El lanzamiento de la Sra. Kirchner como
candidata presidencial: más de lo mismo
por Pablo Broder*

En su editorial del 20 de julio pasado, Joaquín Morales Solá (1) decía: “ Cristina es Cristina. Su discurso inaugural fue, en la sustancia, más peronista que cualquiera que haya dicho su esposo. Como el Perón joven, sólo está dispuesta a compartir el poder, relativamente, con sindicatos y empresarios. Ni una palabra dedicó al necesario debate con sus opositores ni a los más necesarios acuerdos con ellos, y tampoco mencionó la propia concertación que ideó el Presidente para sumar aliados con poder. Silencio. Hasta en los modos que usó para pronunciar sus palabras se nota que está dispuesta a ejercer el poder como sólo los Kirchner saben hacerlo. Implacables, sin falsas apariencias…..”

 

Esto es que el estilo K, aquél que ha impregnado la cosa pública desde el inicio de su gestión, tiene el reaseguro de su continuidad, acendrado, enfatizado, y como dice el columnista, implacable.
 

 “Lo que va a garantizar la novedad del cambio es seguir en una misma dirección, evitando los cimbronazos que tuvimos en el pasado”, agregó la senadora Kirchner.

 

Mientras tanto, en el superpullman del teatro Argentino de LA PLATA, escenario del lanzamiento, el Presidente en su rol de consorte en este caso, se mostró con  todo su gabinete, con 17 gobernadores -peronistas y radicales K-, más de 20 intendentes del conurbano, Hugo Moyano y la cúpula de la CGT, y también junto a la presencia poco enaltecedora del provocador cuasi-representante de los intereses iraníes en la Argentina, Luis D Elía y varios líderes piqueteros , entre otros.

 

Si bien  el  eje del discurso fue la promesa de continuidad, la flamante candidata a Presidenta sintetizó su propuesta en tres "construcciones": "la reconstrucción del Estado democrático", el "modelo económico y social", basado en la industria, la acumulación y la inclusión social, y "el cambio cultural", para "recuperar la autoestima perdida".

 

Resulta, en este caso, de interés, detenerse en un intento de exégesis de alguna de sus afirmaciones. Por ejemplo, aquella referida a “la reconstrucción del estado democrático”.

 

Querrá decir la candidata que por ejemplo, no habrá más nominaciones presidenciales a dedo, sino surgidas por comicios internos, en base a partidos políticos democráticamente constituidos? Quizás la actual senadora se quiera referir en esto de la reconstrucción, a la reparación del daño efectuado a la vida  democrática, por la gestión de su esposo, quien desde el poder impulsó un proceso de deterioro de la calidad de vida institucional sin precedentes.

 

Si bien en las últimas décadas las instituciones han sufrido, en la Argentina, diversos ataques producto de la ambición de concentración de poder por parte de los gobiernos de turno, en parte movidos por circunstancias más o menos dramáticas vividas en diversas épocas, el período de gobierno del presidente Kirchner ha dado lugar a una serie de agresiones al sistema de convivencia en diversos ámbitos, sin muchos precedentes, como por ejemplo, la reforma al Consejo de la Magistratura, la llamada Ley de los Superpoderes, la Ley reglamentaria del régimen de los decretos de necesidad y urgencia, ya  concretados en la legislación, y tendiente a acrecentar el poder del Ejecutivo, como asimismo, el intento de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, impulsado inicialmente con acelerada vehemencia, que ha sufrido un aparente freno en su avance para la concreción legal, al menos hasta el momento de redactarse estas líneas, de la misma manera que la iniciativa tendiente a limitar el alcance de la Auditoría General de la Nación, son muestra acabada.

 

Todos instrumentos que han consolidado un hiperpresidencialismo, y relativizado la presencia de los poderes legislativo y judicial, en ese necesario balanceo interpoderes que consolide la estructura institucional y prevenga desbordes autoritarios.

 

Si es hacia la reparación de estos desbordes que se refiere la reconstrucción de la candidata, sería muy bienvenida. Pero es de dudar que sea así, pues ella misma desde la función legislativa fogoneó en el parlamento la sanción de tales instrumentos en su momento. Entonces, a qué reconstrucción democrática se estaría refiriendo?

 

Por otra parte, la segunda de sus propuestas, relativa a la consolidación del modelo económico y social, un escenario plagado de parches, restricciones y carencias, conflictos permanentes, cuellos de botella en infraestructura, precios reprimidos y distorsionados, festival de subsidios cruzados que han distorsionado el sistema general de precios, y que fundamentalmente han llevado la población bajo la línea de la pobreza a cerca del 40% del total, ¿amerita una consolidación o una superación?

 

No se observa en las palabras de la candidata el modo en que se encarará, desde un punto de vista objetivo, el problema esencial de la Argentina que supone la carencia de inversiones de largo aliento, especialmente en el campo energético, y que tienen como todas las inversiones, como  condiciones concurrentes, perspectivas de rentabilidad, estabilidad legislativa y fundamentalmente seguridad jurídica.

 

Este trípode de requerimientos no es lo que ha abundado en los últimos años de gobierno K, que propone la candidata consolidar.

 

Finalmente, respecto a la tercera propuesta de reconstrucción, referida en este caso al  “cambio cultural", para "recuperar la autoestima perdida” basta analizar las condiciones de chatura cultural, de anarquía en el sistema educativo, de carencia de seguridades mínimas para la mayoría de la población que vivencia un azar ante cada día que sale de su casa,  ante la avalancha de cortes, paros, etc., el estado crítico  de la atención sanitaria de las mayorías de la población, el déficit irresuelto pese a rimbombantes promesas en materia de vivienda, el espectáculo de una prensa mayoritariamente remisa a denunciar diversas realidades, un desfile de procesos de diversos miembros del gabinete nacional por serias denuncias de corrupción, etc. Si la senadora candidata a presidenta se refiere a cambiar este panorama absolutamente crítico resultado de la gestión de su esposo, nadie podría dejar de concordar. Pero, ¿cómo queda entonces su promesa de continuidad? Qué será lo que se propone realizar?

 

Resulta más esperable, que sea más de lo mismo.

 (1) La Nación. Julio 20 de 2007.

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