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Cuando trabajar puede ser
perjudicial para la salud
por María José Atiénzar *
Estar
en un ambiente cerrado y con muchos cables bajo la
mesa puede producir lipoatrofia semicircular, una
enfermedad que viaja por los cables de la oficina.
Esta misteriosa
dolencia, que supone la pérdida de tejido adiposo,
no es grave ni dolorosa pero sí molesta. Los
síntomas son hendiduras semicirculares en el muslo.
Se manifiesta con imperfecciones, hoyuelos o
manchas. Es como si presionaras el muslo con el dedo
pero al quitarlo no desapareciese esa marca.
Se cree que puede
deberse a la conjunción de dos factores: la sequedad
del ambiente y la acumulación de campos de energía
electrostática procedente de los cableados. Es más
frecuente en las mujeres, por la mayor cantidad de
tejido adiposo en las piernas. Como tratamiento, al
parecer es suficiente con dejar de exponerse a los
campos electrostáticos y en algunos casos se aplican
corticoides.
En el año 1974 se
descubrió esta lipoatrofia y se llegó a pensar que
la causa eran unas sillas inadecuadas o incluso la
ropa demasiado ajustada. Once años más tarde, en un
banco belga, se dio el brote más numeroso, que
afectó a 900 trabajadores. Hace unas semanas, esta
enfermedad afectó a más de 160 trabajadores de la
sede de Gas Natural en Barcelona. La empresa tuvo
que enviar a su casa al millar de personas que
trabajan en su sede central de 20 pisos, una torre
acristalada nueva, moderna, con nuevas tecnologías y
recién inaugurada.
Encontrar una
solución no es fácil. Las oficinas antiguas tienen
inconvenientes como ruidos, cambios de temperatura o
reflejos que fomentan la distracción, pero los
actuales lugares de trabajo dificultan la
ventilación y el descanso.
Actualmente se
construyen edificios muy modernos, que incorporan
nuevas tecnologías y materiales innovadores. Son
construcciones que se parecen a cajas herméticas en
las que la luz, el aire y el agua llegan al interior
a través de máquinas o instalaciones. Están
diseñadas para que no se sientan los cambios de
clima, disfrutan de refrigeración y calefacción y la
iluminación es casi siempre artificial. La realidad
es que esos edificios de oficinas están compuestos
por millones de metros de tubos, cables y recodos
que pueden albergar, aun siendo nuevos y limpios,
gran cantidad de agentes infecciosos. El que esas
construcciones estén selladas herméticamente no
significa que disfruten de salubridad.
Tanto en el caso
belga como en el catalán la lipoatrofia apareció en
la parte superior y lateral del muslo, y a unos 70
centímetros del suelo, a la altura de la mesa de
trabajo. Las lesiones tenían hasta cinco milímetros
de profundidad, pero la piel no se presenta
afectada.
En el primer caso,
después de unos meses de ausencia laboral o cambio a
otro sitio del edificio, las lesiones remitieron en
la mayoría de los casos, pero retornaron cuando el
afectado volvía al mismo ambiente.
En el caso español,
para atajar el problema, la empresa ha instalado
humidificadores en su sede y se incrementaron las
tomas de tierra, ya que bajo las mesas de trabajo
pasan muchos miles de metros de cable.
La lipoatrofia no es
el único problema. Hay numerosos casos de
enfermedades que no se asocian al ámbito laboral y
que no se detectan al no producir brotes
generalizados. En las oficinas se dan con cierta
frecuencia irritación de ojos, nariz y garganta,
sequedad de piel y mucosas, erupciones cutáneas,
fatiga mental, somnolencia, dolor de cabeza,
dificultad respiratoria, ronquera, cuadros
asmáticos, alergias, tos y otras alteraciones. Es
difícil determinar, salvo cuando afecta a muchos
trabajadores al mismo tiempo si esos síntomas se
deben a problemas de la construcción.
La Organización
Mundial de la Salud (OMS) ha denominado a estas
situaciones como el "síndrome del edificio enfermo".
De acuerdo con la OMS, hay hasta un 30% de las
modernas edificaciones que lo sufren, y sus efectos
los padecen entre un 10% y un 30% de los inquilinos.
Se estudian las
medidas que afectan a la salud de los trabajadores,
la postura, los esfuerzos visuales, etc. Habrá que
tener más control de los materiales utilizados en
las oficinas y de los posibles efectos perversos en
la salud de quienes habitamos durante tantas horas
esos espacios.
Agencia CCS para La ONDA digital
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