La fiebre de los puertos
Buenos Aires – Montevideo – Río Grande

por el Prof. Bernardo Quagliotti de Bellis

Según el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto  -Enrique Rubio-  el conflicto entre Uruguay y Argentina no es por la instalación de la planta de Botnia , sino por “la lucha de puertos”. La información fue dada a conocer por el propio director de la OPP en una conferencia sobre Reforma del Estado ofrecida en la Escuela de Guerra Naval, de acuerdo a lo que le informara el presidente Dr. Tabaré Vázquez

 

Nada nuevo. Sólo una carencia de antecedentes históricos. Señala ausencia de una visión geoestratégica regional.  Durante los 20 años en que fui profesor de Geopolítica en los cursos de Estado Mayor de la Armada,  se analizó permanentemente los intereses de Uruguay en el área focal del río de la Plata,  particularmente a partir de la firma del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo de 19 de noviembre de 1973.

 

Como es lógico suponer:

1) los temas cuotas de pesca  en la delimitada zona común         (constante participación crítica  del C/N Flangini);

2) controles del movimiento y contenido de carga en la zona de alije   “A” (Alfa) y “B” (Charlie) en el anclado barco “Alianza”.

3) Situación del “movedizo” Pontón Recalada;

4)  mantenimiento de los canales de acceso,

5) análisis crítico de  la política marítima argentina en cuanto a sus aspiraciones, más aún cuando tomó cuerpo el proyecto hidrovía Paraguay-Paraná, cuya auténtica terminal  es el puerto de Nueva Palmira.

 

Ante la exposición del director de OPP,  podríamos admitir que el conflicto que Uruguay mantiene con Argentina por el tema de la planta de celulosa que levanta la empresa Botnia, se podría, quizás, eventualmente,   sumar como otro factor  a la secular “lucha de puertos”, pero que no es la “verdad de fondo de las papeleras: a algunos intereses económicos de Argentina esto le es perjudicial”  . Por la competencia en el dominio del estuario (posteriormente denominado río por Argentina y Uruguay), hay que sumar en el archivo histórico los intereses geopolíticos  de la corona  portuguesa con la fundación y periódicos asentamientos en la  Colonia de Sacramento (1680)

 

La fiebre de los puertos

En 1898, el Ate. estadounidense  Thayer Mahan  ante la posición “insular”  de Estados Unidos en relación a los centros económicos de la época, señaló:  “Quien domina el mar /domina el comercio mundial./Quien domina el comercio mundial/domina el mundo”, y en el caso que se presenta en la cuenca del Plata, se puede establecer  -parodiando a Mahan- “quien domina un gran río/dominando sus canales/domina la región”.

 

Ese es el drama del puerto de Buenos Aires. Lo reconocen y expresan destacados técnicos argentinos. Repasando  históricos análisis de situación , leo a Alejandro Malespina quien en su libro “Estada en Montevideo, excusiones y aprestos para la campaña sucesiva” (1789), confirmó la importancia de la costa atlántica de la Banda Oriental, con una descripción muy similar a las anotadas en el diario de bitácora del navegante inglés Francis Drake quien permaneció en costas atlánticas orientales  en abril de 1578.

 

Como oriental siento orgullo al   las célebres “Instrucciones del Año XIII”,  dictada hace 194 años por el General Artigas con clara  conciencia de  la importancia e geopolítica del espacio regional,  y que como acotara el Dr. Alberto Demichelli en su libro “ Formación constitucional rioplantense”, en las Instrucciones 12 y 13  -particularmente-  conjugó la visión terrestre con la visión marítima, al pretender conformar una unidad política, social y económica con el “hinterland” noreste del otro lado del río Uruguay. Tal actitud respondía al “destino misionero” que para Artigas tenía la Banda Oriental,   clave de bóveda de la Confederación, espacio articulador o charnela entre el determinismo terrestre de las tierras mediterráneas y el posibilismo marítimo-oceánico.

 

A pesar de las imperdonables  actitudes insultantes hacia nuestro prócer que Domingo F. Sarmiento escribió, en 1857,en uno de sus ensayos  reconocía  : “El Río de la Plata se embarca rápidamente en toda su extensión y en pocos siglos más, Buenos Aires habrá dejado de ser puerto y porteños se llamarán sólo los que pueblan la ensenada”. Y no se equivocó. En 1875 la misma se  recostaba en la costa argentina frente a Carmelo, en 1998 llegaba a la entrada del delta de Paraná Guazú, razón por la cual anteriormente el presidente Sarmiento (1868-74) presentaba un proyecto de construir en la isla Martín García un puerto de comercio para tres Estados (Argentina-Paraguay-Uruguay). Pero tiempo después el canciller Estanislao Zeballos, (gobierno de Figueroa Alcorta, 1906) definía al Uruguay como un país con “costa seca” , pues extendía la soberanía argentina en el río de la Plata a través de los paralelos.  En 1933, fue consultada una empresa holandesa para la creación de un puerto flotante, presentándose 5 proyectos que se ubicaban en aguas uruguayas, dado que no existía el Tratado del Río dela Plata. Usando moderna tecnología, hace una década,  el grave tema del avance de la sedimentación fue confirmado tanto  por el ingeniero argentino Renosto como por  el Dr. Gigena Lamas,  -entre otros- quienes coincidieron en indicar  que  la sedimentación llegaría al año 2002, a la altura de la zona del Tigre, recostada a la margen de su país. .

 

La competitividad portuaria en la región

El Consejo Portuario Argentino,   Agustin Barlketti considera que los puertos de Buenos Aires, Río Grande do Sul y Montevideo, aspiran a convertirse en el puerto hub de la región, admitiendo que el puerto de Buenos Aires es tres veces más caro que el de Montevideo. Esta situación, sin lugar a duda alguna, debe preocupar al gobierno argentino y a quienes operan en él , pues tienen que estar conscientes que desde hace años está en riesgo la histórica supremacía de Buenos Aires y su título de “terminal” del Río de la Plata. 

 

Antonio Marinetto Calvo  -asesor internacional en Reforma del Estado y experto en puertos y aduanas-  indica que  los tráficos marítimos actuales y los proyectados, justifican que el Estado   -caso Uruguay-  concrete un plan de expansión nacional hacia lo regional en materia portuaria.      

           

En el INFOBAE del 15/10/05 , Rodolfo García Piñeiro  -Presidente del Centro de Navegación de Buenos Aires-  reconoce que “el problema más importante que enfrenta el puerto, hoy por hoy, es que es muy caro” La relación es de 3 a 1.  Tal situación ha llevado  -a juicio de los especialistas argentinos-  que el puerto de Montevideo le “arrebatara” el 30% de las cargas que llegan al Plata, no sólo por los costos operativos sino por la complicación que tiene, producto de su situación geográfica, pues ingresar a las terminales porteñas es más complicado que hacerlo por el puerto de Montevideo.

 

La situación del puerto de Buenos Aires en un corto tiempo, es que empresas logísticas, con camiones o buques feeders  deberán recoger o depositar mercaderías , tanto de importación como de exportación, al puerto de Montevideo.

 

Desde ARLOG, (Asociación Logística Empresaria) sostienen que “el frecuente desvío de carga nacional (argentina) a Montevideo, resta actividad a la cadena logística de operadores nacionales y a los puertos locales, generando indudablemente la pérdida de fuentes de trabajo”.

 

Por su parte, Juan Carlos Mondello  -de la Comisión de Transporte, Logística y Puertos de la CIRA, considera que, “si Buenos Aires se convierte en un puerto secundario, todo tendrá un costo económico mayor y esto ataca directamente a la competitividad. Por eso es vital evaluar los adelantos de Río Grande do Sul y de Montevideo.

 

Argentina tiene que tener una actitud de promoción, tiene que recuperar su puerto”.

Un analista argentino me escribe: “En los andenes de una línea de transporte subterráneo de Buenos Aires pueden admirarse artísticas y pintorescas estampas en cerámica de la Argentina colonial. Una de ellas muestra cómo desembarcaban en la capital del virreinato los que se aventuraban a llegar a estos pagos: un velero al fondo; más cerca una lancha con algunas personas a bordo y próximo a lancha una carreta a la que eran transbordados los viajeros, quienes por ese medio llegaban a la orilla. El calado del río era liviano y los inconvenientes derivados de él se resolvían de ese modo. Ha transcurrido más de un siglo. Las ciencias  -todas-  han progresado y sin embargo estamos casi en vísperas de retroceder a la carreta. Eso de alijar los barcos en pleno Río de la Plata, a más de 200 kilómetros de Buenos Aires para que puedan arribar a puerto, guarda no poco parentesco con la carreta”-.

 

El problema de Botnia no debe entrelazarse y menos complicarse con la problemática portuaria de Buenos Aires, pues tal situación,  como he indicado con algunos antecedentes, es un tema que viene preocupando a las autoridades argentinas desde hace casi un siglo.

 

Uruguay  -sin consultar al Parlamento-  por simple Nota Reversal “negociada” (?) por ambas cancillerías, el 13 de mayo de 1997 concedió la facultad de extender, administrar y ejercer control en el canal de acceso (canal del Indio) del km. 205,3 al km. 239,1.  ¿Cómo correspondió Argentina? Aprobando el proyecto del marino Bruno Pellicetti “32 pies, Rosario al mar”- traza que margina definitivamente al puerto uruguayo de Nueva Palmira como terminal de la hidrovía Paraguay-Paraná.

 

Finalmente un caso  extremadamente anti-integracionista: un barco que zarpa de Montevideo, rumbo a un puerto de nuestro litoral, al pasar por el Canal del Indio, debe pagar peaje. ¡Sin palabras!

 

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