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Habla la hija de Raúl:
Fidel es un ciclón, pero
también un cabeza dura
Mariela Castro Espín es hija del
presidente interino de Cuba, Raúl Castro.
En reciente visita a España fue
entrevistada por el periodista Guillermo Abril, del
diario madrileño El País, que fue publicada en
varios diarios del mundo.
-
Su padre, Raúl Castro, es ministro de las Fuerzas
Armadas desde 1959, y en la década de los sesenta
hubo Unidades Militares
para la Producción donde fueron enviados los
homosexuales. Usted goza del respeto de la comunidad
gay y transexual en la isla por defender sus
derechos. ¿Ha discutido con su padre por este
motivo?
- Yo he peleado por muchas cosas y he conversado
muchas cosas con él. Y él es capaz de reconocer y de
decir "mira, en esto me equivoqué, en esto no me
equivoqué". Su idea fue crear una especie de
servicio militar para jóvenes obreros y campesinos
que acababan sacando el título de obreros
cualificados. En esa época de los años sesenta y
setenta hubo gente muy dogmática que defendía que en
esas unidades había que meter a los vagos, a los
peludos, para integrarlos en la sociedad, hacerlos
hombres y fortalecerlos. Lo mismo ocurrió con los
homosexuales, que en esa época eran incomprendidos y
se les veía como enfermos. No sólo en Cuba, en el
mundo entero.
Mi madre Vilma Espín, presidenta de
la Federación de Mujeres, fue una de las primeras en
denunciar que se estaban llevando a estas unidades a
muchachos que eran homosexuales para reformarlos.
Pero allí no se torturó, como cuenta Reinaldo
Arenas. Hubo casos de malos tratos. Gente abusadora
hay en todas partes. Lo importante es que se
denuncie.
Estas cosas hay que hablarlas,
ponerlas en un lugar de la Historia y crear los
mecanismos para que no vuelvan a ocurrir.
- ¿Ha habido cambios en la isla
desde que su padre asumió el poder?
- Mi padre sigue la misma política, la misma línea
que ha liderado Fidel, que no es una línea de él, es
una contribución colectiva; por supuesto, cambian
las personalidades, el estilo cambia.
- ¿Cuál es el estilo de su padre?
- Él tiene mucho sentido práctico, muy buen sentido
del humor, es muy organizado. A mí me ha gustado
cómo ha asumido la responsabilidad en este momento,
porque lo ha hecho con mucha humildad, con modestia,
con mucha inteligencia, muy cuidadoso del respeto
que él siente por la figura de Fidel. Está siguiendo
estrictamente el acuerdo de trabajar colectivamente.
Es un hombre con mucho sentido de la crítica y de la
autocrítica. Que tiene el valor de reconocer los
errores, no como a veces pasa con gente que culpa a
otros.
- ¿Un error que haya reconocido,
por ejemplo?
- Precisamente, dice que en los sesenta y setenta
fueron incapaces de darse cuenta de todas las cosas
que estaban pasando. Eran todos muy jóvenes,
machistas, muy homófobos. No fueron capaces de darse
cuenta del error, del disparate, de la falta de
humanidad que podían tener actitudes de este tipo.
- ¿Y cómo es Fidel?
- Es un hombre incapaz de soportar las injusticias,
que ahora incluso defiende a los transexuales. Es un
ciclón, pero también un cabeza dura y eso ha
influido en su estado de salud. Verle reaccionar
ante las dificultades es como ver una partida de
ajedrez entre genios. Es un hombre impresionante. Va
a haber Cuba para rato con él.
- ¿Va a volver?
- Sí, sí va a volver. Se está recuperando y
mejorando rápidamente. Pero no sé, yo quisiera que
no vuelva de la misma manera, porque ya tiene 80
años y quiero que se cuide. Le pediría que no se
sobre exija tanto.
- ¿Le ha visto últimamente?
- No, desde que está enfermo no lo he visto. La
última vez fue el 3 de junio, en el cumpleaños de mi
padre, un encuentro que yo aproveché para tocar el
tema de los transexuales. Me dijo que creía que
estaba haciendo un buen trabajo, que ya había
recopilado suficiente información científica como
para adoptar una decisión política para reconocerles
su derecho de cambiar al sexo que sienten como
propio. Mi padre sí le ve y habla con él casi todos
los días. A mí me dice que cuando Fidel esté
completamente recuperado nos contará todo lo que
pasó.
- ¿Su marcha ha supuesto algún
cambio de rumbo?
- Claro que hay cambios. Cuba es un país en cambio
constante. En cualquier caso, nosotros respetamos
muchísimo la figura de Fidel y se va a seguir la
estrategia liderada por él. Aunque desde que dejó el
poder está siendo muy respetuoso y no quiere
interferir en las decisiones que se están tomando,
siempre le consultan cosas. Sin embargo, él tiene
mucho cuidado de no influir en las decisiones del
grupo, porque cualquier criterio suyo tiene gran
autoridad moral. Lo que sí es cierto es que con su
marcha, al asumir muchas personas más
responsabilidad, la gente se pone más creativa,
aporta otras iniciativas, se aporta otra energía.
- ¿A qué tipo de iniciativas y
energías se refiere?
- Me refiero a la participación. Yo siempre aprendí
que es necesario desarrollar estilos de trabajos
participativos. La participación es que todos
asumimos responsabilidad y, al asumirla, todos
aportamos elementos. Yo considero que Cuba debe
fortalecer sus mecanismos de participación. Debe
fortalecerlos mucho más de lo que están ahora y está
en condiciones de hacerlo. Creo que eso nos va a
enriquecer. La actual fórmula de Gobierno es
participativa, sólo que tiene que mejorar el
mecanismo en la práctica y potenciar la
gobernabilidad popular.
- ¿Va a haber una transición en
Cuba?
- Algunos españoles mantienen un pensamiento
colonizador y creen que el mismo análisis que hacen
de la historia española pueden aplicarlo a la de
Cuba. Me refiero a la transición. La gran diferencia
está en las personalidades. Fidel es un líder
revolucionario comunista que llevó al pueblo al
cambio socioeconómico más radical de toda la
historia del continente americano. Franco era un
fascista: ésa es la diferencia.
- ¿Cómo se imagina Cuba dentro de
15 años?
- En 15 años, Cuba será una democracia socialista
más participativa, más fortalecida, en el sentido de
su madurez, con un socialismo muy creativo.
- ¿Se refiere a la posibilidad de
que existan otros partidos?
- Para Cuba, ahora mismo, en estos momentos, creo
conveniente el partido único. Es lo que ha permitido
mantener su unidad como nación soberana e
independiente y sus conquistas sociales.
- En círculos empresariales e
incluso periodísticos se rumorea que su padre es un
admirador del modelo chino de apertura económica.
¿Es cierto?
- No creo que sea un admirador del modelo chino. Al
menos, nunca le escuché decir tal cosa; al
contrario, él observa constantemente qué está
pasando en China y en un montón de lugares. Y dice
que los chinos, resolvieron algunas cosas, pero que
hay otras que no han resuelto. Hay cosas que no le
gustan y otras que sí, como en todas partes. Hasta
en Cuba hay cosas que le gustan y otras que no.
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