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Sobre sustituir la
pintura por otra cosa
por Freddy Sorribas
En
estos momentos (junio 2007) en los ámbitos que se
diseñan las políticas culturales de Uruguay, se
desarrolla un intenso "que si que no", ante la
necesarias definiciones de una nueva etapa del Museo
Nacional de Artes Visuales, y otras situaciones que
tienen que ver con la creación artista.
Quiero compartir con
los lectores las siguientes reflexiones que siguen a
continuación, que se corresponden a este particular
momento que se vive en el arte uruguayo y la luchan
por una ruptura radical con la historia del arte
también en otras partes del mundo.
Al visitar
recientemente una exposición que recorre Brasil
(Pintura contemporánea brasilera), pude leer en el
texto que acompaña la muestra, los siguiente
conceptos de Ferreira Gullar: "en las
últimas décadas el autollamado arte contemporáneo (performanc,
instalations) dominan el circuito internacional,
pero eso no significa que la pintura haya muerto".
Se pregunta
Ferreira:"¿que son de hecho las performances, sino
la transfor-
mación de los
artistas plásticos en actores?. Es decir en
protagonistas de
un espectáculo".
La pintura -dice
Ferreira-se ajusta mal a una época caracterizada por
la
búsqueda incesante
de lo novedoso y el entretenimiento. Las "performan"
no tiene nada que ver con las artes plásticas, a no
ser que también están en los museos, las Galerías y
las bienales." "Por esto mismo, por ser otro tipo de
expresión, no puede sustituir a la pintura".
"La pintura con sus
veinte mil años de existencia corresponde a una
necesidad vital de los seres humanos"
Vale recordar que en
Brasil, se ha publicado, este año, un libro de la
taiwandesa Chin-Tao-Wu titulado: "La privatización
de la cultura, desde los años 80".
En él se describe
como los estados reducidos por efecto de las
políticas
neoliberales, pierden
espacio ante la economía de libre mercado (que no es
libre mercado, sino
mercado y nada más). Y aquí recordemos la frase
posmoderna de Achugar en Brecha: "la cultura no es
gasto, es inversión".
Chin-Tao, en su
libro, al analizar el proceso, investiga como fué
que el conservadurismo reaccionario de EE UU e
Inglaterra, en los 80, concretó la
gran retracción del
financiamiento estatal a las artes. Chin-Tao en la
pag.27, cita a Michael Useem : "La determinación
política de Reagan y Thatcher de sustituir el
gobierno por el mercado y de propagar el mercado
capitalista durante sus mandatos, corrió paralela a
la acción política.
En este caso," en las
artes-dice Useem-"es del universo empresarial que
sur
gen los nuevos
administradores del capitalismo corporativo, que
pasan a for
mar los consejos
consultivos de los museos británicos y
estadounidenses,
y a definir las
políticas de instituciones como la Tate Gallery o el
Museo de
Houston. Son los
ejecutivos y empresarios que en busca de status y
negocios, empujan los acervos.
En Brasil ya, Nei
Vargas en "Teoria y crítica del programa de
pos-graduación
en artes visuales",
de la Universidad Federal, decia: "Las grandes
empresas
son beneficiadas por
incentivos fiscales, vía impuesto a la renta,
perdonando
a las grandes
fortunas, practica implementada en Inglaterra y EE
UU, en los
80." Agregando
Vargas- las artes se redimensionaron a partir de la"
ley federal de
incentivo a la
cultura" (ley Rouanet).
Los ejemplos se
repiten en casi todos los países sudamericanos. Los
grandes coleccionistas como Adolpho Lairner o la
venezolana Patricia Cisneros (fundación Cisneros)
inician un plan de grandes ventas de obras. En
Uruguay, por su singularidad, el proceso se está
dando en medio de discusiones y resistencias. No es
el Estado (ni la dirección de cultura, ni el
ministro) que están promoviendo la sustitución del
gobierno por el mercado. El auto denominado arte
contemporáneo, como instrumento ideológico tiene el
apoyo de los grandes medios y de fundaciones
internacionales.
La venta masiva de
obras de gran valor histórico y artístico, en
Brasil,
ahora, ha generado
una enérgica protesta de intelectuales y artistas de
Rió y San Pablo. Reflexionan, en una publicación de
estos días, los artistas de Rió y San Pablo: "los
movimientos del arte que se inscribieron en la
historia del arte de Brasil, adquiridos por la Tate
o el Houston, cuando formen parte de un proyecto
expósitivo, costará
millares de dólares el viaje hasta aquí, seguramente
en
un mega evento que la
ley Rouanet (ley del gobierno neoliberal de Collor)
pa
gará". Agrego yo:
pagará con dinero de la gente que las empresas
dejaran de
entregar en
impuestos.
Desde Alemania
otra expresión que importa observar es la que
expresa Joerg Bader de La Revista
Internacional de Arte nº 232, observando lo que pasa
con la pintura alemana.
La obra de Anton
Henning constituye el mejor remedio contra los
actuales vientos de locura a favor de la pintura
romantizante y charlatana, sobre todo de Alemania, y
más concretamente de Leipzig. Desde sus inicios,
Henning no ha dejado de jugar en todos sus cuadros
-pasando de un realismo a lo Courbet a una tapicería
mondrianesca- y de multiplicar los géneros que
aborda (
) Desde que el mercado ha ganado la partida
contra las vanguardias y dicta el discurso, el medio
del arte funciona del mismo modo que el
capitalismo en general: de manera cíclica. Tras
una crisis bursátil llega un período de euforia,
tras una locura desenfrenada por la pintura sigue
una época de entusiasmo por la escultura y después
por la fotografía, y así, quién sabe, por el vídeo.
La discusión sobre el medio ha sustituido al
debate de las ideas. De este modo, los medios
artísticos declararon, a finales de los años setenta
y principios de los ochenta, el fin de las
vanguardias y el retorno de la pintura. Por tanto,
acabamos de experimentar el segundo retorno al valor
mercantil más seguro: la pintura, a pesar de que,
desde la feria Artforum Berlin 2006, los visionarios
han anunciado ya el retorno de la escultura.
(
) Pero he aquí que
los pintores alemanes se sitúan de nuevo en la
primera línea de un mercado que, entretanto, se ha
globalizado. Evidentemente, la historia no se repite
(de ser así, el drama se convierte en comedia).
De que pasa en este
contexto con la crítica como una de las bellas
artes nos habla Rosa Olivares en la Express
nº 23. Es sabido que la falta de apoyo y
comprensión al impresionismo por parte de la crítica
francesa del momento y la posterior dureza contra el
expresionismo abstracto americano en su presentación
europea, seguido por el histórico éxito de estas dos
tendencias a nivel mundial, ha originado un complejo
prácticamente inexpugnable en la conciencia de toda
la crítica de arte occidental, que la hace
prácticamente inservible en sus apreciaciones sobre
lo nuevo. Desde ese momento todo lo nuevo es bueno,
interesante y está apoyado por el mercado y las
instituciones, aunque nunca como ahora. Y desde
luego lo está de una manera tan global que parece el
paradigma de la globalización cultural.
Finalmente volvamos a
Uruguay.
Fragmentó de la entrevista al artista plástico
Gerardo Mantero de Luis Morales para Voces del
Frente Nº 123-
En
Uruguay está sucediendo algo preocupante:
que el Estado está apoyando una tendencia
determinada; que es una de las miradas posibles que
tiene el arte contemporáneo, que tiene mucha
relación con lo que está ocurriendo en el exterior,
y en cierta manera es subsidiaria del arte que
emerge de los centros de poder del mundo
desarrollado. Esto ocurre a partir de un proceso
cultural distinto al nuestro Lo que hay en el arte
contemporáneo mundial es una suerte de industria
del entretenimiento; el museo pautado por el
marketing o el show. Un arte que muchas veces es
funcional al sistema, a diferencia de la vanguardia
de los '60, que tenía como un gesto político contra
lo establecido.
Obviamente, nadie
puede estar en contra de ningún soporte artístico.
Se puede hacer arte conceptual maravilloso,
instalaciones estupendas, performances se puede
hacer arte con cualquier cosa, solamente hay que
tener en cuenta dos parámetros que para mí son muy
importantes: el tratamiento de forma, y el contenido
y mucho más cuando se trata de arte conceptual. Es
recurrente encontrar exposiciones donde existe un
catalogo que tiene que explicar el concepto, que de
otro modo no se entiende. Se sustituye toda
transmisión sensible, toda la impronta que da el
lenguaje todo lo que transmite la
lectura consciente e inconsciente, por una especie
de puesta en escena donde el curador explica al
espectador algo que este muchas veces no entiende.
¿No se discute?
En la medida que esto
ha sido apoyado por el Estado ha habido
discusiones. Es conocida la polémica que al respecto
mantuvieron Juan Fló y Peluffo en Brecha. Se esta
creando una dicotomía falsa: conservadores contra
los que creen en un arte actualizado.
Y es particularmente
objetable y preocupante que desde el Estado se apoye
esa corriente y no se amerite una discusión.
Nosotros somos un país muy lejano del primer mundo,
entonces ¿qué arte vamos a hace O. ¿el mismo arte de
los países desarrollados?, ¿es posible hacerlo
aquí?.
LA
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