Enseñanza: polémica
en la casa oficial
por Jorge García Alberti

El Comandante mandó a parar…

pero aquí somos diferentes

 

En los últimos días, los uruguayos hemos asistido a la serie de idas y vueltas que tuvo el tema de otorgar más recursos a la enseñanza.

 

A priori, creo que nadie niega que es en la educación dónde el país debe invertir un porcentaje mayor de recursos pero un debate necesario, que nos debemos todos los uruguayos, es a qué tipo de sistema educativo integral se debe apuntar y si el actual, por más dinero que se le transfiera, es eficiente.

 

Lo cierto es que, a último momento, la Cámara de Diputados logró introducir una partida adicional de 30 millones de dólares en la Rendición de Cuentas que se financiará con la reducción de la inversión, hasta un 6,5%,  en algunos Ministerios.

 

Es decir, los legisladores del gobierno ven importante asignarle dinero a la educación y no importa si se lo sacamos a la seguridad a la construcción de caminos o a la salud pública.

 

Que se arregle como pueda el Poder Ejecutivo.

Y eso pese a que algunos legisladores estuvieron reunidos con el Presidente, que les comunicó que el Presupuesto elaborado era “lo máximo” que se podía otorgar de forma responsable y hasta puso sobre la mesa su propia palabra empeñada, para llegar al 4,5% del PBI para educación en el 2009.

 

También el Vicepresidente llegó a jugar fuerte y dijo que el Gobierno “no era una murga, ni una manga de locos sueltos” y agregó que de aquí en adelante, si cada uno va a hacer lo que quiere, “se vuelve muy difícil gobernar para cualquier partido político”.

 

Hace algunas semanas, el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, llamó “papagayos” a los legisladores brasileños, por repetir como loros algunos conceptos referidos a la decisión de no renovar el permiso para emitir a un canal de televisión venezolano, lo cual ofendió mucho, y con razón, a los parlamentarios norteños.

 

Aquí, en Uruguay, es diferente.

Los señores legisladores que forman parte del gobierno no son papagayos, son bien independientes, a tal punto que no aceptan ni siquiera los argumentos del propio Presidente y demostraron que si pueden hacerle daño al Ministro de Economía están dispuestos a hacerlo, no importa que formen parte del mismo proyecto político.

 

La verdad, los legisladores uruguayos son magos, se transforman. Debe ser el único país del mundo que son gobierno y oposición al mismo tiempo.

Es desconcertante. Cuando conversamos con algunos colegas sobre estos temas a nosotros, que estamos todo el día en contacto con los políticos, nos cuesta encontrar una explicación a determinadas decisiones. Imagino lo que debe ser para cualquier ciudadano uruguayo, metido en su tarea diaria, cuando escucha o lee que el Presidente aprobó el mejor Presupuesto posible, con la firma de los trece ministros, que no hay más recursos, que no son una murga, que así es muy difícil gobernar y al final todo cambia y alguien explica que habrá que rehacer el Presupuesto porque los legisladores del propio gobierno, eso sí, en su legítimo derecho, le introdujeron modificaciones a lo que estuvo aprobado en su momento por los líderes de los propios Partidos que ellos integran, que son todos los ministros.

 

Difícil de decodificar para cualquier persona.

El Comandante mandó a parar… pero esto es Uruguay, aquí un grupo de legisladores oficialistas dio vuelta la tortilla, le mojó la oreja al ministro de Economía, para demostrar que saben más que él y que los recursos se podían obtener.

 

No importó, no pesó, su propio proyecto político ni lo que era mejor para el país en su conjunto. Los políticos nos piden a los periodistas que hablemos de las cosas buenas y nos critican porque no destacamos lo positivo. Es probable que tengan algo de razón.

 

También deben reconocer que hacen todo lo posible para que algunas cosas queden siempre en un segundo plano.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital