“La Reforma de la Salud
es la más importante de
todas las reformas”
Entrevista a José Mujica

Transcripción de la entrevista del periodista José Correa con el Ministro de Ganadería, José Mujica, en su chacra en Rincón del Cerro, emitida en el programa Sexto Día de Televisión Nacional de Uruguay el viernes 10 de agosto.

 

Mujica sostuvo que en el mes de noviembre habrá que ajustar el nuevo sistema tributario. Dijo que el Uruguay no había tenido hasta ahora un presidente como Tabaré Vázquez que dejara trabajar con tanta libertad y confianza a sus ministros. Y que en el gobierno nadie tiene hoy la cabeza puesta en candidaturas. Reconoció además que no concibe la política sin el Ñato Fernández Huidobro y Julio Marenales,

porque el viaje emprendido juntos viene de muy lejos

 

- El gobierno anunció recientemente la implementación del gasoil productivo, enmarcado dentro de lo que ha sido el lanzamiento también de un plan de país productivo, ¿Cómo está trabajando en este sentido el Ministerio de Ganadería?

- La propuesta que finalmente se implementó había sido elevada hace bastante tiempo. Había sido elaborada por organismos y técnicos del ministerio, y habían participado distintas gremiales agropecuarias que, en términos generales, estaban de acuerdo. Naturalmente hay una gran diferencia en el consumo teóricamente previsible, porque es una mediana técnica basada en promedios, y en todo promedio los petizos se ahogan. Pero era la manera de poderlo instrumentar, si partimos que había que encontrar una manera de resolverlo que no fuera en la estación. Yo sé que el sector ganadero no está conforme, que en realidad los topes que se le pusieron tienen que ver con el consumo promedio que tiene la ganadería hoy. Seguramente que una ganadería que crezca, que adelante, que prepare más pronto los animales y tenga una mejor tasa de extracción, tendrá que consumir más gasoil para poder producir más forraje. Pero no es el caso de lo que hay hoy. De todas maneras, nosotros siempre estamos abiertos a dialogar.

 

- ¿Cómo hace para lidiar con las gremiales como la Federación Rural o la Asociación Rural que ante cualquier medida siempre tienen una objeción y un pedido más?

- Yo respeto a toda la gente. En una sociedad como la nuestra, donde existen una multitud de intereses que son contradictorios, y en una sociedad donde cada cual se está moviendo defendiendo la de él. A eso hay que acostumbrarse, no puede haber unanimidad cuando existen intereses encontrados. Entonces la labor del gobierno debe ser escuchar a todos y respetar a todos. Tratar de encontrar puntos medios en un equilibrio nunca definitivo, que siempre se está moviendo. Y que siempre hay que luchar por rescatarlo. Hay que acostumbrarse a eso en nuestra sociedad.

 

- Hablándole a Doña María, ¿qué le dice con respecto al precio de la carne? Cuando aumentan las exportaciones, cuando la coyuntura internacional es tan favorable para este sector, sin embargo el mercado interno se ve impactado por los incrementos en los costos al consumidor.

- Es un aspecto contradictorio. El país necesita progreso, necesita pagar sus deudas y necesita con qué pagar las importaciones que son fundamentales para la vida contemporánea del grueso de la gente. Eso se llama, entre otras cosas pero fundamentalmente, vender toda la carne que se pueda y al mejor precio posible. En los precios internos hay una especie de hiperinflación mundial. Los precios de la agricultura tienden a subir en el mundo, repercutiendo en el mercado interno. Los precios de los lácteos en el mercado mundial tienen un precio de fantasía, nadie lo podía pronosticar hace un año. Más, le diría que internacionalmente vale más de lo que está pagando el consumidor, bastante más. En ese marco tenemos que analizar la carne. A lo que se suma la penuria forrajera que estamos experimentando, donde por la altura del año hay pocos animales preparados. Los frigoríficos quieren cumplir con ciertos compromisos que tienen en el exterior, con sus clientes. Esto trae una disputa y los animales que más o menos están en condiciones de ser faenados se están pagando a precio alto. Y todo el mundo grita por sus costos.

 

Aunque en realidad al sector le va a así (clásico gesto de bigote para arriba), hace tres o cuatro años que viene trabajando bien. Que no es ninguna genialidad del gobierno. Que es producto de la coyuntura internacional. Sí. Sí, todo lo que quieran, pero el hecho es innegable. ¿Cuál es la preocupación de nuestra cartera? El segundo cliente para el Uruguay se dice que es el Uruguay mismo. De momento el primer cliente es Estados Unidos, el segundo es el mercado interno. En los momentos de crisis internacional el mercado interno adquiere una importancia estratégica para aguantar al sector. En los momentos de auge como éstos tenemos que tratar de que la gente siga manteniendo su sana costumbre, su sano lujo, de comer carne. Mi gran preocupación es que a Doña María no le cobremos más de a lo que estamos vendiendo al exterior. Que haya un precio de equilibrio. Si no le cobramos menos de lo que recogemos por la exportación, por lo menos que no le cobremos más.

 

- En el plano político, ¿cómo evalúa la gestión del gobierno? Desde algunos sectores se habla de que ha habido una retracción después del fuerte impacto inicial que tuvo el comienzo de la gestión de Tabaré Vázquez.

- Creo que están pendientes una serie de reformas que son el eje de lo que planteó el programa. La Reforma de la Salud que es muy compleja. Y que, en mi humilde opinión, desde el punto de vista de la masa social del país, es la más importante de todas las reformas. Está plagada de dificultades pero hay que enfrentarlas.

 

Tenemos que esperar que se asiente el ruido de la Reforma Tributaria. Seguramente por el mes de noviembre, tendremos que hacer un balance y va a haber que toquetearla. Recortar alguna cosa, mejorarla acá, mejorarla allá. Eso fue dicho de entrada pero hay que esperar que tengamos los resultados y seguramente, como no componemos un gobierno de fanáticos, en alguna cuestión donde nos hayamos equivocado rectificarla porque así corresponde. En la marcha de cambios hay que tener marcha atrás también.

 

- ¿El ministro Danilo Astori tendrá que tener marcha atrás en este aspecto?

- Lo dijo durante su discusión. ¿Cuál es la preocupación del Ministerio de Economía? Que la caja quede con recursos. Porque ya el país tiene una experiencia. Hace muchos años intentó la aplicación de una reforma de este tipo y le fue muy mal. Y tuvo un costo penoso. El Ministerio de Economía con esa experiencia no quiere fracasar. No quiere recaudar más, pero no quiere recaudar menos. Porque esa recaudación hace a lo que tiene comprometido con el presupuesto y con todos los gastos del Estado. En cuanto se pueda hacer un balance, en el segundo o tercer mes de la aplicación de la reforma, seguramente va a haber algunos cambios.  

 

- ¿Cómo ve la relación del Presidente de la República con los ministros, que en su mayoría además son líderes políticos de sectores importantes?

- Va a ser difícil que el país tenga un presidente que tenga tanto respeto por su cuerpo de ministros como el Dr. Vázquez. En general, en Uruguay, los señores presidentes no han tenido esa característica. Hay mucha costumbre en el Uruguay de que los presidentes se meten en todo. El Dr. Vázquez se mete cuando no hay más remedio y cuando el interés general así lo exige. Ningún ministro se puede quejar de que el Dr. Vázquez no le ha otorgado confianza o libertad. Desde ese punto de vista, es un verdadero placer trabajar con Vázquez.

 

- En el plano político partidario, ¿las únicas alternativas en el Frente Amplio son Astori y Mujica?

- No, no. Primero que estamos en la mitad del ruido. Y no se puede cambiar, ni andar toqueteando los matungos en la mitad del viaje. No es ningún buen criterio paisano para cruzar ningún río. Lo segundo es que de aquí a allá, la realidad va a dar lo suyo. Y lo tercero es que creo que algún próximo congreso del FA que tenga que tomar esa decisión va a tener el grado de sabiduría y de movimientos previos para enriquecer esa eventual dicotomía.

 

- ¿Complicó mucho el retiro del Presidente a su posible reelección?

- No. Creo que acá hay una confusión. Este problema no perturba al gobierno. Este es un problema instalado fuera del gobierno. Particularmente en los medios de prensa que construyen opinión en gran medida. Y que tienen una preocupación sana, pero a todas luces prematura. Estoy seguro que ninguno de los que están adentro del gobierno tiene claro lo qué va a hacer en este sentido. Porque es tan grande la fajina y los problemas que hay a diario, que la cabeza está metida en otra cosa. Para fines del año que viene otro gallo cantará y será tiempo de decisiones.

 

- ¿Usted dice que hay operadores externos que están influyendo en estas decisiones?

- Creo que hay una preocupación externa que es permanente, pero que no modifica para nada la marcha del gobierno. Adentro del gobierno este es un problema que hoy no existe. Seguramente dentro de un año y medio va a existir, hoy no.

 

- Dentro de su sector, ¿cómo está su relación con el senador Eleuterio Fernández Huidobro…?

Bien (interrumpe)

 

- En algún momento se rumoreó que podría haber cierto malestar, por ejemplo luego del episodio Nicolini.

- No. Mi relación con el Ñato (Eleuterio Fernández Huidobro) y con Julio (Marenales) va mucho más allá de las cuestiones políticas. A lo largo de la vida más de una vez hemos tenido discrepancias y estamos acostumbrados… porque tenemos cabezas bastantes libertarias. Pero no concibo la política sin ellos. No la puedo concebir, por varias cosas. Así que no se confunda la gente con el ruido. Este viaje viene de muy lejos y ya estamos al final del viaje según nuestros mensajes biológicos. Así que tengo plena confianza.

 

- ¿Las luchas siguen siendo las mismas que las del pasado?

- Las luchas tienen un contenido fundamental de soñar y de pelear para crear condiciones para sociedades más justas, donde los hombres algún día no tengan que explotarse los unos a los otros. Pero con una cuota de realismo de lo que significa cargar con lo que pasó en el mundo y darnos cuenta que los caminos que tendrá que encontrar su generación, su tiempo, no son los que ensayamos nosotros. Yo no quiero jóvenes del futuro determinado, tienen que cometer y aprender de sus errores, no los nuestros. Porque si no la vida ha sido tonta y en vano. Entonces las luchas por abrir sociedades que puedan convivir y porvenir, y que los hombres no tengan que chuparse la sangre los unos a los otros, sigue siendo eternamente válida. Soy de los que cree que el hombre, antropológicamente, vivió el 90% de su existencia arriba del planeta sin que lo mío y lo tuyo lo separaran. Esa es la cuestión, la gran contradicción, que no se pega mucho con la política diaria.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital