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Iberoamérica desorientada
entre el Atlántico y el Pacífico
por Prof. Bernardo Quagliotti de Bellis
Región
de territorios desordenados
Asistimos a una profunda evolución de conceptos,
criterios y definiciones, respecto a los objetivos
de la necesaria cohesión política, económica, social
y educativa de los pueblos de Iberoamérica y el
Caribe. En particular, los ubicados en el Cono Sur,
quienes desde muchas décadas manifiestan
constantemente -pero sin reacción positiva- que el
ordenamiento de sus respectivos territorios,
es el instrumento más valioso para favorecer el
desarrollo armónico de todas las regiones y
subregiones de la región, con el objetivo de
establecer un marco global equilibrado, donde la
diversidad de las características territoriales que
presentan las mismas, puedan ofrecer una similar
oportunidad -con sus lógicas variables- para que
los pueblos sudamericanos puedan alcanzar el
bienestar socio-cultural-económico, del cual se
habla tanto en los discursos, pero que tímidamente
se concreta en los hechos.
El
asunto no se circunscribe en imitar
sistemas de desarrollo que, temporal y espacialmente
han tenido éxito en determinadas partes del mundo,
como ha sido el caso de la comunidad de naciones
europeas, o en la actualidad el del gigante asiático
Una
política territorial mercosuriana
Para
concretar tan importante destino, los gobiernos
deben tratar de dirigir la opinión pública a favor
de una nueva cultural territorial compartida por
los Estados Miembros, con el fin de equilibrar,
paulatinamente, grados de desarrollo cultural,
político y económico.
Recientes estudios han detectado que las
disparidades de desarrollo entre Estados
sudamericanos, e incluso, entre zonas de un mismo
Estado, hacen persistir históricas desigualdades
que, en el tiempo que vivimos, tienen rasgos
absolutos de incomprensión.
Uno se
pregunta: ¿por qué ocurre esto?. La respuesta no es
difícil de articular. El grave problema es que en
realidad no existe -ni a nivel de Estado, menos a
nivel de Mercosur, ni que digamos de toda América
del Sur- una estrategia común de desarrollo
territorial equilibrado. Las recientes
visitas , tanto de Bush como de Chávez; tras el
telón Brasil y pasos más atrás Argentina; lo han
demostrado. Iberoamérica toda, desde el río Bravo
hasta el canal de Drake, sigue presentándose en
ínsulas; con conceptos excesivos -por no decir
lujuriosos- de soberanía y poder, que le impiden
concebir una identidad continental,
como fruto real y auténtico de la sumatoria de las
identidades particulares de sus pueblos.
La
estrategia de cualquier Estado no puede
desvincularse de las estrategias de sus vecinos.
Esta postura introduce en el análisis moderno un
concepto indicativo: la estrategia de desarrollo
territorial se debe ubicar y desarrollar en el
escenario de lo supranacional. Es momento de
practicar la macropolítica, para poder acomodar
nuestras acciones con nuestros destinos. Sólo en
una crisis se hace propicia esta posibilidad de un
nuevo ritmo.(Abel Posse).
Iberoamérica y sus interminables paradojas
Iberoamérica sigue en el centro de su eclipse,
tomando la imagen del citado pensador y diplomático
argentino Abel Posse. Agrego: una simple reflexión
permite comprobar que si los primeros ciento
cincuenta años de la colonización (1680-1830) se
caracterizaron por la vinculación de extensas
regiones en torno a ciertos polos de desarrollo; en
lo siguientes ciento cincuenta años (1830-1890) se
produjo el debilitamiento de aquellos históricos
vínculos interregionales.
Iberoamérica aún se presenta como la región de las
paradojas. Alguien, acertadamente la describió: *
Países ricos con gran parte de su población pobre.-
* Sus capitalistas no tienen capitales, porque los
suyos -a escala mundial- resultan migajas.- * En
las aglomeraciones urbanas, fundamentalmente en las
megalópolis, sobran los hombres sin tierra y en
extensos sitios vírgenes sobran las tierras sin
hombres.
En
las cumbres de los gobiernos
¿de qué integración se habla?
Juan
Bautista Alberdi, en cierto momento dijo: La
América está mal hecha. Es menester recomponer su
carta geográfica-económica-política. Es un edificio
viejo construido según pensamiento que ya ha
caducado. Nadie reflexionó el alcance de
lo expresado por Alberdi; y fue así que el tiempo
que se se extiende desde el abuelo y al nieto ( el
siglo XX) , permitió una aculturación que ha llevado
a los pueblos iberoamericanos al debilitamiento de
las raíces de sus históricas identidades. Eduardo
Galeano lo tipifica como la macdonaldización
del pensamiento.
Al
hablar de integración -en toda la extensión del
concepto- es imprescindible analizar las
implicaciones políticas de la planificación
(nacional y regional). Por tanto resulta muy
importante actualizar en toda su amplitud y
profundidad, los objetivos geopolíticos que los
pueblos iberoamericanos quieren alcanzar, desechando
aquellos otros que desde fuera quieren imponerles.
Desde la
cátedra he preguntado en variadas oportunidades, en
diversos países del continente iberoamericano, a
diferenciados asistentes en edad y estudios, por la
nacionalidad de los grandes héroes, de las más
distinguidas figuras en literatura, pintura o
música; he citado reconocidas obras literarias
preguntando por sus autores o respecto a su
oriundez, Un silencio rotundo fue, en el 99% de los
casos, la respuesta.
La
aculturación llevada a cabo por los mass-media,
ha entronizado en las generaciones
contemporáneas -infantiles, adolescentes y
mayores- una cultura globalizante apártrida, que
va eliminando, despiadadamente, los escasos
vestigios de una real autenticidad.
Rómulo
Gallegos, en su novela Canta Claro
presenta a su personaje Florentino -que es un
Martín Fierro del siglo XX- y por quien rescatamos
la esencia del pensamiento del destacado autor e
ilustre político de otra Venezuela. Reflexionaba
Florentino: Vivimos en un aislamiento
injustificable del resto del continente americano;
nada o muy poco se sabe de nosotros mismos, en tanto
que conocemos los más mínimos detalles de los
extraños. Nuestra intelectualidad se nutre de la
sabia europea, como nuestro comercio de sus
productos y, generalmente llegamos a interesarnos
más por los problemas políticos y sociales que allá
se resuelven, que por las propias necesidades que
aquí piden urgentes solución.
El
eclipse iberoamericano
Uso el
término eclipse, tomado del reconocido
autor y diplomático argentino Abel Posse, cuando
describe la situación de Argentina de los últimos
años en El eclipse argentino, -en
algo similar a la oriental- donde no derrocha
acierto, objetividad, y verdades a toda
vista. Recuerdo las palabras de Francisco
Bataller -administrador de la dirección de
relaciones exteriores de la Comisión Europea-
cuando manifestó en un cónclave realizado en San
Pablo: La idea de una sola América Latina es
un concepto que no ha sido fructífero en términos
prácticos ni ha servido excesivamente como guía
política, aún a nivel regional. Por el contrario, la
naturaleza de la integración y unidad
latinoamericana se ha mantenido en el reino del mito
o de la utopía.
Continuando con el análisis, concuerdo nuevamente
con J.B. Alberdi, cuando éste reflexionaba:
América ha olvidado que si la
descentralización fue un arma de circunstancias para
destruir al antiguo gobierno español, después de
logrado eso, no podía servir a la América
independiente, sino para debilitar su propio poder
moderno.
En
artículo reciente, (Crónicas,16/03/07), la
Arquitecta Isabel Viana, refiriéndose al
eclipse
uruguayo, y haciendo referencia al taller convocado
por el novel Gabinete Ministerial de Innovación
creado por este gobierno en abril de 2006,
manifestó: El Taller fue muy poco innovador.
La lectura de su agenda evidenció que el análisis y
los planteamientos del tema se hacían desde el más
de lo mismo, que difícilmente genera cambios
sustantivos. Es que, como
anteriormente la citada especialista había indicado
que en Uruguay, poco se
administran los recursos territoriales, respecto a
los cuales hay carencias básicas de conocimiento,
valoración y gestión.
Se
está dejando sin cuerda al reloj de la historia.
Pareciera que se hubiera paralizado el tiempo de
pensar profunda y seriamente; de construir -no
castillos en el aire, como dice la canción- , pues
tener responsabilidad civil y política no lleva a
perder la sonrisa ni conjugar un llanto. Los medios
de comunicación -escrita y más aún la audiovisual,
responsables colectivos- deben reflexionar sobre la
fuerte influencia que ejercen en la sociedad. El
negocio de la crítica, de la mala noticia y del
escándalo, deben ceder ante noble función educativa
y creadora. Como señala el
citado Abel Posse: De la
enfermedad colectiva al renacimiento .
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