La construcción sudamericana
Decir las cosas por su nombre
por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy

Tanto la Geografía como la Historia, permiten comprender, por ejemplo, que la realidad de un país se circunscribe, se explica, en el marco vital de una circunstancia más vasta que las fronteras que el hombre dio a tal nación, esto es, su contexto geohistórico.

 

La América del Sur, por consiguiente, nos comprende y explica hasta en los proyectos viales que algunos, motivados quizá por el ánimo de hacer ver cuán creativa es una administración de su país, busca pasar por propio, por novedoso y separado de la contextualidad antes mencionada.

 

Y lo señalo, no por un afán de quitar aire a una idea etnocéntrica –por ejemplo, “en el Uruguay se nos ocurrió esto”, luego somos geniales, fulano lo es... Sino porque consciente o inconscientemente, tapando o ignorando –algo que resulta difícil de imaginar en un comunicador avezado- lo regional, lleva a que la gente, cada día más, ignore nuestra condición geopolítica.

 

Pues esto es, creo yo, asunto de la geopolítica.

 

Un país inserto en una realidad mayor, como lo es el Uruguay en cuanto a la América del Sur, no puede ni remotamente ignorarla, incluso porque estaríamos falseando la misma realidad operativa de nuestros países.

 

Algo que sería de especial interés para algún funcionario, digamos económico (para algunos) y/ o de la Economía nacional (para el resto), pero que para la Geografía y la Historia, esto es, para la espacialidad y para la temporalidad, es vano desde todo punto de vista.

 

Ignorarla, por ejemplo, serviría para seguir blandiendo proyectos que buscan quitar al Uruguay de su contextualidad geográfica, por vía de la invocación, dogmática y acrítica, por tanto, de lo que en realidad somos y debemos aspirar a ser más: americanos del Sur, como dijera Artigas.

 

Veamos.

 

Los actuales mandatarios, desde el Primero hasta sus Secretarios de Estado, están cumpliendo, en lo vial, fluvial, o sea todo lo neurálgico para las comunicaciones por tierra y mar, para el país, con un cronograma previamente pactado y acordado a nivel continental que ellos, los funcionarios de primer nivel de nuestro país, llevan adelante, evidentemente que con la facultad, que les quepa en lo posible, de mejorar en un sentido u otro lo ya proyectado.

 

Es así que la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA), es la iniciativa de 12 países suramericanos, junto a varias instituciones financieras continentales y regionales, para la integración económica transfronteriza.

 

Y es, mal que le pese a algunos, locales como regionales e internacionales, sea porque quieren tomar para sí el rédito de la “iniciativa” desplegada o a desplegar, sea que son contrarios, so pretexto de la defensa del medioambiente (que no pocas veces para por estar en el lado opuesto en lo ideológico como en lo estratégico-táctico), vino para quedarse. O, mejor dicho, vino y prosigue su marcha en la construcción de mejores y mayores arterias para nuestra América del Sur.

 

Por ejemplo, como cita el Ministerio de Transportes y Obras Públicas del Uruguay, en un documento al que puede accederse tan pronto se ingrese en su página web del MTOP en su página 60: “(...) Uruguay, a través del Ministro de Transportes y Obras Públicas, Víctor Rossi, asumió la Presidencia del Comité de Dirección de la Iniciativa para la Integración Regional Sudamericana (IIRSA) para el año 2007 durante la VII Reunión realizada en Ecuador entre el 13 y 14 de diciembre de 2006.

 

“Este foro de diálogo entre las autoridades responsables de la infraestructura de transporte, energía y telecomunicaciones en los 12 países sudamericanos, ha instalado en sus siete años de existencia (las negritas son de mi autoría) un ámbito permanente de discusión e intercambio en referencia a la integración física de los países que la componen y ha avanzado en la definición de una cartera de proyectos que aportan a la integración y consolidan la Agenda de Implementación Consensuada.

 

Uruguay también asumió la presidencia de la Comisión de Acuerdo de la Hidrovía Paraguay-Paraná y en su seno se comenzó la negociación para lograr la formación de pilotos de la Hidrovía (navegación y habilitación correspondiente).

 

”Asimismo se comenzó la negociación tendiente a lograr el aumento de las Dimensiones Máximas de Convoyes en la Hidrovía en el tramo San Martín-Paraná Bravo del río Paraná. Esto permitirá una mayor competitividad del modo fluvial en general y particularmente una oportunidad para la bandera nacional”, dice el pormenorizado informe que, como es de costumbre, invitamos a leer en su totalidad.

 

Vayamos por partes.


Digamos primero qué significa –e implica- cuando se habla, como lo hace el Ministro Víctor Rossi, de la Agenda de Implementación Consensuada.

 

Si vamos, como fuimos, a la página de la IIRSA, que también, reiteramos lo ilustrativo que les resultará visitarla personalmente a través de la siguiente dirección: www.iirsa.org, hallamos la siguiente definición:

 

“AGENDA DE IMPLEMENTACIÓN CONSENSUADA 2005-2010 (AIC) 

La Iniciativa IIRSA se consolidó como una instancia importante para que los países de la región construyeran una agenda común de acciones y proyectos para la integración física de América del Sur. En esta segunda etapa de la Iniciativa se debe atender el desafío de enfatizar la ejecución de proyectos estratégicos de integración identificados bajo una visión regional de los doce países de Suramérica.

 

La “Agenda de Implementación Consensuada 2005-2010” está constituida por un primer conjunto de 31 proyectos de integración acordados por los países a partir de los resultados logrados durante la fase de planificación territorial y de ordenamiento de la Cartera de Proyectos IIRSA y que por sus características tienen un alto impacto en la integración física de Suramérica (en su mayoría “proyectos-ancla” y asociados). Esta Agenda con sus 31 proyectos estratégicos fue aprobada por el Comité de Dirección Ejecutiva de IIRSA, en noviembre de 2004, y presentada a los Señores Presidentes de Suramérica en la Cumbre de Cusco de diciembre de 2004.

 

Con esta “Agenda de Implementación Consensuada 2005-2010” la atención y los esfuerzos de los doce países de Suramérica y de las agencias multilaterales estarán concentrados en la búsqueda de resultados visibles en el contexto de IIRSA, aprovechando las sinergias y las oportunidades de coordinación y creación de consenso que genera la Iniciativa.

 

La focalización en un conjunto acotado de proyectos amplía la posibilidad de su ejecución, ya que facilita el establecimiento de prioridades por parte de los gobiernos, en un contexto en el que, en algunos casos, se experimentan restricciones fiscales, limitada capacidad de endeudamiento público, así como una participación del sector privado en el desarrollo de infraestructura que debe fortalecerse.

 

En este contexto y para apoyar la “Agenda de Implementación Consensuada 2005-2010” se está adoptando una gestión intensiva y focalizada, a través de la puesta en marcha de un Sistema de Información para Gestión Estratégica – SIGE de los proyectos de la “Agenda” para permitir generar mecanismos de información y monitoreo en las más altas instancias gubernamentales correspondientes.”

 

Pues bien, podemos allí encontrarnos con el siguiente proyecto, del que daré aquí su link para que cada quien lo vea a voluntad: iirsa 1, como así también con este otro: iirsa 2

 

En ambos casos, el Uruguay se halla ubicado críticamente en proyectos que sea en el caso del primero –Adecuación del Corredor Río Branco.Montevideo.Colonia.Nueva Palmira-, como en el segundo –Construcción del Puente Internacional Jaguarão-Río Branco-, hacen y harán a un cambio ciertamente cualitativo en la mejora de la inserción, luego de la complementación productiva y comercial de nuestro pueblo con los otros pueblos de una misma y vital circunstancia: la América del Sur.

 

Y estas acciones obedecen, digámoslo, a un proyecto enmarcado en la IIRSA que conforman 12 países y no a genialidades ni a golpes de suerte de uno o dos o hasta tres individuos aislados de una sola de estas naciones.

 

Por eso, cuando leemos en un medio gráfico local, que el Uruguay está a punto de concretar un megaproyecto que al parecer está en la mente de los países partes del trazado del mismo, de la mano de una circunstancial visión de un monarca europeo y un político operativo a su servicio, nos sentimos perplejos. Pero la perplejidad da paso, inmediatamente a circunscribir la información en el contexto en el que debe estar contenida: en el subcontinental del que aquellos países forman parte y de cuyo trazado, tanto este como otros proyectos, vienen madurando y posibilitando, ahora sí, que terceros países o grupos de países allende la región quieran aprovechar la red de contención, desde su armado regional y subregional, específicamente, para, ahora sí, presentar proyectos enmarcados en una Iniciativa que, lo reiteramos, cuenta también con el financiamento de entidades financieras continentales, regionales, subregionales y nacionales, como lo son estos casos.

 

Es entendible que alguien quiera informar de una manera, digamos –y lo digo sin ironía pero desde mi lectura de los hechos- “políticamente correcta”, esto es, no mencionar ni a la IIRSA ni a las entidades financieras involucradas en el marco de la misma, las cuales son, digámoslo nosotros también desde sus nombres: el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF), y el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLATA), si bien otras entidades, ya en carácter puntual, proyecto a proyecto, pueden o podrán estar coparticipando de estas u otras iniciativas que en el futuro se lleven a cabo.

 

Pero es de recibo el informar sin omisiones gruesas, pues al hacerlo sin quererlo, quizá, se desinforma y eso, convengamos no es, o no debiera ser, la labor de la prensa libre, críticamente libre.

 

Lo cierto y sustantivo es que es cierto: el Uruguay se encuentra comprendido en una red de proyectos tan ambiciosos como estudiados y creíbles que, poco a poco, comienzan a atraer, como dijéramos a actores de fuera de la región para conciliar beneficios y no dejar escapar protagonismos a todas luces redituables en el largo plazo.

 

En definitiva: los genios se guardan en las lámparas y no todas tienen la suerte que la que tuvo la de Aladino, en donde el genio pudo salir.

 

Por ahora, y desde lo humano, las acciones de entidad, o mega acciones, se estudian, se planifican y se proyectan desde una circunstancia geohistórica que, a la vez y consiguientemente, tiene un sentido geopolítico ineludible: la América del Sur, por caso. Y así, derramando beneficios e ideas hacia todos sus integrantes, es el Uruguay, en este caso que, a caballo de aquellas, concibe y recibe la atención de reyes y cortesanos.

 

En este sentido, en el de la aproximación de actores de fuera de la región, quizá tuvo algo que ver –o que motivar- lo que sucediera allá por los días 8 y 9 de septiembre del año 2005, en la ciudad de Málaga, España, cuando se produjo la Reunión de Ministros y Altos Responsables de Infraestructuras y Transporte de Iberoamérica, los que por aquel entonces acordaron el dar vida a un Centro de Intercambio y Cooperación que hiciera las veces de “foro permanente y estable” de los respectivos Gobiernos a fin de tratar aquellas cuestiones vinculadas con las citadas infraestructuras y los transportes que en ellas se desarrollen.

 

Nosotros, mientras tanto, continuamos aguardando –desde hace meses- respuesta a nuestro pedido de entrevista (oral y escrito, a través de su e.mail en el Ministerio), al Ministro de Transporte y Obras Públicas del Uruguay, el señor Víctor Rossi, para hablar, justamente, de estos proyectos.

 

No olvidemos, por favor, que fueron entre otros, el actual Presidente de la República y su Ministro de Transporte y Obras Públicas quienes, allá por el año 1993, uno como Intendente del Departamento de Montevideo y el otro como su encargado en el área respectiva, quienes ya conocieron y aplicaron, de primera mano, las bondades de la IIRSA, para bien de los montevideanos. Y ahora de los uruguayos todos. Que esto sea dicho y recordado también.

 

En todo caso, hasta aquí la información. Luego, claro está, quien quiera dar paso a la literatura, pues adelante.

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