El devenir de la Historia
y las candidaturas
por Jorge García Alberti

Si una fuerza política, cualquiera sea, pretende desarrollar un proyecto político a mediano plazo con sustento y bases sólidas, que perdure en el tiempo y, realmente, piense en el país, no puede quedar supeditada a lo que decida hacer o dejar de hacer uno de sus integrantes, por más importante que éste sea.

 

No obstante, es necesario reconocer que la Historia se escribe en base a la conducta de hombres y mujeres que marcan, en un sentido u otro, el devenir de los acontecimientos.

 

Por distintas circunstancias, en el transcurso de la semana anterior, se conocieron dos renunciamientos a continuar en la arena política para disputar espacios de poder que, a partir de ahora, deberán intentar ser ocupados por personas diferentes. El primer paso al costado lo anunció el Presidente Vázquez y el segundo el conductor del Herrerismo, Luis Alberto Lacalle.

La decisión del Presidente de la República, de descartar una eventual postulación a la reelección, tiene varias lecturas.

 

La primera de ellas, es posible incluirla en el cumplimiento de la palabra empeñada en el momento de asumir el cargo, cuando dijo que seguramente sería la primera y la última vez que se dirigía a los representantes de la Asamblea General.

 

La segunda interpretación ya es más compleja, lleva componentes de subjetividad y de intentar hurgar en la personalidad de Tabaré Vázquez y, como ocurre en otros tantos hechos de la vida, puede ser sólo una de las posibilidades de que la realidad sea así.

 

Si intentamos leer entre líneas, el momento y la circunstancia elegida para comunicar la decisión, tomó por sorpresa a muchos pero también refleja un momento en la vida y un estado de ánimo bastante especial.

 

Desde el comienzo de su mandato, el Presidente ha debido sortear varias instancias políticas donde, desde la propia interna de su Partido, ha sido cuestionado por el rumbo que pretendía imponer al gobierno. Basta recordar los anuncios de la oposición sobre la postura fluctuante que asume en varios temas y que no lo dejan ser él mismo.

 

También en varias oportunidades, Vázquez resaltó que el cargo que ocupa, si bien era producto de poco más del 50% de los votos de la ciudadanía, él intentaba ejercer el cargo pensando no sólo en quienes lo votaron, sino en todos los uruguayos.

 

Y creo, por eso lo de la interpretación de su conducta y la carga de subjetividad que esto conlleva, que haber vinculado la renuncia a una posible reelección momentos después de haber argumentado los cambios que se introdujeron a la idea inicial de tomar el 19 de junio como el día del “Nunca Más”, porque las circunstancias y las discrepancias internas lo hacían inevitable, reafirma, una vez más, que Vázquez no está dispuesto a que lo “usen” y lo llamen a la cancha, cuando las papas queman y luego le hagan la vida imposible, cuando pretende llevar adelante el programa de gobierno.

 

Me da la sensación que fue un mensaje muy fuerte al interior del Frente Amplio. Señoras y señores, ya no cuenten conmigo. Sé perfectamente lo que dicen las encuestas, sé que si impulsamos una reforma constitucional es muy probable que se apruebe, por eso la referencia a que muchos adversarios ahora respirarán aliviados, pero el problema no es ese, el problema es que lo que creo que es lo mejor para los uruguayos no lo puedo hacer así que, en ese marco, me voy para mi casa. Disputen los espacios de poder, tienen el camino libre, intenten resolver los problemas políticos internos, yo ya cumplí con el compromiso que asumí y que tengan mucha suerte.

 

Al otro día, cuando ya se especulaba con los posibles nombres, los senadores cabeza de lista se comprometieron a que no son momentos de disputa electoral y que eso debe esperar al año próximo. Allí deberá atravesar un Congreso y quien se anima a descartar “a  priori” que a alguien no se le ocurra volver sobre la reelección. Entonces, habrá que ver quienes serán los delegados y cuáles los argumentos para ir a conversar con el Presidente para que cambie su posición. Seguramente, utilizarán parte de los argumentos que él mismo utilizó en su última intervención.

 

No debemos olvidar las palabras de Vázquez. La vida política cambia, todo cambia. No es lo mismo el siglo pasado que éste, ni el siglo V;  no son las mismas las circunstancias que ocurren hoy con  las que vendrán dentro de un año o año y medio.

 

Seguirán apareciendo las encuestas, la población tendrá una idea más acabada de las reformas en curso y con las cartas vistas, también se podría rever una postura que hoy aparece como firme.

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