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Cine con frío y
reflexiones capciosas
El mago, la rata chef y los Simpson
por Oribe Irigoyen
Fuera de libreto está
este gélido invierno siberiano en Montevideo, que
provoca malos pensamientos, o por lo menos
capciosos, Dentro de él, aparecen Harry Potter, un
aprendiz de mago singular, una rata simpática que
logra ser chef de un restaurante de París y ahora
irrumpen en el imaginario del cronista los famosos
Simpson, seductora familia disfuncional
norteamericana de la televisión que consigue dar el
salto a la pantalla grande.
Los tres se reúnen
en esta nota y disputan entre sí el favor popular
cinematográfico y la economía de la taquilla,
aprovechando la circunstancia de que julio y sus
alrededores anteriores y posteriores constituyen el
momento más importante anual para el negocio
cinematográfico en Uruguay. Infantes y adolescentes
están de vacaciones y sus mayores deben atenderlos,
sacárselos de encima o ser sus chaperones en el
ruido de su ocio. Tan liso y llano es el origen del
fenómeno de ver coincidir en el interés público a un
aprendiz de mago, una rata y una familia
disfuncional.
A ´Harry Potter y la
Orden del Fénix¨, ¨Ratatouille¨ y ¨Los Simpson¨
observados bajo la lupa insidiosa, ha que sumar a
¨Shrek III¨, el ogro verde, grosero y seductor,
quien recién entra en el texto porque si no el
título de la nota sería muy largo. Y también porque
es pasible del ataque bilioso del cronista. Porque
además de coincidir en la exhibición de buenas
virtudes en el lienzo blanco, que las tienen, los
cuatro, constituyen, también los cuatro, un fenómeno
de nuevo tipo financiero, por la promoción de sí
mismos, de los objetos que le son pertenecientes, y
lo flamante, publicitar objetos ajenos.
La publicidad, esa
cosa
Más que historias
cinematográficas de gran éxito, que motivan una
serie de entregas o aventuras nuevas, caso de Harry
Potter y Shrek, más allá del ya conocido recurso de
promoción y publicidad, iniciado hace tiempo en 1977
por George Lucas con su ¨La guerra de las galaxias¨,
adjuntaba a la venta de entradas de cine, la
comercialización de toda una serie de objetos
directamente vinculados con el tema y sus personajes
, escarapelas, camisetas, bastones luminosos,
disfraces, mucho más lejos aún y montados en la
perfección creciente de lo que se entiende por
¨marketing¨y ¨merchandise¨, estos héroes
cinematográficos de hoy no sólo se venden a sí
mismos y sus cosas significativos, sino que
promocionan e intentan comercializar objetos ajenos.
La astucia, y si se
quiere el campo orégano capitalista, de comerciantes
vernáculos y forasteros, de empresas chicas,
medianas o transnacionales del contexto mundial, se
subió al carro de la baraúnda popular. Se observa,
entonces, el hecho hasta hoy inédito o desapercibido
de que la rata Remy vende pastas en la televisión
nacional, que en el mismo medio Shrek y los Simpson
ofertan esas maravillas de teléfonos celulares de
modo que nadie quede sin incomunicarse. Sin embargo,
este nuevo fenómeno de operación financiera
rastrilladora de billetes verdes, no sé maladada o
natural del capitalismo, puede provocar el rezongo
de dinosaurios u homo sapiens aficionados al cine.
Porque escondidos detrás de semejante frivolidad
comercial, hay talento, creatividad y buen cine que
no son pastas o celulares. Otra cosa.
Lo bueno detrás del
negocio
Es que ¨Ratatouille¨
y ¨Shrek III¨ confirman la tendencia del cine de
animación de Hollywood de ser el género más creativo
y con ideas de la actualidad, en el cual, por otra
parte, el uso del flamante juguete de los efectos
digitales alcanza su mejor razón de ser por el buen
manejo del mismo, acorde con los requisitos de los
temas y su concreción en imágenes. En este género,
tanto la empresa Dream World, productora de la serie
del ogro verde, como Pixar, ahora asociada a la
firma Walt Disney y autora de ¨Ratatouille¨,
encabezan la renovación tecnológica y creativa del
cine de animación.
Un proceso en el
cual el nombre del productor John Lasseter,
perteneciente a Pixar, unido a la talentosa
presencia del libretista y realizador Brad Bird, de
labor brillante en su anterior largometraje ¨Los
incorregibles¨, continúan la fecundidad de ideas, la
imaginación creadora y la eficacia humorística
alcanzadas en anteriores títulos, como ¨Toy Story¨ y
¨Bichos¨. Por otra parte y título de chisme mundano,
esta misma ¨Ratatouille¨, agregó en su estreno
montevideano un detalle de prestigio social, el film
fue presentado o se hizo presente en la ceremonia de
su estreno el afamado chef francés Christophe
Krywonis, llegado expresamente de Buenos Aires.
El caso de ¨Los
Simpson¨ también tiene sus rasgos distinguidos.
Su estreno estuvo precedido del habitual despliegue
de publicidad previa, acompañado de la fama de ser
una de las series televisivas de la televisión
estadounidense más longevas y exitosas,
conquistadora a lo largo de dos décadas de una
multitud de admiradores y fanáticos en los más
diversos países de Occidente y también en Japón. Es
ese hecho de cumplir 20 años de existencia lo que
motivó a la cadena Fox a llevar la serie a la
pantalla ancha, tentada por un mercado potencial de
elevados beneficios. Siempre de la mano de su
creador, el humorista y dibujante Matt Groening,
¨Los Simpson¨, comenzaron su perfil en televisión en
1985 como un corto de dos minutos que cubría un
espacio vacío de un programa de la Fox.
Luego de 48 cortos
semejantes, la serie se hizo programa independiente
con el nombre de ¨Good Night¨ a partir del 19 de
abril de 1987, más tarde desde el 17 de diciembre de
1989 portó el nombre de ¨Los Simpson¨, en episodios
de 30 minutos hasta llegar a los más de 400
episodios en la actualidad, ya convertida en una de
las series televisivas más inteligentes, creativas y
desopilantes, por sus valores para mostrar la
existencia cotidiana de una típica familia
disfuncional del Estados Unidos en tiempos de Ronald
Reagan y los que vinieron después, enfrentando los
más diversos problemas caseros y sociales.
Tuvo y tiene la
virtud de introducir a la propia realidad de la
sociedad, a través de numerosos personajes
adicionales y de historias individuales que
comienzan y terminan en cada capítulo, destilando un
elevado espíritu crítico, la causticidad
correspondiente condimentada con un humor ya sutil,
ya contundente. Ahora, y a nivel mundial, ¨Los
Simpson¨ enfrentan y probablemente ganen
El desafío de pasar
de historias de 30 minutos al relato cinematográfico
con un metraje tres veces más largo.
Harry Potter y su
seguidilla de 5 aventuras de aprendiz de brujo y
hechicero, constituyen bastante más que una saga de
7 novelas de la inglesa Joanne K. Rowling, talentosa
y astuta escritora de bestsellers infantiles,
acumula millones y millones de ejemplares vendidos
en los más distintos idiomas y volve acumular otros
tantos millones de libros con sus adaptaciones al
cine. Se ha convertido en un singular fenómeno
social de éxitos de ventas, de histeria, euforia y
adicción colectivas. Llega al cine en sucesivas
entregas, montadas en una gigantesca maquinaria
publicitaria, de marketing y de merchandise bastante
superlativa.
De tal modo que la
quinta entrega, ¨Harry Potter y la Orden del Fénix¨
levantó en Montevideo una enorme polvareda previa al
estreno, provocó un expectante fervor de ansiedad y
un verdadero terremoto social en oportunidad de su
¨avant premiere ¨, para culminar batiendo por lejos
el récord de recaudaciones en las exhibiciones de su
primer fin de semana.
Más allá o menos acá
de tanto clamoreo está el verbo, es decir el texto
de las novelas. Porque con mucha fantasía, buen
talento y un enorme instinto o conocimiento de mujer
de negocios, Joanne K. Rowling ha sabido pergeñar
historias literarias que atrapan al lector y le
hacen pedir más. Consigue no sólo entretener y darle
fruición al lector juvenil, sino envolver a sus
textos de un atractivo adicional, por la creación de
un universo fantástico de épica, magia y hechicería,
con el agregado de un fuerte anclaje de toda esa
imaginería en la realidad cotidiana de personajes y
situaciones, donde despliega su mayor ingrediente
creativo y acaso el mejor instrumento de su
clamoroso éxito.
Así, Harry Potter y
sus dos compinches de aventura y protagonismo, van
cambiando de conducta de una novela a otra, siguen
el paso de los años, de niños inciales llegan en la
quinta entrega a adolescentes bastante pasados,
experimentan nuevas ideas, emociones, apetencias
vitales, experiencias personales, acordes con ese
crecimiento erario. Enriquece de tal manera y da
mayor convicción humana a los elementos de fantasía,
imaginación y épica que distinguen a la saga.
LA
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