Universidad Virginia Tech:
Kadish por un hombre integro
por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy

Días pasados, en los EUA, más concretamente en la Universidad Virginia Tech, lugar donde estudian cientos de jóvenes, uno de ellos asesinó a 32, en una manifestación loca pero sintomática de un hombre alienado de una sociedad planetaria crecientemente atemorizada y proclive a este tipo de manifestaciones.

 

Una de las víctimas, no fue precisamente un joven sino uno de sus profesores. En efecto, el Profesor Liviu Librescu, de origen judío-rumano y sobreviviente al nazismo como así también a la despiadada dictadura de Nicolae Ceaucescu.

 

Ese mismo día, ese lunes fatídico, el Profesor como tantas otras personas en el mundo,  conmemoraba la tragedia del Holocausto, también –y mejor- llamada “Shoáh”.

 

Investigador y profesor en tecnología aeroespacial, Liviu, el hombre de la mirada penetrante, en medio del terror provocado por un sujeto alienado en una sociedad enferma, tuvo su último acto de heroísmo al salvar a sus estudiantes.

 

Liviu Librescu, que tantas veces padeciera, desde niño, persecución y violencia, hizo gala de un valor superior y lejos de buscar salvar su cuerpo, y su vida, pensó en sus chicos, en sus alumnos y, bloqueando la puerta del salón 204 del Politécnico, con su cuerpo, dio la orden a sus alumnos de que escaparan por las ventanas, cosa que hicieron.

 

Las balas dirigidas a ellos penetraron en su cuerpo, cegando su vida pero sin matar su chispa divina, su esencia vital.

 

Kadish por un Hombre Íntegro

 

Oración previa

 

Así, querido Liviu, hoy desde aquí intentaré crear un kadish de duelo, la oración con la que quienes profesan tu fe, el judaísmo, afirman, a pesar del dolor y la angustia –según dice un libro de oraciones-, que la vida es buena y que la labor del Eterno ha de ser realizada.

 

Sabes tú también, querido hermano, que ni soy judío ni profeso tu fe y tampoco me atengo a dogma alguno.

 

Sabes tú también, OH ejemplo de integridad, que para avenirnos, escucharnos y asentir a favor de la vida digna no se precisa ser igual sino y tan sólo, complementario.

 

Luego del preámbulo a la oración que diremos por ti,  sigue ahora el kadish, es decir, que cumpliremos el requisito de ser más de diez quienes la entonemos. Así y tanto como yo lo hago al escribirla, otros y otras al leerla lo harán conmigo y junto a mí, lado a lado, codo a codo.

 

Kadish

 

Sea reverenciada la vida, su pleno despliegue, la busca incesante e inclaudicable de la dignidad y la equidad para todos y cada uno de los seres humanos para su progreso en conciencia y su avance en manifestaciones superiores que busquen una escucha tan atenta como certera a las necesidades, físicas y espirituales,  del otro hombre, de la otra mujer.

 

Sea, asimismo,  reverenciado tu nombre, Liviu Librescu, hoy y siempre,  pues, como hombre común, que jamás buscaste ensombrecer a nadie, diste prueba acabada de que es posible, y cómo, ser humano en este momento de vida. Que tu ejemplo, que es el de tus ancestros, cunda en toda la faz de la tierra.

 

Esta es nuestra oración, Liviu. Este es nuestro Kadish por ti y para ti.

 

Sepa, pues, quien esto lea que junto a mí estará, en su interioridad, rezando, como reza un hombre libre y sin dogmas, en salutación a un hermano que ofrendó su vida en un superior y último acto de amor para con los suyos, en este caso, sus propios alumnos.

 

Sepa también, quien reniegue de esto y encuentre más edulcorante meditar única y expresamente sobre el rédito de acciones menores, que hay dos caminos que se abren en la cruz de nuestro sendero: uno que va hacia la plenitud de la vida, y otro que va hacia la cosificación de un ser despojado de espíritu.

 

Así, y en esta hora, Liviu Librescu, en un momento en que, repito, el mundo parecía encaminarse irremediablemente a lo vulgar, a lo negador de lo humano en el hombre, tú has dado el ejemplo vital de que es posible serlo sin hincarse, sin apearse del respeto por la vida y por lo más digno que ella tiene: la salvaguardia del otro hombre, de la otra mujer.

 

Tú, Liviu Librescu, que has vivido 76 años, has comenzado a vivir la eternidad en la que viven los referentes del Mundo.

 

Amén.

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