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Con la Iglesia hemos topado
por Jorge García Alberti
El
pasado mes de marzo se hicieron públicos dos
documentos que vuelven a poner a la Iglesia en el
centro de debate de la sociedad del siglo XXI, tanto
si se práctica la fe católica, mayoritaria por
cierto en Occidente, como si se es ateo o cristiano
no confesional.
En el primero de
ellos, el Papa para los católicos o el jefe del
Estado Vaticano, Benedicto XVI, recoge las
conclusiones del Sínodo sobre la Eucaristía y en el
extenso escrito denominado Sacramentum Caritatis,
hace referencia a la necesidad de volver a celebrar
misas en latin y a utilizar el canto gregoriano;
recuerda que no todos pueden comulgar, (no se admite
a los divorciados que se vuelvan a casar); menciona
la cada vez más evidente falta de clérigos y
reafirma el sentido profundo del celibato, entre
otros varios aspectos.
El segundo escrito,
al que se ha dado menor difusión por parte de los
integrantes de la Iglesia, está referido a la
resolución que hizo pública la Congregación para la
Doctrina de la Fe sobre las obras del sacerdote Jon
Sobrino, reconocido por ser uno de los principales
impulsores teóricos de la denominada Teología de
la Liberación.
En este segundo caso,
los modernos inquisidores, hacen referencia a que
en las obras de Sobrino se han encontrado
proposiciones erróneas o peligrosas que pueden
causar daño a los fieles.
Sobrino- reconoce el
escrito- manifiesta su preocupación por los pobres y
oprimidos, preocupación que es ciertamente de la
Iglesia entera, agrega. El escrito afirma que las
desigualdades inicuas y las opresiones de todo tipo
que afectan hoy a millones de hombres y mujeres
están en abierta contradicción con el Evangelio de
Cristo y no pueden dejar tranquila la conciencia de
ningún cristiano. Pero igual se condena a Sobrino.
Más adelante, los
eruditos teólogos de la Congregación para la
Doctrina de la Fe, argumentan que la Iglesia,
dócil al espíritu, avanza con fidelidad por los
caminos de la liberación auténtica. Sus miembros,
son conscientes de sus flaquezas y de sus retrasos
en ésta búsqueda.
Esta última parte de
la argumentación resulta altamente asombrosa.
Cualquiera de nosotros puede cuestionarse si las
flaquezas a las que hacen referencia serán para
justificar la falta de condena a los numerosos casos
de sacerdotes católicos involucrados en escándalos
de todo tipo, en varios países del orbe.
O quizá mencionar la
falta de atención sobre los pobres sea para
justificar el error de otorgarle 500 euros de
premio a los más de mil funcionarios del Vaticano,
además del día festivo, el próximo 16 de abril
cuando el Papa celebre un nuevo cumpleaños. Este
premio de 500 euros ya lo habían recibido los
funcionarios el día que asumió el actual Papa y, por
cierto, el próximo 19 de abril, también tendrán el
día libre.
¿Está en lo correcto
la Iglesia que condena a Sobrino por hacer su
preferencia por los pobres y quiere evitar que el
resto de los fieles del mundo sigan su ejemplo?. Por
otra parte, se habla de la injusticia en que viven
miles de millones de seres humanos en el mundo pero
desde la estructura del poder
¿no se sigue
privilegiando a unos pocos.?
Ante el comienzo de
esta Semana Santa, vale la pena recordar lo que se
puede leer en los Evangelios, cuando Jesús entró a
Jerusalén y echó a todos los que vendían y compraban
y también derribó las mesas de los que cambiaban
monedas. Según Mateo, Jesús les dijo Está escrito:
Mi casa será llamada Casa de Oración. Pero ustedes
la han convertido en una cueva de ladrones.
En la frase del
capítulo IX de la segunda parte de la monumental
obra de Miguel de Cervantes, El Quijote le hace
mención a su escudero Con la iglesia hemos dado,
Sancho, cuando arriba a la aldea de El Toboso y ve
una gran torre ante sí.
En la acepción
popular, con el tiempo esta expresión se ha
transformado y traducido como con la iglesia hemos
topado para demostrar la impotencia o resignación
ante el uso del poder. Parece hecha para estos
tiempos.
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