|
Bioenergía implica oportunidades,
pero también "peligros y concesiones"
Documento de la ONU
El documento Energía sostenible, un
marco para la toma de decisiones, preparado por UN-Energy,
surge públicamente en la primera semana de mayo de
un grupo compuesto por todas las agencias de
Naciones Unidas que trabajan en el campo de la
energía, con el patrocinio de la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO). El estudio analiza como el
crecimiento de la bioenergía ofrece muchas
oportunidades, pero también implica peligros y
concesiones.
|
Informe Completo en Ingles |
 |
La Organización de
las Naciones Unidas advierte de que el rápido
crecimiento de la bioenergía ofrece muchas
oportunidades, pero también "implica peligros y
concesiones", según recoge el Informe 'Energía
sostenible' que analiza el impacto económico social
y medioambiental de la bioenergía así como el
desarrollo de las tecnologías, políticas y
estrategias de inversión a seguir.
Según recoge el
documento "es necesario estudiar detenidamente el
impacto económico, social y medioambiental de la
bioenergía antes de decidir cómo se quiere
desarrollar de rápido y qué tecnologías, política y
estrategias de inversión se pueden seguir".
El Informe, que ha
sido elaborado por UN-Energy --grupo compuesto por
todas las agencias de Naciones Unidas que trabajan
en el campo de la energía-- con la colaboración de
la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO), pretende
"buscar soluciones a las necesidades energéticas de
la población al tiempo que se protege el Medio
Ambiente a nivel local y mundial", según afirmó el
presidente de UN-Energy y director del Banco Mundial
en Ghana, Mats Karlsson.
El documento destaca
los beneficios de la bioenergía en relación con la
mitigación de la pobreza, el acceso a los servicios
energéticos, el desarrollo rural y las
infraestructuras rurales. También analiza el impacto
potencial de la bioenergía sobre la seguridad
alimentaria, el cambio climático, la biodiversidad y
los recursos naturales, el empleo y el comercio, e
incluye cuestiones clave a considerar por los
responsables de la toma de decisiones deberían
considerar.
Asimismo, advierte de
que si no se establecen políticas específicas
dirigidas a la protección de espacios amenazados, se
garantiza un uso socialmente aceptable de la tierra,
y se desarrolla la bioenergía de una forma
sostenible, "el daño social y medioambiental puede
en algunos casos superar los beneficios".
La UN-Energy afirma
que es necesario evitar los cultivos que necesitan
un alto porcentaje de energía fósil --como los
fertilizantes tradicionales-- y que presentan un
bajo rendimiento energético por hectárea, en
referencia al uso de determinados cereales como
materia prima en la producción de bioenergía.
Según los
responsables del Informe los cultivos bioenergéticos
sostenibles "pueden tener un impacto negativo si
sustituyen a los bosques primarios, lo que conlleva
la producción de elevadas cantidades de carbono
procedente del suelo y la biomasa forestal,
eliminando así cualquier beneficio de los
biocombustibles durante décadas".
Para minimizar las
emisiones de gases causantes del efecto invernadero
asociadas a la producción de bioenergía, UN-Energy
recomienda a los responsables políticos proteger los
pastizales silvestres, los bosques primarios y otras
zonas de alto valor natural.
Por su parte, los
gobiernos deben, según el Informe, "potenciar la
producción y gestión sostenible de la bioenergía".
Para ello es necesario establecer un sistema
internacional de certificación que incluya la
comprobación de emisiones de gases que producen el
efecto invernadero, con el fin de garantizar que los
productos bioenergéticos, especialmente los
biocombustibles, cumplan las normas medioambientales
en todo el proceso de producción.
Seguridad alimentaria
En el área de la
seguridad alimentaria, el Informe afirma que la
disponibilidad de alimentos puede verse amenazada
por la producción de biocombustibles en el momento
en que tierra, agua y otros recursos ya no se
destinan a la producción de alimentos. De esta forma
el acceso a los alimentos puede verse amenazado por
el aumento de precios de los alimentos básicos a
causa de una mayor demanda de materias primas para
producir bioenergía, empeorando la situación de la
población que sufre de pobreza e inseguridad
alimentaria.
Por otro lado, el uso
de las materias primas para el biocombustible
representa una oportunidad para los agricultores ya
que "la bioenergía puede hacer que los servicios
energéticos lleguen de forma más extendida y barata
a áreas rurales, aumentando la productividad en la
agricultura" y favoreciendo así el acceso y la
disponibilidad de alimentos.
En este sentido, el
documento subraya que los responsables políticos
"deben garantizar que se de prioridad a las
cuestiones de seguridad alimentaria".
Asimismo, el
documento critica la existencia de barreras
comerciales que actualmente limitan la importación
de etanol en algunos países y advierte de que
limitar las importaciones de biocombustibles
producidos con mayor eficacia al tiempo que se exige
en el propio país la combinación de biocombustibles
y combustibles fósiles "puede sustraer más tierras
de las necesarias a la producción de alimentos".
Por último, las
consecuencias para la agricultura en general tienen
una doble vertiente. Desde un punto de vista
positivo, "la producción de biocombustibles líquidos
puede beneficiar a los campesinos al conferir valor
añadido a sus productos", señala el Informe. Sin
embargo, desde un punto de vista negativo, "puede
producirse una concentración de la propiedad que
expulse de sus tierras a los campesinos con menos
recursos y les lleve a una mayor pobreza".
LA
ONDA®
DIGITAL |