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Romina Picolotti:
teatro como en el teatro
por Mario R. Féliz
Seguramente
las raíces del teatro occidental se encuentran en
los ritos que, en Atenas, celebraban en honor a
Dionisio, dios del vino y la fertilidad. En aquellas
representaciones los hipócritas eran los actores,
los que interpretaban en la escena los diversos
personajes.
Es
posible, que a partir de allí, comenzara aplicarse
el calificativo de hipócrita a aquellos que
fingieran ser lo que no son. Sin embargo, entre las
descripciones que Teofrasto plasmara en su obra Los
Caracteres no refiere a la hipocresía sino al
disimulo al que describe como el arte de componer
las palabras y las acciones con ánimo de realizar un
mal fin.
El caso
es que, tal vez, Ingenieros estuviera en lo cierto
y la simulación fuese una inevitable herramienta en
la lucha por la vida, de tal forma que el hombre
menos apto para simular estaría más expuesto a
sucumbir en la contienda. Con intenciones de
reforzar sus conclusiones nos recuerda que el hombre
primitivo vencía a golpe de maza o hacha, en tanto
el civilizado domina con la fuerza de la astucia.
Nos incita a imaginar que pasaría si, por ejemplo,
el funcionario gubernamental no simulara defender
los intereses del pueblo.
Ingenieros no duda y confiesa su convicción de que
Tartufo ha triunfado y es el rey.
En la
escena primera del primer acto Moliere nos dice lo
necesario para comprender la obra: un hipócrita
peligroso se ha introducido en una familia rica y,
hasta entonces, unida. El intruso es defendido por
el jefe de familia, Orgón, y por su madre, Madame
Pernelle, en tanto que los otros miembros de la
familia lo desprecian y detestan.
Después
del escándalo originado en las denuncias efectuadas
por la prensa y envalentonada por la defensa
pública efectuada por su jefe, Romina reúne a sus
subordinados de la Secretaría y les grita
desencajada: No vamos a claudicar ante los infames.
Acá no somos ladrones. Vamos a seguir contratando
personal y comprando las computadoras que hagan
falta ¡Que mierda!
Orgón,
sin poder creer las acusaciones que su hijo hace al
intruso, sólo junto a Tartufo, exclama: ¡Ofender
así a un santo varón!
Tartufo
ante las lamentaciones de su protector asume el rol
de víctima: No dejarán, sin duda, de seguir
calumniándome. Y a esos mismos chismes que ahora
rechazáis quizá prestéis oídos otra vez.
Un año
atrás después de mostrarse como una luchadora
-rentada por el gobernador entrerriano- en el
conflicto con Uruguay, la abogada fue designada en
la función que hoy ostenta. Sus méritos fueron
fracasar en las gestiones contra la financiación
internacional del emprendimiento finés y aportar
infundada argumentación a la presentación ante
tribunal internacional.
Hoy
empezamos a vislumbrar algunos lo supimos desde el
principio- que el sustento de la presentación
argentina es endeble y que La Haya terminará dando
la razón a Uruguay. Esencialmente, en el punto
atinente a la violación del Acuerdo sobre el río
Uruguay, confirmando que tal violación nunca
existió. Desde luego, se descarta cualquier
posibilidad de condena por contaminación cuando la
planta industrial acusada cumple con los más
estrictos requisitos exigidos en los países
desarrollados.
Nuestra
abogada, especializada en obtener recursos de
fundaciones internacionales y en promover litigios
por delitos ambientales, se convierte en mérito a
tal virtud en la responsable de las políticas que
deberían coadyuvar a un desarrollo económico en
armonía con el ambiente.
Su
actuación en el conflicto con Uruguay ha sido
completamente desgraciada, en cada intervención en
el asunto mostró su incomprensión o indiferencia por
el deterioro que las relaciones, con Uruguay,
sufrían por su manejo demagógico del conflicto. Es
posible que buscara el apoyo popular para el
progreso de sus propios negocios.
La
demagogia es sin duda una manifestación del
tartufismo practicado por los funcionarios públicos
en su afán de mantener los privilegios que otorga la
función. No obstante, no es la única ni la más
dañina.
Recientemente, leíamos que Romina había roto el
pacto de no agresión entre los gobiernos
rioplatenses . Acertaba el periodista, porque la
Secretaria había afirmado:Me causa una enorme
tristeza que el Uruguay privilegie los intereses de
una compañía extranjera, que es Botnia, antes que
los intereses que tenemos en conjunto ambos pueblos,
o sea, la protección del río Uruguay. Mas adelante
decía: Si (la planta de celulosa) estuviera de este
lado, la historia sería distinta
. Sin duda una
gran actuación, típica del Tartufo beaturrón y torpe
de Moliere.
Casi
simultáneamente con esas declaraciones la Secretaría
de Ambiente y Desarrollo Sustentable daba a conocer
el Plan de reconversión de la Industria de Celulosa
y Papel (PRI-CePa) . El plan se propone un programa
de adecuación de la industria que la pondría, en el
mejor de los casos, en las proximidades de la
tecnología aplicada por la empresa, punta de lanza
del imperialismo fines, instalada en Fray Bentos.
Para ello se dan un razonable plazo de 6 años. ¡En
el 2013 las plantas productoras de celulosa en
Argentina deberían usar el método de blanqueado ECF!
Por otra
parte, ¿Se aplicarán las exigencias del plan de
reconversión a Papel Prensa cuyo directorio es
presidido, ahora, por el Jefe de Romina?
Como
hemos visto la presidenta del CEDHA (la OGN de
Romina), a la sazón Secretaria de estado, es una
implacable jueza del capital multinacional que
rapiña las riquezas naturales de países, como el de
uno, subdesarrollados. Para ello cuenta con la
financiación de organizaciones internacionales que
ayudan a los luchadores que, como Romina, se
entregan abnegadamente a la simulación en la lucha
por la vida. Durante el año 2003 el 90% del
financiamiento del CEDHA fue desinteresadamente
provista por: Hewlett Foundation, Ford Foundation y
por la Embajada Británica en Buenos Aires. En el
2004 los altruistas financiadores (esta vez del
100%) fueron: la Ford Foundation, la Richard and
Rhoda Goldman Foundation y la Embajada Británica en
Buenos Aires.
Pero,
eso no es todo. Las fuentes de financiación que
hasta el 2004 figuraban en la página web de CEDHA,
en una exhibición de republicana transparencia, han
dejado de hacerlo. Falta la información de cuál fue
el origen de los fondos en los años 2005, 2006 y
2007. Justamente a partir de que Romina recibiera,
para viáticos y gastos de representación, ayuda del
gobernador Busti . ¿Cómo se financia CEDHA desde
entonces? ¿Harán, los 340 contratados por Romina, su
voluntaria y anónima colaboración? ¡Ah Tartufo, eres
sin duda rey!
Mientras
se cocinaba el PRI-CePa, la Secretaría quería cerrar
Benfide (Una planta de celulosa obsoleta, instalada
en Puerto Piray). En aquel entonces en la página web
de la SAyDS se publicaban notas de prensa, sobre el
tema, con gruesos errores sobre los productos
químicos usados por aquella empresa. Escribí ,
entonces, una notita crítica sobre el tema.
Aquel
episodio me hizo recordar a las muchas veces que al
conversar con algún abogado sucedía que, al
enterarse de mi profesión, no podía evitar la
confesión de su incompatibilidad con la química.
¡Absolutamente lógico! Lo irrazonable es que ese
abogado sea responsable de lidiar con la
contaminación ambiental que tiene que ver, la
mayoría de las veces, con la química.
Aquella
historia debería considerarse una insignificante
anécdota. Sin embargo, llega el plan de saneamiento
del Riachuelo y lo hace con bombos y platillos. Es
allí donde la incompetencia queda plenamente de
manifiesto.
La Corte
Suprema, quien prácticamente había obligado a
elaborar el plan, requiere la opinión de la UBA.
Alli se hace la luz cuando los expertos establecen
que el proyecto de saneamiento gubernamental usa
datos imprecisos, tiene errores y carece de rigor
científico. Y para ratificar la justicia de aquella
notita que escribiera sobre Benfide, los expertos
señalan que hay errores conceptuales como que bajo
el título de Metales Contaminantes se consignen al
cianuro y los fenoles que, claramente, no lo son.
Excepto para algún abogado que no se sienta bien con
la química.
Las
críticas a la gestión de la SAyDS también
provinieron de grupos ambientalistas . El abogado
Daniel Sabsay (¿Cómo le habrá ido con la química?),
director de FARN, afirmó: la de Picolotti es una
gestión nula. Todos los temas están pendientes, no
solucionó ninguno. Por otra parte, la organización
Vida Silvestre por medio de su director, Claudio
Bertonatti, hizo saber que el estado no tiene un
solo diagnóstico propio sobre el política
ambiental. Sabsay remató: Picolotti desprestigia
al sector. Así es, hasta Greenpeace, en la voz de
Gonzalo Girolami, afirmó: El Estado no fue
rediseñado para poder aplicar medidas urgentes. Está
claro: estos temas no están dentro de la agenda.
En
realidad la impostura en la función pública, el
tartufismo institucional, tiene además la misión
esencial de ocultar, disimular o minimizar los actos
de corrupción.
El jefe
de Romina, en aquella defensa multimediática de su
subordinada, se empeñó en demostrar que designar
hermanos, cuñados y primos no constituye delito.
Ambos parecen ignorar la existencia del Código de
Etica de la Función Pública(DN164/99) que establece
claramente en su artículo 43 NEPOTISMO O
FAVORITISMO: El funcionario público no debe
designar parientes o amigos para que presten
servicios en la repartición a su cargo prescindiendo
del requisito de idoneidad debidamente acreditado.
¿Qué
sería del funcionario público que no simulara
honestidad? Ello no es difícil para los veteranos
quienes no suelen ser ridículos como Tartufo. Son,
en todo caso, como el Onofre de La Bruyère , quién
es más bien odioso. Representa su papel a la
perfección, sin tener que violentarse en ningún
momento, puesto que la hipocresía ha llegado a ser
para él su segunda naturaleza.
Se ha
dicho que en la sátira de Tartufo, Moliere no sólo
critica la impostura sino la estupidez de Orgón, su
protector. Tal vez.
Lo que
si creo es que el enseñoramiento del tartufismo
entre los funcionarios públicos es causado por la
proliferación de Orgones entre los ciudadanos.
Quizás sea más grave y al decir de Ingenieros: La
culpa es de una moral social que tiene sus bases en
la mentira
LA
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