“Derrotar a la hegemonía
conservadora en el país”
por Gabriel Mazzarovich

El miércoles 1º de agosto se realizó en la sede de Asamblea Uruguay (FA) una mesa redonda sobre “la comunicación del gobierno y la comunicación de la izquierda: presente y desafíos” en la que participaron como panelistas conocidos comunicadores: Esteban Valenti, Gabriel Mazzarovich, Gustavo Gómez y la politóloga Constanza Moreira.

Compartimos con los lectores de La ONDA digital la intervención de Mazzarovich, secretario de Redacción del diario La Republica.

 

“Buenas noches, quiero agradecer a los compañeros de Asamblea Uruguay la oportunidad de debatir este tema que nos preocupa a todos. Yo me paro desde mi condición de periodista y desde mi condición de frenteamplista, que lo soy desde que tengo noción de ser, diría que genéticamente. En ambos sentidos pienso esta discusión y esta preocupación.

 

Quiero plantear y recuperar lo que ya han dicho otros compañeros- no es nada raro que coincidamos porque estamos trabajando sobre lo mismo- la idea de la necesidad de comunicar, de informar, que no es la misma cosa y de cómo y para qué hacerlo en un gobierno cuya razón central es el cambio.

 

Esta cuestión no es nada menor porque es mucho más fácil comunicar para mantener el status quo que comunicar para el cambio.

 

No sólo por los mecanismos espurios -que mencionaba Gustavo y me evitó tener que recordarlos- que fueron aplicados por todos los gobiernos anteriores y que por supuesto este gobierno no utiliza;  sino porque el cambio implica también la necesidad de cambiar al receptor del cambio,  su percepción de la realidad,  su percepción de las urgencias, de los problemas y, por lo tanto, tenemos que contemplar eso cuando hablamos de comunicación de este gobierno y de la izquierda.

 

La izquierda accedió al gobierno y por primera vez accedió a un segmento clave del poder pero aunque parezca de Perogrullo – aquí entre compañeros- voy a decir algo que es un clásico en la izquierda, pero que a veces parece que no existiera; tener el gobierno no es tener el poder, y voy a recordar  una cosa que dijo Fidel Castro cuando le hacían algunas críticas a Lula –y que también serviría para el Frente Amplio- cuando algunos sectores le pedían maravillas, Fidel dijo “Lula ganó una elección no hizo la revolución”.

 

Acá es igual y lo digo por algunas críticas que se hacen desde la izquierda, porque el sector que públicamente es más crítico del gobierno es la propia izquierda. Lo que decía Esteban (Valenti), la necesidad de querer a este gobierno y defenderlo, parece que la moda es ser cuanto más independiente mejor, lo que per se no está mal, pero la independencia erróneamente se mide en la mayor o menor virulencia crítica hacia el gobierno.  Está bien ser crítico, nadie pide incondicionalidades, está buena esa fórmula de dar un apoyo crítico al gobierno, pero está bueno también, que el apoyo esté y se manifieste al menos en igual proporción.

 

Cuando hablamos del poder –y ya que a nuestro presidente le gusta citar a Gramsci nosotros lo vamos a hacer también-  Gramsci ubicaba los medios de comunicación como parte del aparato privado de dominación, los medios no son neutros nunca lo van a ser. Estoy diciendo cosas obvias pero como hace tanto que no se dicen parece que por algo mágico o por alquimia hubieran dejado de existir y no es así. Esta introducción que estoy haciendo no la hago para echar las culpas de la mala comunicación o mejor dicho de los problemas de comunicación del gobierno a los medios. Era muy tradicional y muy cómico –ahora lo vemos así- como siempre le echábamos la culpa a la derecha de nuestros fracasos, y de cómo nos embromaba, bueno la derecha siempre lo va a hacer y los medios de comunicación del poder también. El problema es cómo nosotros hacemos para neutralizar eso y no descansarnos solamente en eso.

 

Hablando de hegemonías

Estamos en una batalla que es generar la hegemonía del cambio en la sociedad uruguaya, esa hegemonía no se logra de un día para el otro y no se conquista de una vez y para siempre. Por las dudas, para que nadie se confunda estoy hablando de hegemonía en un sistema democrático, también en este caso en el sentido que Gramsci le daba a este término.

 

Creo que para construir esta hegemonía del cambio tenemos que preguntarnos si se han producido cambios importantes en la hegemonía conservadora y en el status quo que dominó al país durante 175 años.

 

Creo que sí, que la respuesta es sí.

 

Se han producido cambios muy importantes en la hegemonía conservadora. Se han producido cambios fundamentales en el mundo del trabajo, se le han dado golpes centrales a la concepción neoliberal del trabajo, a la flexibilización laboral que dio lugar a la superexplotación de los trabajadores aquí y en todos los lugares del mundo; con la ley de fuero sindical, la reimplantación de los consejos de salarios; con la ampliación de estos a los trabajadores rurales y las empleadas domésticas, por citar solo dos casos. Que las trabajadoras domésticas por ejemplo no estén mas en el sistema de semiesclavitud en el que se encontraban hasta ahora.

 

Ojo, siempre existieron, siempre estuvieron ahí, pero nadie nunca, salvo ahora las tomó en cuenta. Con el enorme esfuerzo de formalizar el trabajo y hacer que todos tengan un trabajo digno con todos los derechos sociales, aunque algunos lo quieran hacer ver como cobrar un impuesto a los cuidacoches, y en realidad es hacerlos acceder a los derechos que nosotros tenemos y ellos nunca tuvieron y que nadie se preocupó nunca porque los tuvieran.

 

En ese sentido creo que se le ha dado un golpe muy grande, se lo da la reforma tributaria, con la que  estoy de acuerdo, creo que si uno mira desde el punto de vista de la transformación de la base tributaria y además se le agrega para qué se van a usar esos recursos, es uno de los cambios más importantes en los últimos 30 o 40 años en el país. También en la reforma de la salud, en la propuesta de descentralización y la reforma del Estado.

 

Es decir, hay cambios muy importantes para enfrentar y disminuir la hegemonía conservadora en nuestro país. Ahora si llevamos esto a si se ha avanzado o derrotado la hegemonía conservadora en el terreno de la comunicación o en el terreno de los medios de comunicación o el de la comunicación social,  digo que no. Creo que la hegemonía conservadora en el terreno de los medios de comunicación es abrumadora. No es casual, creo que es uno de los resortes centrales de poder, no sólo estudiado por Gramsci, sino por muchos cientistas  sociales que establecen los medios de comunicación como un resorte fundamental de poder  en la sociedad,

 

¿Libertad de prensa o libertad de empresa?

Se ha empezado, no es que no se haya hecho nada. Pero si asumimos que la comunicación es un tema de poder, el problema por lo tanto es político o no técnico. No alcanza con informar más y mejor, que claro que hay que hacerlo, hay que democratizar el sistema de comunicación del Uruguay y este es un centro del debate ideológico por fortalecer la hegemonía del cambio y debilitar la hegemonía conservadora.

 

En primer lugar tenemos que perder el temor, el miedo a debatir en un medio que no es el nuestro. Por ejemplo la izquierda tiene complejo cada vez que le levantan la bandera de la libertad de expresión y parece que fuéramos culpables de atentar contra ella.

 

Creo que es hora de un debate en la sociedad con franqueza y honestidad, donde dejemos en claro que la libertad de prensa no es lo mismo que la libertad de empresa, que libertad de expresión no es un derecho de una corporación formada por nosotros los periodistas y, mucho menos, la de un grupo escogido, una elite formada por los dueños de los medios de comunicación. La libertad de expresión es un derecho de la ciudadanía por definición, un derecho individual y colectivo. La libertad de expresión se define como el derecho a recolectar, emitir y recibir opiniones e ideas, de todos los ciudadanos y no solo de los que tienen plata para tener un medio. Apuntando hacia ello las acciones de un gobierno de izquierda la tienen que facilitar.

 

Para facilitar un poco el planteo lo voy a separar en dos planos.

Uno lo que se podría hacer en el plano de la comunicación en el gobierno y en la izquierda. Y otro que sería un aporte fundamental de este gobierno, histórico para el Uruguay,  del mismo calibre que la reforma tributaria, que la reforma de la salud, que los derechos sindicales, de ese mismo calibre es la democratización de los medios de comunicación en el país, y esta democratización no tiene que hacerse contra nadie, sino que tiene que hacerse a favor de la sociedad.

 

Democratizar la comunicación

Empecemos por lo segundo. Tenemos un sistema de medios en nuestra sociedad concentrado en su propiedad y en sus contenidos, privado y comercial. Tenemos entre 400 y 450 medios radioeléctricos en Uruguay, sólo hay cuatro radios del Estado y un canal de televisión. Hay entre 50 y 80 radios no autorizadas –algunas son comunitarias y otras no lo son, digámoslo- todo el resto son medios privados comerciales.

 

Si miramos el espectro radioeléctrico, el 50 por ciento de las radios AM están arrendados y eso no se puede hacer. Si miramos al interior hay radios alquiladas y se ha descubierto que incluso en la frontera se utilizaban para emitir para otro país, siendo permisos nuestros.

 

¿Cómo se han adjudicado esas frecuencias? Se han adjudicado –según una investigación de la licenciatura en comunicación de la UDELAR a la que tuve acceso- en cuatro grandes oleadas: de 1930 al 40, en la dictadura –cosa que nadie dice- entre 1976 y 1977, en el gobierno de Lacalle al final, en 1994 –cuando se adjudicó la televisión cable y venían las elecciones- y en el gobierno de Sanguinetti, también cuando venían las elecciones. Los colorados entregaron medios de comunicación para consolidar su poder, los blancos para reequilibrar hacia ellos ese poder y la dictadura para perpetuar el suyo; y yo creo que el gobierno de izquierda tiene que reequilibrar pero no para sí, para la sociedad.

 

La derecha y los medios critican a Chávez por lo que hizo con RCTV, que fue no renovar una concesión que caducó. Pero no miran las concesiones que tenemos en Uruguay, acá ni siquiera tenemos la posibilidad de que se les termine la concesión, las concesiones en Uruguay no terminan, no tienen plazo de finalización. Hace décadas que tres familias accedieron a los canales de televisión y allá van, y no solo no compitieron con nadie sino que actúan como si fueran hereditarias y perpetuas, cuando por ley no lo son. ¿Estoy diciendo que el gobierno de izquierda tendría que sacarles los canales a los Romay, De Feo y Scheck?. No, porque no soy pelotudo.

 

Estoy hablando de que efectivamente hay posibilidades de hacer cambios en esta situación de concentración y privilegios.

 

La tarea de dejarle al país la democratización del sistema de comunicación me parece clave y estratégica, -ustedes me podrán decir que todo es clave- pero la verdad que la vida pone oportunidades arriba de la mesa y lo que decía Gustavo es verdad, tenemos una ley que reconoce las Radios Comunitarias en discusión en el Parlamento, ahora en el Senado, que está siendo puesta como ejemplo en América Latina, en el tema del espacio radioeléctrico y en el reconocimiento de tres espacios de comunicación: el público, comercial y social o comunitario. Es un gran paso.

 

Pero quiero dejar planteada una inquietud. Tenemos la expectativa de la digitalización que nos abre en la radio, pero fundamentalmente en la televisión, la posibilidad de democratizar el espacio radioeléctrico como nunca la tuvimos antes. La definición de la norma de digitalización que se use en el Uruguay no es un problema técnico, es un problema político y lo sabemos todos. Lo saben los propietarios de los medios de comunicación que por eso piden una norma, que es la que no hay que usar, la gringa.

 

Lo sabemos los periodistas, tenemos la oportunidad histórica sin violentar los derechos adquiridos –que se podría discutir como ya dije cómo fueron adquiridos, pero convengamos que están adquiridos- la posibilidad de fortalecer la presencia del espacio público, del espacio social comunitario, de la sociedad entera en el espacio radioeléctrico. La posibilidad de generar nuevas condiciones de adjudicación de las frecuencias digitales. No es que descubra la pólvora, en el gobierno hay gente trabajando en esto, hay propuestas, hay ideas; pero cuando hablamos de comunicación no podemos dejar de hablar de ello y además decir, que es un aspecto estratégico. Y hay que hacer partícipe a la sociedad de este debate, porque es una necesidad de todos los uruguayos.

 

La comunicación del gobierno y de la izquierda

Para abordar el otro punto que planteaba quiero volver a la pregunta que nos hacíamos al principio: ¿Es culpa de este sistema de medios que el gobierno comunique mal y la izquierda comunique mal? No, no es culpa de los medios. Si lo medimos en impacto y en presencia pública, según todas las mediciones –con la relatividad que tienen- la presencia de las figuras políticas en los medios es de dos tercios para el oficialismo y un tercio para la oposición. Inclusive la oposición está muy enojada con esa situación, por lo que los números deben ser ciertos, porque no está acostumbrada a esa situación. El movimiento sindical uruguayo nunca tuvo tanta presencia en los medios electrónicos como ahora. Nunca la protesta social tuvo la difusión que tiene ahora. Nunca soñamos que los paros fueran tapas de El  País o cabeza de los informativos de la televisión. Es obvio porque lo hacen, cada cual hace su juego, pero no hay una actitud de los medios con este sistema de concentración de ocultar a los gobernantes, ni a los dirigentes, el que diga esto no está diciendo la verdad.

 

El problema entonces, es más complejo, es cómo usan esos espacios el gobierno y la izquierda. Redondeo: Hace pocos días escuchaba a un compañero del Frente Amplio que decía que la solución era tener un diario como Epoca, en el que escribiera una página cada sector, quiero decirlo con claridad, no pienso que esa sea la solución y además, creo que ese diario no lo leería ni él.

 

Cuando decimos que este problema es político y no técnico, decimos que en primer lugar el problema es qué tener para comunicar, la técnica está al servicio. Y lo dramático de esta situación –dramático entre comillas porque también los izquierdistas tendemos a dramatizar todo y todo es el fin del mundo- que vaya si tenemos cosas para comunicar, es uno de los gobiernos que tiene más cosas para decir.

 

Entonces, voy a dejar los títulos: lo primero ya lo dijo Esteban, comunicar no es sólo informar y es un tema político; es mucho mas difícil comunicar el cambio que el status quo; actualmente tenemos un vacío comunicacional en la izquierda y en el gobierno; no queremos hacer lo que la derecha hizo (regalar medios, presionar periodistas, comprar con la publicidad oficial, que créanme los ayudaba mucho a comunicar sus cosas) y de hecho, en general, no lo hacemos, a alguno se le podrá escapar pero no como política institucional; el problema es qué hacemos a cambio y eso no se ha definido con claridad, y hay un vacío y en la sociedad y en la política los vacíos no perduran, alguien los ocupa si no lo hacemos nosotros.

 

Por último, termino diciendo que acá no importa tanto la cantidad de presencias en los medios de comunicación, ni el número de páginas que se nos adjudique, ni la posibilidad de escribir columnas, ni que salga todo el día la carita de los ministros, lo que define en el fondo la capacidad de comunicación de un gobierno es la capacidad de generar agenda, y eso pasa por comunicar los ejes de los que estábamos hablando. Hay que lograr colocar en la sociedad la agenda del cambio. Y a veces no importa tanto estar todo el tiempo hablando, en realidad puede ser hasta contraproducente. A veces es importante que se haga menos pero con mayor contundencia.

 

Un aspecto trascendente, es que una comunicación para fortalecer el cambio tiene que apostar siempre a generar debate, a involucrar a la gente, a movilizar. Para mantener el status quo, no se precisa a la gente participando, al contrario cuanto menos discusión y menos participación mejor.

 

Para comunicar para el cambio, es imprescindible la gente. Comunicar para el cambio es movilizar, generar participación y compromiso. Comunicar para el cambio es generar militancia. Es decir, es actuar contra todo el arsenal hegemónico de la comunicación mediática de los últimos 30 años en el Uruguay. La comunicación no se agota en los medios.

 

No quiero terminar, sin decir que se han hecho cosas y muy buenas, y se han logrado importantes impactos en el terreno de la comunicación.

 

Desde el gobierno, el acto público de rendición de cuentas del 2 de marzo, por ejemplo. Los Consejos de Ministros en el Interior. Como ven son iniciativas políticas de comunicación y no campañas mediáticas y además involucran a la gente, la hacen protagonista. También, en el FA hay ejemplos de cosas muy bien hechas en comunicación, por ejemplo lo de El Galpón el otro día con los intendentes.

 

También hay esfuerzos muy importantes por profesionalizar y levantar el nivel y la propuesta de los medios de comunicación del Estado. Es muy valioso lo que se hace en Televisión Nacional y en las radios del Sodre, a los que tampoco se utiliza con sentido partidista, sino como un aporte hacia la sociedad.

 

Es importante el esfuerzo por transparentar los actos de gobierno e informar a la población. Incluso este nuevo programa de Sepredi, que ha recibido críticas, pero nadie dice que Sanguinetti tenía un programa de radio, que Lula lo tiene, hasta Bush lo tiene y aquí ni siquiera es un programa del presidente, es un esfuerzo informativo del gobierno, institucional.

 

Todo ello es bueno y lo digo para que no se entienda que estoy desconociendo el trabajo de los compañeros y compañeras que desde el gobierno y el FA trabajan este tema. Simplemente que no alcanza, porque la comunicación es un problema político de primer orden del Gobierno y del FA, en su conjunto, de su conducción política y de su planificación cotidiana. Enfocado en el primer caso desde la perspectiva ciudadana y de fortalecer la democracia y en el segundo, desde la lucha por cambiar y derrotar a la hegemonía conservadora en nuestro país”.

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