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El viaje del Presidente Bush fue sólo el
inicio de un "año de participación"
por Thomas A. Shannon
Secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio
Occidental
EL
último 2 de mayo de Thomas A. Shannon, secretario
adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, en
el Departamento de Estado, afirmó en un discurso
ante la 37ma Conferencia Anual
de las Américas en
Washington, DC, que el deseo de Estados Unidos es
acercarse a todos los gobiernos democráticos como
verdaderos socios, sin importar dónde se encuentren
en el espectro político.
Como
siempre, es un honor estar con todos ustedes en esta
trigésima séptima Conferencia Anual de las Américas
en Washington. Me complace enormemente poder
acompañarlos hoy.
El tema de este año,
Generar Consenso en el Continente Americano, es
muy apropiado porque pone énfasis en la importancia
de la cooperación y el diálogo en la región. Creo
que lo que ustedes ven es un vivo interés de parte
de la mayoría de los países de la región en
desarrollar y fortalecer su relación con Estados
Unidos y en hacer lo mismo los unos con los otros.
Eso no significa que siempre están de acuerdo con
nosotros o favorecen nuestras acciones en el mundo,
pero creemos que los pueblos americanos y sus
líderes desean una relación sólida y productiva con
Estados Unidos. Y en la medida en que podamos
cimentar esas relaciones y fortalecer esas alianzas,
podemos establecer el marco diplomático y político
que fomente el diálogo, la cooperación y la
colaboración a fin de aprovechar los desafíos que
enfrenta la democracia y usarlos como catalizadores
para el desarrollo político, social y económico.
Quisiera tomarme un
minuto para hablar sobre el viaje que hizo el
Presidente a la región en el mes de marzo, y usarlo
como parte de mi explicación sobre nuestra relación
y participación en el hemisferio.
Después de un año de
elecciones caracterizadas por votantes que
expresaron sus preocupaciones y expectativas para su
gobierno, así como por la reafirmación regional de
las instituciones democráticas que responden a su
electorado y se esfuerzan por resolver problemas y
mejorar la calidad de vida, el Presidente consideró
que era importante viajar al hemisferio y visitar a
nuestros socios en la región. Es importante hacer
notar que éste fue el undécimo viaje del Presidente
al Hemisferio y el octavo viaje a Centroamérica y
Sudamérica en sus 6 años de gobierno, más que ningún
otro Presidente de Estados Unidos. Esto demuestra
que nuestro interés no es nuevo y que tiene raíces
en relaciones sólidas que se remontan muchos años
atrás.
La visita del
Presidente a Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y
México en el mes de marzo, destacó nuestro
compromiso continuo con la región, así como la
dimensión y profundidad de ese compromiso. Es
nuestro deseo acercarnos a todos los gobiernos
democráticos, como verdaderos socios, y nos
esforzamos por lograrlo sin importar dónde se
encuentren en el espectro político. Hoy, no hay
cabida para las antiguas estrategias de suma cero.
Todos debemos triunfar, o ninguno de nosotros lo
logrará. Procuramos trabajar con gobiernos elegidos
democráticamente para asegurarnos de que los
beneficios de la democracia se extiendan por todo el
hemisferio.
En segundo lugar,
queremos fortalecer y desarrollar nuestras
relaciones con el hemisferio, no sólo de gobierno a
gobierno, sino de pueblo a pueblo, entre todas las
personas cuyo talento es esencial para desarrollar
sociedades seguras y prósperas.
Esto incluye
acercarnos a grupos históricamente excluidos para
asegurarnos de que nuestro acercamiento sea integral
y representativo del alcance, extensión y
profundidad de los pueblos americanos. Nuevamente,
vimos esto durante la visita del Presidente a la
región, tanto en los niños de la calle en São Paulo
como los afrocolombianos en la costa de Colombia y
los mayas de Guatemala; la visita del Presidente
tenía como propósito demostrar la totalidad de
nuestro compromiso con el continente americano y los
pueblos americanos.
La visita del
Presidente también fue una oportunidad de
recordarles a los estadounidenses de la importancia
estratégica del continente americano. A nuestro país
le conviene contribuir al éxito de los pueblos y las
democracias americanas. Como el Presidente señaló,
"cuando nuestros vecinos tienen prosperidad y paz,
eso significa mejores oportunidades y más seguridad
para nuestro propio pueblo". Por lo tanto, estamos
comprometidos a ayudar a nuestros aliados a atender
necesidades sociales urgentes y asegurar que la
democracia y los gobiernos democráticos proporcionen
la seguridad, servicios y oportunidades que sus
pueblos exigen.
Las elecciones que
tuvieron lugar en el 2006 revelaron que los pueblos
americanos tienen una amplia variedad de inquietudes
sobre el futuro. La gente en toda la región quiere
saber que el crecimiento económico en mercados
abiertos llevará a la prosperidad y el éxito, a
buenos empleos y más altos estándares de vida. En
todo el hemisferio, los padres se preocupan sobre el
predominio de drogas y la violencia que el
narcotráfico siempre genera. Existe una preocupación
legítima por la corrupción, especialmente la
corrupción vinculada a las drogas, y por el crimen y
la violencia de las pandillas. La pobreza, justicia
social y desigualdad son las inquietudes
predominantes en todo el hemisferio.
En una democracia,
los ciudadanos tienen una expectativa razonable de
que el gobierno que eligieron represente los deseos
del pueblo y, por consiguiente, el gobierno tiene la
responsabilidad de abordar estas inquietudes, ya
sean económicas, políticas o sociales. Estas
inquietudes están enraizadas en los valores
compartidos por los pueblos de todo nuestro
hemisferio. Como el Presidente dijo ante la Cámara
Hispana de Comercio de Estados Unidos poco antes de
su viaje, "Nuestros dos continentes se están
convirtiendo en algo más que vecinos unidos por un
accidente geográfico. Nos estamos convirtiendo en
una comunidad unida por valores e intereses
comunes
".
Y es el
reconocimiento de esos valores comunes, el
desarrollo de nuestros valores compartidos, lo que
realmente distingue nuestra participación en la
región. Considero que la convergencia de propósitos
que vemos hoy entre Estados Unidos y nuestros
vecinos en el Hemisferio Occidental no tiene
precedente y es indiscutible.
Ésta es
una región que ha dado pasos importantes hacia la
libertad y prosperidad, que ha logrado estabilizar
su política fiscal y en la que han surgido nuevas
democracias. Sin embargo, junto con el progreso
existen aún grandes desafíos en el plan social de la
región. Creemos esencial que estas democracias
puedan convertir estos logros en cambios tangibles,
significativos para mejorar la vida cotidiana de su
pueblo. Estamos comprometidos con este tipo de
participación, comprometidos a ayudar a nuestros
vecinos a atender necesidades básicas como
educación, atención de salud y vivienda, y mantener
economías que posibiliten que los trabajadores
brinden sustento a sus familias y se superen.
El comercio es el
motor del crecimiento económico. El acceso a
mercados internacionales, particularmente al mercado
estadounidense, es clave para el crecimiento
económico en una economía de mercado. Uno de los
pasos más importantes que podemos dar para respaldar
a nuestros vecinos en la región es aprobar y poner
en práctica los acuerdos de libre comercio que están
pendientes ante el Congreso. Estos acuerdos
contribuirán significativamente al desarrollo
económico y social en la región al generar empleo y
reducir la pobreza. También debe reconocerse que
todos los gobiernos que negociaron estos acuerdos
fueron elegidos por el pueblo de su país porque
demostraron un compromiso con estos acuerdos y las
oportunidades económicas que representan. Es
necesario que comprendamos, apreciemos y respetemos
ese contexto.
Nuestro plan de
participación en el continente americano constituye
el marco en el cual creemos que el diálogo y la
colaboración darán lugar a grandes oportunidades
dentro del continente y en todo el mundo. Pienso que
el ambiente actual en el continente americano es
positivo y promisorio. Nuestro hemisferio está
abocado a demostrar la capacidad de los gobiernos
democráticos para satisfacer las necesidades básicas
de sus pueblos y para establecer economías que
crecen, para lograr la reconciliación y
reconstrucción en regiones afectadas por conflictos,
y para conservar el medio ambiente a la vez que
atienden las necesidades energéticas esenciales de
sus pobladores. Éstas son lecciones profundad para
los países en desarrollo en África, el Oriente Medio
y Asia, y sus éxitos pueden ofrecer verdadera
esperanza a los pueblos de todo el mundo. El viaje
del Presidente fue sólo el inicio de lo que
denominamos un "año de participación", uno de
redoblada participación e interés de Estados Unidos,
distinguido por esfuerzos ambiciosos y concretos
para promover el plan democrático del hemisferio y
demostrar que las instituciones democráticas están
atendiendo las necesidades de sus pueblos y
propiciando un hemisferio más próspero y seguro.
También es un año en que esperamos trabajar con
socios en la región para iniciar el largo proceso de
devolverle a una Cuba libre su lugar en el sistema
interamericano.
Nuestro compromiso con el continente americano
destaca nuestro deseo de cerciorarnos de que todos
nuestros ciudadanos disfruten los beneficios de la
democracia en su vida cotidiana. En la medida en que
tengamos éxito en nuestros esfuerzos, actuará como
estímulo para los que, en otras regiones del mundo,
se esfuerzan por hacerles frente a los mismos
desafíos y superarlos. En la medida en que no
tengamos éxito, se reforzará la noción de que sólo
los gobiernos autoritarios pueden realizar la
difícil labor de acabar con la pobreza y
desigualdad, y de generar economías dinámicas.
Considero que el continente americano ya ha
demostrado el poder y el potencial de la democracia.
También opino que mientras los Estados Unidos
continúa colaborando con nuestros aliados en la
región y reforzando esas relaciones, podemos
establecer el espacio diplomático y político para
promover el diálogo, la cooperación y la
colaboración para usar los desafíos que enfrentamos
como catalizadores del desarrollo político, social y
económico que creará un futuro más seguro y próspero
para nuestro Hemisferio.
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