“Evolución del pensamiento
geopolítico: un diálogo entre
la geografía y la historia”

por el Dr. Ph. Phil Kelly
Emporia State University U. S. A.

Comentario al reciente libro:

del Profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

 

Es un honor realizar un comentario  de este libro por varias razones.

 

Primero, como describo a continuación, el libro es un excelente repaso del pensamiento geopolítico que evoluciona a través de los siglos por teóricos excelentes en el mundo Occidental.  Con claridad, el texto contribuye en el campo de la Geopolítica; extiende la teoría y profundiza en la misma.

 

Segundo, Bernardo Quagliotti de Bellis ocupa  él mismo un lugar de importancia en el pensamiento  geopolítico dentro del hemisferio occidental, a partir de  la fundación en 1979 de la Asociación Latinoamericana de Estudios Geopolíticos e Internacionales dirigiendo, además,  la revista GEOSUR, un forum líder para el intercambio de ideas y pensamientos geopolíticos de las Américas.

 

Tercero, con derecho, Quagliotti de Belllis,  es un erudito líder de la geopolítica,  quien habiendo ya publicado una gran variedad de libros, artículos y estudios de investigación,   ha  logrado ser uno de los primeros en presentar, el concepto geopolítico de integración e incluirlo en el  léxico de la geopolítica latinoamericana.

 

 Cuarto, en un aspecto personal, he publicado un número de artículos en GEOSUR- en algunos casos, artículos experimentales de mis ideas   que quería compartir con otros,  pero por escrito.  Él ha sido muy amable al aceptar mis manuscritos para  su publicación y su ayuda ha contribuido en relación a  mi carrera académica y mi investigación en la política.

 

Para todos nosotros, ante este importante  y maravilloso estudio de la Geopolítica, le extiendo nuestros saludos y agradecimiento por su guía y contribución.

 

 

El libro es de vital importancia en el tema de la geopolítica.  Bien escrito y organizado, con una investigación sólida, hábilmente ilustrado con mapas y diagramas, las diferentes teorías y conceptos excelentemente analizados, este texto provee al lector conocimiento de esenciales períodos históricos y las mejores descripciones en la evolución del pensamiento geopolítico.  Además, el alcance del autor es universal, por su amplio conocimiento,  que incluye el Oriente, Mediano Oriente y África, así como Europa y las Américas.  En particular, Quagliotti de Bellis  es un experto al definir conceptos y teorías, para mí algo de vital importancia para el estudio de la Geopolítica, y luego él une tales generalizaciones con eventos y personalidades.  Asimismo,   contribuye en forma muy amplia al revisar y comparar a los autores clásicos, sus programas e ideas.   Ilumina temas geopolíticos en general, conectando a éstos con eventos históricos, con citas de autores excelentes  y, por tanto, con la evolución del desarrollo político.  Debo aclarar que gocé mucho leyendo su libro  y que me sentí estimulado por el alcance de los conceptos vertidos.

 

Dentro de esta descripción, el libro  de Quagliotti de Bellis debería ser leído especialmente por eruditos norteamericanos de Relaciones Internacionales y de Geopolítica, pues su trabajo contiene un método valioso que la mayoría de nosotros no ve,  fuera del hemisferio sur.  Su estudio de la Geopolítica tiene un gran alcance,  mientras que el nuestro, el  del Norte es mucho más limitado en magnitud.  El libro  posee interés en teoría e historia, las que se aprecian muy poco en el pensamiento geopolítico existente de los Estados Unidos.  Por ejemplo, Quagliotti de Bellis, con metodología interdisciplinaria,   examina geología, religión, antropología, música con relación a la Geopolítica.    También nos proporciona el pensamiento de los antiguos; de  la Edad Media y de la Época Contemporánea, porque todas esos tiempos son importantes para comprender el presente y soslayar el futuro.  La vitalidad y la inteligencia de todas las épocas están vivas en este libro  de Quagliotti de Bellis , los cuales deben ser consideradas  de vital importancia para nosotros.

 

De particular importancia para mí, como teórico en el campo de la Geopolítica, son varias las  secciones destacadas del libro.  Por ejemplo, en las páginas 99-112, “La apreciación política,” Quagliotti  de Bellis sugiere seis “etapas relacionadas una con otra, las cuales son profundas para construir y extender el modelo geopolítico.  Apoyo sus intenciones de aplicar fórmulas matemáticas/estadísticas en teorías posibles de evaluación (p.103) y para delinear probables relaciones que pueden ser aplicadas a la política exterior (p.106).  Los ciclos de Modelski y de Kondratieff también son muy apropiados en el modelo geopolítico (p.154-157).  Finalmente, sus proyecciones políticas hacia el futuro (p.177-184) deberían alertar a sus lectores a situaciones importantes.  Todas estas áreas y otras analizadas  en el libro,  han provocado  mi investigación y motivación para una mayor construcción teórica.

 

Al estar muy estimulado por este libro, sentí que era apropiado para este comentario,  enumerar lo que creo que son varias áreas de comparación entre la Geopolítica de estas dos partes de nuestro Hemisferio Occidental.  ¿Está empezando a aparecer entre Sur y Norte  una convergencia y fertilización de intercambio de métodos? O bien, ¿cómo podríamos incrementar esa convergencia y fertilización de intercambio de ideas en el presente y en contactos futuros?  De cualquier modo, el libro de Quagliotti de Bellis debería  ser el punto de partida vital en este nexo.

 

En una primera comparación entre la geopolítica del Norte y del Sur, veo diferentes ambientes propios de receptividad para el estudio y la práctica de la Geopolítica: el ambiente latino, creo es más fértil que la norteamericana.  En el Cono Sur, abundan  excelentes revistas geopolíticas. El tema de la Geopolítica es ampliamente reconocido como legítimo y se enseña en las universidades y escuelas militares y las políticas nacionales y extranjeras incorporan ampliamente el acercamiento geopolítico en la determinación de los objetivos nacionales. 

 

En claro contraste, la Geopolítica en círculos académicos estadounidenses  y gubernamentales retiene el estereotipo fascista verdaderamente obtenido durante la Segunda Guerra Mundial en reacción a la Alemania nazi y el término, rara vez aparece en títulos  de libros y en su contenido. Sin duda, los mejores modelos académicos de Relaciones Internacionales en los Estados Unidos continúan siendo el realismo y el liberalismo, con un constructivismo social posiblemente emergente, pero la Geopolítica todavía permanece más allá de la discusión.  Recuerdo que recientemente era difícil conseguir paneles geopolíticos en conferencias,  aún aceptados por la Asociación de Estudios Latinoamericanos, nuestra primera organización en esa área académica.

 

Segundo, los orígenes geopolíticos de las dos Américas se derivan de fuentes separadas. En el caso sudamericano, particularmente de Alemania , España, Francia e Italia;  mientras que en el caso norteamericano de Inglaterra.  Los estudios de Friderich Ratzel, Karl Haushofer y de Vidal de la Blache influenciaron a escritores del Cono Sur, y el   frecuentemente leído Richard Henning y el texto de Leo Korkölz, Introducción a la Geopolítica  viene directamente de la escuela geopolítica de Munich de 1920.

 

 El inglés Halford Mackinder inspiró a varios escritores americanos tales como Nicholas Spykman, George Kennan y Walter Lippmann y su premisa de “tierras interiores” todavía se refleja en el pensamiento estratégico y político estadounidense. Sin duda, las políticas estratégicas de los Estados Unidos reflejan muy de cerca el pensamiento  marítimo tradicional y los estratégicos balances de poder de los ingleses y, en forma más distante, de los japoneses.

 

 Si bien fuentes indígenas asimismo aparecen en ambos continentes, ellas se originan desde diferentes puntos de partida.  En Sudamérica, estos orígenes crecieron de las tradiciones incas y araucanas. Los descubrimientos del Nuevo Mundo para Colón y subsecuentes exploradores y luego  para el sueño de Simón Bolívar, en un continente testigo de varias guerras que  cruzaron el continente de noroeste a sudeste hasta llegar a conquistar casi todo el territorio sudamericano,    llevó  a Brasil  a emprender su “marcha hacia el Oeste” y la consiguiente  resistencia hispano-americana por el temor a dicha expansión.

 

En contraste, las fuentes geopolíticas provinieron del temor temprano de los Estados Unidos al cerco de los “shatterbelts” fronterizos creados por franceses, ingleses y españoles enclavados en América Central y el Caribe, asociados con varias naciones indígenas, que lo llevó a dictar  la Doctrina Monroe que reflejaba un deseo de aislamiento y no participación en  los conflictos europeos; colonización de la cuenca del Mississipi y la expansión hacia el Pacífico; las guerras con Méjico y España; el interés en establecer una esfera de influencia en Centroamérica ; confianza en el poder de la marina y un rechazo a tomar responsabilidades al convertirse en una Gran Potencia.

 

Tercero, los dos continentes reflejan paisajes geopolíticos muy diferenciados.  En el Norte, predomina la estratégica perspectiva de la Eurasia Noratlántica, una visión que sigue la recomendación de Mackinder-Spykman de que la seguridad americana descansa sobre los puertos europeos y asiáticos divididos.  Conectado a esta política de seguridad nos referimos a la Doctrina Monroe que evita los “shatterbelts” latinoamericanos, como  a posibles  alianzas hostiles contra los Estados Unidos entre Estados asiáticos, europeos y americanos.

 

Actualmente,  Estados Unidos ejerce  la  hegemonía mundial. Rico en tecnología y recursos, con un gobierno confiable; unido desde el Atlántico hasta el Pacífico; de cultura y sistema político anglo-sajón internacional con  alcance militar, pero vulnerable a ataques terroristas y dominio sobre Centroamérica,  su esfera tradicional de influencia a lo largo de su frontera sureña. Solamente Méjico  , representa un aliado político y económico importante para los Estados Unidos.

 

Sudamérica está dividida políticamente, menos rica y poderosa que su vecino del Norte y, además, ninguna de las repúblicas hispanoamericanas,  pueden competir con el lugar, riqueza y poder del vecino portugués, Brasil. Con la excepción de éste, ninguna república de origen hispano podría ser considerada como una potencia continental. Chile y Argentina han fracasado durante siglos en alcanzar un estatus marítimo continental por razones topográficas, de clima, distancia, debilidad nacional y oposición de otros Estados. 

 

 Ninguna república sudamericana se ha presentado como  un aliado importante de los Estados Unidos, de las potencias más grandes de Asia o Europa; aunque hasta hace poco tiempo Brasil tuvo una “amistad especial” con los yankis y es probable que ello continúe en forma tácita.  Brasil es superior a las diez repúblicas sudamericanas en poder económico y militar,  y todavía guarda   potencial para establecer enclaves en las orillas del Pacífico, aunque esta expansión territorial,  más bien enfrentaría un rodeo de resistencia.  A pesar de la independencia  de Sudamérica del control de los Estados Unidos, la posición del continente es más distante y periférica a rutas de mayor intercambio comercial, poblaciones, tecnología y sucesos políticos-estratégicos (que en este último caso, resulta, tal vez, afortunado).

 

México, que ha sido ignorado por escritores geopolíticos norteamericanos,   actualmente  se ha convertido en el segundo socio más importante para el intercambio comercial (después de Canadá y antes de Japón); manteniendo el mayor valor estratégico (y de responsabilidad) para los yanquis. Centroamérica es también importante como una “pared” contra los “shatterbelts” y los dominios decadentes de Eurasia, por la cual la Doctrina Monroe fue dictada para oponerse.

 

El Caribe, el “lago de Estados Unidos” hasta hace poco llevó a que  el ejército norteamericano y las fuerzas económicas intervinieran cuando aparecieron vacíos políticos y de poder estratégico. Se aprecia un reciente fenómeno:  el intento de activismo de la China central; sus propósitos en el control del canal de Panamá; su ayuda a los insurgentes maoístas en Colombia, su respaldo a Hugo Chávez en  Venezuela y a Fidel Castro de Cuba, y la facilidad que ofrece el establecimiento de un “contenedor de carga”  en las Bahamas.

 

Cuarto: temas políticos de grandes escritores difieren entre los dos continentes.  Veo por lo menos cinco temas dominantes entre los autores sureños: la expansión territorial brasileña, colonización y seguridad fronterizas, integración regional, planificación y desarrollo nacional y objetivos políticos nacionales extranjeros.

  

Los escritores norteamericanos se han dedicado más a  enfocar materias estratégicas: a) intervención en las fronteras y tierras centrales de Eurasia; b) mantenimiento de la  fuerza militar  marítima; c) rutas de intercambio comercial y puntos de barricadas vitales y de bases fronterizas; d)  la ampliación  de la Doctrina Monroe que ahora se extiende hasta la periferia de Eurasia.  Cuando existe un interés político en América Latina, la mayor preocupación se centra en: a)  la estabilidad centroamericana y el servilismo; b) la expansión brasilera; c)  la diplomacia interamericana y d) las zonas de tensión o conflicto en Sudamérica. 

 

Los eruditos del Norte también parecen más preocupados por  examinar la teoría, conceptos y temas de escritores excelentes.  Se da muy poca atención a la integración regional y al planeamiento nacional y desarrollo. Para mí, ha habido escasa  convergencia en temas y acercamientos entre escritores del Norte y del Sur, con excepciones, como la actividad académica y diplomática de Brasil en estos temas. Esta falta de convergencia no es sorprendente, dado los bajos números de autores que se refieren a la Geopolítica, especialmente en Estados Unidos  y los enfoques  contrastantes en lo geoestratégico y  los escenarios nacionales descritos anteriormente. 

 

Quizás un área que podría iniciar un intercambio productivo entre escritores sería en lo relacionado a establecer un modelo geopolítico poniendo a Sudamérica como la región solicitada. Otra sugerencia llevaría a establecer comparaciones entre el Mercado Común del Cono Sur (MERCOSUR) y el Área de Libre Comercio (ALCA),  y simultáneamente, realizar estudios respecto a cómo cada uno de esos propósitos  podrían ser reforzados  y quizás, algún día, unidos.

 

Para dar más vitalidad e importancia a nuestros intereses geopolíticos comunes, ofrezco estos ejemplos que en mi opinión podrían dar fuerza al estudio y contribución de un interés académico y público en la geopolítica en los Estados Unidos. Necesitamos un reconocimiento de la  Geopolítica como teoría legítima en Relaciones Internacionales y de base para establecer  una política exterior, que debería ser estudiada en nuestras escuelas y aplicado a nuestros asuntos internacionales.

 

 Un mayor acceso que uniría más a los eruditos en  Geopolítica , del Sur y del Norte. Aquí, podríamos sugerir: formación de una asociación académica  de geopolíticos de las Américas; un mayor intercambio entre  facultades  universitarias; una  mejor circulación de revistas y libros relevantes; la expansión de publicaciones en la red con boletines en internet relacionados a la Geopolítica; esfuerzos comunes en el desarrollo, refinamiento y aplicación de modelos, teorías, asunciones y conceptos.

 

Finalmente, considero que el reciente  libro de Quagliotti de Bellis  es un gran inicio para empezar esta aventura.

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