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¿De dónde viene
la voz del pueblo?
por Jorge Majfud
Es probable que así como la rima
servía a los trovadores para memorizar historias en
una antigüedad sin prensa escrita, el ingenio cumpla
la misma función de ayudamemoria. Pero si ingenio no
es lo opuesto a genio mucho menos es su sustituto.
De ahí las fábulas y las parábolas. O los sofismas
como: "puedo resistir cualquier cosa, menos la
tentación" (atribuido a Oscar Wilde); "un comunista
es alguien que ha leído a Marx; un anticomunista es
alguien que lo ha comprendido" (ídem, Ronald Reagan);
o las más inteligentes ocurrencias de Groucho Marx.
El sofisma es una minúscula pieza de ingenio que con
frecuencia sustituye o pretende disimular la
carencia de un pensamiento más complejo, algo así
como el Reader's Digest de la cultura universal.
La esperanzadora y popular frase
de Lincoln, "puedes engañar a todos por poco tiempo,
a unos pocos por todo el tiempo, pero no puedes
engañar a todos por todo el tiempo" se parece a la
de Churchil, "nunca tantos le debieron tanto a tan
pocos". Tal vez la
geometría fonética "
all the people part of the
time, and part of the people all the time, but not
all the people all the time" conspire contra la
verdad histórica. Depende
lo que significa "poco tiempo" o "unos pocos". Para
déspotas y dictadores tal vez un par de décadas sea
"tan poco" pero para quienes deben sufrirlos media
hora sea "tanto tiempo".
Por otro lado, quien sabe si
"engañar a mucha gente por mucho tiempo" no es otra
forma triste de la verdad: si una mentira dura lo
que dura una civilización, entonces cómo vamos a
definir esa mentira? Durante siglos, la idea de que
el Sol giraba alrededor de la Tierra era unánime. El
viejo sistema de Ptolomeo bastante nuevo si
consideramos que otros griegos entendían que en
realidad la Tierra se movía alrededor del Sol era
la "vox populi" sobre cosmología. Los cálculos que
consideraban el modelo de Ptolomeo podían predecir
eclipses. Ese modelo cosmológico se derrumbó, poco a
poco, a partir del Renacimiento. Hoy en día el
heliocentrismo es "vox populi". Suena por lo menos
ridículo decir que en realidad el Sol gira alrededor
de la Tierra. Sin embargo, esta realidad es
innegable. Hasta un ciego puede verlo. Desde el
punto de vista de un terrícola, paradójicamente
nuestro punto de vista más común y casi siempre el
único, lo que gira es el Sol, no la Tierra. Y si
consideramos el primer principio einsteniano de que
no hay punto de vista privilegiado ni sistema de
observación único en el Universo, no hay ninguna
razón para negar que el Sol gira alrededor de la
Tierra. La idea heliocéntrica sólo es válida para un
punto de vista (imaginario) exterior al Sistema
solar, punto de vista más simple y de más alta
estética de ahí su superioridad científica, nunca
experimentado por ser humano alguno pero fácil de
concebir.
Otra paradoja de esta frase
prefabricada: una de las primeras menciones escritas
de vox populi, vox Dei la hace Flaccus Albinus
Alcuinus hace más de mil años, precisamente para
refutarla:
tumultuositas vulgi semper insaniae
proxima sit ("
la cordura del vulgo es más bien
locura"). Su raíz pagana y tal vez demagógica,
autoriza al pueblo en nombre de Dios pero/y es
utilizada por toda una gama de ateos o
anticlericales. Por otro lado, la burocracia que le
han inventado a Dios para ayudarlo a administrar su
Creación, ha practicado históricamente el lema
contrario: "el poder del rey procede de Dios". Por
lo menos desde Tutankamon hasta los generalísimos y
(no) muy católicos Franco, Videla, Pinochet y los
neoconservadores norteamericanos. Tampoco el
Vaticano recurrió jamás a la "vox populi" para
elegir la "vox Dei". ¿Cómo habría Dios de dotarnos
de inteligencia y luego exigirnos una conducta de
rebaño?
Desde los tiempos en que imperaba
la propaganda feudal y teocrática y en tiempos de
los reyes absolutistas, la "vox populi" fue una
creación de (1) púlpitos y pupitres y de (2)
historias populares de reyes y de princesas. No muy
diferente a (2) las más actuales telenovelas y a las
revistas de Ricos&Famosos donde se exponen la
elegantes miserias de las clases dominantes para
consumo moral del pueblo. Diferente, aunque no
tanto, se forma hoy la "vox populi"en (1) los
estrados políticos y los mass media dominantes.
No muy diferente de aquel primer
debate blanco y negro de Nixon-Kennedy. ¿Existe
algún candidato que se atreva a desafiar la sagrada
"opinión pública"? Sí, sólo aquel que sabe no tiene
probabilidades serias de ganar y no teme meter el
dedo en la llaga. Pero los políticos con chance no
pueden darse el lujo de incomodar esa "vox populi",
razón por la cual suelen acomodar el cuerpo hacia
todo tipo de centros el espacio ideológico creado
por los medios en nombre del pragmatismo. Si el
objetivo mediato es la pesca de votos, ¿alguno se
atrevería a decir algo que, de antemano, sabe que no
caerá bien en la masa votante? Los candidatos no
debaten; compiten en seducción, como si estuviesen
"cantando por un sueño".
Ahora, ¿quiere decir todo eso que
el pueblo tiene la autoridad de imponer una conducta
a sus propios candidatos? ¿Quiere decir que el
pueblo tiene el poder? Para responder debemos
considerar si esa opinión pública no es
frecuentemente creada, o al menos influenciada por
los grandes medios de comunicación título de por sí
falso y a veces demagógico, como en la Edad Media
era creada e influenciada desde el pupitre y la
comunicación se reducía al sermón y el mensaje era,
como hoy, el miedo.
Claro, no voy a defender la
libertad de prensa en Cuba. Pero por otra parte la
repetida libertad de prensa del autoproclamado
"mundo libre" bajo la lupa no luce igual. No me
refiero sólo a la democrática autocensura de quien
teme perder su empleo, o a los desempleados
políticos que deben maquillar sus ideas para
convencer a un posible empleador. Si en los países
"no libres" la prensa está controlada por el Estado,
¿quién controla los medios y los fines en el mundo
libre? ¿El pueblo? ¿Alguien que no pertenezca a la
selecta familia de los grandes medios que ejercen la
"cobertura mundial", puede decidir qué tipo de
noticias, qué tipo de ideas debe dominar el aire, la
tierra y los mares como el pan nuestro de cada día?
Cuando se dice que la nuestra es una prensa libre
porque está regida por la libertad del mercado, ¿se
está argumentando a favor o en contra de la libertad
de la prensa y de los pueblos? ¿Quiénes deciden qué
noticias y qué verdades deben ser repetidas 24 horas
por CNN, Fox o Telemando? ¿Por qué Paris Hilton
llorando por dos semanas de cárcel y luego
vendiendo la historia de su delito y de su
"conversión moral" es primera plana y los miles de
muertos por injusticias evitables son apenas un
número junto con el pronóstico del tiempo?
Para completar la (auto) censura
en nuestra cultura, cada vez que alguien se atreve a
poner una lupa o garabatear interrogantes, es
acusado de preferir los tiempos del estalinismo o
algún rincón de Asia donde la teocracia impera a su
antojo. Éste es, también, parte de un conocido
terrorismo ideológico del cual debemos estar
intelectualmente alertas y resistentes.
La historia demuestra que los
grandes cambios han sido impulsados, previstos o
provocados por minorías atentas a las mayorías. Casi
por regla, los pueblos han sido más bien
conservadores, quizás debido a las históricas
estructuras que le impusieron obediencias de plomo.
La idea de que "el pueblo no se equivoca", se parece
mucho a la demagogia de "el cliente siempre tiene la
razón", aunque esté escrita con la otra mano. En el
mejor sentido (humanístico), la frase "vox populi,
vox Dei" puede referirse no a que el pueblo tiene
necesariamente la razón, sino a que el pueblo es su
propia razón. Es decir, toda forma de organización
social lo tiene a él como sujeto y objeto. Excepto
en una teocracia, donde esta razón es un dios que se
arrepintió de haberle conferido libre albedrío a sus
pequeñas criaturas. Excepto en el mercantilismo más
ortodoxo, donde el fin es el progreso material y los
medios la carne humana.
Jorge
Majfud (The University of Georgia)
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