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Hace 30 años: de
asilados a retornados
por Raúl Legnani

video: (http://www.youtube.com/watch?v=LyqKR642R2Q)
Finalmente se presentó en sociedad el documental
Asilados, donde 15 asilados políticos en la
embajada de México relatan las experiencias vividas.
La
presentación fue en la sede de nuestra Cancillería,
lugar simbólico, ya que quien firmaba los
salvoconductos era el canciller Juan Carlos Blanco,
hoy procesado por haber sido uno de los principales
violadores de los derechos humanos en nuestro país.
Del
estreno participaron casi 200 personas, en su
mayoría exiliados entre 1975 y 1976, así como sus
hijos y algún nieto. El único legislador que se hizo
presente fue el diputado socialista José Luis
Blassina, quien fue uno de los asilados en la
embajada de México. También llevó su saludo el
periodista Gerardo Bleier, coordinador del Area de
Comunicaciones de la Presidencia de la República, el
periodista Esteban Valenti y la directora del Grupo
Perfil, Selva Andreoli.
No es
sencillo para quienes vivimos aquellos días en la
embajada de México, ser imparciales en el momento de
analizar el video. Pero de lo que se puede estar
seguro es que todos los que estuvimos en la
Cancillería sentimos que por fin alguien y a través
de algo, se refirió a aquel puñado de uruguayos, a
esa pequeñísima parte de la historia por la
reconquista de la democracia.
Asilados llegó un poco tarde, si pensamos que
desde el retorno de la democracia pasaron 22 años en
los que nadie habló de la experiencia de aquellos
asilados. Quizás si el video hubiera nacido antes,
los asilados estarían cotizando mejor y la generosa
democracia les habría otorgado una jubilación un
poco mejor que los 5700 pesos dispuestos por el
parlamento (cifra que por suerte no paga impuestos).
Pero la
propia demora de la aparición de Asilados tiene
sus virtudes, porque en los quince testimonios no
hay un discurso ideologizado, armado y acartonado,
sino que las palabras y los sentimientos fluyen con
la sencillez de la vida y del tiempo transcurrido.
En el
relato de los testimonios hay mucha ironía, frescura
y también momentos de tensión. Confieso que me creo
conocedor de la historia del exilio en México, de
sus maravillas y sus miserias, pero hubo algo que
primero me sorprendió y luego me impactó.
Fue
cuando me enteré de que Laura se iba rumbo a México
sin saber donde estaba su hija. Yo no viajo sin
Cecilia, decía Laura, aunque sabía que debía
hacerlo porque el salvoconducto era solo para ese
día, a esa hora y en esa compañía de avión. Usted
suba al avión, le dijo Vicente al pie de la
escalerilla, el embajador mexicano. Laura sintió que
el hombre hablaba en serio y aceptó resignada la
orden. Dentro del avión la esperaba Cecilia.
Vicente, una vez más, le había puesto a la generosa
e inteligente diplomacia mexicana, su impronta
personal.
Asilados tiene, además, la particularidad de haber
conservado el perfil político de ese improvisado
grupo humano que no se fagocitó entre cuatro paredes
y que supo construir y conservar la imprescindible
amplitud política dentro de los uruguayos, pero
también con los mexicanos.
El video
muestra la pluralidad política de aquel grupo, que
bien pudo haberse transformado - sin trampear la
historia -, en el relato de la vida de un sector del
PCU. Al contrario, la amplitud política fue
defendida sabiendo elegir a los que brindaron su
testimonio. Se supo también conservar los distintos
tipos de gentes y de edades, desde la muchachita de
16 años que vivió sola en México, pasando por el
feriante, el músico, los actores, los más jóvenes y
los más viejos, las madres sin hijos, las madres sin
esposos, los niños que sabían que les pasaba algo de
lo que no eran responsables, pero que además en
aquella casa embajadora había que hacer los deberes
y dormir la siesta.
Asilados es un primer, gran paso. Desearía que no
fuera el último, aunque para verlo sería bueno que
no se demorara tanto si hay alguien dispuesto a dar
nuevos pasos. Por si alguno de los lectores es un
buen receptor de ideas - ¿qué tal Gonzalo y Nacho?
-, el próximo paso debería ser Exiliados, porque
no se puede entender la visión que hoy tenemos de la
vida en la casa de Vicente, sin el afecto de México.
Y el tercer paso debería ser Retornados, donde se
cerraría el ciclo de una larga vida por cierto
compleja, contradictoria, plena de luces y de
sombras. Casi agridulce, pero que tuvo mucho de
picante.
LA
ONDA®
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