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Discursos de los presidentes
del Mercosur,
el 29 de junio en Paraguay
Discursos
de los presidentes del Mercosur en la Trigésima
Tercera Cumbre de Mandatarios que en Paraguay donde
Uruguay asumió por los próximos seis meses la
presidencia por-tempore del bloque regional.
Estuvieron presentes en esta reunión los presidentes
Luiz Inácio Lula Da Silva, Evo Morales; Rafael
Correa, Néstor Kirchner, Tabaré Vázquez; Michelle
Bachellet y el vicepresidente de Venezuela Jorge
Rodríguez.
Discurso del presidente
uruguayo Dr. Tabaré Vázquez
Quiero agradecer en
la persona de su Presidente, por la hospitalidad con
que nos han recibido, así como también por la
profunda tarea cumplida en la Presidencia pro
Tempore del MERCOSUR durante el período que hoy
finaliza y en la preparación de este encuentro.
Créanme que para los
uruguayos nunca es trivial venir a Paraguay y estar
en Asunción. Aquí, entre ustedes, nos sentimos como
en casa, en la casa a la que llegó José Gervasio
Artigas a principios de setiembre de 1820 tras las
sucesivas y definitivas derrotas de su, ya entonces
muy debilitado, Ejército en Las Guachas, Las Tunas,
Sauce de Lucía, Macoretá y Osamenta.
Al Jefe de los
Orientales lo derrotaron militarmente y aún para
ello, sus enemigos tuvieron que apelar a la calumnia
y a la traición. Pero no pudieron vencer sus ideas
ni doblegar sus principios, ni arrancarle un
lamento, ni empañar su ejemplo que aún impulsa y
convoca.
Su proyecto
integracionista, federativo, "El Sistema", como él
solía denominarlo, sigue vigente y es un rasgo
fundamental de la identidad del Uruguay, el país del
cual vengo y en cuyo nombre los saludo y también les
agradezco la sincera cordialidad con que nos han
recibido.
Como los médicos
estamos acostumbrados a trabajar con historias
clínicas, antecedentes, archivos y yo sigo
profundamente enamorado de la medicina, antes de
venir a esta reunión consulté los apuntes que
utilicé en mi intervención en este mismo ámbito el
20 de junio de 2005 -fue mi debut en las reuniones
de Jefes de Estado de los países del MERCOSUR y
asociados- y en esa ocasión dije algunas cosas que,
sin duda, no significaron el descubrimiento de la
rueda y que seguramente no figurarán en ningún
mega-relato histórico, pero que estimo aún siguen
vigentes.
No voy a repetir
aquella intervención. En todo caso, permítanme
decirles que entonces mencioné una agenda pendiente
del MERCOSUR que, en buena medida, sigue pendiente.
No lo digo con resentimiento, no lo digo con ánimo
de poner excusas o repartir culpas. Lo digo para
asumir responsabilidades.
Y lo digo además y
fundamentalmente; uno, porque sigo pensando -acaso
con más convicción que aquel 20 de junio de 2005-
que aunque el camino de la integración no es fácil
es, sin duda, el mejor camino.
Dos, porque creo en
el MERCOSUR como espacio de encuentro de nuestros
países y plataforma de proyección de nuestra región
en el ámbito mundial.
Tres, porque Uruguay
está comprometido con el MERCOSUR. Comprometido por
tradición, como lo decía al principio y por
proyecto.
Cuatro, porque los
uruguayos queremos más y mejor MERCOSUR. No es una
quimera ni es retórica, yo creo que es un objetivo
necesario y, además, posible.
Y cinco, porque
sabemos que no estamos solos en esta tarea. Sentimos
que contamos con ustedes, con la autoridad, la
responsabilidad y la voluntad política que ustedes
significan y representan.
Señores Presidentes,
señora Presidenta y colega, en el devenir histórico
no hay borrón y cuenta nueva. Sería irresponsable e
irrespetuoso de nuestra parte, desde la Presidencia
pro Tempore del MERCOSUR, olvidar todo lo mucho y
bueno que se ha hecho por parte de ustedes en este
proceso de integración.
En los próximos seis
meses vamos a seguir trabajando en las áreas que, no
por recurrentes, dejan de ser válidas. Me refiero,
sin que esta enumeración implique una lista cerrada
o un orden taxativo a, uno, trabajar sobre la unión
aduanera; dos, buscar instrumentos financieros
comunes; tres, accesibilidad a nuevos mercados;
cuatro, integración energética; cinco, aspectos
medioambientales y preservación de recursos
naturales; seis, conectividad física y
comunicaciones; siete, cooperación en el área de la
ciencia, la tecnología y la innovación; ocho,
integración cultural; nueve, derechos humanos,
derechos laborales, seguridad social; diez, aspectos
institucionales que incluyen las novedades que
tenemos hoy, parlamento MERCOSUR y Unión de Naciones
del Sur.
Sin perjuicio de lo
anterior, que entendemos muy importante, estimamos
que ciertos asuntos merecen atención prioritaria, a
saber: uno, cumplimiento cabal del artículo primero
del Tratado de Asunción, eliminación del doble cobro
del arancel externo común, aplicación de la Decisión
54/04, referida al Código Aduanero, determinación de
mecanismos para distribución de Renta Aduanera e
Integración Productiva.
Dos, como ya se dijo
acá, tratamiento de las asimetrías, ya que
superarlas no es posible, por lo menos las estamos
tratando y yo creo que adecuadamente.
Tres, revitalización
de la negociación externa, porque así como el
egocentrismo es síntoma de debilidad, el asilamiento
es la negación del progreso.
Cuatro, aspectos
normativos de procedimiento especialmente para la
solución de controversias, porque cuando todo marcha
bien, está todo bien, pero cuando no, las cosas a
veces se dificultan.
En este momento
quiero saludar muy especialmente la decisión que el
señor Presidente de Ecuador, su Gobierno y el pueblo
de Ecuador tomaron, en cuanto a asumir también la
adhesión a la Cláusula Democrática del MERCOSUR.
Señores Presidentes,
señora Presidenta, señoras y señores, quienes aquí
estamos no somos observadores u opinólogos, somos
políticos que, felizmente por mandato ciudadano,
desempeñamos responsabilidades de Gobierno. No
estamos comprendidos en aquel "ya que no somos
profundos por lo menos seamos oscuros", que
irónicamente sentencio aquel jurista, Felipe
Clemente de Diego, español, nacido en 1866 y muerto
en 1945 y de renombre mundial. Porque de todos y
cada uno de nosotros -y no solamente de la
Presidencia Pro Tempore que asumimos- depende que el
MERCOSUR no derive en una sigla, en un ceremonial o
en un recuerdo. De todos y cada uno de nosotros
depende, no solamente que ello no suceda, sino
también que el MERCOSUR sea lo que muchos pueblos,
que son quienes nos trajeron hasta aquí necesitan,
nos reclaman y merecen. Para ello, como siempre,
cuenten con nosotros; como nosotros sabemos que
contamos con todos ustedes. Muchas gracias.
Discurso del presidente
argentino Néstor Kirchner
Querido presidente;
representantes de distintos entes: realmente
queremos agradecer la hospitalidad del hermano
Gobierno de Paraguay y por supuesto del pueblo
paraguayo, que nos recibe nuevamente con profunda
calidez y esto no hace más que profundizar los
hondos lazos que tenemos entre Paraguay y Argentina,
entre todos los pueblos del MERCOSUR y entre todas
las naciones del MERCOSUR.
Es preciso decir que
necesitamos aprovechar este encuentro para pensar a
fondo esta empresa colectiva de nuestros pueblos que
es el MERCOSUR. Creemos que debemos hacerlo con
realismo y con espíritu constructivo. Este realismo
y aquel espíritu de construcción nos obligan a ir
reconociendo las dificultades y los retrasos, sin
ceder a las miradas apocalípticas que periódicamente
se alzan en cada uno de nuestros países anunciando
el fin del MERCOSUR.
Todos los gobiernos
de nuestra región han situado la cuestión de la
integración como un punto central de sus respectivas
agendas, esto es muy bueno y auspicioso. Sin
embargo, los ritmos y la profundidad de los avances
no responden siempre con contundencia a ese
enunciado. Esta claro que estamos construyendo un
dispositivo político ambicioso y trascendente,
llamado a transformar definitivamente nuestra
cultura y nuestro horizonte como países soberanos,
pero ese trascendental hecho se pierde en el vértigo
informativo diario. Creo que esa contradicción no
está señalando con claridad nuestro déficit que es a
la vez nuestro desafío: la integración regional. La
construcción del MERCOSUR no es vista todavía por
nuestros pueblos como un acontecimiento que influya
positivamente en sus vidas cotidianas y que influya
de manera central sobre su futuro.
Por eso, estamos
convencidos que la etapa que protagonizamos es
decisiva para el futuro del bloque y está signada
por un objetivo central: entrelazar más la agenda de
cada una de nuestras sociedades con la agenda de la
región en su conjunto. Con matices y diferencias,
nuestras sociedades enfrentan problemas y tareas
similares: el empleo, la inclusión, la producción,
el cuidado del ambiente, la competitividad
internacional, el desarrollo tecnológico, la
inserción económica en el mundo, son entre otras,
cuestiones centrales en cada una de nuestras agendas
nacionales. Son las agendas nacionales las que rigen
y deben regir nuestra vida política, no puede ser de
otra manera porque las naciones son la cede de la
soberanía popular, el ámbito en el que se desarrolla
nuestra ciudadanía.
Lo que cada vez está
más claro por nuestra experiencia y por la de todos
los países del mundo es que los problemas de esta
agenda son más dificultosamente superables si nos
cerramos en la escala exclusiva de nuestros países.
Definir un proyecto de inserción en el mundo sobre
la base del fortalecimiento del proceso de
integración regional, se convierte en un problema
crucial para nuestro futuro como naciones
independientes. Necesitamos asumir con franqueza la
naturaleza de los problemas, necesitamos imprimirle
al MERCOSUR el dinamismo y la potencia que permita
superar una discusión que hay en cada uno de
nuestros países y que se reaviva ante cada
conflicto, entre ellos, ante cada dificultad.
Entender puertas
adentro de cada país, que hace falta el MERCOSUR,
que hace falta la integración Sudamericana. Entender
y hacer comprender que es mejor para nuestra
economía y para nuestra vida social. Entender que
sin MERCOSUR será más difícil, de eso se trata.
Asumir entre nosotros la existencia de que esta
discusión tiene una enorme importancia, porque nos
ayudará a enfrentar los problemas que están en la
raíz de nuestras dificultades. Abordemos por ejemplo
el tema de las asimetrías que existen entre nuestros
países, tengamos en cuenta el hecho de la gran
diferencia de volumen y potencia de nuestras
economías. Esto genera una enorme presión interior
en el MERCOSUR.
Esas asimetrías no
son las que existen en otras regiones, en las
economías más desarrolladas han alcanzado un grado
de sustentabilidad e integración en sus propias
sociedades que les permiten encabezar exitosamente
el proceso de integración. Sucede que los países más
grandes del MERCOSUR, son también países con enormes
desigualdades, con indicadores sociales muy graves
en su interior. No estamos diciendo que no se puede
actuar más y mejor contra las asimetrías, tenemos
los fondos de convergencia estructural, todavía hay
que definir mejor los proyectos en los cuales se
puede invertir esos fondos y tenemos que aspirar a
incrementarlos.
Pero está claro que
por ese solo camino no vamos a resolver el problema.
Somos concientes que se trata de una redistribución
de recursos existentes de muy modesto alcance.
Sabemos también que aún esa modesta contribución es
un esfuerzo considerable de nuestras sociedades. Por
eso estamos convencidos que la hoja central para
nuestro futuro es la del desarrollo productivo, la
de la ampliación de los mercados a escala regional
para las empresas locales. Creemos que la verdadera
lucha contra las asimetrías entre los socios gira
alrededor del mismo eje que condiciona todo el
proceso de fortalecimiento e integración.
Hablamos de la
concepción de un gran mercado interno ampliado, de
un programa de especialización y complementación
productiva que comprometa a nuestras universidades y
centros de investigación, a nuestras empresas
locales a instancias regionales de planificación y
ejecución. Tenemos que elaborar un programa de
avances en lo que hace a armonizar la utilización de
incentivos, sin que esa coordinación perjudique las
condiciones de competencia en la región. Avanzar en
la coordinación macroeconómica es una necesidad y en
avanzar en la armonización tributaria, no tengo duda
que, contribuirá a una mayor integración. Disponer
la revisión del arancel externo común en aquellos
sectores en los cuales el arancel actual no resulta
adecuado a las estructuras productivas de nuestros
países, creemos que está en el buen camino. Avanzar
en la armonización de reglamentos sanitarios y
técnicos, en la generalización del reconocimiento
mutuo entre las entidades gubernamentales de los
miembros, ayudará a nuestro objetivo.
Sobre todo la clave
está en avanzar en la integración productiva
regional, en la creación de empresas del MERCOSUR,
en el desarrollo de cadenas de valor de alcance
regional, en la articulación de esfuerzos para
optimizar nuestra capacidad de colocación de
productos fuera de nuestra región.
Con todas sus
dificultades el MERCOSUR sigue siendo nuestra gran
fortaleza para negociar las condiciones del
intercambio comercial en el mundo, y es el gran
recurso para potenciar la presencia de nuestros
países en las diferentes arenas de negociación
mundial. MERCOSUR tiene que potenciar la fuerza que
tendría cualquier de nuestros países en forma
aislada en las discusiones de la Ronda de Doha
MERCOSUR, tiene que potenciar nuestra fuerza
individual para discutir el problema de las
restricciones a la colocación de nuestros productos
agropecuarios en los mercados de los países
centrales.
Nuestro bloque no
puede conformarse sólo con un rol defensivo.
MERCOSUR debe servirnos para configurar un amplio
programa de negociaciones con diferentes países y
regiones del mundo. Se trata de entender que así es
como empieza a configurarse la nueva escena mundial.
Tenemos que trabajar desde el MERCOSUR y con nuestro
MERCOSUR, para lograr un mundo donde lo
multilateral, lo multiregional se ubiquen en el
centro de la escena. Ni un mundo imperial, ni un
mundo de naciones aisladas y potencialmente
conflictivas entre sí, tampoco un mundo sin naciones
soberanas, porque por el momento no se vislumbra una
cede posible de democracia que no sean los estados
nacionales.
Necesitamos avanzar
hacia una globalización con autonomía, diversa,
plural, equilibrada y eso solamente es posible desde
sólidas construcciones institucionales de carácter
regional. Con todas sus dificultades el MERCOSUR ha
crecido incorporando a la República Bolivariana de
Venezuela, y es un impulso muy importante a la
creación de la Unión Sudamericana.
Están en plena
vigencia un conjunto de proyectos comunes en materia
de aprovisionamiento energético, infraestructura y
cooperación financiera de alcance subcontinental.
Estamos convencidos que el camino de la superación
de las dificultades en el desarrollo a fondo de esos
proyectos, una integración regional que construye y
mejora rutas internacionales, que facilita el
desplazamiento de hombres y mujeres y su desempeño
laboral en cualquiera de sus países. Una integración
regional que asegura la disponibilidad de recursos
energéticos cada vez más críticos en la escala
mundial, que ayuda a la ampliación de los mercados
para los empresarios, que establece normativas
eficaces en defensa de los trabajadores, que se
constituye en un garante de la vigencia de la
democracia y los derechos humanos.
Un MERCOSUR así
interesará a nuestros pueblos y a cada uno de
nuestros países grandes o pequeños, nadie es tan
grande como para no necesitar ayuda ni nadie es tan
pequeño que no pueda hacer su aporte. Juntos nos
ayudaremos a crecer en todas las escalas, separados
nos achicamos todos. Si el MERCOSUR pasa a ocupar el
interés de nuestros pueblos será irreversible su
construcción, y nuestros países avanzarán en la
calidad de vida de sus habitantes y en su capacidad
de interlocución mundial.
Está visto que
nosotros tenemos que dar y responder a asignaturas
pendientes que tenemos dentro del MERCOSUR. Hablamos
de integración económica, de resolver políticas
sociales en forma conjunta, de resolver y consolidar
proyectos educativos que sinteticen la construcción
de la cultura del MERCOSUR, hablamos de trabajar
conjuntamente en la investigación y en el avance
tecnológico, hablamos también de la integración
energética.
En el tema de la
integración energética, el MERCOSUR está a prueba,
porque el desarrollo que gracias a Dios están
teniendo nuestros países, el crecimiento económico
que están teniendo nuestros países en forma
continuada, después de muchísimo tiempo de
retroceso, está demandando en forma permanente la
necesidad de mayores recursos energéticos. Para ello
vamos a tener que ser muy decididos, tener
convicciones muy fuertes, para que muchas de las
empresas que funcionan en nuestros países, algunas
privadas, otras privadas y estatales, otras
estatales, comprendan la necesidad de la integración
del tema del MERCOSUR.
Muchas veces nosotros
notamos dificultades con el manejo de estas
empresas, que van agotando poco a poco nuestra
paciencia, y que evidentemente recurre a que
nuestros gobiernos tengamos que construir
solidaridades, y si es necesario, inversiones
conjuntas, en un país o en otro país, para
definitivamente generar esquemas superadores.
La Argentina apuesta
profundamente a la integración energética, lo dije
en Santa Cruz de Bolivia, cuando le dije al
Presidente, al amigo Evo Morales, que la Argentina
estaba dispuesta a invertir junto con Bolivia, en
los yacimientos bolivianos si faltaba inversión, en
el marco del MERCOSUR y en el marco de la
integración.
Nosotros creo que no
podemos quedar determinados por los caprichos o por
las necesidades eventuales de empresas individuales,
por más que sean o privadas o estatales y privadas,
sino que fundamentalmente tienen que estar al
servicio del proyecto estratégico que nuestra región
tiene. Es allí donde nosotros, como presidentes,
tenemos que demostrarles a nuestras sociedades que
somos capaces de coordinar, que somos capaces de
estructurar políticas conjuntas, y que somos capaces
de construir solidaridades que nos permitan
ayudarnos unos a los otros a poder superar la crisis
energética recurrente que tenemos por el crecimiento
permanente y por inversiones que no se hicieron en
otra etapa, que se están haciendo en esta etapa,
pero evidentemente el crecimiento que tienen
nuestros países, gracias a Dios, es importante, lo
cual nos obliga a invertir permanentemente.
Entonces, el tema
energético, como caso específico, como hay otros
temas, nos pone en claro cuál es el grado de
solidaridad que seremos capaces las naciones que
integramos el MERCOSUR, de proceder en forma
armónica, de hacer inversiones conjuntas y de tener
la capacidad de decisión política soberana de hacer
prevalecer estos intereses o los intereses
individuales, empresarios que existen, que
desconocen las necesidades globales del desarrollo
de los pueblos de nuestra región.
Nosotros, durante
mucho tiempo, tenemos todavía por supuesto una
amplia cuota de paciencia, pero también tendremos
una alta cuota de resolución si evidentemente no se
entiende y no se comprende cómo se debe avanzar
decididamente para solucionar todos estos temas.
Cuando hablamos del
tema energético pasamos a otros temas importantes
que tenemos que resolver, cuando hablamos de las
asimetrías, cuando hablamos de los aranceles, cuando
hablamos del libre tránsito que planteaba el amigo
presidente de Paraguay, que creo que planteó en
alguna oportunidad el presidente del Uruguay, que
han planteado acá sucesivamente en distintas
exposiciones que han tenido.
Tenemos que tener la
audacia, la decisión, el coraje de escribir este
nuevo tiempo de la historia, y para eso tenemos que
tomar decisiones que ordenen el funcionamiento de
global de la construcción de un MERCOSUR que sea
plenamente efectivo. Si no, reiteraremos expresiones
muy buenas, de muy buena voluntad, que existen,
nosotros estamos felices en muchos temas que hemos
avanzado, pero hay temas centrales que
definitivamente tienen que tener una coordinación,
una rigurosidad y una racionalidad que nos permitan,
definitivamente, la construcción de una región
diferente.
Nosotros lo hacemos
con la mayor voluntad, con el mayor sentido de
solidaridad, con el mayor sentido de integración,
pero es muy importante que cada uno de nosotros,
hacia adentro, haga un profundo análisis junto con
su pueblo y en las decisiones que tiene que tomar,
para saber el por qué algunas cosas no se pueden
resolver. Habrá temas que por su dificultad serán
muy difíciles, pero hay otros temas que nos ponen a
prueba a diario, donde evidentemente nuestros
pueblos nos están mirando para ver si estamos
entendiendo hacia dónde tenemos que avanzar y cual
es el rumbo que tenemos que tomar.
Les agradezco
profundamente a los señores presidentes del
MERCOSUR, a los señores gobernadores, a los señores
representantes de los distintos entes. Hay temas que
nos apasionan, nos alegramos por la incorporación de
Uruguay al Banco del Sur, nos parece un hecho
auspicioso, muy positivo. Con el Banco del Sur,
junto con otras entidades financieras, como la
entidad Andina y demás, que están haciendo tareas
muy importantes en la región, podemos construir
instrumentos de financiamiento para resolver
problemas que, por allí, parecen muy lejanos de
resolución a cada país en forma individual, pero con
un Banco del Sur que cumpla con el rol que tiene que
cumplir, puede dar respuestas muy importantes. Por
eso el Banco del Sur entusiasma, y creo que hay
varias áreas que tenemos que profundizar
decididamente. Si tenemos que intercambiar
inversiones en forma conjunta, las tenemos que
hacer.
Nosotros reiteramos
que lo que dijimos aquel día en Bolivia estamos
dispuestos a hacerlo profundamente, porque lo que
nos interesa es volcar toda nuestra capacidad de
inversión para construir una solidaridad energética
que permita consolidad el desarrollo definitivo del
a región, fuera de las presiones corporativas de
determinadas empresas que muchas veces creen que los
países tienen que estar subordinados a sus
intereses.
Apuntamos y
defendemos toda la inversión privada, toda la que
pueda venir nos parece bárbaro, pero siempre
rescatamos el rol soberano de nuestros estados, para
que tengan el rol del camino estratégico que cada
nación tiene que construir para darle a su pueblo el
país que merece, con inclusión, con equidad y con
justicias. Muchísimas gracias.
Discurso do presidente da
Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva,
por ocasião da Cúpula do Mercosul
Participar de uma
Cúpula do Mercosul em Assunção é sempre uma ocasião
especial. Nesta cidade, em 1991, lançamos esse
grande projeto de integração, inspirado nos ideais
de desenvolvimento pleno e de bem-estar para os
nossos povos.
Em seus 16 anos de
história, o Mercosul criou empregos, renda e
oportunidades em todos os países membros. Mas o
Mercosul é ainda obra em construção. Precisamos
continuar a aprofundá-lo, com criatividade e ambição,
levando em consideração os interesses de todos os
seus membros.
Os desafios de uma
globalização assimétrica, exemplificados pelas
dificuldades enfrentadas para concluir a Rodada de
Doha para o Desenvolvimento, realçam ainda mais o
caráter estratégico de nosso projeto comum.
O Mercosul é cada vez
mais um instrumento fundamental para a inserção de
nossos países nos fluxos mundiais de comércio e
investimento. Agora, mais do que nunca, está claro
que o Mercosul deve aprofundar a parceria com outros
países e blocos, tanto desenvolvidos quanto em
desenvolvimento. Dessa forma, irá fortalecer-se como
interlocutor internacional. Sei que meu amigo Tabaré
Vázquez compartilha essa visão. Estaremos solidários
com sua ação.
Senhores Presidentes,
Quero cumprimentar a
Presidência Pro Tempore paraguaia pelos esforços em
fazer avançar tema crucial para consolidar esses
objetivos do Mercosul: a superação das assimetrias
dos países e regiões menos desenvolvidas. O Fundo de
Convergência Estrutural do Mercosul, o Focem, é
elemento central dessa estratégia. Desde janeiro,
foram aprovados projetos de interesse direto do
Paraguai e do Uruguai nas áreas de infra-estrutura,
incentivos à microempresa, biossegurança,
capacitação tecnológica e aspectos institucionais.
Quero assinalar um
projeto em particular, que bem espelha nossa
determinação em construir um espaço econômico
integrado e competitivo: o da erradicação da febre
aftosa, uma das principais ameaças às exportações do
Mercosul.
As vantagens de um
mercado integrado que estamos construindo só serão
reais se estiverem ao alcance de todos. Por isso,
vamos aplicar regimes de origem mais flexíveis, de
forma a tornar os produtos do Paraguai e do Uruguai
mais competitivos dentro de nosso bloco. Esses
parceiros poderão, assim, aumentar as exportações e
atrair os investimentos necessários para desenvolver
a infra-estrutura e a escala de suas economias.
Já temos um prazo
para eliminar a dupla cobrança da Tarifa Externa
Comum: até 2009 as economias menores estarão em
condições mais vantajosas na atração de comércio.
Para tornar essa decisão operacional, estamos
avançando nas negociações relativas à distribuição
da renda aduaneira e ao estabelecimento de um código
comum que permita às nossas alfândegas trabalhar de
maneira conjunta e harmoniosa.
Senhores e senhoras,
O Grupo de Altos Funcionários sobre Assimetrias, que
estamos criando, vai se debruçar sobre essas
questões. Estou convencido de que o Mercosul só
realizará todo seu potencial se encontrar soluções
estruturantes, centradas na integração de cadeias
produtivas.
Um instrumento
importante para aumentar a integração produtiva e,
ao mesmo tempo, diminuir as assimetrias entre nossos
países, será o Fundo para apoio à pequena e média
empresa, sobretudo do Uruguai e do Paraguai. Na
verdade, estou convencido de que a integração das
cadeias industriais, juntamente com a eliminação de
barreiras injustificadas ao comércio, é a melhor
maneira de assegurar um desenvolvimento eqüitativo
que beneficie todos os nossos povos.
Como sempre, temos
pela frente o desafio energético. Além das
alternativas tradicionais, que demandam pesados
investimentos e prazos mais longos de maturação,
penso que os biocombustíveis oferecem uma
oportunidade sem paralelos para transformarmos nossa
região em pólo industrial e tecnológico na vanguarda
dessa revolução energética.
A experiência
brasileira deixa claro seu enorme potencial em
termos ambientais, sociais e econômicos. Mostra
também que esse Programa não compromete em nada a
segurança alimentar de nossos países.
Tenho mobilizado as
empresas brasileiras para investir nos países
vizinhos, aproveitando a abundância de sol, terra e
mão-de-obra qualificada em nossa região. Por tudo
isso, temos urgência de que o Grupo de Trabalho
sobre Biocombustíveis elabore um programa para
estimular a produção e consumo de etanol e biodiesel
nos países de nosso bloco.
Há muito que podemos
fazer na esfera bilateral para reforçar e
potencializar as medidas que estamos tomando dentro
do Mercosul para facilitar e agilizar o comércio
intra-regional. Brasil e Argentina começam nos
próximos meses a usar suas moedas nacionais em
pagamentos do comércio bilateral para reduzir custos
e entraves em nossas trocas. Espero que, em breve,
esse mecanismo possa ser aplicado no âmbito do
Mercosul e em todos os fluxos intra-regionais.
Com o Paraguai,
estamos ultimando a implementação do Regime
Tributário Único, que ajudará as regiões de
fronteira a encontrar uma nova vocação econômica.
No caso do Uruguai,
estamos investindo na infra-estrutura fronteiriça e
estimulando a iniciativa privada a aproveitar a
localização estratégica e a mão-de-obra qualificada
que o país oferece.
Apesar das
dificuldades burocráticas, tenho me empenhado para
que seja ratificado no Brasil o Acordo sobre Compras
Governamentais. Devemos lembrar que a economia
moderna é cada vez mais baseada em bens intangíveis,
em serviços. Por isso, é importante que estejamos
lançando hoje, aqui em Assunção, a 7ª Rodada de
Serviços intra-Mercosul. E vamos além: também na
área de serviços, estamos prestes a concluir Acordo
com o Chile.
Meus amigos, minhas
amigas,
A criação do Mercosul
só foi possível a partir da restauração da
democracia em nossos países. Hoje, o Mercosul não
somente contribui para reforçar e garantir os
processos democráticos. Constitui também fator de
paz e estabilidade na região.
O funcionamento do
Parlamento do Mercosul é expressão de nossa vocação
para a integração, embasada no compromisso com o
pluralismo político. Em 2010, seus membros serão
eleitos diretamente. O Parlamento do Mercosul é e
será cada vez mais a voz da nossa cidadania coletiva
e de nossa identidade regional.
Conforme defendi em
Córdoba, nosso bloco precisa de instituições fortes.
Por isso, encomendamos estudos para melhor aparelhar
a Secretaria. Precisamos continuar a aperfeiçoá-la e
pensar em lhe dar atribuições compatíveis com a
complexidade dos desafios à frente.
Quero destacar a
criação do Instituto Social do Mercosul, que
funcionará aqui em Assunção. O Presidente da
Comissão de Representantes Permanentes, Carlos
Chacho Alvarez, merece todo nosso apreço por esta
iniciativa em que se empenhou especialmente.
É importante que os
agentes sociais, sobretudo os do Foro Econômico e
Social do Mercosul, dêem um aporte efetivo aos
trabalhos do Instituto. Na verdade, somente
aprofundando a dimensão social da integração
poderemos contribuir para eliminar as assimetrias
entre ricos e pobres em todos os nossos países.
Nossa visão de
integração tem no Mercosul um ponto de partida. Mas
essa trajetória ganha mais alento, se complementa e
incorpora novas possibilidades na interação com os
Estados Associados, com os parceiros da União Sul-Americana
de Nações e com os nossos sócios da ALADI.
A ampliação das
relações econômicas e a intensificação de nosso
comércio requerem que trabalhemos para melhorar a
infra-estrutura indispensável à eficiência e
competitividade de nossos países. Precisamos de
soluções criativas e sustentáveis para o desafio
energético.
Precisamos
implementar mecanismos eficazes de financiamento que
possam apoiar de maneira eficaz nossos projetos de
desenvolvimento.
O Brasil está
empenhado nessa tarefa. Reafirmo aqui meu
compromisso pessoal de associar o destino do Brasil
ao destino de nosso continente.
Parabéns, meu querido
Nicanor, pelo excelente trabalho realizado durante a
Presidência paraguaia. Meu querido Tabaré
conte com a amizade e a colaboração do Brasil
durante a Presidência uruguaia que hoje se inicia.
Discurso del presidente de
Paraguay
doctor Nicanor Duarte Frutos
Colegas Presidentes
de la República de países amigos del MERCOSUR, de
las naciones adherentes de la región, les doy la
cordial bienvenida a estas tierras que forman parte
de la historia común que tenemos en esta reunión que
ojalá sirva para fortalecer el espíritu
integracionista, superar los problemas que nos
aquejan y mirar el futuro con esperanza, con la
misma esperanza que nuestros pueblos tienen de las
acciones y de las decisiones que vayamos tomando
como representantes de los altos intereses de la
región y de nuestros países.
Agradezco la
presencia del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva;
del presidente amigo Evo Morales; del presidente
Rafael Correa; del presidente Néstor Kirchner; del
presidente Tabaré Vázquez; de Michelle Bachellet;
del vicepresidente de Venezuela Jorge Rodríguez; de
los señores cancilleres representantes de los países
amigos, de los organismos multilaterales que están
aquí en Asunción, la presencia de las autoridades
nacionales, departamentales.
Quiero decirles que
creo que esta cumbre no puede ser una más entre las
tantas realizadas, me apresuro a pedirles
encarecidamente a mis amigos colegas dos cosas:
La primera que
expresemos nuestras opiniones con sentido claramente
sincero, crítico, considerando que se requiere un
punto inflexión en el proceso integrador subregional.
Y la segunda, que
seamos capaces de escucharnos y si logramos
entendernos y coincidimos, proceder en consecuencia.
Reconozco las grandes
expectativas de nuestros pueblos, de los líderes de
opinión de nuestros países, así como reconozco que
hay avances importantes. Si comparamos las
relaciones bilaterales de otros tiempos en el marco
de regímenes no democráticos y aún de la transición
que tuvimos, estoy seguro que en los tiempos que
vivimos hoy, hemos avanzado mucho en el
restablecimiento de relaciones mucho más justas, más
abiertas y participativas, aunque no podemos negar
que siguen habiendo trabas que justifican los
cuestionamientos, y que a veces gratuitamente
generan argumentos para quienes sueñan con la
disolución del MERCOSUR.
Por eso, y en el peor
momento en que arrecian las objeciones contra el
MERCOSUR, sin que falten, reitero razones objetivas
para su cuestionamiento, nuestro gobierno reafirma
una vez más su voluntad de consolidar el MERCOSUR.
La disolución del MERCOSUR sería un involucionante
fracaso, un equivoco irracional que tozudamente no
comprendería la dirección irreversible del mundo
actual. En todas partes, los países se unen en
bloques regionales, se agrupan, y cierran filas en
pos de una fraterna y activa cooperación que los
ayude a defender sus intereses y a promover su
desarrollo.
Frente a esta
tendencia originada por la realidad de un mundo
ferozmente competitivo, nosotros regresaríamos a ese
desfasado modelo de nación individualista,
groseramente chauvinista y con una agresividad
rivalizante y rencorosa con sus vecinos, si
escuchamos a las voces pesimistas, si escuchamos a
los detractores de los procesos de integración en
América Latina, que generalmente responden a
intereses de un neocolonialismo que trata por todos
los medios de fracturar el espíritu común emergente
en la región.
El Gobierno del
Paraguay no está con la política conspiraticia y
disolvente del MERCOSUR.
Nuestra posición es
clara. Clarísima y firme. Y es la de levantar todas
las barreras, todos los obstáculos que impiden el
fortalecimiento y la inquebrantable consolidación
del MERCOSUR.
En la coyuntura
histórica en que los países civilizados abren sus
fronteras, luego de siglos de horrorosos y
criminales enfrentamientos, debemos seguir el
ejemplo de las uniones, todavía no podemos tumbar
definitivamente en la región, es cierto, las
barreras que impiden el transito a los ciudadanos de
los países a los que llamamos hermanos. O si dejamos
pasar a las personas luego de penosas revisiones
burocráticas y policíacas, adoptamos medidas para
arancelarias y proteccionistas a fin de impedir el
tráfico de mercancía.
Es más, creo que
estos hechos, a veces, suceden más allá de la
voluntad de los presidentes, pero siguen
interfiriendo relaciones bilaterales, comerciales,
económicas, sociales y culturales que podrían haber
sido mucho más fecundas para nuestra gente.
La política del
Gobierno que presido se ha caracterizado por
conceder una invariable prioridad a la integración
regional y a la integración continental, por tanto,
hemos asumido una posición sistemática a favor del
perfeccionamiento integral del MERCOSUR.
Del mero
mercantilismo, por ejemplo, hemos querido
adelantarnos hacia la construcción del MERCOSUR
social. Con el Presidente Tabaré Vázquez, que hoy
asume la presidencia Pro-Témpore del MERCOSUR,
coincidimos y pretendemos ese desplazamiento
transformador, que permita conciliar los intereses
económicos, los intereses comerciales entre los
países de mayor desarrollo y los de menor
desarrollo, a fin de que nuestros pueblos sientan el
impacto de lo que significa el MERCOSUR en término
de mejoramiento de las condiciones de vida.
Un MERCOSUR social
que achicando las brechas que separan a nuestros
pueblos, vaya dejando atrás las ignominiosas
desigualdades sociales, las aberrantes
discriminaciones entre la ciudad y el campo, que son
una de las causales de la migración rural, migración
rural que en países, sin proceso industrial fuerte,
sin fábricas y con asimetrías, va terminar generando
una amenaza a la estabilidad política y a la
democracia.
Paraguay vive
justamente una etapa fuerte de migración del campo a
la ciudad y como todavía no somos un país con
desarrollo industrial fuerte, por el desatino y la
depredación de muchos de quienes nos precedieron en
otro tiempo, hoy más que nunca necesitamos de una
solidaridad para el crecimiento económico, el
desarrollo industrial y la generación de empleo
decente y estable, de modo que la democracia sea
amada en la región, y que la democracia también sea
sustentable.
Para lograr ese
proyecto de liberación social, que es perentorio,
necesitamos reconvertir el MERCOSUR en una gran
empresa regional que aunando el esfuerzo del Estado
y de la sociedad civil, sea capaz de generar las
condiciones del desarrollo económico, del desarrollo
científico e institucional para mejorar la calidad
de vida de todos los habitantes. Para que todas las
mujeres y todos los hombres tengan una vivienda
decorosa, un trabajo digno, y ejerzan verdaderamente
su derecho de ciudadanía.
Esto quiere decir,
que sean constructores de una democracia plural y
participativa. No solamente convidados ocasionales
de esa democracia formal irrelegante en la que se
utilizan los votos de los ciudadanos para luego en
el poder, lejos de representarlos, valerse de una
legitimación de origen para beneficio de los
sectores privilegiados de la sociedad.
Dimos un paso
importante en la configuración de PARLASUR, pero los
Parlamentos de los Estados-Parte tienen la
obligación de justificarse, y se justificarán igual
que nosotros los presidentes, siempre y cuando
contribuyan a dignificar el MERCOSUR, mediante la
construcción de esa democracia participativa y la
conjunción de normas que desde ese PARLASUR
garanticen la equidad, la igualdad de tratos y la
solidaridad entre los ciudadanos de los países
miembros y asociados.
Hemos venido
insistiendo en una política institucional destinada
a superar las asimetrías y no solamente como una
política para disminuir las diferencias económicas y
estructurales entre los países más grandes y las
naciones con menor desarrollo económico, se refiere
sobre todo a una concepción más incluyente y radical
de la integración. Se pretende la superación de las
asimetrías sociales, económicas y culturales de la
totalidad del bloque regional. Valoramos por eso el
cambio conceptual respecto a este problema,
especialmente en el sentido de que se ha pasado del
mero tratamiento al propósito de superación de las
asimetrías.
La creación del Fondo
para la Convergencias Estructural del MERCOSUR ha
sido la materialización de un planteamiento que los
países de menor desarrollo veníamos formulando con
mucha fuerza en cada reunión.
Es un logro de gran
significación, beneficiará a la construcción de
infraestructura, de viviendas y los temas relativos
a la salud y a la educación, incluso a la
agricultura. Ya se ha avanzado en su aprobación
parlamentaria y en los depósitos nacionales para la
ejecución de los primeros proyectos pilotos que
estamos llevando a cabo en el Paraguay y en los
otros países.
No obstante como ya
mencioné, el Uruguay y el Paraguay plantean otros
proyectos de programas dirigidos más focalmente a
erradicar la pobreza extrema y la exclusión social,
planes visibilisables para que en corto tiempo
podamos abreviar las inhumanas desigualdades
sociales que aún tenemos.
El Paraguay en ese
sentido, reenfatizó en el período que se cumple, la
implementación del artículo primero del Tratado de
Asunción. Lamentablemente los problemas de libre
tránsito reaparecen obstinadamente para dificultar
el avance del MERCOSUR.
La tenaz y recurrente
persistencia en la región de las trabas comerciales,
ya sean de índole arancelaria, no arancelaría, se
convierten en una práctica que de pronto desanima,
porque es una práctica que viola el libre flujo
comercial que consagra el Mercado Común de los
Estados-Parte. El proteccionismo al que se apela
unilateralmente muchas veces agrede y disuelve de
hecho el "mercado" que se quiere hacer "común", y
como decía, genera muchos argumentos para quienes
sueñan con el entierro del MERCOSUR.
Muchos
fundamentalistas, muchos sectores poderosos que
quieren ver a los países en América Latina
divididos, enfrentados uno con otros, para que la
globalización siga siendo gobernada por grupos que
no miran evidentemente con deseos de contribuir a
quienes vivimos en esta parte del mundo, pese a las
varias declaraciones presidenciales en las que
recalcamos la garantía a la libre circulación de
bienes, de servicios, de personas, y de capitales
incluyendo a los Estados asociados. Puntualmente
cuando afirmamos con destino a terceros países, los
obstáculos desafortunadamente continúan, es cierto,
estamos solucionando, pero a veces no con la
celeridad que precisamos y no con la urgencia que
requieren los intercambios comerciales y económicos.
Para más, las
reclamaciones que se plantean y al más alto nivel,
porque esta contravención repercute negativamente en
nuestras economías y en contra de una política
comercial común, no siempre tienen una respuesta
positiva.
Por eso decía al
comienzo, que esta Cumbre debe traducirse en un
punto de inflexión. Estamos obligados a fortalecer
el MERCOSUR cumpliendo sus normativas y los derechos
que nos consagran sus instrumentos multilaterales.
En la presente
coyuntura, también quiero señalar, la integración
energética tiene natural relevancia, pues adquiere
la dimensión de un renglón estratégico para la
totalidad de la región. No solo hay que revisar y
revaluar los tratados que tenemos en la materia,
sino también debemos producir más mediante factibles
planes de diversificación, como en los casos de los
biocombustibles y otros tipos de energía.
La integración
energética no puede esperar. Nos urge un
aprovechamiento compartido de los hidrocarburos,
dentro de un régimen preferencial, así como del
sector gasífero. A esos fines, precisamos de
inversiones públicas y privadas en mejores
condiciones de las que se benefician de la
explotación de nuestras materias primas.
En nuestro
relacionamiento externo nos conviene avanzar en las
negociaciones con la Unión Europea, para arribar a
los acuerdos ejemplares por privilegiar los
criterios de equidad, de entendimiento solidario y
de superación de las rémoras del proteccionismo.
Distinguidos colegas,
podemos revertir esta situación. El fortalecimiento
del MERCOSUR depende de que aseguremos el libre
comercio entre nosotros, la libertad de tránsito de
las personas, el flujo de los servicios y capitales
para instalar el desarrollo con justicia social en
nuestros países.
En la realización de
estos comunes desafíos radican la prosperidad y el
bienestar de nuestros pueblos, incluso la
sostenibilidad de la democracia. Renunciemos
entonces a la egolatría localista para ensanchar la
patria común de nuestro espacio geográfico para que
no nos devoren los bloques poderosos, los
imperialistas y los gigantes del capitalismo
emergente.
Y para que, asumiendo
un rol protagónico, nuestra región destaque por la
dignidad de nuestras sociedades y empiece a marcar
de humanismo el mapa de la globalización. Muchas
gracias.
Discurso del Vicepresidente de
Venezuel Jorge Rodríguez
Síntesis de Wiston Márquez López para la
Agencia Bolivariana de Noticias
Los procesos y las
instancias de integración en América del Sur tienen
que darse de acuerdo con las solicitudes de los
pueblos, tomando en cuenta la lucha contra las
asimetrías sociales en la misma medida que las
diferencias económicas, planteó el vicepresidente de
Venezuela, Jorge Rodríguez.
El planteamiento lo
hizo durante su intervención en la XXXIII Cumbre de
Presidentes de Estados parte de Mercosur y Estados
Asociados, la cual concluyó este viernes en Paraguay
con la firma de la Declaración de Asunción.
«Las estrategias de
integración deben estar sustentadas en la lucha
contra las asimetrías tanto sociales como
comerciales. Esta integración tiene que ser la que
nuestros pueblos pidan pero, sobretodo, la que
nuestros pueblos defiendan», aseveró Rodríguez.
Agregó: «Que el
Mercosur sea una instancia defendida por los
millones de mujeres y hombres que viven en nuestras
regiones y que están esperando una respuesta de
nosotros».
Rodríguez destacó los
esfuerzos de Venezuela en la búsqueda de
estrategias, mecanismos e instancias que fomenten la
unión entre las naciones latinoamericanas y el
combate de esas asimetrías sociales que merman el
progreso de los pueblos.
«Venezuela es un país
que lucha denodadamente por la inclusión, que lucha
con todas las fuerzas de sus recursos, de su
intelecto y su capacidad política por acabar con la
pobreza y hemos tenido éxitos importantes», recordó.
También señaló que
este tipo de discusión debe cimentarse en las
instancias y mecanismos para la integración de los
pueblos en América del Sur y en los mismos pueblos
suramericanos.
Destacó que en
Venezuela, «en la lucha contra la pobreza, hemos
logrado reducir de 55,1% de hogares pobres en 2003 a
20% para 2006. La meta es llegar a pobreza cero en
2021», refirió al tomar en cuenta que el índice de
desarrollo humano tuvo un incremento de 0,88% en
2006.
En cuanto a las
instancias de unión de los pueblos de América,
Rodríguez mencionó la promoción de la Alternativa
Bolivariana para los pueblos de nuestra América
(Alba), iniciativa impulsada por Cuba, Venezuela,
Bolivia y Nicaragua, y la recién creada Unión
Suramericana de Naciones (Unasur), que actualmente
es presidida por el ex presidente ecuatoriano
Rodrigo Borja.
«En la reciente
Cumbre Suramericana de Energía realizada en
Margarita, dimos un paso agigantado con la creación
de la Unión de Naciones del Sur (Unasur) como una
instancia real de integración. Además, está el Banco
del Sur, que debe y tiene que ser una estrategia
poderosa en la búsqueda del combate contra las
asimetrías regionales y en el seno de nuestros
pueblos», recordó.
Rodríguez explicó que
el Banco del Sur tiene que ser una instancia
financiera y económica poderosa en beneficio de las
naciones y los pueblos suramericanos.
«Nosotros creemos que
el capital para iniciar el Banco del Sur debe estar
por el orden de los 2 mil o 3 mil millones de
dólares, para que pueda fortalecerse esta
iniciativa», indicó.
Saludó la
incorporación de Uruguay al Banco del Sur y felicitó
la participación de Brasil en la reciente Ronda de
Doha, donde defendió ante la Organización Mundial
del Comercio (OMC) los intereses de la región frente
a la embestidas de las economías más poderosas del
mundo.
Rodríguez ratificó
que Venezuela siempre han tenido vocación
integracionista y ha aunado esfuerzos en la búsqueda
de estrategias que fomenten la unión de los pueblos
de América del Sur, pero subrayó que el Gobierno
bolivariano tiene una posición firme en cuanto al
proceso de integración que requieren y sueñan los
hombres y mujeres que habitan en esta región.
«La posición de
Venezuela también ha sido firme en cuanto al proceso
de integración que queremos para nuestros pueblos.
Nosotros creemos que quedarnos simplemente en
instancias donde solamente se discuta el comercio,
donde solamente se discuta aranceles o libertades
aduaneras, no lleva al meollo del problema y, por el
contrario, lo profundiza», recalcó.
Exhortó a tomar en
cuenta el tema social en el diseño de políticas y
estrategias para la lucha contra las asimetrías en
la región: «Integración que no considere la lucha
contra la pobreza, integración que no considere la
independencia y la soberanía, integración que no
considere la posesión por parte de los pueblos y de
sus estados de sus recursos naturales y empresas
estratégicas no será más que palabra muerta, será
tiempo perdido».
Rodríguez reiteró la
importancia de incluir lo social en las discusiones
y escenarios de integración de América Latina y
agregó que las estrategias en la lucha contra las
asimetrías tienen que ser orientadas también en la
lucha contra la pobreza y las inequidades que
afectan a los pueblos de la región.
«No podemos eludir en
discusiones y en cumbres como ésta lo que ocurre con
la pobreza, lo que ocurre con el alfabetismo, lo que
ocurre con la educación y lo que ocurre con el
acceso a la salud de nuestros pueblos», indicó.
Reiteró que el
ingreso de Venezuela al Mercosur es un hecho, pese a
las campañas de grupos de derecha de sabotear el
proceso de adhesión.
«Nosotros, al mismo
tiempo, insistimos en que la incorporación de
Venezuela al Mercosur es un hecho y es un hecho
palpable, donde avanzamos de manera coordinada y
continua pese a la dificultades que se nos
presentan», dijo.
«Sabemos que esta
lucha que libra Venezuela contra la pobreza en el
mundo ha llevado a Venezuela a denunciar las
desigualdades en el mundo y obligaron a denunciar la
acción criminal del imperio más poderoso que ha
conocido la tierra tiene sus consecuencias, en
agresiones absolutamente gratuitas y
tergiversaciones», afirmó.
Denunció que los
mismos sectores conservadores, que siempre han sido
enemigos de la integración de los países de América
del Sur, son los culpables de esa campaña y se
refirió a la propuesta económica que Estados Unidos
impulsó durante muchos años: el Área de Libre
Comercio de las Américas (Alca).
«La ultraderecha
reaccionaria que saludó e intentó suscribir el Alca
es la que se opone a lo que ya es una realidad: La
incorporación plena de Venezuela al Mercosur.
Saludamos todas las iniciativas que han permitido
que Venezuela avance en esta integración», afirmó.
Discurso de Carlos Chacho
Alvarez
Presidente de la Comisión de
Representantes del MERCOSUR,
No hay un nuevo MERCOSUR, sino un Mercosur
que responde a la nueva situación política
de la región
En la región se
abrió un proceso político caracterizado por
denominadores comunes a todos los países. En primer
lugar es un cambio de época, donde pasamos de
modelos de puro mercado, a una visión política en la
que se priorizan los problemas de desarrollo
productivo y las demandas de los pueblos.
Compartimos liderazgos políticos que tienen esta
visión y compartimos también una coyuntura
excepcional marcada por las posibilidades de
crecimiento y la vigencia de sistemas democráticos
en todas nuestras naciones, después de tantas
décadas de dictaduras.
Más allá de los
matices predominan estos denominadores comunes por
sobre las diferencias. Diferencias que son lógicas,
porque no fue lo mismo el impacto de la crisis que
produjo el proceso vivido en las décadas pasadas. En
Venezuela o Bolivia, hubo que encarar un proceso de
refundación del sistema; en tanto que en otras
naciones como Uruguay, Brasil o Argentina, los
sistemas democráticos pudieron adaptarse a la nueva
situación.
Por eso la
integración sólo puede pensarse desde la diversidad,
desde el reconocimiento de las diferentes
necesidades y prioridades nacionales, desde el
reconocimiento de los matices. Debemos ver que
tienen mucho más peso los denominadores comunes que
los matices diferenciales, porque de lo contrario
caeríamos en el enfrentamiento ideológico o los
chauvinismos estériles. Y lo peor, es que nos
debilitaríamos cada uno de nosotros para enfrentar
este mundo del siglo XXI .
Por primera vez
podemos pensarnos a nosotros desde nosotros mismos.
Ya no nos pensamos desde la mirada y los intereses
de otros. Esto quiere decir que podemos establecer
estrategias de desarrollo propias, que nos permitan
resolver nuestros problemas y dar sustentabilidad al
desarrollo económico social, sin tener que comprar
recetas que responden a la lógica del mercado
internacional y que tanto padecimos en otras épocas.
Este Mercosur que
nació bajo el signo de la integración comercial, en
otro contexto histórico, está dando paso a un nuevo
Mercosur, acorde a la nueva situación política y a
las cuatro grandes exigencias que tenemos por
delante para plasmarlo. Estas son:
-Sistemas
democráticos mucho más completos que la mera
democracia liberal. Es decir que a la vigencia de
las libertades, de los derechos humanos y de la
democracia formal, le agregamos la participación
activa de las mayorías populares y sus
organizaciones, lo cual le otorga un fuerte anclaje
a los procesos políticos que vivimos en la región
-El desarrollo
productivo. Condición indispensable del modelo de
integración, ya que es lo que permitirá potenciar
los modelos nacionales, generar empleo y mejores
condiciones de vida para nuestra gente. Todos
queremos mejor desarrollo, con industria,
incorporación de tecnología y empleos más dignos y
calificados.
-El Patrón
Distributivo de la riqueza. Ya no estamos
construyendo simplemente un mercado; estamos
construyendo comunidad, para lo cual tenemos que
tener una estrategia de desarrollo productivo
complementario, no competitivo, que permita encarar
una mejora en la distribución de la riqueza entre
nosotros y al interior de nuestras sociedades.
-La integración
energética, campo en el que tenemos una riqueza
enorme, envidiada en el mundo y que nos da el
sustento para nuestro desarrollo económico. Creo que
estos cuatro ejes caracterizan la nueva situación
política de Sudamérica y que son los desafíos y los
componentes básicos del nuevo Mercosur.
El problema es que
tenemos que comenzar a alinear el proceso de
integración con esta situación política que vive la
región. Es hora de pasar a concretar las estrategias
para construir un Mercosur Social y Productivo. En
lo social tenemos ya el instrumento que es el
Instituto Social del MERCOSUR, pero tenemos que
llenarlos de planes concretos, tenemos que ser
capaces de trabajar en planes supranacionales
conjuntos. Y en este tema, como en muchos otros, hay
que ver que la integración no es un proceso que
recién empieza y hay que refundarlo constantemente.
Sobre todo si pensamos en términos de la unidad
sudamericana, de UNASUR.
Hay que apoyarse en
las mejores experiencias y en los recursos ya
desarrollados, tanto de los países del Mercosur,
como de la Comunidad Andina. Porque no podemos
ilusionarnos con que lo que no podemos resolver
entre cinco países, lo podamos resolver mañana entre
doce.
Veo con mucha
esperanza la agenda anunciada por el Presidente de
Uruguay para la presidencia Pro-Témpore del próximo
semestre. Porque están allí los temas que hacen a
este Mercosur distinto. Los temas de las asimetrías,
del Mercosur social, de la integración productiva y
energética. Tengo una gran esperanza que al cabo del
próximo semestre podamos decir que estamos
transitando ya el camino hacia un Mercosur más
integral. Muchas Gracias.
LA
ONDA®
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