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Del mundo sin fronteras
a un mundo fortificado
por el profesor Bernardo
Quagliotti de Bellis
La
cátedra de investigación del Instituto Tecnológico y
de Estudios Superiores de Monterrey (México) realizó
un simposio referido a la vigencia de las fronteras
políticas, analizando el papel que éstas desempeñan
en el marco de la globalización con relación a las
actividades económicas, considerando que ellas
demarcan el funcionamiento y alcance de la economía
internacional.
El tema central se
concentró en la situación que implica para México,
la fortificación de la frontera aprobada por el
Senado de Estados Unidos (Operación Río Grande):
1200 kilómetros de muralla que levanta el gobierno
estadounidense entre los Estados de Texas y Nuevo
México, con un costo de más de 1.100 millones de
dólares. Pocos temas económicos en el NAFTA (EE.UU.-Canadá-México)
han acaparado tanta atención.
La protesta
hemisférica considera, con justa razón, que no es
con murallas como mejor se trata y resuelve el
problema migratorio e flujos ilegales. Este delicado
tema fue tratado en ocasión de la XVI Cumbre
Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno
realizada en noviembre de 2006 en Montevideo.
EstadosUnidos y México: vecinos distantes
La
premisa que fundamentó la creación del Departamento
de Seguridad Interna -o de
Seguridad de la Patria
en Estados Unidos, señala que, precisamente, la
seguridad del país empieza con el control de las
fronteras; férrea posición adoptada luego del 11 de
Setiembre de 2001, que viene provocando rispideces
en lo atinente a las relaciones del gobierno de
Washington con México y Canadá, tanto en el campo
de las relaciones comerciales como diplomáticas.
En
el debate del citado simposio del ITESM en
Monterrey, se planteó el hecho que las fronteras
venían siendo borradas por diversas fuerzas. Quizás
la principal: la liberalización económica, expresada
en la inexistencia o disminución de barreras a los
flujos comerciales lo que comenzó a dejar sin efecto
el papel tradicional de las fronteras
internacionales, dando lugar a ir creando un
mundo sin fronteras.(Ohmae)
Para el profesor
Gynn Custred de la Universidad de California East
Bay, lo que venía ocurriendo, sin embargo, era
mucho más complejo. Si bien algunas fronteras
experimentan más porosidad, otras llevan a cabo
transformaciones y reconfiguraciones de diferentes
clases. En otras palabras: unas se desvanecen
-como el caso de la frontera norte de Uruguay con
Brasil- mientras otras se fortifican como el caso
de México-Estados Unidos, o el proyectado muro entre
Brasil y Paraguay entre Ciudad del Este y Puerto
Iguazú.
Nuevas
fronteras en sociedades en transición
Conforme a la
expresión de De Villepin, en la esencia misma de la
frontera hay una constante dualidad, una complejidad
moldeada por la historia. En ella se pueden hallar
cambios demarcatorios naturales y artificiales; el
encuentro y el desencuentro. Y como he recalcado en
diversas oportunidades no se puede considerar a la
frontera como expresión de límite de soberanía entre
Estados. Como considera el analista hispano-griego
Sadowski, las fronteras existen simplemente
porque demarcan territorios donde convergen cultura,
sociedad, estilo de gobierno.
La globalización,
en casos muy notorios como el que se trató al
analizar por el ITEMS el caso de la fortificación de
la frontera mexicana-estadounidense, que comento, da
lugar a la coexistencia de integración y
desintegración hasta llegar en algunos casos a
situaciones de prosperidad y también de atraso. Caso
notorio de esto último es la situación por la cual
atraviesa Alemania con la alta migración turca, o de
ciertas partes de España con la entrada de
marroquíes. En estas situaciones, las migraciones
descontroladas, atravesando libres fronteras,
limitan o paralizan la integración.
¿Hacia un mundo sin fronteras ?
Durante las últimas décadas del siglo pasado se
viene afirmando en algunos círculos políticos,
sociales, culturales, económicos, que el proceso
globalizador al cual asistimos está dando lugar a un
mundo sin fronteras.
La
expresión borderless world se popularizó,
muy bien definida e ilustrada luego que el destacado
gurú japonés Kenichi Ohmae, uno de los más
brillantes estrategas de negocios, publicara -entre
otros- El
continente invisible: cuatro estrategias imperativas
para la nueva economía,
donde establece que la dimensión sin límites lleva a
un mundo sin fronteras, en el que los capitales
persiguen a los mejores productos y a los mejores
retornos sobre la inversión, sin importar el origen;
continente
invisible
que según Ohmae surgió en 1985 con Windows 1.0,
Cisco Systems y el nacimiento de la CNN.
En
el citado simposio surgió una gran interrogante:
¿Ha conducido la
globalización absolutamente
hacia un mundo sin fronteras?
La respuesta es un NO
rotundo, pues las fronteras siguen teniendo
relevancia. Puede admitirse que las migraciones
descontroladas obliguen a que los Estados tomen
medidas algo menos drásticas como las comentadas, o
bien a dictar leyes respecto a los controles en las
corrientes migratorias.
La nueva
línea geopolítica del Ecuador
Hace 16 años (1991) Jean Christophe Rufin escribió
un libro bajo el título El Imperio y los nuevos
bárbaros, calificando como bárbaros a todos los
que no pertenecen al Imperio y, además, se oponen a
él, apoyándose en la definición que diera Polibio
(230-120 a.c.), quien consideraba como bárbaros
a la civilización opuesta al ideal romano. La
actual situación mundial ha llevado a que Estados
Unidos conciba un nuevo limes entre el Norte
y el Sur,
donde en éste último espacio planetario lo habitan
los bárbaros .
Según Rufin, el
nuevo limes amurallado servirá para
dividir aun más al Norte desarrollado del Sur de las
guerrillas aisladas . El Norte y el Sur siguen
caminos radicalmente distintos. El Norte se ocupa de
reunificaciones y de integraciones económicas y
políticas, lo que Toynbee calificaba de cambio
revolucionario desde el pluralismo a la unidad.
El
nuevo Ecuador
geopolítico
se ubica desde la frontera norte de México en el
espacio iberoamericano, pasando a una de las orillas
del foso del Mediterráneo, el Mangreb ( Argelia,
Marruecos, los enclaves de Ceuta y Melilla, Libia) ,
extendiéndose hacia el Este de los montes Altai
(antigua frontera oriental de la ex URSS), llegando
a los ríos Amur y Ussuri, frontera que pone en
contacto directo al mundo ruso con el mundo chino,
quizás la zona más conflictiva que fuera demarcada
por los célebres Tratados Desiguales de 1858-60 y
1881. En la extensa zona del Extremo Oriente, el
limes aún no ha sido definido por los estrategas
del Imperio por cuanto países como Malasia,
Tailandia y Filipinas presentan una inestabilidad
política con un gran avance de la pobreza.
Finalmente, otra zona sin delimitar por cuanto la
conforman dos entidades diferentes la integran el
Caúcaso y Asia Central y, finalmente, el Cercano
Oriente, actualmente es una región muy
convulsionada, con gran penetración política y
militar por parte del Imperio.
En todo este
esquema geopolítico se han definido tres grandes
estados tapones, aunque de diversos tipos: México,
Turquía, Marruecos aunque la conducta de éste último
con respecto a los derechos humanos causa una honda
preocupación a Occidente y a las potencias europeas.
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