“No se ve recambio ni en los partidos políticos,
ni en los clubes deportivos, ni en
las mutualistas, ni en ningún lado”
Entrevista a Eleuterio Fernández Huidobro

* El programa Sexto Día de la Televisión
Nacional se emite todos los viernes 22 horas

Entrevista del periodista  José Correa al senador Eleuterio Fernández Huidobro, miembro fundador renunciante del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, en el programa Sexto Día de Televisión Nacional de Uruguay.

 

Fernández Huidobro reconoció que el “linchamiento vertiginoso” del ex senador Leonardo Nicolini representó un “grano de arena” para decidir su alejamiento del MLN. Además señaló como responsable de este episodio, sin identificarlo públicamente, a quien entregó “con bastante mala leche” información parcial al semanario Búsqueda.

 

En otro orden, Fernández Huidobro lamentó que el presidente Tabaré Vázquez haya declinado la posibilidad de la reelección a la primera magistratura de la nación.

 

- “Mi contratapa más triste”, así tituló usted en estos días en el diario La República lo que es su paso al costado del Movimiento de Liberación Nacional (MLN). ¿Por qué adopta esta decisión?

- En esa carta que está publicada allí explicamos la razón. Nosotros hicimos el reglamento del MLN allá por el año 1964 y luego en la primera convención de enero de 1966 fue aprobado, y ese reglamento impide la doble militancia o la doble disciplina. En lo que es personal siendo dirigente del MLN apliqué esa vara de medir a compañeras, compañeros, grupos; ahora me la debo aplicar a mí, siendo coherente, desde que el fin de semana pasado soy cofundador de una nueva organización política llamada Libertad.

 

- La semana pasada en una entrevista con el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, José Mujica, lo consultaba acerca de lo que podía ser su alejamiento de filas del MLN. Mujica respondió textualmente: “Mi relación con el Ñato y con Julio va mucho más allá de las cuestiones políticas. A lo largo de la vida más de una vez hemos tenido discrepancias y estamos acostumbrados… porque tenemos cabezas bastantes libertarias. Pero no concibo la política sin ellos”.

¿Dialogó con Mujica o con Marenales sobre la decisión que ha adoptado?

- No, sobre esta decisión no. Pero tampoco era necesario o lo juzgué innecesario. Nosotros fuimos a un congreso el fin de semana (11 y 12 de agosto) donde podían pasar muchas cosas. Era un congreso de verdad. Podía disolverse la Corriente de Acción y Pensamiento (CAP), podía seguir siendo una corriente de opinión o podía constituirse en una nueva fuerza política. A la postre, ése fue el resultado, luego de un proceso de discusión, hubo talleres el sábado y plenario el domingo. Y en función de eso es casi automático, no preciso consultarlo con nadie. Porque el reglamento para los tupamaros es claro. No deja lugar a la más mínima duda. Pero como bien dice Mujica nuestra relación va mucho más allá o más acá de la política. A esta altura de la vida llevamos más de medio siglo militando junto, con él, con Julio Marenales. Nos sabemos de memoria y jugamos también de memoria. El congreso que celebramos el domingo proclamó el liderazgo indiscutible de Mujica, porque entendemos es quien mejor  interpreta la sensibilidad y el pensamiento del Movimiento de Participación Popular. Proclamó también que así como estamos hoy en el MPP, esta organización va a seguir estando en el MPP. Luego de haber proclamado la creación de una nueva organización política el paso complementario era la renuncia al MLN, y mientras eso se tramitaba (la renuncia la tiene que decidir el Comité Central) el pedido de licencia por tiempo indeterminado era casi automático.

 

- Usted habla insistentemente de la renovación política, de la necesidad de renovación dentro de los esquemas en nuestro país. ¿Por qué esa insistencia?

- Yo no hablo tanto de la renovación cuanto de la promoción de cuadros jóvenes a la vida política. Hablo sí de renovación en las formas organizativas de funcionamiento, metodologías de trabajo, porque entiendo que no sólo el MLN, sino el país mismo adolece en ese aspecto de graves atrasos y falencias. Tenemos formas organizativas incluso en el Estado, en el país, que vienen del Siglo XIX. Somos un país de viejos tal como muestran las encuestas demográficas, son una muy baja tasa de natalidad. Encima de cada dos pobres uno es niño, y de cada dos niños uno es pobre. La muchachada joven sigue emigrando.

 

 No se ve recambio ni en los partidos políticos, ni en los clubes deportivos, ni en las mutualistas, ni en ningún lado. Tal vez sea una consecuencia natural de ser un país de viejos. Entonces dimos un gran debate largo sobre estas cosas y siempre quedamos en minoría. Llega un momento en estas discusiones honestas, leales, por cosas que importan no por pequeñeces, en que debe dejarse la discusión y pasar a la práctica porque no se puede discutir eternamente. Especialmente cuando se considera que son cosas importantes.

 

Y no molestar más tampoco eternamente, porque así como nosotros pedimos libertad, damos libertad en el sentido de no entorpecer más la marcha de organizaciones que no están de acuerdo con estas cosas, y a lo mejor tienen razón y los equivocados somos nosotros. La vida lo dirá. Por lo que no hemos fundado una organización política a raíz de alguna controversia momentánea, ni para algún objetivo táctico inmediato, estamos fundando una organización política –a esta altura la cuarta en mi vida- para 20 y 30 años para adelante y mirando ese horizonte, no esta inmediatez. Yo tengo 65 años. A fines del mes de mayo me agarró un frío y me mandó al CTI. El año pasado me pasó lo mismo. El promedio de edad del gabinete, compañeros a los que quiero, enormemente entrañables compañeros, es de 65 años (o era porque la Ministra del Interior, Daisy Tourné, lo bajó un poco) es un pedazo del mayo francés del 68. Corremos el riesgo de que un próximo invierno nos deje sin gobierno. Entonces hay una realidad que le diría es material, biológica, física.

 

- ¿Esa renovación cuanto depende del involucramiento de los jóvenes, que parecen tan distantes  de la actividad política?

- No creo que estén tan distantes cuando en las elecciones que convocó el Partido Nacional participaron 50 mil. No creo que estén tan distantes cuando en las elecciones nacionales nosotros sabemos muy bien nos votaron los jóvenes.

 

- ¿Entonces no se generan los espacios dentro de los partidos políticos?

- Creo que las estructuras nacionales, reitero que lo mismo pasa en el Partido Colorado que quedó reducido a dos escribanías y que es una lucha de la juventud que viene atrás (juventud a la sólo llamamos así en el Uruguay, que viene a ser la generación de la salida de la dictadura que anda rondando el medio siglo de edad)… usted sabe bien que hay dos líderes antiguos que no dan el paso al costado. En el Partido Nacional la cosa anda un poco mejor, pero es como dramático, lo que en otros países es normal aquí es como dramático y da un trabajo bárbaro. Decía (César Luis) Menotti hace unos cuantos años dirigiendo a Peñarol, acerca del fútbol uruguayo: “En Uruguay cuando te pasan la pelota te pasan la mitad y te dicen que si la cuidás te pasan la otra mitad”. Es verdad lo que dice Menotti, pero para todo. Somos un país con un bastón en la mano, lento, burocrático, burocratizado, pedimos cambios pero que sean pocos, cómodos. Nada de locas pasiones. El problema es que el mundo va a otra velocidad. Y si nosotros no nos ponemos las pilas, digamos, nos vamos a bajar del planeta como pedía Mafalda. Vamos a quedar como una etnia en vías de extinción protegida por las Naciones Unidas.

 

-¿Los cambios de este gobierno también han sido lentos?

- Todo es lento. Además para hacer un cambio todo es un problema gigantesco. Se levantan resistencias tremendas. Decía Wilson Ferreira Aldunate refiriéndose a los blancos que se les podía pedir la vida, pero nada más, ya el auto prestado o veinte pesos era bravísimo. Yo diría que en general los uruguayos somos así. Nos gusta la epopeya, lo lúdico, pero que no nos pidan la bicicleta prestada. Y se da aquello también referido a los socialistas: aquel socialista que socializaba todo menos bicicletas, porque bicicleta él tenía. Ahora estamos en plena Vuelta Ciclista, salieron bicicletas de todos lados. Habría que poner la marchita de la Vuelta. El otro día me llamó a una radio una mujer (esas radios donde uno responde los llamados telefónicos), dijo haber llamado desde Malvín, haber sido fundadora del Frente Amplio y haberlo votado toda la vida, pero que si llegaban a tocarle la jubilación no nos votaba nunca más. En ese mismo acto se hacía colorada, pienso, no lo sé, y votaría a Bordaberry. Acá lo lento es el Uruguay. Acá es bravísimo. El Pepe Mujica quiso comprar unas bolsas de afrechillo cuando las vacas tuvieron que salir rajando de los campos de Rocha por la inundación a poco tiempo de asumir el gobierno, y el trámite para comparar las bolsas de afrechillo duraba tanto que lo que iban a quedar de las vacas eran los huesos blancos. Entonces lo que hizo fue que las compró por teléfono, violando el TOCAF, TOFUP, el departamento jurídico… Ahora debería estar preso calculo.

 

-¿La gran reforma entonces es la reforma del Estado?

- Por ejemplo. Y ya verá usted, ya verá usted lo que va a ser eso en materia de resistencias. Porque cada uno de nosotros –yo me incluyo en todo esto porque soy uruguayo, no soy escocés como es evidente- tenemos esos vicios, no son vicios son maneras de ser. La siesta de los uruguayos, que decía aquel gran escritor Eliseo Salvador Porta, claro se refería a los de otra década. No es la siesta de los pueblos tropicales, es la siesta de los pueblos ahítos de tanto comer, es la siesta para hacer la digestión. Entonces vamos a seguir haciendo la siesta, trabajar a ese ritmo lento. El otro día estaba mirando la final de esos dos cuadrazos Brasil y Argentina en el Sudamericano. Un fútbol rápido y veloz, lo estaban transmitiendo para Uruguay y entonces entra una llamada desde Caracas de un periodista deportivo, comentarista –abogado por más señas- que interrumpió el relato del partido y hasta de un gol para decir que con la delegación uruguaya había problemas con un charter. Ese era nuestro problema en plena final del sudamericano. Y de ese charter hablaron una semana seguida. Claro, tenemos 15 mil estudiantes de Derecho. El 20 y pico por ciento de los estudiantes universitarios de este país quieren ser abogados. Somos un país de abogados, en realidad somos todos abogados. Nos faltan ingenieros. Nos faltan hombres y mujeres en la ciencia, hombres y mujeres en las matemáticas, hombres y mujeres en la investigación, hombres y mujeres en la tecnología, que es adonde va la juventud del mundo hoy.

 

- ¿Danilo Astori y José Mujica no son la opción presidencial, como se ha planteado en estos tiempos?

- Serían y son dos formidables candidatos, puede haber más también… Una interna sin confrontación que deje heridas entre ellos dos en el año 2009 sería para alquilar balcones. ¿Y quién iría a votar en la interna del Partido Colorado o en la del Partido Nacional? Ahí se estaría eligiendo el futuro presidente de la República. 

 

-¿Perjudicaría a la interna del Frente Amplio esa confrontación?

No, no creo. A mí juicio la mejor solución hubiera sido la reelección. Reconozco las complicaciones legales y constitucionales que tiene, digo la reforma de la Constitución con todo el ajetreo jurídico que implica (hordas de abogados de un lado y del otro, colocando al país en medio de un gigantesco debate, en latín inclusive). Pero bueno se cerró ese camino y aunque nadie dice que estén pensando en eso la verdad es que están todos pensando en eso. Se abren estas expectativas de candidaturas, al menos las que usted mencionó están cantadas. Pero la edad de ambos candidatos es preocupante. Volvemos a lo mismo, son excelentísimos compañeros pero el problema es de fondo, es muy profundo, es un problema que tenemos los uruguayos. Los datos demográficos son alarmantes. Verdaderamente alarmantes. A este ritmo dicen los demógrafos en 20 ó 30 años el Uruguay queda casi despoblado en cifras absolutas.

 

-¿Se apresuró el Frente Amplio a sacar del medio a la figura de Leonardo Nicolini del medio por aquel episodio de la intervención quirúrgica con carné de Salud Pública? ¿Le molestó ese episodio?

- Sí, me molestó enormemente. Obviamente que me molestó. Fue un linchamiento, fue un linchamiento vertiginoso. Ahí el Uruguay perdió esa lentitud administrativa que lo caracteriza. Cuando todavía no se terminó de leer la nota del semanario Búsqueda ya estaba destituido. Una cosa verdaderamente alucinante para lo que es el Uruguay. Ni en Escocia creo que son tan veloces para estas cosas. Parecíamos el ejército británico.

 

-¿Quién fue el responsable de esa destitución?

- El que le entregó con bastante mala leche la información parcial al semanario Búsqueda.

 

- ¿Desde la interna misma del Frente Amplio?

Sí. Yo sé quien fue.

 

-¿No lo va a decir?

No, no lo voy a decir.

 

-¿Este episodio lo llevó también a tomar esta decisión de renunciar al MLN?

Es una miguita de pan, un granito de arena que contribuye también a todas estas cosas.

 

- ¿Cuánto incide su hija en su discurso?

Cuál de las dos, porque tengo dos.

 

- La más pequeña.

Muchísimo. Entiendo por qué me lo pregunta y lo felicito por la pregunta. Yo miro una computadora y es algo que todavía miro con temor. Me siento cómodo con una vieja máquina de escribir Underwood que tengo, aunque tengo dificultades para conseguir la cinta. Y mi hija me preguntó donde está la tecla de borrar en la máquina de escribir. La juventud ya ni nos entiende a nosotros, nos busca la tecla de borrar y no la encuentra. Ella maneja el mouse, la computadora y veo a los muchachos más grandes que ella navegando por ese mar proceloso de la internet donde yo me meto a veces haciéndome así (hace como que se persigna) encomendándome al espíritu santo, son cosas a esta altura que a mí edad ya ni valen la pena que me las enseñen porque sería un desperdicio. Eso nos está pasando a todos los uruguayos que somos veteranos a nivel de todas las cosas de la vida, especialmente a nivel de la producción, y la juventud no trae sólo sangre fresca, trae esos conocimientos y esas inquietudes. Yo no puedo ir a un lugar donde se esté bailando porque se me cae la dentadura postiza y se me rompen los tímpanos. Yo soy un tango melancólico, lento, dos por cuatro. Pero respeto esa otra manera de vivir que es la que viene. Uno cuando va al exterior y ve ministros que son chiquilines, ve secretarios de partidos gigantescos que son chiquilines. Entonces uno se da cuenta de qué está pasando en el Uruguay. Antes de venir para acá a la entrevista yo me tengo que acomodar el marcapaso y la sonda. No tengo ni marcapaso ni sonda,… usted me entiende.

 

- ¿Cómo está viendo la relación con Argentina? ¿Le preocupa el destino que puede tener esta situación?

 - Siempre me preocupó, desde el comienzo, este problema con Argentina. Nosotros tenemos un destino conjunto con el destino del pueblo argentino. Nosotros tendríamos que tener las mejores relaciones posibles con Argentina en todos los órdenes de la vida. Este conflicto que no se soluciona y que por momentos parece que se va agravando es altamente preocupante. Creo que la vieja lucha de puertos está detrás. La lucha que nos dio nacimiento como país es lo que está detrás. Yo lo escribí cuando empezó este tema (tengo la suerte de dejar testimonio en negro sobre blanco para que no parezca ahora improvisado) que mucho me temía que se había llegado a cruzar la línea de lo irreparable.

 

- ¿Cuál es el destino de Huidobro y de otros dirigentes como Nora Castro o Luis Rosadilla que lo han acompañado en esta decisión que usted ha adoptado?

- El de los muchachos y muchachas más jóvenes que yo, es un largo, desafiante y promisorio destino político. Mi última tarea en la vida va a ser abrirles caminos a ellos para que las viejas banderas, los viejos ideales sigan existiendo por decenios, de ser posible por lo menos por medio siglo más. Yo soy un personaje amortizado de la vida política uruguaya, he hecho casi todo lo que tenía para hacer. A veces imagino qué otra molestia puedo causar y no se me ocurre. Lo cual me demuestra que ya me están fallando los dos coágulos que me quedan en el cerebro. Por la edad en la que estamos, porque sentimos la traición del físico. Como dijo un filósofo: cuando uno no tiene ya todos los dientes en la boca, no tiene ya derecho a tener razón.  

 

- Mencionó al pasar la reelección, ¿cree usted que Vázquez debería continuar en el ejercicio de la presidencia?

- Aglutina el apoyo consensual de todos los frenteamplistas. Tiene un altísimo poder de convocatoria sobre nuestro pueblo, incluso sobre el pueblo no militantemente frenteamplista y hasta los no frenteamplistas. Por eso llegamos a los niveles de votación que tuvimos en el año 2004, aunque  tampoco sólo por eso. A no ser que haya catástrofes inesperables o indeseables externas, el gobierno de Tabaré, este gobierno, va a ser un gobierno de balance positivo para la gente. Y ése, es el único balance que importa. No debemos admitir que haya otro balance que el que haga la gente.

 

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