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El futuro de Kosovo
¿solución o problema?
por el Prof. Bernardo
Quagliotti de Bellis
La
cumbre del G7+ más Rusia, realizada en el balneario
de Heiligendamm (Alemania) entre el 6 y el 8 de
junio pasado, dejó pendiente -una vez más-
establecer un acuerdo respecto al establecimiento
de una paz definitiva en la península balcánica. En
la mencionada Cumbre de los ocho líderes de las
naciones más poderosas del mundo, si bien se recogió
la pobreza de una ayuda de 60.000 millones de
dólares para combatir el sida, la malaria y la
tuberculosis en el continente africano, no se
llegaron a limar serias concepciones respecto al
futuro estatuto de Kosovo.
Kosovo
representa uno de los problemas más serios tanto
para Servia -que sigue considerándola provincia
suya- como para Estados europeos -caso de España-
que enfrentan movimientos regionales en pro de
autonomía.
Un diálogo
interminable
El
presidente Bush en su reciente visita a
Albania, previa a la Cumbre del G8, descartó que
el tema Kosovo se constituyera en un diálogo
interminable con Rusia, quien le presenta una
férrea oposición en cuanto a establecer la
independencia de esa provincia serbia con población
mayoritariamente albanesa. Ante tal situación, la
Casa Blanca -decidida partidaria a un Kosovo
independiente- por declaraciones de Bush en
Tirana (capital de Albania), considera que si
en un plazo relativamente rápido no se establece
una fecha límite a la discusión, deberemos
presentar el tema al Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas para que éste conduzca a Kosovo a
una independencia casi total.
Evidentemente, estas declaraciones realizadas ante
el Primer Ministro de Albania -Sali Berisha-
tensaron más aún las relaciones existentes entre
Estados Unidos y Rusia, que ya venían alteradas
debido al proyecto antimisiles estadounidenses en
Europa.
La
provincia de Kosovo -cuyos habitantes son en un 90%
albaneses- viene siendo administrada por Naciones
Unidas desde 1999, luego de haber sido bombardeada
por la OTAN como freno ante la represión de las
fuerzas serbias contra los separatistas albaneses
que desde años anteriores venían reclamando su
independencia.
Antecedentes de la intervención de EE.UU.
El 13 de
febrero de 1999, el entonces presidente Clinton en
reunión con los líderes del Congreso, consideró la
posible intervención militar de la OTAN en Kosovo,
dado que se avizoraba el fracaso de las
negociaciones que se desarrollaba en la cumbre de
Rambouillet donde Estados Unidos, Rusia, Francia,
Italia, Alemania y Gran Bretaña intentaban que el
entonces presidente de Serbia -Slobodan Milosevic-
llegase a un acuerdo de paz con loa separatistas
(albaneses éticos) kosoveses. que integraban el
Ejército de Liberación de Kosovo .
Ya en
aquellos años, tanto la ONU como la OTAN
respondiendo a las aspiraciones de las potencias
industriales de occidente, apoyaban la posibilidad
referida a la autonomía de Kosovo, que ya la tenía
ejercía entre 1974 y 1989, conforme a lo establecido
por la Constitución de Yugoslavia. En ese último
año, los serbios se opusieron severamente a permitir
una consulta popular sobre un nuevo estatus para
Kosovo.
Comenta
el historiador Prof. Luiz Moniz Bandeira en su
reciente libro La formación del Imperio
Americano, que la coalición de partidos
kosovares, el Movimiento Democrático Unificado y el
Ejército de Liberación de Kosovo, que antes habían
rechazado el acuerdo porque no quería solamente la
autonomía, sino la independencia, acabaron por
aceptarlo a fin de dejar que los ataques de la OTAN
fuesen descargados contra Serbia. Estados
Unidos ya había instalado una gran base militar en
Aviano (Italia), que se sumó a otras bases en
Europa, de donde despegarían aviones A-10 equipados
con bombas de uranio empobrecido para atacar al
gobierno de Milosevic.
El cangrejo
debajo de la piedra
No es
ningún misterio el saber que las verdaderas razones
geopolíticas y geoeconómicas que alimentaban esa
descontrolada ambición del gobierno de Bush-Cheney-Rumsfeld,
era asegurarse una ruta para los oleoductos que
parten desde el Mar Caspio y la Transcaucasia
donde existen importantes yacimientos de petróleo y
reservas de gas natural. La región de los Balcanes
conjuntamente con Afganistán, constituyó el primer
paso. Le siguió Irak. Actualmente se busca
controlar severamente a Irán, y administrar el
área conformada por Bosnia-Herzegovina y Kosovo con
sus puertos sobre la costa del Adriático.
El
verdadero fin de la guerra de los Balcanes no fue
tanto política como netamente geopolítica y
geoeconómica. No se trató de combatir a los
gobiernos con ideología comunista que aun
-débilmente- dominaban la zona. El tema, el
auténtico tema era darle seguridad a los oleoductos
que pasarían por Yugoslavia, como quedó señalado en
el trabajo de la investigadora Keith Fisher
publicado por la USTDA en 2001 que corroboran las
estrategias que Estados Unidos debería cumplir en
los Balcanes europeos y en los asiáticos
establecidas por Z. Brezezinski en su libro El
gran tablero mundial. La supremacia estadounidense y
sus imperativos geoestratégicos, en 1997.
Comenta
el citado Moniz Bandeira: Faltaba obtener el
consentimiento de Albania y para ello la OTAN debía
mantener a los serbios fuera de Kosovo, sin lo cual
no habría pacificación , y por tanto
seguridad.
El 2 de
julio de 1990 fue declarada la independencia de
Kosovo, pero dicha independencia no fue reconocida
por Serbia ni por la comunidad internacional. Fue
electo presidente de la misma Ibrahim Rugova
-premio Sajárov por su defensa de la libertad de
expresión- principal defensor de los intereses de
la comunidad albanesa en Kosovo durante el largo
conflicto con Serbia, recibiendo el premio Sajárov
por su defensa de la libertad de expresión-
Falleció en Prístina el 21 de enero de 2006 .
La situación
actual
En la
reciente Cumbre de Heiligendamm, quedó en claro que
el problema de Kosovo, a juicio de Putin el primer
ministro serbio Vojslav Kostunica, es uno de
los problemas más agudos para Serbia y para Europa y
uno de los más importantes a nivel internacional.
Para el líder ruso, el hecho de reconocer la
independencia de Kosovo sentaría un peligroso
precedente para las regiones separatistas en otras
partes del mundo, citándose los casos de los
movimientos separatistas de Abjasia, Osetia del Sur,
Cisdnieterm el país vasco, Cataluña. En realidad,
creo que a Puntin le preocupa más lo que podría
suceder en el espacio post-soviético
Rusia y
Serbia han establecido un frente común , que
contradice la posición de Estados Unidos y la Unión
Europea quienes quieren conceder una independencia
tutelada a Kosovo. Por su parte la ONU presenta en
debate el plan elaborado por el mediador
internacional -el ex presidente de Finlandia
Masrti Ahtisaari- que contempla la independencia de
Kosovo bajo supervisión internacional .
Si se
llegara a un acuerdo en el Consejo de Seguridad de
la ONU -donde Rusia tiene veto- la ONU tendría que
elaborar el marco estatutario correspondiente. El
gobierno de Belgrado es contrario al plan del
mediador por cuanto indica que su contenido va en
contra de lo que dispone la Carta de Naciones Unidas
y, además, le sustrae a Serbia un 15% de su
territorio. Ningún país puede ser castigado y
humillado al ser privado de sus territorios. Por
ello el respaldo de premier Putin es extremadamente
importante para Serbia y tiene un significado
histórico, expresó el primer ministro
serbio Vojislav Kostunica.
El
analista español y coordinador de Diálogo Europeo,
en su reciente libro Kosovo: la herida abierta de
los Balcanes, entre sus extensas reflexiones
expresa:La historia, como demuestra la triste
realidad de Kosovo, se resiste a terminar pese a su
prematuro anuncio de un próximo final. Lo que sí
parece concluir es la presencia milenaria serbia en
esta región. Triste noticia para una Europa por la
que habría merecido la pena luchar con más empeño y
ahínco, la de la razón de la libertad y la
convivencia en paz sin diferencias étnicas.
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