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Bolívia y la Petrobrás
por el profesor Luiz Alberto
Moniz Bandeira*
La nacionalización
en Bolivia de las empresas privatizadas en los años
1990 constituye una reacción a las políticas
neoliberales que no han mejorado las condiciones de
vida de su población. Bolívia fue el primer
laboratorio donde se las ha experimentado, desde el
gobierno de Victor Paz Estensorro, que empezó en
1985 con un programa de ajuste estructural. Los
gobiernos de Jayme Paz Zamora (1989-1993) y Gonzalo
Sánchez de Losada (1993-1997, sus sucesores
aplicaron, inicialmente con cierto éxito, el mismo
programa, para contener la hiperinflación que se
tornara inaceptable para a población. El
presidente Hugo Banzer (1997-2001) fue quien
privatizó las dos refinerías de petróleo compradas
por la Petrobrás. Pero, en el año 2000, reconoció
que la estabilidad económica a lo largo de de 15
años, en que Bolivia se presentó como modelo de
libre mercado, no había contribuido para reducir
los índices de pobreza en que aún vivía más de la
mitad de la población boliviana (63%),
especialmente la de origen indígena. El deterioro de
las condiciones de vida, impulsado desde 1985,
castiga principalmente a los campesinos y en el área
rural más de 80% de la población estaba en la
miseria. La cuestión agraria, que la revolución de
1952 intentara resolver repartiendo los latifundios
y distribuyendo las tierras para los trabajadores
rurales, se torno otra vez grave factor de
tensiones y las luchas sociales recrudecieron.
El liderazgo de Evo
Morales nació del movimiento de esa gran masa
campesina, la mayoría indígena. Él está bajo
irresistibles presiones y necesita atender a sus
demandas. Pero, muchas de las medidas, que toma,
tienen implicaciones en las relaciones exteriores de
Bolivia, particularmente con Brasil, como ocurrió
con la nacionalización de las refinerías
Gualberto Villarroel, de Cochabamba,
y Guillermo Elder Bell, de Santa Cruz de la Sierra.
La
Petrobrás alcanzó un acuerdo razonable con el
gobierno de Evo Morales y las vendió por US$ 112
millones. Su pérdida, evaluada entre US$ 68 millones
y US$ 80 millones diferencia entre el valor de
compra (US$ 102 millones) más inversiones de cerca
de US$ 78 millones) y lo que será recibido por las
dos refinerías es muy pequeña, delante del lucro
que ya tuvo en Bolivia desde 1999. No se puede
calcular exactamente el impacto, pero de hecho es
ínfimo, pues Bolivia representa solamente 2,5% de la
capacidad de refino de Petrobrás en Brasil, en otros
países, es del orden de 2,227 millones de b/d. .
El aspecto político
también pesó en la negociación, dado que la
situación de Evo Morales y de su gobierno aún es muy
inestable y el Brasil no desea agravar sus problemas
internos. Bolivia se divide en tres regiones
bastante distintas, escasamente integradas: el
Altiplano, el Centro (Cochabamba) y el Oriente
(Santa Cruz de la Sierra). Es un país con una unidad
económica, social y política muy débil y aún no
consolidada efectivamente su unidad nacional. En la
región de Santa Cruz de la Sierra, frontera con
Brasil, los separatistas hacen intenso esfuerzo de
adoctrinamiento sobre la necesidad de separarla del
resto del país. En esa región cerca de 12.000
hombres estarían siendo armados y entrenados con la
ayuda de ex-para-militares de las Auto-defensas de
Colombia y armas de Israel, contrabandeadas a través
del Paraguay. El levante puede eclosionar tras los
trabajos de la Asamblea Constituyente, que
ciertamente no aprobará el modelo de autonomía,
exigido por el movimiento Nación Camba. Sí esa
amenaza se concreta, Brasil va enfrentar un
gravísimo problema.
Sin embargo aún con el acuerdo sobre
las refinerías de la Petrobrás, Bolivia sigue siendo
un desafío para la política exterior de Brasil, en
virtud de la comunidad brasileña, que habita la
frontera entre los dos países. Los criadores de
ganado y plantadores de soja, que en los últimos 20
años contribuyeron, en Santa Cruz de la Sierra, ha
modernizar la agricultura, generando gran parte del
PIB de Bolivia, están amenazados de perder las
tierras con la reforma agraria. Los pobres, en el
área de Cobija, están también amenazados porque
están ilegalmente en la franja de frontera. Muy
posiblemente un conflicto civil en la región
hostigará
e
involucrará la comunidad brasileña, que ya está
amenazada. Brasil no puede abandonar esa gente,
sobre todo cuando ya regularizó en los dos últimos
años 35.000 bolivianos clandestinos en São Paulo.
Pero en hipótesis alguna apoyará a secesión
de Santa Cruz de la Sierra.
Luiz
Alberto Moniz Bandeira, politólogo y profesor
titular de la Universidad de Brasilia (jubilado), es
autor de más de veinte obras, entre las cuales
Argentina, Brasil, y Estados Unidos (De la Triple
Alianza al Mercosur), La Formación de los Estados em
la Cuenca del Plata y Formación del Imperio
Americano, publicados en la Argentina por la
Editorial Norma.
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