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Escanearán las mentes en busca
de intenciones terroristas, al llegar a EE.UU.
En la primera semana
de agosto el Senado de EEUU ha aprobado un proyecto
de ley para modernizar el programa de escuchas
telefónicas sin orden judicial establecido por el
Gobierno del presidente George W. Bush para combatir
el terrorismo.
Pero todo indica que
las autoridades norteamericanas están dispuestas a
llegar asta la mente de quienes ingresan a los EE.UU.,
para saber si quienes los visitan tienen en mente
actos terroristas. Se ha escrito que con el
proyecto PHI, pretenden; adivinar las
intenciones y anticiparse a ellas en el caso de
que tengan un malsano plan de cometer asesinatos,
perpetrar secuestros o llevar a cabo un acto
terrorista en territorio norteamericano. Según la
información que divulgo la revista «New Scientist»,
si la máquina que observará su cerebro, decide que
alguno de los mencionados propósitos puede ser el
suyo, no importa en qué momento, será usted
inmediatamente conducido ante los servicios de
seguridad. Según esta publicación el sistema de
escaneo de mentes se realizara especialmente
durante el tiempo que las personas esperan para
embarcar, en la cola de facturación de equipajes o
al mismo tiempo que pasan el control de pasaportes.
Lo que sigue es un
informe de la publicación Hoy Tocología que recoge
con el titulo Un sistema de sensores para leer la
mente de los terroristas este nuevo plan
antiterrorismo puesto en marcha
en los EE.UU.
Imagine que viaja
usted a Estados Unidos. No importa el medio que
elija, puede hacerlo en avión o, si lo prefiere, en
barco. Al llegar, de todas formas le esperan largas
e inevitables colas en el control de pasaportes y en
los puntos de recogida de equipajes. Imagine ahora
que durante esos tiempos muertos, y sin que usted se
dé cuenta, una batería de láseres, cámaras,
micrófonos, detectores de retina y sensores de
movimiento le escrutan en silencio, obteniendo un
completo dossier sobre sus funciones corporales.
El potente ordenador
que procesa todos esos datos no está buscando
explosivos, ni drogas, cuchillos, embutidos ibéricos
o contrabando de cualquier otra clase. Lo que
intenta es mucho más complicado: adivinar sus
intenciones.
Y anticiparse a ellas
en el caso de que tenga usted el malsano plan de
cometer un asesinato, perpetrar un secuestro o
llevar a cabo un acto terrorista en territorio
norteamericano. Por cierto: resulta del todo
irrelevante que usted tenga previsto llevar a cabo
su crimen de inmediato o en algún momento de su
estancia en el país, ya sean días, semanas o meses..
Si la máquina decide
que alguno de los mencionados propósitos puede ser
el suyo, no importa en qué momento, será usted
inmediatamente conducido ante la policía.
El sofisticado
equipo, según se recoge en un informe de la revista
New Scientist, será capaz de escanear personas en
cualquier parte: mientras esperan para embarcar, en
la cola de facturación de equipajes o al mismo
tiempo que pasan el control de pasaportes.
La cuestión es
anticiparse, y dar a las autoridades la posibilidad
de reaccionar antes de que el crimen se cometa.
Parece una mezcla extraña entre Minority report,
donde Tom Cruise detenía al criminal justo antes del
asesinato, y Desafío total, con un Schwarzennegger
escaneado hasta los huesos en un espaciopuerto
marciano. Pero ése es exactamente el propósito del
llamado Proyecto Intento Hostil, PHI, la última
genialidad antiterrorista del Homeland Security (DHS),
el departamento del Gobierno federal norteamericano
que tiene la responsabilidad de proteger a los
ciudadanos del país de ataques terroristas, y
también de responder en caso de desastres naturales.
Según ha declarado recientemente
Larry Orluskie, portavoz del DHS, lo que se pretende
es desarrollar sistemas que sean capaces de analizar
y predecir en remoto el
comportamiento de los millones de personas que
entran cada año en Estados Unidos. Ni más, ni menos.
El proyecto PHI
se propone identificar e interpretar todas aquellas
expresiones faciales, formas de caminar y moverse,
presión sanguínea, pulso, transpiración y dilatación
de pupila, que conforman la huella inconfundible de
la hostilidad o que delatan al instante la intención
de engañar.
El sistema, según
Orluskie, será capaz de funcionar en tiempo real,
ser independiente de la procedencia cultural de los
sujetos y basarse en sensores no invasivos. Del otro
lado, el software que interpreta la información que
obtengan los sensores aplicará una serie de
algoritmos que le permitirán distinguir entre un
buen puñado de futuras intenciones.
Por su parte, la
Agencia de Proyectos Avanzados de Investigación,
órgano dependiente del DHS, sugiere que, entre los
sensores previstos, deberían incluirse también otros
que midan los ritmos cardíacos y respiratorios,
luces infrarrojas, laser, vídeo y audio.
El novedoso sistema
se puso en marcha el pasado 9 de julio, fecha en
la que la mencionada Agencia de Proyectos Avanzados
distribuyó una solicitud de información, en la
que pedía a diversas empresas de seguridad y
laboratorios del Gobierno de George Bush que
sugirieran tecnologías que pudieran ser usadas para
alcanzar los objetivos previstos. La intención es
probar el sistema en aeropuertos, puertos y puestos
fronterizos a principios de 2010 y extenderlo
después a todos los Estados Unidos para el año 2012.
Quizá muchos no lo
sepan, pero, desde hace ya cuatro años, la
Administración norteamericana para la Seguridad en
el Transporte (TSA) está utilizando (aparentemente
con éxito) un programa de escaneo de pasajeros con
técnicas de observación directa que se basa en el
estudio de micro expresiones faciales.
Bajo las siglas SPOT
(Screening Passengers through Observation Techniques),
oficiales de aduana o de equipajes especialmente
entrenados, los agentes de detección del
comportamiento, están desplegados en los aeropuertos
con la misión de observar, y descifrar, las micro
expresiones faciales de los viajeros. Si éstas
resultan sospechosas, el agente comenzará una charla
casual con el individuo, que poco a poco irá
derivando en un auténtico interrogatorio, según sean
de uno u otro tipo las respuestas y los gestos con
los que responda el viajero.
Según la propia TSA,
estos agentes han conseguido capturar ya a un buen
número de delincuentes, desde traficantes de drogas
a blanqueadores de dinero y, en una ocasión, al
autor de un doble asesinato.
Al parecer, el
problema de SPOT es su coste, y la gran
especialización humana que requiere. Algo que, según
sus responsables, no puede encargarse a un agente de
aduanas como un extra de su trabajo. Pero ahí es
precisamente donde entra el sistema PHI.
La idea de la DHS es
la de automatizar el programa SPOT, de forma que
sean máquinas, y no seres humanos, los que busquen y
analicen las micro expresiones, al mismo tiempo que
miden toda una batería de signos corporales. Las
máquinas, además, podrán hacer todo el trabajo
sin necesidad de abordar directamente a las
personas.
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