El proceso inversor en la Argentina,
según los ojos del mundo

por Pablo Broder*

Para convertir el largo proceso de reactivación económica experimentado en la Argentina desde el año 2002, en un camino de desarrollo sustentable y duradero, es necesario concretar  como condicionante fundamental, un  proceso inversor muy enérgico.

 

Sin embargo, la inversión extranjera directa aún no se ha hecho presente con fuerza en el país: en 2005, la Argentina captó 4.700 millones de dólares, frente a 10.200 millones de Colombia y 15.200 millones de Brasil. Mientras que en 2006, la Argentina captó 3.300 millones de dólares, frente a casi 10.000 millones de Chile y 16.000 millones de Brasil. En ese sentido, la Argentina vio reducido el caudal de inversión externa respecto al 2005 en un 29%, mientras Chile lo incrementó en 48%, Brasil en 6% e India en un 44%. 

 

Inversión Extranjera Directa (en millones de dólares)

 

2001-2005                Total                           % de Am Latina

Argentina                   11.561                                                16.4

Brasil              24.824                                                35.1

Chile                 5.667                                        8.0

 

2006               Total                           % de Am Latina

Argentina                    3.263                                       5.0

Brasil              15.955                                                24.6

Chile               10.697                                                16.5

 

Fuente: Ecolotina, CEPAL, y Bancos Centrales. Perfil 22/04/06

 

Según el estudio “Proyecciones de la inversión mundial hasta 2010”, de la Universidad de Columbia, de Nueva York y el grupo The Economist, de Londres, Brasil, México y Chile seguirán siendo los tres principales destinos del capital privado extranjero en América Latina. Brasil desplazará a México, entre ellos, con una captación del 17,2% del total regional proyectado de 72.100 millones de dólares. México bajará al segundo lugar con un 15% y Chile consolidará su tercer puesto con un aumento al 9,7%.


El estudio hace notar que la Inversión extranjera directa (IED) en la Argentina siguió recuperándose después de la crisis financiera y recibió un 6,6% del total regional, que lo ubicaron como cuarto destino de la región, un lugar que se mantendría en el mediano plazo. Sin embargo, el mencionado estudio  afirma que esa cifra es todavía baja comparada con los flujos de alrededor de 10.000 millones anuales que recibía antes de la crisis.

 

Un análisis titulado “Calidad de las Instituciones y Competencia Institucional”, elaborado por la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (Eseade) de la Argentina conjuntamente con la Internacional Policy Network, presentado en Londres, evalúa  la atracción de las diversas naciones para hacer negocios, y ubica a la Argentina en una relegada posición,  en un aspecto que es clave para factibilizar la conversión del proceso de reactivación económica experimentado en los últimos años, en otro de crecimiento sustentable.[i]

 

Este  nuevo índice, considerando  cuestiones económicas e institucionales, tomó como base indicadores de otros organismos internacionales, y ubica al país en el puesto 93 entre 184 casos, precedido por Brasil, Georgia y Líbano, seguido por Macedonia, Nicaragua y Serbia y Montenegro. El  ranking es liderado por Suiza, Dinamarca y Finlandia, y  en cuanto a América latina, el país mejor ubicado de la región es Chile, en el puesto 22, mientras que los peores son Venezuela (161), Cuba (164) y Haití (165).

 

El estudio, combina indicadores elaborados por diversas entidades, tales como el Fraser Institute de Canadá, Heritage Foundation, World Economic Forum, Transparency Internacional, Freedom House, Political Risk Services y el Banco Mundial entre otros, y da como resultado un índice compuesto por el promedio de las posiciones relativas en los siguientes aspectos: a) libertad económica, b) competitividad global, c) haciendo negocios, d) percepción de corrupción, e) libertad de prensa, f) voz y rendición de cuentas y g) estado de derecho.

 

Uno de esos temas, el de libertad económica, tiene que ver, entre otras cosas, con el grado de libertad que tienen los negocios para establecer sus precios. Precisamente, en  los últimos tiempos, bancos de inversión de Wall Street advirtieron que el gobierno argentino sigue dando pasos que erosionan la confianza de los inversores en el dato de inflación oficial (manipulación en el INDEC) y volvieron a cuestionar los métodos utilizados para frenar la suba de los precios.

 

Reticencias

Si los inversores son reticentes para invertir en la Argentina, podría ser  porque perciban riesgos y escollos de distinto tipo. No por casualidad la Argentina se ubicó en el puesto 101 en el último ranking del Banco Mundial que mide el clima internacional para hacer negocios

 

Representantes oficiales enfatizan que la inversión bruta interna fija viene subiendo sostenidamente del 11% del PBI en el peor momento de la crisis de 2002, a casi el 22% en 2006. No obstante,  analizando su composición en los últimos años, se observa que en la misma  más del 60% corresponde a la construcción y 36% a bienes de capital. Si bien modesto, este 36% podría ser un indicador de un proceso de reequipamiento industrial significativo. Pero… aproximadamente la mitad del guarismo corresponde a ¡telefonía celular! que es obvio señalar que no es el determinante del proceso industrializador nacional. Cierto es que el crecimiento de la construcción ayuda y mucho por su efecto multiplicador e incluso la inversión en hoteles contribuye a generar divisas a través del turismo externo. Pero no es suficiente.

 

Ratificando esta percepción proveniente desde el exterior, una encuesta realizada a fines de 2006 a 128 directivos de empresa con sede en la Argentina, arroja conclusiones preocupantes sobre la proyección de la inversión. Sólo el 16% de los entrevistados se inclinó por una mejora, mientras que el 27,2% aseguró que dicho clima empeoró en el último año y en cuanto al 2007, no se aseguran expectativas de cambio. Sólo uno de cada 10 consultados opinó que mejorará, mientras que el 40% cree que habrá deterioro.

 

Por otro lado, la  inversión también  requiere un mercado externo  ampliado producto de un fecundo relacionamiento con países vecinos en bloques fuertes, y tampoco en este aspecto se está progresando. Nuestro Gobierno ha hecho culto de los desencuentros con México, Colombia, Perú, Uruguay, Chile, etc.

 

No resulta difícil poder establecer la causa de la reticencia  del proceso inversor externo. Bastará con reparar si la Argentina  cumple adecuadamente  la triple condicionalidad concurrente que requieren los inversores para arriesgar sus fondos en cualquier país:

 

a)  seguridad jurídica,

b)  perspectivas de rentabilidad, 

c) estabilidad de los parámetros económicos básicos (sistema impositivo, cambiario, de comercio exterior, infraestructura,  etc.)

 

El primer aspecto, seguridad jurídica, en el pensamiento de la comunidad de negocios internacional, dista de estar asegurado.

 

La perspectiva de rentabilidad también presenta serios interrogantes. Por el manipuleo con el índice de precios para evitar impopulares exteriorizaciones de inflación, casi la mitad de los rubros que componen el mismo,  está sometido a alguna forma de control (congelamiento, acuerdos unilaterales, regulaciones o prohibiciones de exportación. Aunque las empresas facturan más, corren el riesgo de ganar menos y pierden predisposición a invertir; máxime cuando no tienen certeza sobre la evolución de algunos costos, como los energéticos y los laborales.

 

En cuanto al tercer factor que hace a la legislación marco que determina el escenario donde se deberán desarrollar los negocios en un futuro próximo, dista de tranquilizar a la comunidad empresaria (véase como ejemplo el debate de las leyes fundamentales como Consejo de la Magistratura, superpoderes, decretos de necesidad y urgencia, hasta el último intento de modificar la carta orgánica del Banco Central, que han levantado todo tipo de cuestionamiento de los sectores no enrolados en el oficialismo)

 

Recientemente, en ocasión de la reunión del FORO ECONÓMICO MUNDIAL, realizada en Santiago de Chile a fines de abril de 2007, que contó con la presencia de numerosos funcionarios americanos, entre ellos los presidentes Lula Da Silva y Michelle Bachelet, y la notoria ausencia de representante argentino oficial alguno,  se elaboró un ranking entre 12 países, para medir cuán atractivos son los países de la región para las inversiones privadas.
Según este  estudio, analizando  los factores que inciden en la inversión externa en infraestructura de puertos, aeropuertos, carreteras y en el sector eléctrico,  el primer lugar, con una evaluación del 5,43, lo ocupó Chile, que en la última década ha modernizado sus infraestructuras mediante millonarias concesiones en autopistas, puertos y aeropuertos. Le sigue Brasil, Colombia, Perú, México, Uruguay, El Salvador y Guatemala. En noveno lugar fue situada la Argentina, que sólo supera a Venezuela, Bolivia y República Dominicana, con 3,33.
[ii]

 

El índice tomó ocho variables: el ambiente macroeconómico, el marco legal, el riesgo político, la facilidad de acceso a la información, sofisticación del mercado financiero, el desempeño de la inversión en infraestructura en los últimos quince años, las relaciones entre el Gobierno y la sociedad y la voluntad oficial de facilitar inversiones privadas, registrando  la Argentina  una peor nota que el promedio de la región en todas las variables bajo análisis.

 

Índice de inversión extranjera en América Latina.

Abril 2007

 

1 Chile 5.43
2 Brasil 4.40
3 Colombia 4.33
4 Perú 4.23
5 México 4.04
6 Uruguay 4.02
7 El Salvador 3.97

8 Guatemala 3.64
9 Argentina 3.41
10 Venezuela 3.37
11 Bolivia 3.34
12 República Dominicana 3.33

Fuente: Foro Económico Mundial

 

Contradicción

Si el Gobierno en pleno sale notoriamente a buscar inversiones es porque sabe que necesita aumentar la capacidad productiva para sostener el  crecimiento de la economía y forjar el perfil industrial tecnológicamente desarrollado y competitivo que un proceso de desarrollo sustentable exige.

 

No obstante sorprende que al conocerse los resultados del estudio comentado, las autoridades argentinas tuvieron una postura curiosa: no sólo cuestionaron la elaboración del ranking, algo que sería predecible, sino que llegaron a sostener que ¡la Argentina no necesita inversiones! Por lo menos, eso es lo que se desprende del análisis de las palabras dichas por la ministra de Economía Felisa Micelli.

 

Muy cerca de Santiago de Chile, la  ministra Felisa Micelli, que no asistió al Foro, dijo desde Córdoba, donde estaba inaugurando una Delegación Regional del Senasa. “Señores del Foro Económico Mundial, señores de Davos, realmente no nos interesan sus opiniones, no los necesitamos. Los argentinos tuvieron dirigentes que cuando aplicaron sus recetas nos fue muy mal. Los tenemos grabados en nuestra memoria cercana, por la situación crítica y el estado en que ustedes nos dejaron”. Y agregó: “Ustedes, desde la comodidad de sus despachos, no tienen conocimiento de la Argentina real, les falta embarrarse los pies viendo cómo producen los productores argentinos para entender que en la Argentina hay inversión, tiene récord de inversión y que, mal que les pese, haciendo todo lo contrario a lo que ustedes quieren, estamos saliendo adelante, recuperando la confianza en nosotros mismos, poniéndonos de pie y empezando a caminar”.[iii]

 

Clima adverso

La inseguridad general, el clima de intolerancia, la violencia e intemperancia declamadas desde el púlpito presidencial y por otros funcionarios oficiales, la falta de aceptación de disenso y de confrontación civilizada de ideas, y una prensa curiosamente monocorde en su mayoría, generan un clima de  incertidumbre, que  junto con los problemas de infraestructura, hacen que  los inversores privados extranjeros, (aquellos a los que en su momento, fue a seducir la plana mayor del gobierno argentino a los Estados Unidos), asuman  que las condiciones para la inversión en la Argentina no son  las ideales.

 

Por esa razón, existe coincidencia entre los analistas que la economía argentina, aun cuando podrá  seguir creciendo, lo hará en desaceleración. La explicación es simple: el nivel de la inversión actual, no basta para sostener las tasas de crecimiento de los últimos años. Si bien se mantienen firmes un conjunto de indicadores alentadores en el sector privado, (la importación de bienes de capital, la producción interna de maquinarias y equipo, y la actividad en la construcción), existe la sensación que el proceso inversor fundamentado en proyectos relevantes,  está muy atrasado.


 Y el tema no es menor dada la presencia de cuellos de botella en algunas actividades productivas y las falencias en materia de infraestructura, particularmente en el plano energético y en el transporte.

 

 

* Economista argentino. Su último libro”: Dos años en la era K.” Editorial Planeta. Buenos Aires. 2005.

 

[i] La Nación: “¿Qué está haciendo argentina para atraer inversiones?”; Monzoni, Carlos; Economía; página 1; 14 de abril de 2007.

[ii] La Nación: “La Argentina, lejos de las inversiones”; Quilodrán, Federico (corresponsal en Chile); Economía; página 2; 26 de abril de 2007.

[iii] La Nación: “Rechazó Micelli las cifras del informe”; Vaca, Juan Carlos (desde Córdoba); Economía; página 2; 26 de abril de 2007.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital