Argentina: un país que va
perdiendo energía
por Pablo Broder *

Sin recursos (naturales)

Resulta noticia casi cotidiana la preocupación en la Argentina por el abastecimiento energético, primero negado por las autoridades nacionales, posteriormente atribuyendo una intencionalidad mediático política a este tipo de análisis, y en los hechos confirmando tal situación.[i]

 

Véase algunos ejemplos:

 

“Si existiera en algún lugar del mundo un empresario o analista extranjero que jamás hubiera oído hablar de la Argentina, se sorprendería, aquí, por lo menos ante cuatro rarezas energéticas.

Primera: en los últimos tres años, el Estado gastó, sólo en fueloil para que funcionaran la usinas eléctricas, el equivalente de lo que cuesta un gasoducto que pondría fin a los problemas de transporte de gas durante años, o la mitad de lo que vale una central atómica que evitaría justamente eso: importar fueloil.

La segunda son las tarifas de luz, que subieron en 2006 en seis provincias, incluso en algunas del austero noroeste, pero no en la Capital Federal, el distrito de mayor poder adquisitivo del país.

La tercera tiene que ver con la política oficial de sustitución de importaciones. Desde que asumió, el Gobierno incentiva la industria local, con una excepción: los productores de gas, a quienes obliga a mantener un precio casi cuatro veces inferior al que se le paga a Bolivia. La Argentina, que cada vez le exporta menos fluido a Chile, volvió en 2004 a importar gas boliviano después de cinco años de autoabastecerse. Podría hablarse, pues, al menos en este caso, de sustitución de ¡exportaciones![ii]

La cuarta particularidad se relaciona también con Chile. En 2003, la Secretaría de Energía argentina aprobó dos contratos de exportación que, meses después, decidió cortar (unilateralmente)…… y que aún hoy provoca rispideces con el país vecino.“[iii]

El Gobierno argentino se ofusca al escuchar la mención de crisis energética. Pero la realidad es que la producción de petróleo cayó el año pasado por novena vez consecutiva y se desplomó un 30% desde 1999, lo que convertirá a la Argentina, en dos o tres años, en importador neto de crudo, condición de la que logró despojarse en 1992. La extracción de gas, que bajó 1,4% en 2005, había disminuido sólo una vez durante los últimos 15 años (en 2002) y provoca cortes en la industria.

Prácticamente, en el último decenio no se han hecho inversiones de magnitud en materia de exploración energética. Y la escasez de gasoil preocupa seriamente al agro por las inminentes futuras cosechas, obliga a la reprogramación de frecuencias en el transporte público, así como afecta a todo el parque automotor que ha optado por unidades con ese combustible.

Es unánime entre los técnicos la convicción que la energía se ha constituido en el tema clave que determinará nada menos que la afirmación o no del proceso de reactivación económica experimentado en el país.

“El Gobierno sostiene que no hay crisis porque la demanda de electricidad ha venido creciendo al 12% anual y ha podido ser atendida sin mayores problemas…(pero)…se trata de una media verdad, ya que el sistema está operando al límite. Aunque no lo diga, el propio Gobierno se encarga de reconocerlo implícitamente cada vez que exhorta a un uso racional de la energía o le pone un techo a la demanda de las industrias, por encima del cual deben conseguir su propia generación eléctrica a precios que unos y otros desconocen…. Las respuestas oficiales hablan de grandes obras (Atucha II, Yacyretá) que no estarán disponibles hasta dentro de tres o cuatro años. …. Entretanto la demanda seguirá creciendo, por lo cual, cuando se sume la oferta eléctrica de las primeras obras, ya no alcanzará para atenderla.

Si el déficit energético actual, y el que pueda acentuarse en el futuro, se transformará o no en una crisis seria, dependerá de los parches que pueda ir aplicando el Gobierno para salir del paso a costo incierto. Un cálculo oficial indica que el sector industrial podría echar mano a una capacidad de autogeneración cercana a 1500 MW,… distribuida entre centenares de empresas. Pero lo que no se dice es que, en general, se trata de equipos antiguos y de alto costo de generación ya que utilizan combustibles caros… (con su consiguiente carga sobre la inflación de costos)….”[iv]

Pero el Gobierno con la mirada puesta en las elecciones presidenciales del 2007 continuó sin permitir un ajuste en el cuadro tarifario, a partir de su temor a la incidencia en el índice de inflación. Y debería hacerlo conjuntamente con medidas que subsidien a los consumidores de bajos ingresos y bajo consumo, evitando un beneficio artificial que llega a todo el espectro consumidor, tanto de alto como de bajo poder adquisitivo, obligando a las empresas a suministrar energía a valores absurdos en términos de sus propios costos y a los internacionales.

Un adecuado manejo tarifario es el indispensable resorte para racionalizar el consumo de electricidad como factor de regulación de la oferta y la demanda. Una prueba de ello es que la venta de equipos de aire acondicionado promete seguir batiendo récords en función de una tarifa que más subsidia a quienes más consumen: los sectores de altos ingresos.

Pero en medio de la crisis, “el presidente Néstor Kirchner les contestó a los empresarios del Instituto para el Desarrollo Empresarial Argentino (IDEA) -que habían manifestado su preocupación por eventuales problemas en el suministro de energía- y aseguró que no existe una crisis energética en el país. "Quieren instalar la idea de que la Argentina está ante una crisis energética tremenda y ello es un acto que no se condice con la realidad", dijo. Sin embargo, reconoció que son necesarias mayores inversiones en el sector para atender la demanda originada por el crecimiento económico.

Kirchner también subrayó entonces que la economía `ha crecido casi el 40,5% desde que empezamos [en 2003] y lógicamente hay que invertir todos los años en energía’. Y agregó: `Bienvenido que tengamos problemas de crecimiento y no de recesión´… (en una clara admisión de la problemática energética, antes negada)….También la emprendió contra los medios de comunicación, por difundir las opiniones de los empresarios. Opinó que es ´una mecánica casi perversa¨… ´A muchos diarios argentinos les cuesta resistir archivo´, disparó. Sin embargo, el archivo indica que el 6 de mayo de 2005 Kirchner había hablado en público de la existencia de una ´crisis del gas’ y había anunciado un plan de 800 millones de dólares en gasoductos para 2006. Ayer, en cambio, negó la crisis, pero reconoció que hacen falta inversiones.”[v]

La realidad supera siempre las buenas intenciones, o las palabras.

Por más que las autoridades nacionales intenten negar una situación cercana a la saturación del sistema energético, los hechos diarios dan cuenta de esta ajustada situación.

El 17 de mayo de 2007, un apagón[vi] de grandes proporciones afectaba a miles de personas, tanto en la Capital como en numerosos partidos del conurbano, por un incendio de la subestación de alta tensión en Ezeiza. Esta central alimenta el servicio de la empresa Edesur y también de Edenor, por lo que en las zonas sur y oeste del conurbano, sufrían sus consecuencias.

Si bien es posible y esperable, en cualquier país del mundo que por distintos motivos – desperfectos, incendios, sabotajes, etc. - algunas centrales salgan del sistema interconectado, la característica del parque energético nacional, en el límite de su capacidad de generación, determina que estos accidentes, factibles y rápidamente resolubles en otros países por la entrada en servicio de centrales alternativas, en la Argentina no existe.

Aunque se enojen la autoridades nacionales, esto en todo el mundo se llama crisis energética.

 

Ponerse las pilas

Cuando el presidente Néstor Kirchner comenzaba a transitar la segunda parte de su mandato, la Argentina ofrecía una vez más un panorama que podía merecer múltiples ópticas, dependiendo por una parte del color del cristal con que se lo observa, y por otro de los deseos de ir un poco más allá del análisis inmediato o superficial de los acontecimientos y del devenir.[vii]

Así desde el punto de vista económico se podían leer noticias respecto a la marcha de la economía, como  por ejemplo que la construcción batía otro récord, o que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informaba que la actividad registraba récords históricos, o señalando las fabulosas cifras exportadas (fundamentalmente a mérito de suba de precios y no de cantidades, agregamos nosotros).

 

Pero a pesar de tanta bonanza, era posible además registrar, algunos otros ejemplos no tan promisorios: “Restringen el GNC. Después  de varios días donde las temperaturas templadas ayudaron a que retroceda la demanda de gas, el pronóstico de un fin de semana con frío llevó a que ayer volvieran las restricciones a la venta de gas natural comprimido (GNC)”.[viii]

 

O que, “por el frío, el país vuelve a comprarle energía a Brasil. En el día más frío del año, el uso de radiadores eléctricos, caloventores y estufas de cuarzo en los hogares colocó al sistema eléctrico en un récord de demanda y, por lo tanto, en el límite de la capacidad de generación. Así, la Argentina se vio obligada a recurrir nuevamente a Brasil: se importan del principal socio del Mercosur 300 megavatios/hora.


La administradora del sistema argentino, pidió colaboración a las distintas empresas generadoras del país: desde temprano, ejecutivos de la entidad mixta se comunicaron con todas las firmas para solicitarles que pusieran en funcionamiento todas las máquinas que fuera posible, incluso aquellas que, por su antigüedad, descansan ocultas bajo lonas de plástico a la espera de un inminente retiro. 

 

Muchas de ellas, que datan de la década del 60 y que trabajan con combustibles líquidos, tienen un sobrecosto de generación casi nueve veces superior a un ciclo combinado moderno. Ese precio es asumido por el Estado, en una deuda que acumula el fisco con Cammesa. En números: mientras una central de ciclo combinado produce electricidad por 21 dólares  el megavatio/hora, algunas generadoras lo hacían hasta por 183 dólares”.[ix]


También incumplimiento con Chile

El gobierno confirmó los fuertes recortes en el suministro de gas natural argentino a Chile,[x] aun cuando le restó gravedad a la situación, que afecta principalmente la generación eléctrica, y admitió que la situación podría continuar por la mayor demanda en la Argentina.

 

Según datos de la Comisión Nacional de Energía de Chile (CNE), los recortes en el suministro de gas natural desde la Argentina se encuentran en su máximo desde que comenzaron, en el año 2004. En el caso de las plantas del norte chileno, el corte fue total en algunos días de mayo 2007, y  se completaron 60 días sin suministro en lo que va del año.

 

En algunos medios de este país se reconoció un "malestar" con la Argentina, que no habría suministrado oportunamente la información de los cortes a las autoridades. En Chile se señala que la situación es "delicada" y que afecta al sector industrial capitalino, y que por los recortes la provisión del fluído ha caído hasta el 64 por ciento.

 

Este tema que será  tratado más extensamente en el capítulo 6, constituye un factor de constantes rispideces en la relación entre ambos países, ratificando la usualmente difundida imagen de poco cuidado de los argentinos en el cumplimiento de sus compromisos internacionales.

 

¿Argentina importadora?

Para  el año 2008 la Argentina sería importadora neta de crudo y  la extracción de petróleo cayó 21% desde 1998:

 

Brasil podía decir, hace ocho años, que envidiaba la situación petrolera argentina: se producía aquí un 5% más de crudo que en territorio brasileño y se exportaba más combustible del que se importaba. El escenario y las envidias hoy se han invertido: Brasil extrae casi tres veces más que la Argentina y va camino de alcanzar el autoabastecimiento, condición que aquí se está muy cerca de perder.

 

Un informe de la consultora Economía & Regiones, … proyecta que, si todo sigue como está, la ausencia de exploración petrolera obligará a la Argentina a llegar, a fines de este año, al límite de su capacidad de autoabastecimiento, y a volver a ser, en 2008, importador neto de crudo después de quince años.

 

… El pronóstico tiene fecha y números precisos. Si nada cambia, dice, el país deberá comprar en el exterior, dentro de apenas un año y medio, crudo equivalente al 8,3% de la demanda actual. Esto es, casi un 20% de lo que produjo el año pasado Neuquén, la provincia petrolera más importante de la Argentina.

 
Al precio de hoy, el costo de esas compras rondaría los 1160 millones de dólares por año… Sólo dos veces había alcanzado el autoabastecimiento: durante parte del gobierno de Arturo Frondizi y en 1988, bajo la presidencia de Raúl Alfonsín.


Están todos los planes de inversión de las empresas detenidos o demorados -dijo una economista de la consultora que elaboró el informe-. Se podría revertir, con nuevos descubrimientos, en el mediano plazo". …(Según).. las proyecciones provinciales: todas las administraciones consultadas prevén caídas anuales de la producción de entre el 3 y el 5% hacia el futuro.

 

¿Qué significaría para el país y los argentinos, en los hechos, importar? Principalmente, precios más caros. … Todo tendrá precios más caros para los usuarios, precisamente, lo que el Gobierno quiere evitar al mantener los precios de los hidrocarburos controlados y separados de su evolución internacional.

 

…Desde 1998, el año de mayor producción en su historia, hasta hoy, la extracción de crudo de la Argentina cayó un 21 por ciento. A fines del año pasado, el país tenía los volúmenes de 1994, apenas un 30% por encima de lo que registraba en 1993, cuando empezó la desregulación del sector. Se encuentra, pues, en una situación similar a la que imperaba antes de las privatizaciones, como si nada se hubiera hecho desde entonces, pero sin el horizonte de reservas que existía en esos años.

 

La comparación puede ser molesta: la Argentina es, junto con Colombia, el único país de América del Sur que ve caer su producción petrolera en uno de los momentos más extraordinarios de esta industria en el mundo, cuando es más atractivo explorar y extraer.”[xi]

 

Mientras tanto, los índices de inflación (oficiales según el INDEK) siguen apuntando a un orden del 10/12% para el año, condicionados por una maraña de maniobras oficiales en materia de subsidios, precios acordados, empresas amedrentadas, tarifas artificialmente contenidas, etc. Todo al amparo de un superávit fiscal, producto de los impuestos de todos los argentinos, que tendrán sustento mientras el mismo perdure.

 

Se dice que en economía se puede hacer de todo, menos evitar las consecuencias. En este sentido es válido memorar el Plan de Convertibilidad, sustentado en un artificial tipo de cambio, que duró mientras se vendían las joyas de la abuela, se hipotecaba el futuro, se vaciaba el país, y luego se comenzó la carrera de endeudamiento, todo lo cual llevó inevitablemente a la crisis del 2001.

 

Dicho  plan tenía como objetivo durar, no importando los costos, no importando el después, hasta lograr en ese caso la reelección del entonces Presidente.

 

En la actualidad, es posible  observar algo parecido. La aparente bonanza económica debería transcurrir, según los deseos del equipo gobernante, por senderos que factibilicen su victoria electoral, mientras que para los intereses profundos del país se debería discurrir  por caminos que aseguren su sustentabilidad, cosa que a nuestro criterio no aparece en el horizonte.

 

¿Qué se requiere para esa sustentabilidad? Promover entre otras cosas la inversión, tanto pública como privada que absorba los enormes bolsones de desocupación aún subsistentes, dote a la economía de competitividad para enfrentar con herramientas genuinas un mundo cada vez más tecnificado y productivo, y genere las corrientes de capital necesarias para construir no sólo hermosos edificios de departamentos costosos (que también son bienvenidos pues ayudan a la economía), sino para erigir  fábricas y emprendimientos que alleguen la mejor tecnología para enfrentar al mundo y proveer empleos y mejores productos a precios competitivos y con alta calidad.  

 

La culpa está afuera

La respuesta kichnerista para hacer frente a la cada vez menos ocultable crisis de energía tiene, como siempre en la estrategia presidencial, la intención de buscar culpables externos para acicatearlos: si no hay energía, es por falta de inversiones, y si no hay inversiones es por culpa de los inversores, es la síntesis de la explicación K. Por eso, a la carga contra los empresarios:

 

"A través de la Secretaría de Energía, estamos mirando con detenimiento si las compañías petroleras han invertido lo necesario para el desarrollo de los yacimientos que operan, y en caso negativo se podría disponer su reversión al Estado", dijo el ministro de Planificación, Julio de Vido a principios de 2007.

 

Acerca de la política encarada por el gobierno para incrementar reservas de hidrocarburos, De Vido revelo que la estatal "Enarsa acordó con la empresa estadounidense CX Tecnologie que realice, a su exclusivo riesgo, inversiones para la prospección sísmica de la plataforma continental argentina, allí donde no están hechos relevamientos previos".[xii]

 

Enarsa es un sueño que se sustenta en la amistad entre Néstor Kirchner y Hugo Chávez.[xiii]

 

Pero más allá de las buenas intenciones que pudieran existir, lo cierto es que Enarsa es una petrolera sin petroleo. Pero con mucha subvención. Tal es la información que se desprende de una editorial del diario La Nación que afirma que la empresa energética estatal, obtuvo 307 millones de pesos en concepto de subsidios y 79 millones para su capitalización.[xiv]

 

Ese informe también advirtió que “poco menos de la mitad de los aportes del año último, 3310 millones de pesos, fueron a parar al sector energético, tanto para paliar la crisis negada por las autoridades oficiales como para no autorizar el aumento de tarifas de los servicios públicos, que les permitiría a las empresas hacer frente a las inversiones necesarias con el fin de aumentar la capacidad frente al incremento de la demanda. Ese monto representó un aumento del 88 por ciento respecto del año anterior, de acuerdo con el estudio de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) sobre la ejecución presupuestaria del sector público nacional”.[xv]

 

¿Corrupción?

El  1° de febrero del año 2005, Fulvio Madaro, interventor en el Enargas, se entusiasmó con la idea del gasoducto entre Venezuela y la Argentina, uno de los proyectos energéticos más grandiosos del planeta, y señaló que en julio de 2006 se llamaría a licitación.[xvi] Dos años después, el gasoducto no se ha concretado y Madaro se convirtió en el primer funcionario nacional que fue despedido porque la presión de la justicia por su implicancia en el caso Skanska se hizo insostenible.

 

En este caso, existió energía, presidencial, para despedir rápidamente a un posible corrupto (según un fiscal) y como infieren algunos analistas, quizá para evitar la propagación ascendente de la ola investigadora.

 

El 17 de mayo de 2007, La Nación titulaba: Los principales funcionarios del gobierno de Néstor Kirchner hicieron ayer una cerrada defensa del ministro de Planificación, Julio De Vido, cuya situación política por el caso Skanska aparece comprometida, por cuanto dos funcionarios de su área fueron removidos anteayer por el Presidente, al tiempo que el secretario de Energía, Daniel Cameron, podría ser citado a declaración indagatoria por la Justicia. El fiscal a cargo le requirió  al juez de la causa que fuera indagado, al igual que los despedidos Madaro y Ulloa.

 

Y caben un par de reflexiones:

-Un peldaño ascendente resta, para llegar a uno de los principales (o quizás el principal) ministros del Presidente Kirchner, Julio De Vido.

 

-Es posible imaginar que estando implicado el Secretario de Energía Daniel Cameron, ¿sus acciones no fueran del conocimiento de sus mandos superiores?[xvii]

 

 

 

* Economista Argentino. Su último libro: “Dos años en la era K.” Editorial Planeta. Buenos Aires. 2005.

 

[i] Broder, Pablo: “Crisis energética e inversión, ¿qué crisis?; Alzas y Bajas Nº 88; Noviembre de 2006; Economía; páginas 6-8.

[ii] Recuérdese que lo virtuoso, en general, en un país es sustituir importaciones por producción local. En este caso, se deja de producir localmente gas para importarlo. El mundo del revés.

[iii] La Nación: Olivera, Francisco; “Cuando se viene la noche”: Economía; página 1; 17 de septiembre de 2006.

[iv]La Nación. 17 de setiembre de 2006.

[v] La Nación: Scibona, Néstor; “Crecer con más energía”: Economía; página 8; 16 de septiembre de 2006.

[vi] La Nación: “Un gran apagón afectó a la Capital y al conurbano”; Información general; 18 de mayo de 2007.

[vii] Broder, Pablo, “Logrará la Argentina una economía sustentable”, revista La Onda digital, Nº 300, del 8 al 14 de agosto de 2006.

 

7 La Nación: Olivera, Francisco; “Por el frío, el país vuelve a comprarle energía a Brasil”; Economía; página 1; 1º de agosto de 2006.

[x] La Nación: Quilodrán, Federico; “Los cortes de gas a Chile, en el máximo de los últimos años”; Economía; página 3; 17 de mayo de 2007.

9 La Nación: Olivera, Francisco, “Para 2008, la Argentina sería importadora neta de crudo”; Economía; página 1; 31 de julio de 2007.

[xii] La Nación: “Nueva advertencia del Gobierno a las petroleras”; Economía; 22 de enero de 2007.

[xiii] La Nación: “La sexta desprivatización de Kirchner”; Economía; página 2; 31 de marzo de 2007.

[xiv] La Nación; “Los subsidios, un camino equivocado”; Opinión; página 22; 14 de marzo de 2007.

[xv] Op, cit.

[xvi] La Nación: Olivera, Francisco; “El sueño del petróleo propio”; Economía; página 2; 23 de febrero de 2007.

[xvii] Que resultan ser nada más que el Ministro de Infraestructura, y el Presidente de la Nación.

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