“Alianza estratégica” con UE;
¿jugada de Brasil en el ajedrez mundial?
por Antonia Yánez

Brasil ha firmado un acuerdo de alianza estratégica con la Unión Europea:

"La UE ha reconocido el papel de Brasil en las relaciones internacionales contemporáneas y su peso como país estabilizador y moderador de los radicalismos políticos y de los nacionalismos-populistas en América del Sur."

 

Ahora surgen diversas interrogantes sobre los resultados concretos de esta cumbre, que por el momento son más bien escasos. Solo una declaración final cuidadosamente redactada, donde se reiteran las grandes líneas de la propuesta inicial de una comisión al Consejo y al Parlamento Europeo sobre una Asociación Estratégica UE – Brasil. Allí se soslaya uno de los temas clave, el desbloquear las negociaciones comerciales multilaterales, sea en Doha, sea en el ámbito de las relaciones UE – Mercosur.

 

Se ha preferido saludar a Brasil por su papel como actor fundamental en el "multilateralismo efectivo" y en la colaboración en la empresa de mejorar el “Medio Ambiente”. La Cumbre UE – Brasil es hoy más un acto simbólico que inclina los platillos de la balanza a favor de Europa en momentos que Brasil tiene dificultades en mantener la estrategia del G4 y en donde en el Mercosur tiene una grave crisis con Venezuela. Sin dejar de recordar que el intento de llegar a un acuerdo Mercosur UE, esta trabado hace 12 años.

 

El Presidente de Brasil Luiz Inazio Lula da Silva, prefirió colocar el acento en otro aspecto, es aquel en que por el momento Brasil se siente más cómodo, defender su proyecto de impulso a los biocombustibles como sustitutos del petróleo. Lula argumentó y defendió su proyecto líder de quienes desde distintos ángulos tanto en América como en Europa le colocan un gran signo de interrogación. Dijo que es erróneo que la elaboración en gran escala de los biocombustibles propuesta por su país, suponga un riesgo contra la producción mundial de alimentos.

 

 El Presidente brasileño aseguró que "en mi país se está reduciendo el hambre al tiempo que crecen los biocombustibles". El destino de estos conceptos parece estar dirigidos a los expertos de la ONU (integrada por varios europeos) y, al presidente cubano, Fidel Castro quien argumentadamente ha criticado este proyecto estratégico del gobierno Brasileño.

 

"En el mundo no hay escasez de alimentos, hay escasez de rentas", subrayó Lula, que comparó el costo multimillonario de realizar perforaciones o instalar plataformas petrolíferas, con la sencillez de la producción de etanol."En el más humilde de los países, cualquiera tiene la tecnología y el conocimiento para cavar un hoyo de 30 centímetros y sembrar una planta oleaginosa" Agregando que "democratizar" los recursos energéticos, lo puede hacer más de un centenar de países produciendo biocombustible, frente a la veintena que exportan petróleo. Hizo un llamamiento a los gobiernos de la UE y del resto de países industrializados para establecer un mercado internacional de biocumbustibles y no dar "señales contradictorias al sector privado", como la de gravarlos con tasas que no se aplican al petróleo.

 

Se abre una nueva realidad entre la UE y Brasil con esta "alianza estratégica". Washington, en los últimos días ha demostrado seguir muy de cerca esta nueva realidad, jerarquizando sus relaciones con aquellos gobiernos en América Latina con los que más afinidades comparte, Colombia, Chile y Uruguay, mientras observa como sacar provecho del enfrentamiento entre Venezuela y Brasil. Las  señales quedarán claras en los próximos días cuando los enviados de Bush: Nicholas Burns, Thomas Shanon, Henry Paulson y Susan Segal visiten algunos de estos países.

 

Europa no solo tomó partido en la controversia Venezuela-Brasil en el acta de compromiso con Lula, argumentando el carácter de “moderador de los radicalismos políticos y de los nacionalismos-populistas”.  Fue más lejos y opinó sobre el ingreso de Venezuela al Mercosur; de vocero ofició el embajador de la Unión Europea (UE) en Brasil, Joao Pacheco diciendo: "Nosotros vemos, en principio, como positiva la entrada de Venezuela en el Mercosur. Sin embargo no vemos con claridad cuál es el cronograma real de la entrada de Venezuela ni cuáles pueden ser las implicancias que tendrá en las negociaciones del Mercosur y la UE"

 

Para contextualizar que las reacciones del presidente Chávez en referencias a Brasil no son epidérmicas, es preciso leer el alcance que tuvo las palabras del presidente del Consejo de la Unión Europea (UE) José Sócrates Carvalho Pinto de Sousa, frente a Lula; "Europa tiene que apoyar una gran democracia que cuenta con peso e influencia como para no dejar que el péndulo de la balanza latinoamericana se incline hacia el lado de  Hugo Chávez".

 

Itamaraty parece haberse dado cuenta rápidamente de las intenciones europeas y de los movimientos del departamento de Estado, sin darle la razón a Chávez,  Lula le ha tendido la mano diciendo con “un amigo no me van a hacer pelear”.

 

Es el inicio de una larga “pulseada” donde las reglas de un nuevo orden en las relaciones comerciales bilaterales y de bloques pautaran el verdadero alcance de estas "alianzas estratégicas". Lo nuevo y sustantivo por el momento es que Brasil esta “jugando” una gran partida  en el ajedrez mundial. De esta realidad dan cuentas las palabras del vice-canciller de Brasil Samuel Pinheiro Guimaraes  en Buenos Aires al intervenir en las "Segundas Jornadas de Diálogo Argentina-Brasil: Convergencias y disidencias en la región y en el mundo". “Los países centrales nos piden (a Argentina y Brasil) la adhesión a acuerdos internacionales que establecen la apertura de los mercados para los bienes industriales, para el movimiento de los capitales y para los servicios. Sin embargo, no están dispuestos a liberalizar las transacciones de bienes agrícolas, agroindustriales, de la tecnología (cada vez más protegida, por medio de los derechos de propiedad intelectual) o a admitir la libre movilidad de la mano de obra. Quieren liberalizar todo aquello que les interesa y no abrir mano en todo lo que es de nuestro interés. Por ello los gobiernos de Argentina y de Brasil decidimos no integrarnos al ALCA, o a los TLCs y sí configurar nuestro propio Bloque (MERCOSUR). Esto nos permite participar en forma más eficiente en el mundo, sin ser absorbidos por otro Bloque o país. La alianza estratégica Argentina-Brasil es una prioridad absoluta y también una necesidad para la defensa de nuestros intereses”. La simultaneidad de las contradicciones expresadas en declaraciones,  propósitos, acuerdos “estratégicos” y plazos para ingresar o salir de bloques, exigirá a los países más pequeños afinar sus estrategias en forma permanente, de lo contrario tienen en su horizonte nuevas formas de exclusión.

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