Sergio Ramírez: me han enviado a los
infiernos donde se consumen
los condenados de la derecha

Escritor nicaragüense nació en Masatepe, Nicaragua, en 1942, En 1977 encabezó el grupo de los Doce, formado por intelectuales, empresarios, sacerdotes y dirigentes civiles, en respaldo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en lucha contra el régimen de Somoza.

 

En 1979, al triunfo de la revolución, integró la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional. En 1990 recibió la Orden Carlos Fonseca Amador, máxima condecoración del FSLN, y en 1991 fue electo miembro de la Dirección Nacional de ese partido. En 1995, por diferencias con la cúpula dirigente del FSLN, renunció. En 1995 fundó el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) del que fue candidato presidencial en las elecciones de 1996. Desde entonces se ha retirado definitivamente de la vida política. Entre sus más recientes libros se encuentran  El Reino Animal (relatos) 2006, Señor de los Tristes 2006, Mil y una muertes (novela) 2005, El viejo oficio de mentir (sobre la creación literaria) 2004. Lo que se puede leer en La ONDA digital a continuación; es un extracto del artículo( Póstata de la fe)  publicado inicialmente por el diario El Tiempo (Colombia), del intelectual nicaragüense, tomado Infolatam.

 

"¿Pero qué es al fin y al cabo hoy en día la izquierda? ¿Es una congregación cuyos fieles deben tener en la mano un certificado de virtudes ideológicas expedido con base en alineamientos ciegos con determinados gobiernos y formas de poder? ¿O ser de izquierda es pertenecer a una comunidad de personas libres que creen en la equidad y la compasión por los más débiles, y son capaces de sentir "en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo"?".  

 

"¿Pero qué es al fin y al cabo hoy en día la izquierda? ¿Es una congregación cuyos fieles deben tener en la mano un certificado de virtudes ideológicas expedido con base en alineamientos ciegos con determinados gobiernos y formas de poder? ¿O ser de izquierda es pertenecer a una comunidad de personas libres que creen en la equidad y la compasión por los más débiles, y son capaces de sentir "en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo"?". (El Tiempo. Colombia)

 

"...¿Si hubiera aplaudido la cancelación de la licencia de RCTV, me extendería el tribunal mi certificado de izquierda? Y una pregunta más de fondo: ¿Para ser de izquierda hay que apoyar a Chávez en todas sus acciones? Y una, que en lo que me concierne es aún más de fondo: ¿Ser opositor de Daniel Ortega, aliado del presidente Chávez, me hace de derecha? Lo digo porque el presidente Ortega ha celebrado y justificado el cierre de la RCTV, y en una cadena nacional en Caracas, sentado al lado de Chávez, increpó a los estudiantes universitarios por protestar en las calles contra ese mismo hecho. ¿Somos, entonces, esos miles de muchachos y muchachas, y yo, y tantos que han escrito en contra del cierre, parte de una conspiración imperialista?

 

Y la cebolla tiene aún más capas: Ortega mandó a votar a sus diputados en la Asamblea Nacional para reformar el Código Penal y establecer una condena de ocho años a quien practique o se deje practicar el aborto terapéutico, una ley a consecuencia de la cual han muerto muchas mujeres con embarazos riesgosos en Nicaragua, rechazadas en los hospitales. Ortega pertenece a la fraternidad de gobernantes de la izquierda oficial, a prueba de veleidades imperialistas...

 

¡Extraño paraíso donde moran los que cierran medios de comunicación y aplican leyes medievales contra las mujeres, y aún más extraño infierno donde somos enviados quienes no nos conformamos con los asaltos a la libertad de expresión y los abusos de poder, y adversamos el autoritarismo!

 

¿Pero qué es al fin y al cabo hoy en día la izquierda? ¿Es una congregación cuyos fieles deben tener en la mano un certificado de virtudes ideológicas expedido con base en alineamientos ciegos con determinados gobiernos y formas de poder? ¿O ser de izquierda es pertenecer a una comunidad de personas libres que creen en la equidad y la compasión por los más débiles, y son capaces de sentir "en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo"?

 

Norberto Bobbio explica en su muy sabio libro Derecha e izquierda que la idea de libertad debe ser irrenunciable para la izquierda en su proyecto de convertir en más iguales a los desiguales: los derechos sociales puestos al lado de la libertad, con lo que el espacio de la democracia es necesariamente el espacio de la izquierda. Es la izquierda en la que yo creo desde mis tiempos en la revolución sandinista de Nicaragua, cuando tenía los mismos años de quienes han salido a las calles de Caracas a protestar por el cierre de una emisora. El tiempo me ha dado más años, pero no menos convicciones.

 

El Santo Tribunal que me condena no cree en nada de eso, por lo visto, y más bien percibo en su sentencia un gemido de nostalgia por el viejo socialismo destronado de los tiempos soviéticos, que entre sus muchas desventuras es responsable de haber dado a toda la izquierda la mala fama de ser enemiga de la libertad y de la democracia...

 

Bobbio cita en su libro a Noam Chomsky diciendo que el derrumbe del mundo soviético, y del llamado socialismo real, tenía la ventaja de que permitiría a la izquierda verdadera demostrar que nada tenía que ver con estalinismo ni con la muerte de la libertad. Y cierro hablando de Chomsky porque el presidente Chávez es un buen lector suyo, al punto de recomendar sus libros en su tan famoso programa Aló, Presidente. Es bueno, entonces, seguir sus consejos".

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