de sus obras destacadas más recientes, sin obviar, claro el habitual bloque de cine europeo, asiático o estadounidense que estará presente. El otro rasgo distintivo proviene del particular acento que tendrá la muestra, en relación con el cine de los jóvenes, algunos de ellos ya consagrados, que no implica la ausencia de los maestros y cineastas ya aplaudidos por el Uruguay. Un tercer rasgo, de algún modo novedoso, resulta de la presencia de bloques de películas de cinematografías antes populares en el país y hoy de escasa presencia, como el caso del cine italiano.

 

Es por eso que, mientras se ultiman detalles de programación a cargo de los organizadores, se pueden distinguir algunas secciones que compondrán la misma.

 

 “Focus Italia”, reúne 20 títulos seleccionados entre las mejores películas italianas de los dos últimos años. Entre ellas se encuentran realizaciones de cineastas conocidos en Uruguay, Gianni Ameglio, Marco Bellocchio, Giuseppe Bertolucci, Vincenzo Marra, Pupi Avati. Esa presencia se complementa con una serie de documentales que amplía la visión de un cine que otrora era muy apreciado y que en los últimos tiempos ha desaparecido de la cartelera uruguaya.

 

Es la oportunidad de volver a tomar contacto con una herencia particularmente signada por el movimiento neorrealista, que sigue mantiene un activo punto de vista creativo y a la vez una visión irreverente del propio país, de su gente, de su actualidad. Y que adquiere resonancia en “La audiencia está abierta” de Vincenzo Marra, “Como la sombra” ( Marina Spada ), “Il mio viaggio in Italia” de Martín Scorsese, en donde el realizador estadounidense vuelve a sus raíces familiares, “La stella che non c¨é” (Gianni Ameglio ), “Pasolini, prossimo nostro”, documental de Giuseppe Bertolucci.

 

“Monografía Javier Rioyo”- En todas las muestras del Festival de Cinemateca suele ocurrir el rescate, la revisión o el descubrimiento de la obra completa de un realizador a través de monografías. Este año, contando con su presencia en vivo, el Festival homenajeará al español Javier Rioyo, que estará en concurso con su último film, “Don Quijote cabalgando en el cine”. Javier Rioyo, junto con su co-director José Luis López Linares, es una de las figuras consulares del cine documental actual y de la investigación a través de las imágenes. Desde sus búsquedas sobre la muerte de León Trotzky, en el excelente documental “Asaltar los cielos”, ya conocida en Uruguay, pasando por trabajo sobre Luis Buñuel o acerca de los españoles que quedaron diseminados por el mundo luego de la Guerra Civil Española, toda su obra será conocido en el Festival, sumando a los mencionados los siguientes films,”A propósito de Buñuel”, “Extranjeros de sí mismos”, “Alivio de luto”, “Esa vieja dama”.

 

America Latina en selección

– Con ese nombre se designa una de las secciones de mayor interés de la muestra. La misma pretende ofrecer un panorama latinoamericano donde aparezcan las mejores calidades cinematográficas recientes, una tarea difícil por tratarse de mostrar aquello creativo y autoral. Esa necesaria selección de lo mejor comprende.puntos altos de la producción de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, México, Perú, Uruguay y Venezuela. Ella se concreta en títulos mencionables como “Nacido y criado” de Pablo Trapero,”Fantasma” de Lisandro Alonso,”El atraco” de Paolo Agazzi, “American visa” de Juan Carlos Valdés, “Antonia” de Tata Amaral, “Intervalo clandestino” de Erick Rocha,”El cielo de Suely” de Karim Ainouz, “O cheiro do ralo” de Heitor Dalia, “El trato” de Francisco Norden, “Páginas del diario de Mauricio” de Manuel Pérez, “El Benny” de Jorge Luis Sánchez, “El cobrador” de Paul Leduc, “Sangre” de Ernest Escalante, “Carnaval en Sodoma” de Arturo Ripstein, “La prueba” de Judith Veles, “Habana,Habana” de Alberto Arvelo, “La ciudad de los escribanos” de José Velasco, “Yo pregunto a los presentes” de Alejandro Guzzo. Y del Uruguay, “El baño del Papa” de Enrique Fernández.

     

“Los maestros y los nuevos”, esta sección muy amplia tiene la característica de combinar la obra más reciente de cineastas conocidos o consagrados por el público. A los ya mencionados Ameglio o Bellocchio, corresponde agregar las películas de Antonioni, Soderberg, Won Kar-way, Aki Kaurismaki, los maestros si se quiere.

 

Pero uno de los acentos más destacados de la 25ª. edición  es su atención hacia nuevas figuras de la cinematografía mundial, que han despertado el encomio de la crítica especializada o implican un verdadero descubrimiento de talento y creatividad.

 

Así, pueden mencionarse al chino Jia Zhang-ke ( “Dong, naturaleza muerta” ), los japoneses Seijin Suzuki ( “Opereta tanuki gotem” ) y Nobuhiro Suwa (“Una pareja perfecta” ), la húngara Gyula Nemes ( “Mis medias naranjas” ), la italiana  Marina Spada ( “Como la sombra” ), el español Daniel Sánchez Arévalo ( “Azul oscuro casi negro” ), el catalán  Marc Rocha ( “Desd´agost” ). A esa serie de jóvenes cineastas habría que agregar a los cuatro jovencísimos italianos reunidos tras el lema colectivo Amanda Flor en el film “La reeducación”, al  belga Xavier Cristiaens ( “La camella blanca” ), el realizador marginal ruso Murad Ibragimbekov (“Tres muchachas” ) y al tunecino emigrado Mourad Boncil ( “El color del sacrificio” ).

 

Desde luego, hay más secciones en el 25° Festival, pero sobre todo muchas, muchas más películas.

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