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Uruguay y su destino geopolítico
prof. Bernardo Quagliotti de Bellis
Del
Estado-Nación al Estado Continente
Está fehacientemente comprobado que, sin
conciencia geopolítica, tanto en el ayer histórico
como en el dinámico mundo actual, ningún gobierno
puede desarrollar una acción en forma elástica,
activa y pragmática, auténticamente progresista,
conforme al concepto político actualmente en boga.
Es indudable que el proceso de integración regional
con proyección continental, a pesar de las
dificultades que presenta, viene lentamente y con
tropiezos, procurando afirmarse en hechos
concretos, ante una realidad que exige un ejercicio
permanente de conciliación entre el interés nacional
y el interés regional.
Europa,
foco atrayente para tanto ideólogos, comenzó -más
de medio siglo atrás- con la comunidad del Carbón y
del Acero para, posteriormente lograr el plan Eureka
y, a pesar de algunos contrapuntos ,aunando
intereses políticos, estratégicos, económicos,
comerciales, sociales, tecnológicos, establecer y
afirmar un espacio político y económico unificado.
Si bien
los países de Iberoamérica y el Caribe, África y
Asia (salvo excepciones) han logrado desde los
siglos XIX y XX su independencia política, aun
siguen -en mayor o menor grado- enredados en una
relación de dependencia que algunos analistas
califican como de neo-colonialismo. El hecho
cierto es que el riesgo que presenta el tema de la
dependencia, es para muchos una explicación
tranquilizadora de conciencia, que lleva a
desligarse de responsabilidades. A esta equivocada
actitud, la suelen calificar como externalismo, es
decir, una forma de fácil escapismo.
En el
denominado Tercer Mundo, las estructuras
económicas y los sistemas políticos resultan
difícilmente comparables, realidad que se manifiesta
en las marcadas diferencias que se presentan en las
periódicas reuniones Cumbre de mandatarios y en
cualquier foro político, empresarial o académico.
Tan es así que la calificación distinguida como
crecimiento económico (milagro económico) ha
significado para algunos Estados, conformar nuevas
dependencia.
Se debe
tener en cuenta que al antiguo concepto de
centro-periferia, se le debe sumar la influencia
ejercida por polos de desarrollo regionales; donde
los denominado países NIC´S no escapan de este
entramado político-económico. Si bien se viven los
tiempos de la globalización mundial, en el caso
que ésta sea aceptada sin controles, al analizar la
situación de los países iberoamericanos, puede
llevar a éstos a transitar por un terreno donde
sólo rige la ley de la selva. En algo que puedo
estar de acuerdo con Henry Kissinger es cuando éste
expresa en su libro ¿Necesitan los Estados Unidos
una política exterior?, que en el mundo actual
existen diversas edades de la historia, dado que el
acontecer político, en algunas regiones del mundo,
se desarrolla en distintas velocidades. Es el claro
caso de la región sudamericana.
Uruguay carece de políticas de Estado
En sus
177 años que el próximo 18 de julio cumplirá el
Uruguay como estado independiente (por aspiración
propia y mandato de Lord Ponsonby), una realidad que
nuestro país no ha cumplido, cabalmente, es diseñar
a través de políticas de estado (fluvio-marítima,
vías de transporte, portuaria, energética) su
destino geopolítico. Se ha ignorado, no se ha
profundizado-y continúa sin profundizarse- lo que
con acertada visión prospectiva, el Gral. José
Artigas había establecido en sus Instrucciones del
año XIII, al destacar la posición privilegiada de su
comarca en el espacio de este Cono Sur
atlántico: ríos, puertos, al servicio de la región
más allá de los límites que la Banda Oriental
consideraba propios.
Si nos
atenemos a la opinión de Gottman, la ciencia
geopolítica explica que, entre los elementos que
tienen fundamental importancia en la afirmación y
modificación de las regiones, uno de ellos -la
circulación- es definitivamente esencial, que
tarde o temprano se hace presente en cualquier
escenario geográfico regional. Dentro de ese
concepto dinámico, volviendo a 1813, la circulación
vista por nuestro prócer es la que ha marcado y
marca , más aún, el destino geopolítico del Uruguay
en el proceso integrador del MERCOSUR.
Rutas
internas integradas a ejes internacionales, puertos
para buque de gran calado, ferrocarriles,
aeropuertos, zonas francas, todo ello hace al
Uruguay un país de servicios, realmente trascendente
en la región. Si bien, recientemente, se ha
retomado la necesidad de una presencia más activa en
la zona del litoral, merced a una acertada política
de la ANP, no se ha corregido aún el grave error
cometido al otorgar a la república argentina el
control administrativo del canal del Indio, a través
de Notas Reversales sin aval parlamentario. Aún se
sigue ignorando la necesidad que la región - más
que nuestro país- tiene de un puerto en aguas
profundas para recibir barcos de última generación
con mayor capacidad de carga .
En
el escenario del río de la Plata, el histórico
puerto terminal de Buenos Aires, conforme lo
expuesto en el seminario convocado por el Centro de
Estudios Estratégico de la Armada Argentina,
realizado en la primera semana del presente mes de
julio, se señaló que el
canal de acceso (a dicho puerto) es actualmente de
9,75 metros al cero en 60 metros de solera
(km.11,400); de 9,50 metros en 890 metros de solera
(km. 11,500) y de 9,30 metros en 100 metros de
solera (km. 7,400) .
Con
tales profundidades, Buenos Aires no puede atender a
buques de gran calado (buques Full Container de
4ta. Generación que operan en las terminales), pues
el acceso de los mismos podrá lograrse mediante un
permanente servicio de dragado con alto costo
operativo (la Draga HAN JUN 4011, del Consorcio
Servimagnus SA-SDC Do Brasil Servicios Marítimos)
hasta el 9 de junio/2007, dragó un total de
1.122.170 m3 en un tramo del canal de acceso al
puerto de Buenos Aires, tramo del km. 7, 300 al
12,00).
Si
hablamos de integración, en este tema sería
oportuno considerar como se ha hecho en Europa, que
Argentina y Uruguay analicen los beneficios que
otorgaría una complementación portuaria.
Necesidad de una visión global
En
1917, en el primer tomo de El Espectador, Ortega
y Gasset señalaba que una de las cualidades propias
de la realidad consiste en estar dotada de una
perspectiva, es decir, en
organizarse de diversos modos para ser vista desde
uno u otro lugar.
Aceptando realizar un análisis de situación
conforme a tal esquema, se puede concordar con la
necesidad de repensar y cuestionar las conductas
políticas seguida por Uruguay en lo relacionado al
proceso de integración regional. Lamentablemente,
los estrategas de verdad como los de café, al estar
carente de una visión global -tanto del mundo como
de la región- no han ayudado a que el poder político
diseñe un proyecto a futuro, sostenido por una
política de estado.
Acondicionar el territorio y descentralizar
Tanto se
habla de descentralización sin comprender que para
descentralizar, hay que, previamente, acondicionar
el territorio. François Perroux señaló: Hay que
saber lo que el espacio de una Nación vale; hay que
saber lo que su pueblo puede; hay que saber
ofrecerle la oportunidad para capacitarlo.
Una adecuada política de acondicionamiento
territorial, paralelamente acompañada por una bien
estudiada descentralización administrativa y de
servicios -responsabilidad de esa P que la dirección
de Planeamiento y Presupuesto nunca aplicó- ;
conjuntamente con la aprobación del proyecto de ley
referido a Ley de Ordenamiento y Desarrollo
Territorial sostenible, presentado por el actual
Poder Ejecutivo a la Asamblea General el 1 /setiembre
/ 2006 ; (asunto 57 / 2006) permitirá llenar un
importante vacío en la materia, que con
responsabilidad se manifiesta en la exposición de
motivos: La dimensión
territorial y su ordenamiento han tenido muy escasa
presencia en las estructuras de decisión,
marginándose la visión territorial de las
actuaciones sectorializadas. No se han formulado
políticas territoriales explícitas que orientaran
las instituciones estatales y su aporte no ha
formado parte de las incipientes acciones
descentralizadoras. Las iniciativas al respecto se
han visto reducidas al planeamiento urbano o a
limitados estudios y propuestas con reducido arraigo
institucional.
Tal
estrategia nacional será efectiva y exitosa cuando
se tenga ante sí un esquema decidido a cumplir, pues
es un hecho que las naciones se forman y viven de
tener un programa actualizado para el mañana.
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