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Crisis en la economía financiera
¿Quién la gobierna?
por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy
Para
ubicarnos en uno de los centros donde se sustancian
las mieles de la Economía Financiera, quizá sea del
caso traer a colación aspectos de una entrevista que
le realizara, el pasado domingo 19 de agosto, el
diario brasileño Jornal do Brasil, al
economista Edmund S. Phelps quien, como se
recordará, fue laureado con el Premio Nobel de
Economía año 2006.
Phelps, asimismo, y
como destaca el periodista Marcos Troyjo, tiene
especial autoridad para entender el desdoblamiento
de la inseguridad que prevalece en los mercados
accionarios.
Bien. Preguntado el
señor Phelps sobre las turbulencias vividas en los
mercados bursátiles durante las pasadas semanas, el
economista doctorado en la universidad de Yale, y
docente en Economía Política en la universidad de
Columbia, en New York, respondió lo que sigue:
En
verdad, estamos viviendo una crisis relativamente
pequeña, sobre todo si llevamos en consideración
grandes agregados financieros, como el valor total
del stock de acciones y de deuda a vencer. No hay
duda de que, en virtud de las incertidumbres, el
efecto es bastante grande. No se sabe qué
empresas financieras están con problemas. Y tal
incertidumbre lleva a una queda generalizada en el
valor de las acciones y de los títulos. Temprano o
tarde, esa incertidumbre será resuelta. Creo
que en las próximas semanas ya vislumbraremos la
perspectiva de una
recuperación parcial.
Agreguemos que, como
destaca el periodista en su presentación, la propia
Academia Real de Ciencias de Suecia, enfatizaba que
Phelps, y cita: contribuyó
substancialmente para la mejor comprensión de la
relación entre los efectos de corto y largo plazo de
la política económica, siendo que, por
ejemplo, lejos de estar alejado de la praxis, llegó
al Brasil para un congreso organizado por la
Bolsa de Mercadorias & Futuros, es natural nos
asalte un gran preocupación ante la situación que
permanece en el mundo financiero, desde hace varias
semanas.
Siguiendo en el
Brasil, el pasado jueves 16 de agosto, fue publicado
en el diario Folha de São Paulo, un artículo
del economista Paulo Nogueira Batista Jr., hombre
comprometido con lo social que, además, ocupa el
cargo de Director-ejecutivo en el FMI, en
representación de un grupo de nueve países (Brasil,
Colombia, Ecuador, Guayana, Haití, Panamá, República
Dominicana, Surinam y Trinidad y Tobago).
Nogueira Bastista Jr., en su nota reflexiva, argüía,
sobre esta situación que ocupa al mundo, lo
siguiente: (...) Una
cierta angustia es inevitable. La pregunta que
muchos hacen es la siguiente: tendremos una
repetición de las crisis de la década de los 90, con
graves efectos en el Brasil? Por un lado, la
situación actual es más preocupante.
(...) Ahora el
epicentro está en la mayor economía del mundo, que
exhibe señales de fragilidad y depende mucho de
capitales extranjeros. El déficit en cuenta
corriente de la balanza de pagos de los EUA creció
significativamente en los últimos años,
estabilizándose en torno del 6% del PIB desde 2005.
Por otro lado, es
innegable que la posición brasileña es más sólida
hoy de lo que lo era en la década de los 90 o en el
inicio de la década actual. El Brasil aprovechó la
bonanza de los últimos cinco años para reducir
considerablemente su vulnerabilidad externa, un
problema que nos perseguía hacía mucho tiempo.
Hasta aquí, entonces,
lo que entendimos del caso traerles de este artículo
que, obviamente, merece una atención especial dada
la jerarquía, como las responsabilidades actuales,
de su hacedor, el economista Paulo Nogueira Batista
Jr.
A su
vez, y desde la Argentina, extraemos ahora del
análisis efectuado por el economista y periodista
Alfredo Zaiat, para el diario Página 12, en su
edición del sábado 18 de agosto, los siguientes
pasajes: (...) Si la
burbuja ya estalló, o si todavía no se vio lo peor
es una cuestión que queda reservada para pronósticos
de astrólogos, de los cuales en la City habitan
varios.
Cuando los eslabones
de la cadena de la felicidad van regalando
prosperidad, sus protagonistas detestan la
denominación de burbuja a su estado de plenitud
financiera. Prefieren explicarlo como parte del
funcionamiento de las fuerzas del mercado y de las
contribuciones al desarrollo que implican estas
inversiones. Y no se equivocan. Son las fuerzas del
mercado que, a partir de determinadas señales como
una tasa de interés baja y la consiguiente liquidez
abundante, alimentan las burbujas. También es cierto
que en los períodos de auge esas inversiones generan
un desarrollo en algunas áreas de la economía. Lo
que sucede es que los procesos que generan mucha
inestabilidad y movimientos serruchos de la
actividad con brutales transferencias de ingresos
debido a las crisis recurrentes.
Para
finalizar, un análisis que también merece ser leído
en su totalidad, con la siguiente reflexión: (...)
Hoy se derrumban los mercados bursátiles, incluyendo
el doméstico, y no se gatilla una corrida cambiaria
ni la economía se paraliza. Habrá costos, poco
relevantes, en el frente del financiamiento de los
vencimientos de deuda, pero no habrá un caos ni una
economía derrumbándose. No es poca cosa después de
los traumáticos años pasados. Está bueno permanecer,
en esta ocasión, en la orilla de la playa observando
el incendio del casino recordando que hasta hace
poco se estaba en el medio de las llamas.
Y dice bien, pues la
Argentina ha llevado a cabo una política económica
de defensa de la producción industrial nacional que,
a diferencia del Uruguay, ahora embarcado en un
chinchorro mar adentro, apostó a lo financiero, a
reprogramar largamente su deuda, a perseguir
quimeras asociacionistas por prescindir tanto de la
geografía, como de la historia, para no hablar de la
Lógica (¿Alguien en el equipo económico releerá o
leerá a Hegel, por favor?)-, perdiendo así casi tres
años de gestión económica, en lugar de haber
apostado, y de paso haberlo hecho armónicamente por
qué no con la propia Argentina, hacia un desarrollo
productivo del país, en vez de haber ingresado, de
lleno y sin regreso, en una profundización del
Estado Recaudador antes que de un Estado Generador y
Facilitador de la Producción Nacional (con valor
agregado y no meramente, no más, con la salida de
los productos históricamente conocidos desde la
época colonial, junto con sus empresarios).
Prosigamos en la
búsqueda de información sobre esta crisis de la
Economía Financiera.
Ya lo
venía advirtiendo, una vez más, el español José
Vidal-Beneyto quien, desde su columna habitual en el
diario El País, de Madrid, fechada el día 7 de julio
próximo pasado, reflexionaba respecto de los
Fondos-buitre, por ejemplo, así: (...)
La financiación de la realidad económica ha
utilizado un dispositivo muy eficaz para asegurar y
acelerar su decurso, los fondos de inversión en sus
tres principales formas: fondos mutuos mutual
funds-, fondos de pensión y fondos especulativos
hedge funds- con su
última variante: los fondos buitres.
Con
éstos, los
hedge
funds han llegado a
extremos que hay que calificar de repugnantes. Pues
especular contra los países más pobres y necesitados
del planeta, comprando de rebaja en los mercados
secundarios su deuda, para apoyados en tribunales de
Estados Unidos reclamar luego el importe íntegro de
la misma más los intereses, es una pura indecencia,
una total iniquidad.
Elliot
Associates LP,
fondo especulativo con sede en New York compró por
11 millones de dólares una deuda peruana que valía
20. Paul Singer, socio principal de este fondo
carroñero, consiguió gracias a un tribunal
norteamericano 58 millones de dólares que tuvo que
pagar el Gobierno peruano. Acciones similares las
han practicado con la deuda de Costa de Marfil,
Ecuador, Turkmenistán, República Democrática del
Congo, Panamá, etcétera.
Al
sábado siguientes, es decir el 14 de julio próximo
pasado, Vidal-Beneyto cumplía su promesa de
continuar con estas informaciones -aportando datos
sobre lo que también sufrió en el mismo sentido que
las naciones anteriores, la República hermana de la
Argentina. Y, con su habitual estilo afirmaba, por
ejemplo lo siguiente: (...)
La aceptación y/o complicidad de la mayoría de los
Estados del norte y de sus clases políticas con este
estado de cosas tal vez explique la práctica que los
españoles conocemos bien, de los jefes de Gobierno,
que cuando cesan en sus cargos se reciclan
profesionalmente en las grandes multinacionales o en
los fondos especulativos.
Este
gran español, termina diciendo con su proverbial
franqueza y valentía:
(...) Con lo fácil que sería cerrarles la tienda
condonando la deuda exterior de los países del Sur y
desmontando todos los paraísos fiscales, poniendo
fin así a uno de los aspectos más escandalosos del
capitalismo financiero, aunque sin llegar a su
núcleo central, ni siquiera a la periferia que
representan los fondos mutuos y los de pensiones.
Pero es evidente que sin
una regulación de la esfera de las finanzas en su
conjunto, las perversiones que representan los
fondos-buitre acabarán reapareciendo con otro
disfraz, aunque tengamos que reconocer que esa
reconsideración total tiene hoy todos los vientos en
contra. Los datos y argumentos que acaban de leerse
no proceden del izquierdismo senil del que me acusan
algunos lectores disentientes, sino de danny
leipziger, vicepresidente del Banco Mundial y
responsable de su programa contra la pobreza.
En fin, antes de
proseguir, una salvedad a todas luces necesaria:
queda claro, pero a veces destacar lo obvio es
imprescindible, que tantos los diversos subrayados
como las mayúsculas finales, son de mi gobierno y no
corresponden a los textos originales.
Me permití hacerlo
para destacar aquellos aspectos que, según creo
entender, merecían una mayor exposición para una
mejor clarificación de lo que, en general, pretendo
aproximarles.
Agregaría que en
Bruselas se investiga el papel de las agencias de
calificación por no avisar de los riesgos, como
agregaría, como el mal está también, y obviamente,
en nosotros mismos, que, con una lógica, pero
ciertamente no bolivariana si se me permite la
digresión, la República de Venezuela frenó la
emisión con Argentina del nuevo Bono del Sur,
según lo destaca, entre otros medios, el diario
Clarín de Buenos Aires, con fecha 16 de agosto de
2007.
Y que, en general,
vengan de donde vengan y vayan adonde vayan, las
valijas y los mercados secundarios, lectores y
lectoras, tienen su papel, nada menor, en todas las
cuestiones de la especulación financiera y sus
derivados o quizá sea mejor decir consecuentes
efectos de una causalidad en la que quizá yace el
mero rédito.
En conclusión,
preliminar, si me lo permiten, diría que:
1 resta saber qué
variable utilizarán los centros de poder para
corregirestas molestas imperfecciones;
2 hasta ahora se ha
venido utilizando, en primer término, la variable de
la guerra como corrector de falencias
estructurales. Esta variable, en otras épocas, que
ya comenzamos a añorar, eran utilizadas
excepcionalmente, en tanto que ahora lo son de
manera permanente.;
3 queda claro, que
la carencia casi grosera de contralores sólo es
comparable con la ausencia, más que llamativa, de
conocimiento directo y público sobre quiénes son y
como lo hacen, los hacedores de los riesgo-país, y
las tan manidas calificaciones bursátiles y de
otro porte;
4 queda evidenciado
hasta el absurdo, de cómo el dogma del libre
mercado, deja paso al urgido e indisimulado
asistencialismo directo y feroz, toda vez que ese
mercado presenta distorsiones a la baja. Con
ello, con este asistencialismo, se da por tierra
respecto a que el riesgo está en la empresa, puesto
que parece que los riesgos sólo los corren los
asalariados y los empresarios pequeños no
corporativizados, tanto en el Norte cuanto más, vaya
novedad, en el Sur.;
5 la falacia del
crecimiento permanente, junto con la negación de las
burbujas y los obvios períodos de caída y/o de
fatiga, se da de bruces pero, lamentablemente, habrá
aquellos que, mansa y genuflexamente, teorizarán
sobre las bondades de cómo se salió de una ligera
turbulencia, sin llevar luz a quiénes verdaderamente
terminarán pagando los excesos de los parias de
todas las épocas (Christopher Lasch, americano
digno, te recordamos con especial hondura).
Por tanto,
convengamos, esto de las bolsas y sus correctivos,
tendría que hacernos repensar el catecismo que los
hombres prácticos, esos habituales perpetuadores de
pesadillas, pretenden hacernos creer.
Difícil para
Sagitario, diría doña Carmen, toda vez que, al menos
desde esta tierra del sur, hemos vivido varias
regeneraciones de especialistas en la fábula del no
hacer.
Los pueblos, los
hombres y las mujeres de a pie, merecen una atención
mejor que el rédito, espurio y pasajero atención
especuladores- de hacer mandados para otros.
Hagamos una ida a la
feria de la abundancia, de la mano de un hacer
productivo que tenga en cuenta a nuestra gente y con
ella, mano a mano, busquemos un mejor modo de ser
felices.
Esto continuará,
todos lo sabemos. El asunto estará en cuándo
nosotros mismos nos decidamos a ser libres. Y no le
compete sólo al o a los gobiernos sino comenzando
por nosotros mismos. Sí, por usted y por mí. Y por
el que vendrá. Por él y por ella, seamos veraces,
responsables y participativos de nuestro propio
destino.
Hagamos lo que falta
por hacer: construyamos una economía basada en la
producción desde una base societaria ampliada y no
dejemos, no otra vez más, que la clase criolla
dominante siga siendo la que manipule, mediante sus
marionetas, los destinos de un pueblo que nació para
más.
Es posible.
LA
ONDA®
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