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El partido de la nueva izquierda europea:
es antineoliberal, laica y pacifista
por Luis Hernández Navarro
de la Vanguardia
de México
Con
tres fuentes de referencia se acaba de formar en
Italia el Partido de la Izquierda Europea. Esta
izquierda pretende articularse a partir de tres
grandes experiencias, el movimiento obrero, el
feminismo y la no violencia activa. Se trata, dice,
de tres culturas que, hasta ahora, se respetan pero
realmente se conocen poco. De tres propuestas que
son fundamentales para generar un nuevo modelo de
sociedad,
a la
vez utópica y concreta.
Se
constituyó el capítulo italiano del Partido de la
Izquierda Europea. En el debate con el que se
inauguraron los trabajos una parte sustancial de las
fuerzas políticas y sociales, que en este país
rechazan el neoliberalismo, discutieron intensamente
sobre su futuro inmediato.
Frente
al espejo del triunfo de la derecha en las pasadas
elecciones presidenciales en Francia y la
constitución -el 14 de junio- del Partido de
Izquierda en Alemania, una franja muy significativa
del que fuera el potente movimiento comunista
italiano reflexionó sobre sus retos principales: se
unifican o no en una sola formación política; se
mantienen como parte del gobierno o pasan a la
oposición; en qué se diferencian de la
socialdemocracia; qué recuperan y qué desechan de su
tradición.
Pesa en
el ánimo de estas fuerzas el descalabro electoral
francés. Cinco candidatos, uno comunista, un
altermundista y tres trotzkistas, se presentaron a
la primera vuelta de los comicios presidenciales, y
como era de esperarse ninguno alcanzó 5 por ciento
de votos. El otrora influyente Partido Comunista se
desinfló, hasta alcanzar la votación más baja en
toda su historia.
Por el contrario, la
experiencia alemana ha suscitado una ola de
optimismo. En 2005, la alianza entre el antiguo
partido comunista oriental, hoy renovado, y la
escisión de izquierda del partido socialdemócrata de
la parte occidental, encabezada por el antiguo
ministro Oskar Lafontaine y Lothar Bisky, permitió
obtener una votación de 8.7 por ciento. Las
encuestas estiman que la intención del sufragio en
favor de esta nueva formación política se ubica
ahora en 12 por ciento. Cuenta, además, con 10 mil
consejeros municipales electos.
El sistema político
en Alemania había sido dominado desde 1990, fecha en
que se reunificó el país, por cinco formaciones
políticas. Hoy, el naciente Partido de Izquierda
tiene muchas posibilidades de colocarse como la
tercera fuerza en importancia.
La
Asamblea Nacional
Participaron en la
Asamblea Nacional de la Izquierda Europea en Italia
mil 50 delegados. Sólo 35 por ciento son
representantes del Partido de la Refundación
Comunista (PRC), columna vertebral de este proyecto.
El resto proviene de 14 redes nacionales de gran
peso político y 50 asociaciones locales.
Juntos constituyen un
nuevo sujeto político antineoliberal, pacifista y
laico. Un actor vivo, plural, propio del tiempo de
la crisis de la política. Responde a hechos como que
el mundo ha cambiado radicalmente debido a la guerra
y el terrorismo. Busca establecer una nueva relación
entre la política de izquierda, el conflicto social
y la sociedad civil.
La nueva convergencia
suma dos "culturas políticas". Primero, la que
proviene del nacimiento y desarrollo del movimiento
contra la globalización neoliberal, el relanzamiento
del conflicto social y del trabajo y el movimiento
contra la guerra.
La segunda tiene su
origen en el nuevo movimiento obrero, consciente de
los errores del pasado, pero en el que permanezcan
firmes los objetivos de liberación y de
transformación de la sociedad. Un movimiento en el
que se hace necesaria una renovación radical de su
cultura, de su modo de actuar, de su forma de
pensar.
El Partido de
Izquierda Europea es una formación que agrupa a la
mayor parte de los partidos comunistas del Viejo
Continente y sus sucesores, además de algunas otras
fuerzas de la izquierda anticapitalista. Nace de la
convicción de que la transformación de la sociedad
capitalista sólo es posible en el contexto del
ámbito mundial.
Su antecedente más
importante es el grupo parlamentario Izquierda Unida
Europea-Izquierda Verde Nórdica. Surge de un
llamamiento hecho por algunos de estos partidos en
enero de 2004 para organizar un partido político
europeo. Se funda el 8 y 9 de mayo en Roma. Fausto
Bertinotti, dirigente histórico del PRC y hoy
presidente de la Cámara de Diputados en Italia, fue
electo dirigente de la nueva agrupación política.
Asistieron 300 participantes de 16 miembros y 11
observadores.
¿Hacia un nuevo
partido de izquierda en Italia?
En la asamblea
participaron también representantes de otros
partidos políticos de izquierda que analizan la
posibilidad de formar un nuevo partido. El Partido
Verde, el de los Comunistas Italianos y el de
Izquierda Democrática, junto con Refundación
Comunista, se plantean seriamente la posibilidad de
fundar una agrupación unitaria. En los hechos votan
casi siempre juntos en el Parlamento.
El hecho ha sido
precipitado por la decisión de avanzar en la
formación de un Partido Demócrata estilo Estados
Unidos, tomada por los Democráticos de Izquierda (PDS),
que son la parte mayoritaria de los ex comunistas, y
la coalición la Margarita, originada en la antigua
Democracia Cristiana. Los líderes de los dos
partidos, Piero Fassino y Francesco Rutelli,
lograron el 21 de abril que los congresos de sus
formaciones políticas confluyan el próximo año en
una sola estructura política.
El acuerdo provocó la
salida de dos corrientes del PDS, inconformes con el
giro hacia la derecha del nuevo partido. Juntos
tuvieron casi 25 por ciento de los delegados del
congreso de Florencia y una proporción un poco menor
de los cargos de representación parlamentaria.
Acordaron constituir Izquierda Democrática.
La situación no es
sencilla. Italia es un país dividido electoralmente
entre dos mitades que tienen casi exactamente el
mismo peso. La centro-izquierda ganó los comicios
pasados con una diferencia de apenas 25 mil votos. Y
conforme avanza en el gobierno, su aceptación ha
caído. El mantener tropas en Afganistán, la decisión
de aprobar el establecimiento de una base militar
estadounidense en Vicenza -mayoritariamente
repudiada por la población- y la visita de George W.
Bush han minado seriamente su apoyo desde la
izquierda.
Hay pues, en la
escena política italiana, un nuevo espacio que
podría ser llenado por esta coalición de fuerzas,
si es que deciden unificarse, medida en la que casi
todo mundo dice en público estar de acuerdo, pero
con la que existen serias objeciones. La Izquierda
Europea en Italia nace así atravesada por la
coyuntura política inmediata.
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