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En democracia, el camino
válido es más democracia
por Jorge García Alberti
Los
problemas de los gobiernos de América Latina y el
Caribe en cuanto a la comunicación de sus objetivos
y la relación con los medios de prensa son similares
en todo el continente. Se podría decir que los
voceros de todos los países, más allá de las
ideologías que circunstancialmente ocupan los
espacios de poder, tienen la sensación que no son
bien tratados por los medios de prensa y nunca están
conformes en cómo se transmite y llega al público la
información.
Esta semana tuvo
lugar en Montevideo el Segundo Encuentro de
Portavoces de Gobierno de los Estados Miembros de la
Organización de los Estados Americanos, donde se
pusieron de manifiesto las principales dificultades
que tiene cada responsable para difundir las
noticias que, ellos consideran, son las relevantes
en cada comarca.
Este es un dilema que
nació con la humanidad y es probable que muera con
ella, más aún con la incorporación al mercado de las
nuevas tecnologías que hacen que cada vez sea más
fácil difundir información. Otro asunto es, y no
menos importante, si esa información que se
transmite es real o no y si la percepción del
receptor es objetiva y va en la misma dirección que
la realidad misma.
Para ilustrar esto
mejor, durante el encuentro se puso a discusión
sobre la mesa la sensación que tiene el público en
prácticamente todos los países en cuanto a que uno
de los grandes problemas que afecta a la población
es la inseguridad, debido al aumento de la
violencia.
Sobre este punto, el
secretario general de la OEA, José Miguel Insulza,
recordó sus épocas de ministro en Chile y dijo que
la única manera que conocía para revertir el trabajo
de los medios que se ocupan en destacar los hechos
de violencia y generar sensaciones de inseguridad,
que no se reflejan en las estadísticas, era que el
gobierno sea cada vez más transparente en cuanto al
manejo de la información y también que ponga al
alcance del público todos los datos disponibles, sin
guardarse nada.
Llegados a ese punto,
nos encontraremos con la dificultad de quién
interpreta la información disponible y ahí surgirá
otro punto de discusión: por qué mientras para
algunos el vaso está medio lleno para otros está
medio vacío, cuando lo objetivo es que el vaso tiene
hasta la mitad de agua.
La información
disponible sobre la región da cuenta que, en
conjunto, han mejorado los índices económicos y ya
está en su cuarto año de crecimiento sostenido,
logrando un índice mayor que en los últimos diez
años. Se ha generado más empleo, se ha reducido la
pobreza y la indigencia pero en los países miembros
de la OEA aún viven 200 millones de pobres.
Para mantener la tasa
de desempleo actual, habrá que generar, en conjunto,
5 millones de empleos al año. Eso sólo se podrá
hacer si los países duplican su tasa de inversión
interna y se abren a la inversión externa.
Otro aspecto a
destacar es que hasta hace algunos años atrás el
Estado era parte del problema y no de la solución.
Hoy, esa situación se revirtió y todos coinciden en
que el Estado es parte de la solución mediante el
impulso de buenas políticas públicas, que acompañen
el emprendimiento privado.
Todo esto nos lleva a
la necesidad de la participación ciudadana, en todos
los espacios de poder disponibles, para desembocar
en la profundización de la democracia.
Que el común de la
gente se acerque a la política pasa a ser uno de los
desafíos.
La directora de
Prensa de la Presidencia de la República de Costa
Rica, Mishelle Mitchel, dijo durante el encuentro
que la única forma que veía para solucionar los
problemas de la democracia era aplicar más
democracia.
Pero, al mismo
tiempo, se reconoce que las actuales democracias son
deficitarias y por lo tanto son perfectibles.
Más transparencia,
más información, más difusión, no hay más remedio
que la libertad de expresión, sentenció Insulza. Es
notorio que en estos temas, por más reuniones en
conjunto que se hagan, cada uno de los países
integrantes de la OEA hace camino al andar y entre
los riesgos siempre aparece como posible que alguno
pueda tomar el sendero equivocado.
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