Para abrir la noche
por Darío Maucione

Laura “quiere en su mensaje abrir un portón” con canciones inteligentes y audaces. El pasado martes 29 de mayo fui al teatro Solís a ver a Laura Canoura. Un espectáculo que recorrió todos los géneros que esta cantante acostumbra visitar. Hubo blues, algún toquecito de rock, algo de la francesa Edith Piaf, un tema de la entrañable banda de Cinema paradiso del italiano Enio Morricone, boleros y tangos. Al hacer “Uno” o “Los hijos de Gardel” cambió de pianista (Sebastián Larrosa) y contrabajista (Roberto De  Bellis) por Álvaro Hagopián en piano y Cono Castro en contrabajo, permaneció Jorge Nocetti en guitarra y bajo, y se sumó Néstor Vaz en bandoneón. Los músicos que la acompañaron al momento de hacer tangos son algunos de los que participarán en la grabación del nuevo disco de Canoura, Tango, dedicado exclusivamente a interpretar esta música popular rioplatense.

 

En algunos temas, por momentos, apenas con algunos acordes de piano, bajo o contrabajo, se destaca la voz increíble de Canoura que pone pasión a cada una de sus canciones. Un espectáculo que sirvió como anticipo de su próxima presentación porque se trató de una función pequeña que no llegó a abarcar la trayectoria de la cantante. Se sintió la ausencia de algún tema de Rumbo como el clásico “A redoblar” o “Como un pájaro libre”, talvez sea una opción de Laura Canoura no interpretar temas de su pasado hoy que se ha convertido en una figura internacional de la música con presentación en muchos festivales. Pero tampoco cantó “Andenes”, “Detrás del miedo” o “Furiosa”.

 

Detrás de este espectáculo estaba B’nai B’rith Uruguay, la organización judía de servicios. ¿Tendrá esto algo que ver con la decisión de los temas interpretados? No me refiero sólo a una censura si no a la posibilidad de una autocensura de la cantante. El espectáculo tenía como finalidad  la obtención de dinero para la compra de un mamógrafo que se donará a Salud Pública. Esto no fue anunciado previamente, lo que puede estar bien para no ser demagógicos pero impide que el espectador sepa que Canoura, quien seguramente no cobró o cobró menos, realizaría una presentación más breve de lo que uno quisiera. No estoy seguro de estas cosas pero sí estoy seguro de haber sido discriminado ¿discriminado por los discriminados? Sí, habría que ver cuánto de la discriminación que sigue recibiendo hoy la comunidad judía es una devolución a sus fobias. Al pretender ingresar al Solís, como lo he hecho muchas veces, me detuvo un joven apenas salido de la adolescencia que trataba de transmitir seguridad en su espantosa tarea de vigilancia. Me informó que tenía que entrar por la última puerta. ¿Qué significa esto? Si llegaba una señora con tapado de piel ingresaba por la primera o segunda puerta. La última estaba destinada a los que seríamos discriminados por nuestro aspecto. Jóvenes, vestidos informalmente (según su mirada conservadora), los que tenemos barba y vaya uno a saber quién más. Pasar por la última puerta implicaba ser revisado, revisado el bolso, mochila o cartera que se llevara y que a uno le preguntaran ¿Dónde compraste la entrada? ¿Traés algún tipo de arma?

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital