Parar a los infladores
de los precios

por Raúl Morales

El kilo del morrón rojo está a 93 pesos. Una lechuga vale 25. La carne picada, la que va con todos los sobrantes de grasa y de tendones, llegó a 85.  “No se puede comprar nada”, gritan enojadas las amas de casa. “Se disparó la inflación”, acotan los economistas. Mientras las lluvias  continúan y las hortalizas de ahogan, al igual que las hormigas. A la vez el precio de los combustibles subió, en promedio, un 3%. Cada día es más difícil llegar a fin de mes. Pero por suerte las malas lluvias en algunos casos se transforman en buenas y eso permite no subir el precio de las tarifas de UTE. Algo es algo.


Los economistas neoliberales salen a cobrar cuentas y dicen que la inflación es producto de que el Estado aumentó los gastos, ocultando que esos gastos tienen respaldo. Tampoco se enteraron de que llueve y que de que somos importadores de inflación, particularmente desde Argentina, lo que nos impide importar papas, por lo menos. Mucho menos se acuerdan que el precio del petróleo está por las nubes. Como siempre su receta es que el Estado gaste menos, aunque el gasto esté financiado.

 

El gobierno, que hasta el domingo no dijo “esta boca es mía”, dormita, mientras el que habla es el PIT-CNT acusando a los empresarios y a los intermediarios de darle y darle al inflador de los precios, porque no vaya a ser que con la reforma tributaria tengan que cambiar de marca de whisky.

 

Si el gobierno no actúa, nadie le va a creer que con la rebaja de un punto del IVA va a favorecer a los consumidores más humildes. Claro que actuar no quiere decir control de precios, pero sí influir en el mercado. Aunque más no sea diciendo que se está ante un nuevo intento de los sectores más poderosos de generar una redistribución de la riqueza, pero en sentido regresivo.

 

Si hay joda, sin hay remarque de precios por encima de los problemas climáticos el gobierno tiene que decirlo, para que la gente hable, proteste y desnude a las especuladores, para obligarlos a bajar los precios. A los infladores de precios, hay que pararlos, para eso hay que informar e informar para que los uruguayos sepan, por lo menos, que hay intereses económicos y políticos que tienen toda la intención de meterle la mano en el bolsillo a la gente, quitándole un pedazo más de pan.

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