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Hice una opción de vida, servir desde la
dirección del centro asistencial más
importante del país
por Dr. Hugo Villar
Presentación del libro Frente
Amplio. uno solo dentro y fuera de Uruguay en la
resistencia a la dictadura, escrito por Miguel
Aguirre Bayley (Ediciones Cauce), realizada
recientemente en el Salón Dorado de la Intendencia
Municipal de Montevideo.
Miguel
Aguirre Bayley, mediante un prolijo trabajo de
investigación, realizado durante las últimas
décadas, se ha convertido en el historiador del
Frente Amplio.
Además de varias
recopilaciones de documentos, este libro que hoy nos
presenta es el tercero de una serie, donde analiza
la historia del Frente, a través de sus documentos.
En sus anteriores
publicaciones, Miguel Aguirre se dedicó
fundamentalmente a lo acontecido dentro del país,
con alguna referencia, a lo actuado por los
compañeros desde el exilio.
En la publicación que
hoy nos presenta, se dedica fundamentalmente a un
aspecto que no se había difundido y que no es
conocido por la inmensa mayoría de la población, y
ni siquiera por los frenteamplistas: la
experiencia desarrollada por el Frente Amplio fuera
de nuestro país.
Pero no lo analiza
como un fenómeno aislado, sino que en forma muy
inteligente, y utilizando de manera rigurosa una
abundante documentación histórica, va entrelazando,
va interrelacionando los acontecimientos que se
desarrollaban en el país, con las actividades
realizadas por el Frente Amplio en el Exterior. Lo
hace en un estilo claro, riguroso, sólidamente
documentado, con su particular y ameno estilo
periodístico y su indeclinable adhesión al Frente
Amplio.
El libro es un
testimonio, de lo realizado y lo recibido, en la
doble cara de la solidaridad, y de una inigualable
experiencia de un pueblo en el exilio, unitario y
organizado.
A través de esa
valiosa recopilación histórica, queda claramente
demostrado que hubo un solo Frente Amplio:
dentro y fuera del país; un solo Frente
Amplio desde las prisiones y centros de tortura de
la dictadura, desde la resistencia de los
trabajadores y las organizaciones gremiales y
sociales y desde el trabajo en el exterior del país
apoyando la lucha interna, denunciando las
barbaridades del régimen y organizando una
gigantesca solidaridad internacional con la lucha
del pueblo uruguayo y de condena a esa feroz
dictadura, por parte de organizaciones democráticas
de todos los continentes.
El Frente Amplio y
este fenómeno de una población diseminada por el
mundo que se organiza y mantiene su identidad
política, continúa siendo una experiencia política
única en el mundo. Para comprenderla, resulta
necesario tener presente el proceso de su gestación.
La fecha de su fundación formal, fue
el 5 de febrero de 1971; pero en la práctica ya
venía funcionando desde antes.
Su formación no fue una casualidad histórica, ni
siquiera la creación lúcida de un conjunto
excepcional de dirigentes políticos. El Frente
nació, de las entrañas mismas de nuestro pueblo. Fue
una verdadera construcción colectiva del pueblo
uruguayo.
Nació desde el pie,
como decía Zitarrosa. Fue el resultado de un largo
proceso de unidad popular, que se fue desarrollando
en diferentes ámbitos.
Se fue forjando
a lo
largo de más de un siglo de luchas obreras,
de movilizaciones de trabajadores,
a
través de un largo y complejo
proceso de unidad que culminó en 1966 con la
creación de nuestra Central única, la Convención
Nacional de Trabajadores. Un ejemplo casi único en
el mundo.
El año anterior, en
agosto de 1965, se había realizado un hecho de
singular importancia en ese proceso de unidad
popular: la reunión del Congreso del
Pueblo, en el que participaron 1.100 delegados
en representación de 707 organizaciones sindicales y
sociales, que convocó a poner en marcha de manera
conjunta, una fuerza multitudinaria que integrara a
la inmensa mayoría del país, y se impulsaba la
formación de un solo Frente Político Popular.
El Frente tiene
también sus raíces en el movimiento estudiantil
universitario, uno de los más avanzados de
América Latina, que con gran madurez alcanza su
unidad cuando ya en 1929 se funda la FEUU, la
Federación de Estudiantes Universitarios del
Uruguay.
Y hunde también sus
raíces, en el largo proceso de acumulación de
fuerzas de los partidos políticos de izquierda,
desde la creación en 1910 del Partido Socialista y
en 1920 del Partido Comunista. Ese proceso registra
avances importantes durante la década de los años
60, con la formación de la Unión Popular y del
Frente Izquierda de Liberación, en los que por
primera vez se unían partidos de izquierda con
grupos provenientes de los partidos tradicionales.
Durante el gobierno
de Pacheco Areco se fue formando en la práctica un
verdadero frente amplio parlamentario, donde
socialistas y comunistas, demócratas cristianos,
sectores blancos y colorados se unían en defensa de
derechos y libertades, pisoteados por el gobierno
dictatorial de Pacheco Areco.
En medio de ese
proceso, cobra singular importancia la
Declaración del 7 de octubre de 1970, cuando a
impulso de esos mismos dirigentes políticos, un
Comité integrado por personalidades de singular
jerarquía, sin militancia política partidaria como
Carlos Quijano, el General Arturo Baliñas y el Dr.
Oscar Bruschera, declaraba que estiman
conveniente, la concertación de un acuerdo sin
exclusiones entre todas las fuerzas políticas del
país que se opongan a la conducta antipopular y
antinacional del gobierno, con vistas a establecer
un programa destinado a superar la crisis
estructural que el país padece, restituirle su
destino de nación independiente y reintegrar al
pueblo la plenitud del ejercicio de las libertades
individuales y sindicales. Esa Convocatoria fue
seguida de centenares de reuniones en casas de
familia y en locales sociales, como preludio al
nacimiento de los Comités de Base.
Cuando el 5 de
febrero de 1971 se formaliza esa unidad con la
creación del Frente Amplio, culmina ese largo
proceso de unidad de las fuerzas populares
La formación del Frente Amplio,
significó la síntesis de años de luchas y esfuerzos
en pos de un objetivo unitario, Por eso nació
fuerte, porque hunde sus raíces en las entrañas
mismas de nuestra sociedad.
Constituido el Frente Amplio,
la elección por unanimidad del General Líber Seregni
como Presidente y del Prof. Juan José Crottogini
como Vicepresidente, personalidades de enorme
prestigio en sus ámbitos respectivos y sin
militancia político partidaria, resultó una decisión
de singular importancia para la consolidación de ese
proceso de unidad popular.
Así nació nuestro Frente Amplio.
Como coalición-movimiento, definido como una fuerza
política de cambio y justicia social, creación
histórica permanente del pueblo uruguayo, de
concepción nacional, democrática, popular,
antioligárquica y antiimperialista, nutrido en el
ideario artiguista y en las mejores tradiciones del
pueblo oriental.
Nació templado en el
acero de las adversidades, en medio de un Uruguay
convulsionado, pero al mismo tiempo un Frente
confiado en nuestro pueblo y en la posible
construcción de un futuro mejor..
El Golpe de Estado,
en junio de 1973, tenía como objetivos fundamentales
detener y destruir el avance del Frente y de la
Central de Trabajadores.
Formó parte de una
operación estratégica del Imperialismo
norteamericano, que incluyó los golpes de Estado en
Brasil, Uruguay, Chile y Argentina.
Los militares
latinoamericanos fueron adiestrados en la Escuela de
las Américas, en la llamada doctrina de la
seguridad nacional, en la realidad, doctrina de la
seguridad imperial y de la inseguridad nacional.
La dictadura en Uruguay,
estuvo entre las más sangrientas y represivas del
continente. Durante once años trágicos, nuestro
pueblo luchó y resistió sin pausas y sin treguas, en
todos los frentes. A la feroz represión se opuso una
indoblegable resistencia.
Esa lucha estuvo
jalonada dentro del país, por acontecimientos
memorables:
la huelga general
de trabajadores y estudiantes, las elecciones
universitarias de 1973, con voto obligatorio y
una contundente victoria de los sectores
democráticos de docentes, egresados y estudiantes,
la lucha que obligó a suspender unas amañadas y
tramposas elecciones sindicales.
La derrota de las
llamadas comisiones paritarias y del intento
de crear una organización sindical nacionalista,
procedimientos todos en que el régimen se jugó a
crear sindicatos amarillos y dirigencias dóciles y
amañadas.
Ni un instante de
tregua le dieron los trabajadores a la dictadura. La
formación en 1982 de la Federación de Estudiantes de
Secundaria y de la Coordinadora Frenteamplista
Universitaria.
La resistencia en las cárceles,
el silencio de nuestros compañeros, mujeres y
hombres en la tortura; qué forma más
combativa, en esos momentos, que el silencio de
nuestros presos, que no delataban a sus compañeros,
ni brindaban información, lo que a algunos les costó
la vida, o que a otros les costó graves lesiones o
problemas de todo tipo, ante la impotencia de los
propios torturadores, incapaces de comprender tanta
dignidad el fracaso total en el propósito de
crear un aparato político oficialista. Solo
contaron con la complicidad de algunos dirigentes
corruptos y de ideología fascista de los partidos
tradicionales
y el trabajo desde el exilio
al que se dedica la mayor parte de esta nueva
publicación de Miguel Aguirre.
Yo deseo expresar a
Miguel, el agradecimiento en nombre de todos los
exiliados, por este trabajo, que procura mostrar una
experiencia política única en el mundo.
El exilio uruguayo
durante la dictadura, fue el más numeroso en
relación a una población, y el más disperso a
través del mundo.
No fue un exilio que
se quedó en la nostalgia. Sin duda que se sufrió la
nostalgia. Sólo quienes lo vivieron, alcanzan a
comprender cuánto se siente la ausencia forzada
de familiares, amigos y compañeros, los entrañables
recuerdos de nuestra tierra, de nuestra gente, de la
rambla, las plazas, las calles arboladas de
Montevideo y las hermosas, apacibles y acogedoras
ciudades y pueblos del interior de nuestro país.
En un exilio tan
numeroso, las experiencias fueron muy diversas, y
las formas de reaccionar fueron muy diferentes. Hubo
compañeros que nunca se adaptaron.
Sin duda hay, por
esas razones, excepciones a lo que voy a expresar.
Pero puedo decir, por
haber conocido la realidad en numerosas ciudades,
que el exilio uruguayo, al mismo tiempo que supo
integrarse a la vida de diferentes pueblos, vivió
permanentemente de cara al país, sintiendo como
propios los sufrimientos de nuestros presos, de
nuestros torturados, de los rehenes, de los
perseguidos por la dictadura, de los destituidos, de
quienes sufrían de mil manera las barbaridades y
horrores cometidos por la dictadura.
Fue fundamentalmente un exilio
combativo,
altamente politizado, que en lugar de debilitarse y
perder su identidad, supo fortalecerse
ideológicamente, confiar en nuestro pueblo, y
prepararse para volver mejorados, cuando se
produjera el regreso al país.
Fue además un exilio organizado.
En este sentido, la organización del Frente Amplio
en el Exterior, jugó un papel de importancia
fundamental.
En el libro se
analiza, apoyado rigurosamente en documentos y
testimonios, cómo se formó, cómo se organizó, qué
actividades se desarrollaron, cuáles fueron los
resultados.
Naturalmente el libro
no agota el tema. Resultaría imposible recoger en
una sola publicación todo lo realizado, mencionar a
las decenas de miles de compañeros que participaron.
En todo caso esta es una tarea pendiente,
El reto y la modestia
del autor se verían seguramente colmados, con una
larga lista de publicaciones como esta, que
servirían para enriquecer aun más, la historia del
Frente Amplio.
Permítanme sin
embargo enfatizar algunos aspectos tratados con
detalle en el libro de Miguel. 1º. El Frente Amplio,
luego de una reunión preliminar realizada, hace
ahora 30 años, los días 12 y 13 de marzo de 1977, en
la ciudad de Berlín, se organizó en el Exterior, en
octubre de 1977.
En la primera reunión
participaron Rodney Arismendi por el Partido
Comunista,
José Díaz por el
Partido Socialista, Jorge Orstein militante de la
Democracia Cristiana que participó como observador
por no tener autorización de su Partido, el ex
Rector Oscar Maggiolo y Hugo Villar como ciudadanos
independientes. Esos compañeros jugaron un papel
fundamental en la formación y desarrollo del Frente
Amplio en el Exterior.
En una segunda
reunión realizada también en Berlín, participó
además el compañero Dr. José Pedro Cardoso, que
viajó para transmitir personalmente el acuerdo de
nuestro Presidente Líber Seregni desde la cárcel, y
de la Mesa Política funcionando en la
clandestinidad, con la presidencia del Profesor Juan
José Crottogini.
2º. En esta reunión
se decidió crear un Comité Coordinador como
órgano de conducción, integrado por representantes
de los partidos políticos del Frente, debidamente
autorizados por la dirección de sus respectivas
organizaciones dentro del país. Y una Secretaría
Ejecutiva a cargo del Dr. Hugo Villar, designado
teniendo en cuenta que había sido el candidato a la
Intendencia de Montevideo en 1971 por acuerdo
unánime de todas las organizaciones del Frente
Amplio. Se decidió que esa Secretaría funcionara en
la ciudad de Madrid. En el libro se explica en
detalle cómo y por qué se tomaron estas decisiones.
3º. A partir de entonces, y hasta
1984, se mantuvo un contacto permanente con
las autoridades del Frente en el país. Ese contacto
se mantuvo mediante comunicaciones de los miembros
del Comité Coordinador con sus respectivos
dirigentes. Pero además, mediante la correspondencia
clandestina del Secretario Ejecutivo, con Líber
Seregni con cartas desde y hacia la cárcel;
con Juan José. Crottogini, con José Pedro Cardoso,
con Víctor Lisandro y
mediante
correspondencia y grabaciones que nos enviaba Germán
Araújo por diferentes vías.
Es la primera vez que
se publica parte de esa correspondencia. Siempre
mantuvimos el debido secreto, porque fuimos
extremadamente cuidadosos de la seguridad de
nuestros compañeros dentro del país, y de la
protección del dato, del informante y de las
relaciones con los militantes clandestinos.
4º. El Frente Amplio
en el Exterior, definió claramente sus objetivos:
Luchar por la
liberación de todos los presos políticos del
Uruguay, y por una Amnistía General
Fortalecer la unidad
del Frente Amplio
Estimular la más
amplia convergencia de las organizaciones
democráticas de nuestro país, en la lucha contra la
dictadura
Desarrollar un amplio
movimiento de solidaridad internacional, en la lucha
contra la dictadura
5º. Con ese propósito
se inició la labor de estimular el desarrollo de
Comités del Frente Amplio en todas las ciudades
donde hubiera frenteamplistas dispuestos a trabajar
en ese sentido. Esta tarea tuvo una formidable
respuesta. En poco tiempo y a través de contactos
personales y de reuniones en cada ciudad, se
consiguió avanzar en esa tarea, hasta organizar
Comités del Frente Amplio en 50 ciudades de 30
países ubicados en los 5 continentes.
6º. El Comité
Coordinador fue creciendo en número
progresivamente. Nació con representantes del
Partido Socialista, José Díaz, del Partido
Comunista, Rodney Arismendi, y del Rector de la
Universidad Ing. Oscar Maggiolo y quien les habla
como ciudadanos independientes. Pero como vemos en
el gráfico fue creciendo permanentemente hasta
llegar en su última reunión en 1984, a reunir a
representantes de 10 agrupaciones políticas, es
decir, casi todas las que integraban el Frente en
nuestro país.
7º. El Comité
Coordinador se reunió regularmente por lo menos una
vez cada semestre. En cada reunión se elaboró un
documento sobre la situación en Uruguay y las
posiciones del Frente, y se preparó un programa
semestral de actividades de los Comités, sin
perjuicio de las actividades desarrolladas a
iniciativa de los propios Comités en cada país.
Ambos documentos,
eran ampliamente difundidos a través de los Comités,
contribuyeron a fortalecer la unidad del Frente y a
desarrollar una actividad coherente, programada, y
con profundo sentido unitario, de todos los Comités.
La abundante información que fue necesario
distribuir por el mundo, explica que por razones
económicas nuestro logotipo como Frente Amplio
tuviera que ser en blanco y negro, tal como aparece
en la tapa del libro.
Resulta oportuno
resaltar el clima fraterno y de amplia camaradería,
en todas las reuniones del Comité Coordinador, así
como en las numerosas reuniones realizadas en cada
ciudad, con los compañeros de nuestros Comités.
El libro aporta
algunas anécdotas y testimonios, y agrega a título
de ejemplo, la versión grabada de algunas reuniones
con los compatriotas, que son apenas una muestra de
las actividades desarrolladas.
El exilio, logró desarrollar una
gigantesca campaña de solidaridad internacional
con un pueblo en lucha, que sin duda fue
deteriorando la imagen internacional de la
dictadura, y contribuyó a su derrota..
El exilio uruguayo
honró al país en el exterior, a través de una
conducta ejemplar, basada en una amplia y organizada
unidad de acción. Conquistó el respeto en todo el
mundo. Y numerosos compatriotas se destacaron en sus
respectivos ámbitos de trabajo.
Permítanme finalizar
con unas breves consideraciones de carácter
personal, que tienen el propósito de aclarar
algunas versiones equivocadas.
Regresé al país el 14
de julio de 1984, todavía en plena dictadura. Guardo
un profundo reconocimiento a nuestro pueblo, por la
fraternal bienvenida con que fui recibido.
La gente volcada
masivamente en la Rambla, obligó a que el trayecto
desde el Aeropuerto a la sede de AEBU, realizado
casi a paso de hombre como muchos recordarán,
demorara desde las 14 a las 22 horas..
Sentimos en esa
ocasión, que nuestro pueblo auguraba con esa
movilización, el regreso de los exiliados, pero
expresaba además su cálida aprobación a la tarea
realizada por los compañeros en el exilio.
En marzo de 1985 la
Universidad de la República me restituyó en el cargo
de Director del Hospital de Clínicas, del que había
sido ilegalmente despojado por la dictadura.
Hice entonces nuevamente una opción
de vida.
Pensé que serviría mejor a nuestro país y a nuestro
pueblo desde la Dirección del centro asistencial más
importante del país, en el que podía desempeñar
mejor mi vocación de servicio y además en una
organización pública y universitaria.
Siempre pensé que
cualquier trabajo de alta responsabilidad, para ser
bien desempeñado, debe cumplirse en régimen de
dedicación exclusiva.
Resolví entonces
alejarme de los cargos de dirección de nuestro
Frente Amplio, pero sin declaraciones de ningún
tipo. No me aparté jamás del Frente. Así lo
ha comprendido la gente, los militantes de las
bases, que a diario me expresan en la calle su
afecto y reconocimiento.
He trabajado
permanentemente con los sindicatos de la salud,
sobre los problemas de de los servicios de atención
a la salud y sus posibles soluciones. Con el
Ministerio actual, he colaborado cada vez que se me
ha solicitado, y recientemente mediante dos
publicaciones sobre el Sistema Nacional de Salud,
realicé mis aportes escritos sobre el tema.
Compañeras y
compañeros: Hoy, volvería a firmar mi
compromiso con el Frente Amplio, como lo hice en
1971.
El Frente Amplio sigue siendo la gran
herramienta del pueblo uruguayo para la construcción
de una sociedad mejor.
Un Frente Amplio con
su bandera y su ideario artiguista, nutrido con la
participación democrática y popular, hoy más
defensor que nunca de derechos y libertades, cada
vez más solidario con nuestros hermanos
latinoamericanos y cada vez más antiimperialista.
Antiimperialistas
por principios, por conciencia soberana, y por
mandato histórico de nuestros pueblos.
Desde que los EEUU,
hizo público su destino manifiesto para
arrogarse el derecho de intervención política,
económica y guerrera en nuestro continente indo
americano, han promovido golpes de Estado, guerras
sucias, contrarrevoluciones, bloqueos económicos y
actos de piratería económica. También somos
antiimperialistas por razones humanitarias y por
razones éticas de elemental decencia, en un momento
en que el imperialismo norteamericano es más
agresivo que nunca, avasalla los más elementales
derechos y libertades a través del mundo, y pretende
una vez más, detener el avance y la unidad de las
fuerzas progresistas del Continente y del
mundo.
Para finalizar,
quiero hacer mías unas palabras de
Julius Fucik, el gran compositor checoslovaco,
condenado a muerte por un tribunal nazi, y ejecutado
en Berlín en septiembre de 1943:
Solo os pido una
cosa:
si sobrevivís a esta
época, no olvidéis.
No olvidéis ni a los
buenos ni a los malvados.
Reunid con paciencia
los testimonios
sobre aquellos que
cayeron
por ellos y por
nosotros.
Un día, el hoy
pertenecerá al pasado
y se hablará de una
gran época,
y de los héroes
anónimos que han hecho historia.
Quisiera que todos
supiesen que no hay héroes anónimos.
Eran seres con
nombre, con rostro, con deseos y esperanzas
y el dolor del último
de los últimos,
no ha sido menor que
el del primero,
cuyo nombre perdurar
para siempre.
LA
ONDA®
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