Cartas

Aclarando los tantos…

Montevideo, 27 de julio de 2007

 

Leo en la diaria una nota que me toca de cerca pues refiere a mi lugar de trabajo. Efectivamente en ella se trata el tema de un “pago irregular” que supuestamente fue realizado por las actuales autoridades de IMPO a un ex funcionario. Para dejar los eufemismos de lado, a las cosas las llamaré por su nombre y donde dice “pago irregular” voy a decir “pago justo”, las épocas de irregularidades han quedado atrás en el oscuro tiempo que vivió esta paraestatal.

 

Lo extraño es lo que no dice la nota, seguramente por “olvido” del entrevistado y no por omisión del periodista. Por eso voy a decir lo que no se dice en ella. El ex funcionario no fue otro que el autor intelectual y material de las denuncias de corrupción que terminaron con el procesamiento y reciente sentencia confirmatoria del Director General de IMPO de la época. Este ex funcionario, al que llamo compañero, fue el único que se atrevió a denunciar los hechos y con ello nos convirtió en cómplices por omisión al resto de los funcionarios que –como quien esto escribe- nada hicimos antes, durante y después de su despido por una causal que jamás se aplicó en este organismo y que fundó su dictamen en arbitrariedades manifiestas producto de las denuncias efectuadas.

 

Podrá decir el Derecho que su acción prescribió, y que no tenía acción jurídica para cobrar la indemnización de la que fue privado en su momento. Podrá decirse también que el involucrado desistió de su pretensión, pero debiera decirse también que en momentos de ocurrir tal circunstancia, los efectos traumatizantes de una persecución insana, (que no midió recursos ni amenazas), habían hecho mella en el recurrente y minado su capacidad intelectual al extremo de ser sometido a tratamiento sicológico el que recomendara el cese de la vorágine judicial que atentaba contra su integridad física. Pero todo ello no impide a la Justicia, actuar y recomponer lo que el Derecho no puede.

 

Pasé por la Facultad de Derecho y aún recuerdo las enseñanzas del Maestro Couture quien en una de sus Máximas del Abogado expresa:

 

“Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día que encuentres en conflicto el Derecho con la Justicia, lucha por la Justicia

 

Pensé que a mis cuarenta y tres años tenía colmada la capacidad de asombro, pero me equivoqué; todavía me asombro ante notas como la leída donde lejos de alegrarnos por la situación de un compañero, se sale a denunciar injustamente una conducta que debiera ser la regla y no la excepción en situaciones como la referida. Agradecido, es la palabra que debiera imprimirse en grandes caracteres para referirse a la conducta de un funcionario que cumplió con su deber y puso fin, arriesgándolo todo, al vilipendio de los dineros públicos que recauda IMPO. Por todo esto lo del título bien vale… aclaremos los tantos.
Fernando Gil Díaz 

C.I. 1.484.671-9

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