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El arte en Chile: el MAC como modelo/
"Cómo vivir juntos" desde San Paulo
El Museo de Arte
Contemporáneo como modelo
Entrevista al
Director del MAC- Francisco Brugnoli
(Vivian Lavín)
- ¿Cómo ve usted
Chile ad portas del Bicentenario?
- Estamos en una
situación realmente particular y es un privilegio
vivirla. Hay muchas cosas que están cambiando; no
solamente en Chile, sino en el mundo, y que creo que
los cambios van a ser de una oportunidad muy
radical. Entonces, vivir en medio de eso y tener el
privilegio de estar en un museo; en un museo
universitario, lo que significa que está en la
exploración de los límites, preguntándose
constantemente sobre todo, especialmente en arte
naturalmente, y por lo tanto, el lugar dónde la
forma más experimental destina el lugar.
- Usted señala la calidad del
Museo de Arte Contemporáneo como un museo
Universitario; en este caso, de la Universidad de
Chile. No de cualquier universidad, sino de la
Universidad pública de nuestro país.
- Es una universidad
pública y eso tiene un interés muy grande. Lo
público se traduce en política, en actividades que
cruzan todo el interés de la nación. Pero también,
la Universidad de Chile es el mayor centro de
investigación del país y esto, quiere decir, que es
donde se está formulando la pregunta sobre el
conocimiento de manera más constante, de manera más
permanente.
En una columna que
apareció en el Anuario de Chile, usted da cuenta de
que el año 1947 fue un año donde hubo una especial
conciencia del Estado, con la creación del Museo
de Arte Contemporáneo, el Ballet Nacional chileno y
la Orquesta Sinfónica de Chile.Son años especiales.
-¿Qué pasa con la
conciencia del Estado, hoy?
- En esos años, el
Estado chileno comprende la gran importancia y
trascendencia. Hubo cambios culturales a finales de
los 60, se fueron profundizando; se radicalizaron en
la época de los 80, y una de las consecuencias de
estos cambios culturales, una de sus
radicalizaciones pasó por la obsesión de disolver al
Estado. Entonces, quedaron carencias muy grandes.
Estamos viendo lo que pasa en la educación, en
salud, los problemas de política habitacional; y
resulta que, poco a poco, empezamos a reclamar,
entonces, que el Estado no está proveyendo. Pero el
Estado quedó en una situación bastante desprotegida.
Creo que hay que llegar a una situación intermedia,
y el Estado tiene que hacer conciencia de algunos
valores culturales importantes.
-¿Cuáles son esos
valores?
-El desarrollo de una
intelectualidad nacional, que pasa por una garantía
a la sociedad chilena de tener este cuerpo
intelectual, integrado por miembros de todas las
capas sociales y de todos los intereses.
- Cuándo
usted dice, crear una intelectualidadcomo primera
etapa. ¿A quién apelaría para que ésta fuese
realmente respaldada? ¿En quién piensa: en la
presidencia, los parlamentarios? ¿Dónde tiene que
estar la voluntad política?
-El problema es
complejo porque las voluntades políticas dependen
mucho de las conciencias sociales. Si no hubiera
habido un gran respaldo a la campaña que hicimos por
restaurar el museo, la voluntad política no se
hubiera juntado con esa conciencia. En extensión,
nos va a corresponder una gran tarea al respecto,
hacer conciencia de qué es la Universidad.
- Usted tiene un
cargo que es inédito dentro de la Universidad, como
es la recientemente creada Vicerrectoría de
Extensión, ¿cuáles son los desafíos que enfrenta?
- Son desafíos en el
contenido y en los modos de actuar, que se confunden
en algunos planos. El primer contenido tiene que ver
con la interactividad, y se traduce en de qué
manera la universidad es capaz de trasladar
preguntas y respuestas desde y hacia la sociedad.
Esta es una parte sustantiva y que está muy
vinculada a lo que es lo propio de la universidad,
que es preguntar. Pero también la universidad tiene
una obligación de dar cuenta permanentemente de lo
que hace, y esto significa, poner en presencia
pública su quehacer, darlo a conocer. Eso tiene
trascendencia de transformaciones culturales
sociales, pero también, crea conciencia de la
importancia institucional del organismo emisor de
esta difusión; eso lo estamos llamando exactamente
el plano de la difusión.
En los campos de
acción, la universidad tiene que ser muy abierta.
Nuestra universidad vivió bastante clausurada
durante algunos años oscuros y esto ha generado una
suerte de ensimismamiento. Tenemos que salir a
trabajar con otros agentes culturales; tenemos que
salir a preguntar a los demás también cómo hacer.
-¿Cómo lo hará?
- Una de las partes
importantes de esta vicerrectoría, va a ser la
generación de un consejo asesor, un cuerpo técnico
que tendrá que conversar con algunas personas al más
alto nivel sobre cómo ven la universidad, o cómo ven
ciertos aspectos sociales. No vamos a replicar la
universidad al interior de la vicerrectoría, sino
que vamos a tener un campo muy operativo, algo
parecido en grande a lo que hacemos aquí en el museo
con nuestra unidad de producción.
- Más que teorizar
entonces, la idea va a ser implementar cambios
interesantes e importantes que la Universidad
requiere.
- Indudablemente.
Tenemos que poner en escena la eficiencia en la
institución. Tenemos que demostrar que somos
capaces. Para el Centenario de nuestra
independencia, el Estado en ese momento se regaló un
monumento enorme: el Museo Nacional de Bellas Artes.
- Finalmente, ¿qué es
lo que sueña, Francisco Brugnoli para este
Bicentenario? ¿Qué debiera construir el Estado de
Chile?
- Es una pregunta que
me cuesta caro, porque cuando digo lo que yo deseo,
siempre hay gente que dice: Como tú puedes decir
eso, si te acaban de arreglar el museo. Bueno, yo
pienso, también en un edificio altamente
emblemático, con un concurso internacional, con
participación de arquitectos extranjeros y
nacionales desde luego, pero una competencia que
además genere una cultura por la exhibición de los
proyectos participantes, y que ese edificio sea el
gran Museo de Arte Contemporáneo que a Chile le
corresponde.
El Museo de Arte Contemporáneo de la
Universidad de Chile (MAC)
presenta bajo el título "Cómo vivir
juntos",
la 27 Selección de la Bienal de San
Paulo .
La muestra estará
abierta hasta el 1 de julio, cuenta con varios
hechos inéditos, entre ellos, la curatoría de
Lisette Lagnado, la que fue ganada por concurso; se
suprimieron las representaciones nacionales y en la
mayoría de los casos se presenta más de una obra de
cada artista.
En esta versión de la
muestra de arte contemporáneo más importante de
América Latina y la segunda mayor en el mundo
después de la Bienal de Venecia, participan artistas
de renombre provenientes de países con los que Chile
no tiene intercambio en las artes visuales como
Afganistán, Sudáfrica, Eslovenia, Israel y Palestina
que dialogan con obras de artistas italianos,
daneses, argentinos, franceses, peruanos, chilenos,
cubanos, chinos y coreanos, entre otros.
La 27ª versión de la
Bienal realizada el 2006 en Brasil, marcó un quiebre
con la historia de este encuentro porque el proyecto
curatorial de Lisette Lagnado fue ganado por
concurso, el curador no fue designado como en
ocasiones anteriores, y porque se suprimieron las
representaciones nacionales, sustituyéndolas por la
invitación directa a artistas de diversos países.
Según explica el
director del MAC, Francisco Brugnoli, "se buscó dar
a la Bienal un grado de autonomía para resolver su
concurrencia, pues en las versiones anteriores ésta
se veía entorpecida por la contradicción entre el
marco que exponía el discurso curatorial y las
decisiones de los organismos oficiales de los
distintos países involucrados".
El financiamiento
privado de Banco Itaú en este sentido fue
determinante: Al contribuir con gran parte del costo
total, se pudo prescindir del auspicio de las
embajadas que podían verse en dificultades con
algunas obras por rozar problemas políticos. Beatriz
Bustos, productora de la selección chilena, explica
que la selección de Lagnado fue a priori y luego se
invitó a 26 embajadas a participar. Sólo cuatro de
ellas y dos institutos culturales binacionales, de
un total de 26 países representados en la selección,
colaboraron en el financiamiento de la producción.
El gran tema de esta
versión se inspira en uno de los intelectuales más
importantes del siglo XX, Roland Barthes
(1915-1980), semiólogo francés ligado al movimiento
estructuralista. Su serie de seminario Cómo vivir
Juntos, realizada entre 1976 y 1977 en el Collège de
France entre 1976 y 1977, en París, es la base
conceptual de la 27ª Bienal de São Paulo.
"Lo que el poder
impone ante todo es un ritmo (de todas las cosas: de
vida, de tiempo, de pensamiento, de discurso)", dice
Barthes y se pregunta cómo hacer convivir en un
mismo espacio, en torno a un objetivo común, seres
con ritmos de vida tan diversos. Mientras Barthes se
interroga sobre la distancia entre los sujetos que
cohabitan, Hélio Oiticica (1937-1980), artista
brasileño considerado uno de los más experimentales
del siglo XX y que también provee de fundamentación
teórica a la curatoría, complementa el discurso
curatorial señalando que el arte tiene el poder de
interferir en los movimientos del individuo y de la
sociedad.
Cómo vivir juntos, el
proyecto curatorial de la 27ª Bienal de São Paulo,
fue dirigido por la curadora Lisette Lagnado, quien
trabajó con su equipo internacional de co-curadores
encargado de seleccionar en terreno las obras
conformado por: Cristina Freire, Rosa Martínez, José
Roca, Adriano Pedrosa y el curador invitado Jochen
Volz. El equipo encontró que la mayoría de las obras
aludían a las diferencias y conflictos del mundo
globalizado de diversos tipos: limítrofes, de
identidad, étnico, raciales, migratorios o
religiosos.
La selección de obras
que se exhibe en el MAC -realizada también por
Lagnado- da cuenta de las diferentes lecturas que
abarcan el registro del acontecer cotidiano, el
trabajo directo con la comunidad, la poética y la
utopía.
Artistas de gran
trayectoria, entre los que se destacan tres
creadores que actualmente exponen en la Bienal de
Venecia bajo la curatoría del británico Robert Storr,
presentarán sus obras en Chile: Adel Abdessemed,
León Ferrari y Shaun Gladwell.
En total se exhiben
197 obras de 26 artistas provenientes de 22 países.
El listado completo de artista -que presentan, en su
mayoría, más de una obra en formato de videos,
fotografías, instalaciones, pinturas y objetos de
arte- son: Ahlam Shibli (Palestina), Ana Mendieta
(USA), Armando Andrade (Perú), Bárbara Visser
(Holanda), Diango Hernández (Alemania/Cuba),
Fernando Ortega (México), Francesco Jodice (Italia),
Hélio Melo (Brasil), Iván Cardoso (Brasil), Jarbas
Lopes (Brasil), Jeanne Faust (Alemania), León
Ferrari (Argentina), Long March Project (China),
Mario Navarro (Chile), Marjetica Potrc (Eslovenia) ,
Martinho Patricio (Brasil), Miki Kratsman (Israel),
Narda Alvarado (Bolivia), Pieter Hugo (Sudáfrica),
Sanghee Song (Corea del Sur), Shimabuku (Japón),
Superflex (Dinamarca), Lida Abdul (Afganistán), Adel
Abdessemed (Francia), Shaun Gladwell (Australia),
Gordon Matta Clark (USA). (Ver antecedentes de cada
artista).
Antecedentes
históricos e la Bienal de São Paulo:
Creada en 1951, la
Bienal de San Paulo es el evento internacional de
arte más antiguo de Latinoamérica, considerado el
segundo a nivel mundial después de la Bienal de
Venecia (fundada en 1895) debido a su trayectoria y
relevancia.
El propósito
fundacional de la Bienal fue difundir en Brasil el
arte contemporáneo, sobre todo de Europa occidental
y EE.UU., internacionalizar el arte brasileño y
establecer a San Paulo como centro internacional de
arte. Como en el modelo veneciano, históricamente
esta Bienal ha contado con la participación de
representantes nacionales y de artistas invitados,
pero en los últimos años, ha ido cambiando su manera
de operar, aumentando la incorporación de artistas
de África, Asia, Oceanía, Europa oriental y
Latinoamérica para, de esta manera, ampliar y
democratizar la mirada respecto a la producción
artística internacional.
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