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¿Teresa de Calcuta, no creía en Dios?
Un libro describe su crisis de
fe durante sus últimos 50 años
"¿Dónde está mi fe? Incluso en lo más
profundo, no hay nada, excepto vacío"
Si no hay Dios, no puede haber alma. Y si
no hay alma, Jesús, tu tampoco eres cierto"
Ya es común en esta
época encontrarse que la realidad de los hechos
contradice hasta lo más profundo conductas,
paradigmas, creencias filosóficas y religiosas. Pero
la que ha surgido a la superficie por estos días
sobre Teresa de Calcuta, es de tal magnitud,
que equivale a uno de esos grandes sismos terrenales
que el planeta tierra ha soportado en su historia.
Uno de los símbolos más importante y universales de
la Iglesia Católica contemporánea, dice por
intermedio de quienes convivieron con ella que
dudaba de que Dios exista.
E aquí uno de esos texto en donde
claramente muestran sus dudas sobre la existencia de
Dios: "Si no hay Dios, no
hay alma, si no hay alma, entonces, Jesús, tú
tampoco eres verdadero".
Ya en 1948 niega la
existencia de Dios diciendo; "Señor, mi Dios, ¿quién
soy yo para que me abandones? (...) Yo llamo, me
aferro, quiero, pero nadie responde, nadie a quien
agarrarme, no, nadie. Sola, ¿dónde está mi fe?
Incluso en lo más profundo, no hay nada, excepto
vacío y oscuridad, mi Dios, qué desgarrador es este
insospechado dolor, no tengo fe (...) Tantas
preguntas sin responder viven dentro de mí
con miedo a destaparlas por la blasfemia. Si hay
Dios, por favor, perdóname (...) ¿Me equivoqué
rindiéndome ciegamente a la llamada del Sagrado
Corazón?".
Este proceso continuo y en muchas
cartas posteriores se refiere también a sus
sentimientos de "vacío,
aridez". "Hay una terrible oscuridad dentro de mí,
como si todo estuviera muerto. Esto es así más o
menos desde que comencé a trabajar".
La existencia de
estas confesiones epistolares, que ella antes de
morir había pedido que se destruyeran, surgen de la
comunicación con sus diversos confesores. El editor
Kolodiejchuk afirmó que en estas crisis le ayudó su
entonces asesor espiritual, Joseph Neuner,
que le hizo entender que la oscuridad e
incertidumbre que la asustaban eran en realidad la
verdadera parte espiritual de su trabajo y de su
obra.
El Libro de eminente
aparición del que la revista británica Times
Magazine realiza un amplio informe, no está
confeccionado por sus detractores. El editor es
Brian Kolodiejchuk, es el principal postulador
de la santidad de Teresa de Calcuta, quien ha
aportado todo este material al proceso de
canonización.
La Madre Teresa
nació en Albania su nombre original es Agnes Gonxha
Bojaxhiu. En el año 1948 la Madre Teresa adquirió la
ciudadanía hindú. A los 18 años de edad, la Madre
Teresa ingresó a la Orden de las Hermanas de Nuestra
Señora de Loreto en Irlanda. Recibió su formación
religiosa en Dublín, Irlanda y en Dardjiling, India.
En el año 1931, la Madre Teresa tomó el nombre de
Teresa en honor a una monja francesa, Thérèse Martin
quien fue canonizada en 1927 con el título de Santa
Thérèse de Lisieux.
En el año 1937 la
Madre Teresa tomó los votos religiosos y enseñó por
20 años en el Colegio Santa María en Calcuta, India
y en el año 1946, precisamente el 10 de setiembre,
recibió otro llamado de Dios, el servicio hacia los
más pobres. En el año 1948, el Papa Pió XII le
concedió a la Madre Teresa permiso para dejar sus
funciones como monja independiente y empezó a
compartir su vida en las calles de Calcuta con los
más pobres, los enfermos y los hambrientos.
La religiosa fundó
una congregación llamada las Misioneras de la
Caridad. Su trabajo inicial fue el de enseñar a
leer a los niños pobres de la calle. En el año 1950,
la Madre Teresa empezó a ayudar a las personas
enfermas de lepra. En el año 1965, el Papa Pablo VI
colocó a la congregación de las Misioneras de la
Caridad bajo el control del Papado y autorizó a la
Madre Teresa a expandir la Orden religiosa en otros
países. Alrededor de todo el mundo se abrieron
centros para atender leprosos, ancianos, ciegos y
personas que padecen del SIDA y se fundaron escuelas
y orfanatos para los pobres y niños abandonados.
En reconocimiento a
sus esfuerzos le fue concedido el Premio Nóbel de
la Paz en 1979. En 1990, el papa Juan Pablo II
le instó a que realizara sus tareas con menor rigor,
debido a su cada vez más precaria salud. Pese a
ello, no abandonó la actividad a la que había
consagrado su vida hasta el mismo momento de su
muerte, ocurrida el 5 de septiembre de 1997 en
Calcuta.
Lo paradójico es que cuando recibió
el premio Nobel de la Paz, en diciembre de 1979,
pidió que la Navidad que llegaba sirviese para tener
presente a Cristo. once semanas antes, escribía a un
confesor: "Jesús tiene un amor muy especial por ti,
pero por mí... el silencio y el vacío son demasiado
grandes, miro y no veo,
escucho y no oigo, la lengua se mueve, pero no
habla".
Este icono de la
iglesia católica del siglo XX, fue beatificada en
2003 y cuya canonización está en trámite, era
consciente de la ambigüedad en la que vivía. "La
sonrisa es una máscara, una tapadera que cubre todo.
Hablo como si mi corazón estuviera enamorado de
Dios; si estuvieses ahí, dirías: qué hipocresía",
confiesa a un consejero.
Al revelarse esta
información muchos observadores laicos reflexionaron
acerca de la inmensa humanidad de esta mujer, ya que
todo lo que hizo lo hizo por el amor hacia los
demás y no tanto por su devoción religiosa.
El nuevo libro Mother
Teresa: Come Be My Light (El secreto de la madre
Teresa) incluye, entre otros, la correspondencia de
la fundadora de la orden de las Misioneras de la
Caridad con sus confesores y acompañantes
religiosos.
Los escritos
personales de la madre Teresa, presentan una cara
muy poco conocida de la religiosa cuya imagen
pública era la de una mujer que confiaba en su fe.
El material, que no había trascendido hasta ahora,
se comercializará como un único volumen en Italia.
Las misivas de la Madre Teresa fueron recogidas por
varios miembros de la iglesia católica cuando ésta
murió a la edad de 87 años en 1997.
Kolodiejchuk explicó
que la Madre Teresa vivió un largo periodo de
oscuridad interior que llegó hasta el final de su
vida en el que decía que no lograba sentir la
presencia de Dios (
) Aprendió a vivir con ello y
aceptarlo como un desafío puesto por la fe, añadió
el autor del libro.
El sacerdote asegura
que la salida del libro en coincidencia con la
celebración de los diez años de su muerte (5 de
septiembre) no es una operación comercial. Pero el
acontecimiento importa por otros aspecto del tema,
la enorme contradicción que la imagen de este icono
proyecta al afirmar: "¿Para qué estoy trabajando? Si
no hay Dios, no puede haber alma. Y si no hay alma,
Jesús, Tu tampoco eres cierto".
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