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Ecos de la
Conferencia de Munich
¿El mundo enfrentará
una nueva guerra fría?
por el Prof. Bernardo
Quagliotti de Bellis
La
reciente conferencia internacional sobre
seguridad, reunida en la ciudad de Munich el 10
de febrero pasado, con la asistencia de los
Secretarios de Defensa de las principales potencias,
europeas y asiáticas, dejó entrever para muchos
geopolíticos y analistas en relaciones
internacionales, que el mundo actual presenta
actualmente muchas incertidumbres, puesto que se
vienen presentando teorías del desconcierto
al decir de Santiago Ramentol en su último libro.
Los
temas urticantes tratados en la conferencia fueron
los relacionados al Escudo antimisil de Estados
Unidos y el futuro de Kosovo.
Respecto
al primer punto, se trata respecto a la intención
del gobierno de Bush en instalar componentes de su
escudo antimisiles en territorio de la república
Checa y en Polonia, actitud que el gobierno ruso
considera un peligro para su seguridad nacional. El
gobierno de Putin, como respuesta estaría dispuesto
a decretar de inmediato una moratoria al
cumplimiento del Tratado de Armas Convencionales en
Europa y, llegado el caso extremo, a denunciar
jurídicamente tal documento.
Pero la
problemática podría extenderse a otros espacios que
vienen siendo muy atendidos unilateralmente por
Estados Unidos: las rutas de transporte del petróleo
y gas desde el mar Caspio utilizando o eludiendo el
territorio ruso.
La posición del
Ministro de Defensa Checo
El reiterado rechazo de Rusia a la
ampliación de la OTAN no nos asombra,
expresó el Ministro de
Defensa de la república Checa, refiriéndose a la
dura intervención del vice-ministro de exteriores de
Rusia -Jevgenij Gusarov-, añadiendo:
Rusia, sin embargo tendrá
que percatarse de que los Estados candidatos a la
Alianza Noratlántica son responsables de su
identidad y de su derecho a decidir libremente
acerca de sus destinos.
La
cuestión de la identidad defensiva europea fue
nuevamente planteada -reiterando conceptos vertidos
en la 42 Conferencia- por el ex canciller alemán
Gerhard Schoeder- quien considerara que ese foro
delibera sobre problemas globales, no tan solo
europeos. Coincido con al analista belga Cornejo
cuando señala que la política imperial de
Estados Unidos sigue teniendo como objetivo
estratégico principal el control del golfo Pérsico y
Eurasia, como territorio base para asentar su
hegemonía mundial. Él trata de interpretar los
movimientos militares (uno de los principales es la
ampliación del escudo antimisil) de lo que ha
calificado como puño invisible,
expresión impuesta por Thomas Friedman, consejero de
la ex secretario de Estado Madelaine Albright al
afirmar en un artículo del New York Times
(28/03/1999) que la mano invisible del mercado
no funcionará jamás sin el puño invisible.
En el
caso de la ampliación de la infraestructura de
defensa de la OTAN, ella está íntimamente
relacionada con la necesidad geopolítica y
geoeconómica de Estados Unidos en ejercer una
posición dominante en la región del Golfo Pérsico,
que sirva a la vez como punta de lanza apuntada
hacia países sedientos de hidrocarburos como
China, Rusia, Japón y Corea del Sur quienes le
presentarán una fuerte competencia.
La
guerra de Irak fue dirigida para evitar la
capacidad de estrangulamiento sobre los intereses
de Estados Unidos en Oriente Cercano según informe
expuesto en 1990 por el entonces Secretario de
Defensa Dick Cheney, (director general de
Halliburton, el mayor fabricante petrolero) quien
en abril/2001 elevó nuevo informe a la Casa
Blanca, indicando que el consumo estadounidense de
petróleo extranjero debería aumentar un 50% en las
próximas décadas. ¡El gobierno de Bush es muy
sensible a las necesidades de la industria petrolera
¡
Hay
que resguardar a las 7 Hermanas que actúan en el
sector energético de Oriente Cercano, todas empresas
estatales: ARAMCO de Arabia Saudita, Hazprom de
Rusia, CNPC de China, NIOC de Irán, PDVSA de
Venezuela, PETROBRAS de Brasil y PETRONAS de
Malasia. ( Financial Times, 15/04/2007).
El otro
punto destacado fue lo relacionado al futuro de
Kosovo, pues bien el Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas, de facto concede la independencia
de esa provincia del territorio de Serbia, Rusia
considera que tal soberanía es consentida sin
consentimiento tácito o pleno del país balcánico.
Ante
el discurso de Putin
En la
citada conferencia de Munich, Vladimir Putin acusó
al gobierno de Bush en acrecentar con acciones
bélicas unilaterales la inseguridad planetaria.
Causas expuestas (entre otras): 1) haber fracasado
en Irak; 2) debilitamiento de la relación Estados
Unidos-Europa; indicando por tanto que la
seguridad internacional va mucho más allá que los
aspectos meramente relativos al plano militar y
político. Incluye la estabilidad de la economía
global, la superación de la pobreza, la seguridad
económica y el diálogo entre civilizaciones.
Recordó
a su vez el carácter universal e indivisible de la
seguridad, recordando la expresión de Franklin
D.Rooselvelt, cuando consideró al estallar la
segunda guerra mundial, que, cuando la paz se
rompe en algún lugar del mundo, la paz de todos los
países está en peligro.
Para el
venezolano Luis Delgado Arria, el encuentro de
Munich patentizó que V. Putin está buscando alejar a
la OTAN de las fronteras de Rusia; y que Estados
Unidos sigue empleando una estrategia de
expansionismo más que de diálogo.
Ante
esta situación antagónica, me pregunto: ¿está Rusia
en capacidad de sostener una segunda guerra fría,
cuando el gobierno de Washington, sin tener
actualmente mayorías parlamentarias sigue
invirtiendo en armamentismo y procurando convencer a
su pueblo que el país está enfrentando una guerra
sin cuartel?.
Cierta
razón hay en el discurso de Putin: En
tal situación ya nadie se siente seguro. Nadie se
siente protegido ni puede tener firme confianza en
el Derecho Internacional.
El
pasado lunes 14 de mayo la Secretario de Estado
Condoleeza Rice arribó a Moscú con el propósito de
limar asperezas con las autoridades del Kremlin. Los
temas a considerar son ásperos pues las acusaciones
recíprocas han sido de fondo y no de forma: retrocesos
de democracia en Rusia durante la actual gestión de
Putin; apoyo a la democratización de Estados
soberanos en el espacio post-soviético (Ucrania y
Georgia), ambos temas visto por
Moscú como una intromisión en sus asuntos internos
por parte de Washington.
Ignacio
Ramonet hace unos años planteó este problema en su
libro Un mundo sin rumbo: crisis de fin de
siglo. Mucho tiempo antes, Frederich
Nietzsche había dibujado el perfil del superhombre y
lo había situado en el pedestal como una nueva
aristocracia de la especie; Oswald Spengler había
llevado su pesimismo hasta expresar que las
civilizaciones eran como seres vivos, sometidas a un
crecimiento, una madurez y una decadencia; Henri
Bergson basó su filosofía vitalista en la evolución
creadora Y así muchos filósofos y politicólogos
definían distinto caminos con el fin de alcanzar
un futuro posible y aceptable.
La
conclusión general podría resumirse -al igual que
respecto a este nuevo desencuentro de posiciones
entre Estados Unidos y Rusia- el presente es un
fragmento de tiempo, un momento de duración
indeterminada, o tal vez desprovisto de dimensión,
No importa. Ocurre ahora: un instante antes que el
futuro y un instante después que el pasado.
Santiago
Ramentol -en su citado libro transcribe un
pensamiento de Bertolt Brecht: La más ardua
situación se da cuando lo nuevo no acaba de nacer y
lo viejo no acaba de morir.
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