Uruguay, en cinco partes
por Jorge García Alberti

En esta semana, los uruguayos hemos asistido a la celebración del Día de los Trabajadores con mayor significado político de los últimos años, que demuestra que el país se encuentra claramente dividido.

 

Por un lado, el Presidente de la República, acompañado de un importante grupo de ministros y empresarios, intentaba desde el Lejano Oriente abrir la puerta para las inversiones extranjeras y también trataba de convencer a los anfitriones de las bondades que tienen varios de los productos que el país produce.

 

Vázquez eligió un momento especial para viajar, el puente del 1 de mayo, tratando de imbuir en el espíritu nacional que esa fecha, dónde aquí todo se paraliza, el mundo sigue su curso y también se puede ser productivo.

 

Sin ánimo de categorizar o encasillar y sólo a los efectos de intentar demostrar que hoy la sociedad uruguaya está dividida claramente en cinco corrientes de pensamiento, podríamos decir que esa comitiva representa a la parte de los ciudadanos que reúne a los pragmáticos, los que intentan ver el mundo globalizado y, si nos guiamos por los integrantes del gobierno que fueron a la gira y para colocarlos dentro de una definición política, se ve claramente que representan a un ala socialdemócrata de la izquierda uruguaya. La izquierda

“aggiornada”.

 

Fue significativo ver en el acto “oficial” del 1 de mayo, organizado por el Pit- Cnt, primero la escasa presencia de público y segundo la cantidad de sillas vacías destinada a los invitados “vip” que faltaron, alguno de ellos con aviso por encontrarse en el exterior acompañando al Presidente. Esto se reflejó hasta en la parte oratoria, cuando se hizo referencia al ministro de Economía, Danilo Astori, blanco de todos los reclamos, en especial los referidos a los recursos destinados para la educación.

 

Y es llamativa hasta la defensa que se hace para intentar convencer qué es imprescindible llegar al 4,5% del PBI para la educación. Entre los argumentos, se señala que los países desarrollados están invirtiendo un 6% de sus riquezas en recursos educativos. Pero Uruguay no es un país desarrollado y dentro de la categoría de subdesarrollo , por cierto que no estamos entre los primeros lugares, más bien de la mitad de la tabla para abajo.

 

Es decir que para algunas cosas nos queremos comparar con Finlandia,

( primer país del mundo en desarrollo humano) pero cuando Finlandia u otro país del primer mundo pretende realizar inversiones  en Uruguay, que quizá algún día nos lleven a crecer y a contar más recursos para distribuir, algunos se empeñan en poner todo tipo de obstáculos.

 

Esta segunda categoría de ciudadanos que se reúne en torno a la central de trabajadores y a algunos sectores políticos que forman parte del gobierno y del Frente Amplio, podríamos calificarla de izquierda ortodoxa,  pro Estado.

Este 1 de mayo, nos sorprendió también por la división que se viene dando en distintos áreas de la sociedad y se reflejó en el segundo acto de celebración del Día de los Trabajadores. Los encabezados por los sectores del Frente Amplio del 26 de Marzo y Corriente de Izquierda lograron dar cabida a otros grupos radicales de la sociedad y se convierten en la tercera parte de éste nuevo y aparente reordenamiento político que cobra fuerza.

 

Además, un accidente con un arma de fuego protagonizado por un militante del 26 de Marzo, dio lugar a una falsa acusación de atentado y que el mismo provenía de algún integrante del Pit- Cnt por lo que ahora el Frente Amplio deberá decidir si éstos sectores más radicales siguen dentro de la coalición o son expulsados.

 

La cuarta parte, que comienza a dar forma al mapa de la sociedad actual, la conforman los ciudadanos afines al resto de los partidos que tienen representación parlamentaria (Partido Nacional, Partido Nacional y Partido Independiente) que desde la oposición no terminan de entender cómo pararse ante tanto movimiento en las filas de sus adversarios.

 

Por último, quienes dan la forma definitiva y cierran el círculo son los ciudadanos votantes del actual Partido de Gobierno que, casi llegando a la mitad del período, sienten que la opción por la que optaron no termina de convencer y no saben muy bien para dónde ir. Son los llamados votos fluctuantes, sin partido definido, que cada cinco años vuelcan la balanza hacia un lado u otro.

 

A partir de esta nueva realidad política aparente, parece que la carrera hacia el 2009 será otra.

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