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El cine uruguayo
en el tapete
Ya es casi un hábito
por Oribe Irigoyen
Los
hechos se suceden y hacen que el cine uruguayo sea
casi un hábito para el ojo atento. Así, en estos
días, la prensa anunció que el Festival de Cannes,
la muestra, mercado y competencia de mayor prestigio
del cine mundial, ha seleccionado al film uruguayo
El baño del Papa de los realizadores Enrique
Fernández y César Charlone ( fotógrafo nominado al
Oscar por sus labor en Ciudad de Dios ) para
competir en la sección Una Cierta Mirada, que ya
consagrara con su premio máximo a otra producción
nacional, Whisky de Juan Pablo Rebella y Pablo
Stoll. En el festival de Punta del Este de febrero
pasado, el público y la crítica uruguaya e
internacional quedaron impactados por la calidad del
documental La Matinée del director Sebastián
Bednarik acerca de la tradición del Carnaval del
Uruguay y sus murgas.
Luego, ese hermoso
film que será estrenado en el presente mes de mayo,
tomó contacto con el público montevideano con su
primera exhibición en el Teatro de Verano, durante
las propias celebraciones de Dios Momo y luego hizo
una gira por los tablados a bajos precios,
configurando una singular experiencia de cine
itinerante. Se hace habitual en calles y plazas de
Montevideo el corte del tránsito por la policía, el
despliegue de grandes camiones, cables, grúas con
cámara al tope, filmadoras a ras del suelo, jóvenes
y muchachas, siempre lo son, que corren en todas
direcciones, se agitan, se detienen, quedan
expectantes al oir la voz de mando de silencio,
acción, cámara, que se repite una y otra vez,
mientras viandantes detienen el paso y los curiosos
miran.
Se filma. La plaza
Libertad se convulsiona, un equipo extranjero rueda
un comercial para una famosa marca de bebida.
También en el barrio de Pocitos ocurre lo mismo y la
Escuela de Bellas Artes de la calle Martí maquilla
su frente para servir de set cinematográfico. Se
filma. La productora nacional Central Z Films con su
directivo Fernando Epstein al frente inició el
rodaje de Acné, primer largometraje de Federico
Veroij, en su cuarta producción luego de 25 Watts,
Whisky y La perrera. De igual modo, existe una
reciente medida tomada por el gobierno de exonerar
de impuestos a aquellas producciones que incluyan
inversiones extranjeras, como primera medida de
fomento del cine al permitir que bajen los costos de
producción y tornar atractivo para los co-productores
del exterior el mercado uruguayo.
Otro hecho no
demasiado público es que el FONA ( Fondo Nacional
del Audiovisual ) funciona bien con sus premios de
alrededor de 60.000 dólares para producción de
largometrajes de ficción y de 30.000 para el género
documental y que lo mismo ocurre con el importante
complemento de Ibermedia que destina 145.000 dólares
a sus dos llamados anuales a proyectos en
desarrollo, co-producciones y ventas en el exterior,
que son los fondos iniciales por los cuales los
cineastas uruguayos salen más tarde a la búsqueda de
co-productores extranjeros. Por último, Cinemateca
Uruguaya exhibe en su sala Cinemateca 18 el
documental nacional Yo le pido a los presentes,
que ofrece un polémico tratamiento del tema de la
tenencia de la tierra, historiando la lucha de los
cañeros de Bella Unión y su presente ocupación de
tierras, en términos de elocuencia visual. Esos
podrían ser los hechos, agrupados acaso algo
astutamente por el escriba, para describir esa
circunstancia que convierte al cine nacional en algo
habitual en la vida de la población. Y demuestra que
no sólo sigue vivo, sino que se consolida en
términos de volumen y de calidad.
Buenas noticias
Se sabe ya que existe
un auge de la producción nacional de cine
publicitario, tanto sea de realizadores uruguayos
que filman para grandes firmas del exterior, como el
incremento de equipos extranjeros que frecuenta con
mayor asiduidad el país para concretar sus
producciones, en virtud de los bajos costos, claro,
pero también de la elevada capacidad logística y
técnica que ofrece el país, y se supone que asimismo
por las posibilidades del paisaje y las locaciones.
Se sabe, otro factor singular, de la aparición cada
vez más numerosa de empresas productoras en el país.
Pero lo más importante es que en el año 2007 están
previstos cinco estrenos uruguayos y ocho rodajes,
algunos ya iniciados.
Se pueden detallar
unos u otros de los títulos comprendidos en ambas
categorías. La citada La Matinée tiene previsto su
estreno al público no carnavalero para el presente
mayo, mientras que su realizador Sebastián Bednarik
se plantea una segunda experiencia con una nueva
producción, Cachila, dedicada a Cachila Silva,
dueño de la comparsa Cuareim 1080, con el testimonio
de cómo una familia se prepara para el Carnaval. El
baño del Papa, estreno de mayo en Cannes, producida
por LaRoux Cine, una de las productoras de mayor
prestigio en Uruguay, relata las desmedidas
ambiciones de riqueza que provocó en Cerro Largo la
visita del Papa Juan Pablo II en 1998. Está centrada
un personaje quien pretende alquilar un retrete
durante dicha visita. La citada Acné, producida
por Control Z, finalizaría su rodaje en mayo y da
continuidad al cortometraje Bregman, el siguiente
que el mismo Veroij rodara por su cuenta. En ella se
atiende a los problemas de un adolescente que conoce
el sexo pero nunca ha besado.
Un estreno previsto
para el año presente es La cáscara de Carlos
Ameglio, conocido cineasta de cine publicitario, que
con su productora Salado Media concreta un tema
ambientado en los medios de la publicidad, con
estreno previsto para agosto. Otro estreno del año
sería Matar a todos, rodada a fines del año 2006,
ha sido dirigida por Esteban Schroeder, quien luego
de la realización de El viñedo, se afincara en
Chile y ahora retorna con ese título que trata el
tema del científico chileno Berrios y cuenta con un
amplio reparto de actores nacionales que incluye a
Roxana Blanco, Walter Reyno, César Troncoso, Jorge
Bolani. Schroeder con su productora encara en el
futuro inmediato una adaptación de la novela de Juan
Grompone, Asesinato en el Hotel de Baños, que será
rodada, naturalmente, en el balneario de Piriápolis.
Entre los rodajes a
concretarse en estos meses, uno de los más esperado
como película es Polvo nuestro que estás en los
cielos de la realizadora Beatriz Flores Silva. Se
trata de una amplia co-producción de numerosos
países que se considera la más cara filmada en el
Uruguay, que incluye la construcción de decorados de
la década del 1960, el uso de la tecnologías de
punta. Contará la historia de una niña de 7 años
que, luego del suicidio de su madre, es llevada a
vivir con una familia excéntrica, en años en que el
país vive épocas difíciles que anticipan a la
dictadura militar.
Estos a grandes
rasgos son datos sintéticos de la situación del cine
uruguayo en el 2007, de su infatigable vitalidad y
su cada vez mayor relación con la población del
país, por lo menos en su calidad de testigo curioso
de lo que pasa, si no consumidor de imágenes que lo
representen. Hay bastante más en el tintero que
acaso demande otra nota.
LA
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