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Los famosos arándanos que se producen
aquí, pero pocos uruguayos conocen
Informe de los Ing. Agr. Francisco Vilaró, Ing. Agr.
Jorge Soria
de la Oficina de programación y política
agropecuaria Opypa
Las principales
empresas comercializadoras
establecidas a nivel
regional han adquirido
derechos de
exclusividad de la mayoría
de los nuevos
cultivares, restringiendo
su multiplicación
local.
Desde que con motivo de la visita a
Uruguay del Presidente norteamericano Bush se
mencionó como ejemplo el interés en las
exportaciones de arándanos, muchos uruguayos
empezaron a interrogarse qué alcance real tenía la
producción en el país de esta fruta que la mayoría
de los uruguayos desconoce totalmente. Tiene
generalmente un color azulado es redondo y es mas
chico que una frutilla. Los productores cuando son
consultados de porque no se los vende en el mercado
interno argumentan que la demanda supera la oferta.
Lo concreto es que son escasos, los locales de
ventas de frutas donde se los puede encontrar lo que
exhiben no son de buena calidad. Lo que se puede
leer a continuación es un informe de la Oficina de
programación y política agropecuaria (OPYPA) del
MGAP que permite tener una aproximación al fenómeno
de los arándanos en el Uruguay
En los últimos tres
años los arándanos se han transformado en un rubro
atractivo
para productores frutícolas
tradicionales y nuevos inversores
fuera del sector.
Actualmente unos 80 productores cultivan alrededor
de 500 hectáreas,
y el cultivo tiene un potencial
interesante en la generación de empleo y de divisas.
Recientemente, el
conglomerado de los arándanos fue seleccionado en el
Programa de Apoyo a la Competitividad de Cadenas
Productivas de la Oficina de
Planeamiento y
Presupuesto.
En esta oportunidad
se entiende de interés presentar la visión de
técnicos del INIA sobre la potencialidad del cultivo
en Uruguay.
Uruguay cuenta con
alrededor de 500 hectáreas distribuidas en el
Litoral Norte (cosecha octubre-noviembre) y en
segundo lugar en la zona Sur (cosecha
noviembre-diciembre), con plantaciones relativamente
nuevas. La primera plantación fue en 1988 pero su
desarrollo acelerado se inicia a partir de los años
2000; en 2006 podría superar las 70 toneladas
exportadas.
El importante
crecimiento, sobre todo en el Litoral Norte se
explica, entre otros factores, por empresas e
inversores instalados en Argentina que se extienden
a nuestro país. La infraestructura existente,
relacionada con las empresas citrícolas,
disponibilidad de mano de obra y mayor precocidad de
cosecha explican en gran parte esta localización.
Las plantaciones en esa región son de mayor tamaño
que en el Sur, llegando a 100 hectáreas por unidad
productiva.
Otras regiones de
nuestro país no desarrolladas aún pueden tener
ventajas desde el punto de vista agroclimático. La
extensión del período de cosecha por el momento es
limitado (octubre a mediados de diciembre) respecto
a las posibilidades, pudiendo duplicarse fácilmente.
Por el momento, esto no ocurre debido al menor
precio relativo que se espera durante ese período
extendido de cosecha.
El área se encuentra
en franco crecimiento en Uruguay, y se estima que se
podrían alcanzar 1.000 hectáreas en un futuro
cercano. Empresas multinacionales, alguna de origen
chileno, con importante inserción en ese país
Argentina, facilitan la comercialización del
producto mediante canales establecidos. También se
constituyen en oferentes de algunos insumos como
material de plantación e incluso tecnología de
cultivo. El perfil de las inversiones en nuestro
país, responde en general a sectores no vinculados
con la producción intensiva tradicional.
Uruguay por el
momento accede sólo al mercado europeo por vía
aérea, y está esperando se completen los requisitos
legales para su acceso a Norteamérica. A
nivel local el
consumo es muy reducido aún y no se procesan
volúmenes significativos. En esta temporada se ha
comenzado el congelado en algunas plantas. Se
requiere contar con infraestructura de poscosecha,
debiendo asegurar
el enfriado rápido
desde cosecha y mantenimiento de la cadena de frío.
Todo el proceso debe cumplir normas de manejo
certificadas para acceder a mercados del exterior.
Las principales
limitantes para su expansión serían la
disponibilidad de mano de obra (10 personas/hectárea
durante la cosecha), suelos y material de plantación
apropiados, además de calidad de agua para riego
(baja salinidad y pH). Requiere
una importante
inversión por hectáreas, sobre todo relacionada con
esos dos puntos. Con el material genético disponible
actualmente los suelos deben ser
modificados previamente a su instalación. Alrededor
de US$ 4.000/hectárea en
aporte de material orgánico como enmienda de suelo,
se requieren para cumplir los requisitos del cultivo
en el Norte.
En el Sur esta cifra puede ser superior. Las
plantas insumen US$ 5.000 a 6.000/hectárea pero si
se utilizan variedades protegidas implica al
menos 30% más.
Otros costos se
derivan de la instalación de riego, protección
contra heladas, cobertura de suelo y labores de
cultivo (al menos US$ 5.000 más). El costo anual
de mantenimiento
implica riego, control de malezas, poda y
aplicaciones de plaguicidas en cantidades limitadas.
Existen algunos
agrupamientos de productores que pueden facilitar
acceso a mercados, insumos, etc. (Asociación
Nacional de Productores Arándanos de Uruguay ANPAU-
en el Sur y la Cámara Uruguaya del Arándano CUDELAR-
a nivel nacional).
Material genético
En Uruguay y
Argentina predominan variedades pertenecientes al
grupo de Arándanos Altos del Sur, mientras que en
Chile también se utilizan en el sur los Arándanos
Altos del Norte, de mayor requerimiento de frío. Los
pertenecientes al grupo de Ojo de Conejo son menos
preferidos para la exportación, aunque presentan
menores requerimientos de suelo comparados con los
Arándanos altos
y son bastante
importantes en los Estados del Sur de EE.UU. Por lo
general son de cosecha más tardía que los del otro
grupo. Avances recientes en mejoramiento genético
han permitido obtener cultivares de este grupo de
calidad similar a la de los Arándanos Altos.
Las variedades
difundidas son en su mayoría originadas de EE.UU. y
están representadas por un número muy reducido de
variedades relativamente precoces. O´Neal, originada
en Carolina del Norte predomina en Uruguay y
Argentina. Es de comportamiento estable y
relativamente con buena adaptación general, su
período de cosecha es temprano y prolongado. Otras
variedades públicas con cierta difusión son Georgia
Gem (Georgia) y Misty (Florida), esta última, más
precoz. Existen también algunas pruebas preliminares
a nivel comercial de evaluación en algunas
variedades del grupo Ojo de Conejo.
En sumayor parte este
conjunto de variedades fueron desarrolladas en la
década del 80. Actualmente el acceso a material de
plantación mejorado e inclusive a
germoplasma está dificultado por la generalización
de la protección varietal.
Las
principales empresas comercializadoras establecidas
a nivel regional han adquirido derechos de
exclusividad de la mayoría de los nuevos cultivares,
restringiendo su multiplicación local.
En nuestras
condiciones las variedades disponibles requieren
alguna modificación
de suelo pero han
demostrado bastante buena adaptación, en especial
O´Neal y además tienen aptitud para la exportación.
Más recientemente se están difundiendo variedades
protegidas, en especial del Estado de Florida,
apuntando a
cosecha temprana en
primavera. En éstas se posee menor información sobre
su adaptación. En general las variedades precoces
tienen menor potencial de rinde, pero su producción
alcanza mayor precio por su época de cosecha.
El origen de las
plantas es local e importado de la región, en
especial Argentina.
En su mayoría se
originan a partir de cultivo de tejidos (micropropagación)
aunque
es también factible
su propagación por esquejes. Se han constatado
problemas de identidad varietal en material
importado de la región, así como la introducción de
plagas no deseadas.
La actual
concentración del período de cosecha agrava la
problemática de disponibilidad de mano obra. También
dificulta la difusión del producto para consumo
interno que permitiría complementarse con la
exportación. Además, existen variedades que
permitirían la mecanización del cultivo y también
con aptitud para procesamiento, aún poco evaluadas.
Investigación local
Desde mediados de la
década del 90 INIA instaló cultivos experimentales
en las Estaciones de Tacuarembó primero, Salto
Grande y Las Brujas posteriormente. Fueron evaluadas
un grupo de variedades públicas de Arándano Alto y
Ojo de Conejo, así como algunas prácticas de
cultivo. La adaptación de algunas variedades de
ambos grupos, algunas difundidas comercialmente, así
como la viabilidad del cultivo fue demostrada. Estos
trabajos continúan y se están realizado gestiones
para acceder a material de plantación de base
diversa o de reciente desarrollo.
En particular, se
busca adaptación a nuestras condiciones de suelos,
relativamente marginales para el cultivo. En
especial, se identificó el Programa de
Mejoramiento Genético
en Carolina del Norte como fuente de germoplasma
diverso, buscando adaptación a nuestras condiciones
locales y diversificación en épocas de cosecha.
Otros materiales genéticos desarrollados por USDA en
el sur
de EE.UU. pueden
tener valor también.
Se está procesando un
acuerdo que permitiría evaluar y eventualmente
desarrollar
todos estos
materiales. Con germoplasma de ese origen también se
han iniciado
cruzamientos
dirigidos a combinar adaptación con precocidad de
cosecha y aptitud para mercado de exportación, en
fresco y procesado.
INIA desarrolló el
Sistema de AR-VITRO para asegurar la identidad
genética, sanitaria y calidad de material de
plantación producido localmente. Se ajustaron los
protocolos para la micropropagación y posterior
aclimatación de las variedades con adaptación
probada. Esta tecnología y material genético se
transfirió mediante franquicias a empresas privadas.
También se desarrolló un convenio con una empresa
particular en el Litoral para validar prácticas de
instalación y manejo del cultivo a nivel comercial.
Por su parte, en
Facultad de Agronomía se realizaron estudios
varietales y de identificación e incidencia de
enfermedades, así como enmiendas de suelo y calidad
de agua de riego. Asimismo, mediante acuerdo con el
MGAP se realiza el
estudio de Análisis
de Riesgo de Plagas para el ingreso de la fruta en
EE.UU.
Perspectivas
La complementación
con empresas de la región y la importante demanda
mundial
permitirían continuar
el desarrollo de este cultivo. El desarrollo local
de nuevo material genético en ambos grupos
(Arándanos Altos del Sur y Ojo de Conejo) podría
aumentar las posibilidades para su expansión
sostenible. En particular, se
intenta desarrollar
cultivares de mayor adaptación a los suelos
predominantes y obtener una calidad de fruto
adecuada a los distintos destinos. Además se
requiere ajustar el paquete de manejo del cultivo a
las condiciones de las distintas regiones y
situaciones específicas de suelos.
En el esquema
actual de concentración de la cosecha, la
disponibilidad de mano de obra se puede constituir
en limitante para el importante crecimiento del
cultivo.
La ampliación del
período de cosecha, mediante la diversificación
varietal, puede también contribuir a su
sostenibilidad económica. En el mismo sentido, se
requiere considerar el procesamiento de cierto
volumen del producto, en especial para congelado
individual (IQF). A este respecto, existen algunos
proyectos de distinta magnitud y grado de desarrollo
en las principales zonas de producción que podrían
permitir consolidar el desarrollo de este cultivo,
así como de otros frutos pequeños.
La complementación
con otros productos del grupo de los berries para la
exportación en forma fresca y procesada puede
facilitar aprovechar la demanda creciente por estos
y utilizar en forma más eficiente la
infraestructura de poscosecha. En frutillas, por
ejemplo se cultivan alrededor de 200 hectáreas
en
nuestro país, con
buen nivel tecnológico y se complementarían muy bien
con los
arándanos.
Actualmente su expansión está limitada por atender
casi exclusivamente el limitado mercado interno.
Otros rubros de muy limitado desarrollo, como el
grupo de las moras (boysenberry, zarzamora), podrían
incorporarse también.
El desarrollo del
arándano en países como Brasil o México y su
probable
incidencia en el mercado internacional
podrían generar cierta incertidumbre
de
futuro a medio o largo plazo.
De todos modos la rentabilidad del cultivo es muy
holgada por el momento y podrían desarrollarse
esquemas de cultivo y transporte de menor costo. La
investigación local deberá ofrecer respuestas a
estas alternativas. Existen también espacios
diferenciados para desarrollar, por ejemplo,
producción orgánica o de alta calidad, para espacios
en mercados más exigentes.
El modelo de
crecimiento del cultivo, así como de otras especies
de berries, permite el desarrollo de emprendimientos
de tipo empresarial. También son posibles otros de
pequeña escala, en la medida que permiten valorizar
la disponibilidad de mano de obra familiar y existen
canales comerciales establecidos e importante
demanda insatisfecha a nivel global.
LA
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