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Hoy no está claro un proyecto que
convoque a los actores de la psicología
Nuevo decano de la Facultad de
Sicologia Luis Leopold
(El
Titulo corresponde a la Redacción de La ONDA
digital)
El docente Luis
Leopold, de 45 años, fue designado el 23 de agosto
como nuevo decano de la Facultad de Sicología. Con
el apoyo de los tres órdenes se propone cambiar el
clima de relacionamiento del servicio que alberga
alrededor de 5000 estudiantes (8000 inscriptos) y
cerca de 300 docentes de los cuales 100 son
honorarios. Tras la elección, en el marco de un
proyecto "para sacar a la Facultad de la situación
en que se encuentra, propuso que los funcionarios
se integren regularmente al Consejo.
Luis Leopold ingresó
a la vieja Escuela Nacional de Sicología en 1981
fue militante de la Asceep-Feuu-, y accedió a su
título de grado en 1991. Además trabaja en la
Intendencia de Montevideo desde 1982. Lo que sigue
es una entrevista que le realizo el Portal de la
UDELAR, luego de su designación.
-
¿Por qué la carrera le llevó diez años?
- Era un estudiante
inquieto pero no de altas calificaciones. La carrera
era de cuatro años, pero en el medio me casé, tuve
una hija, además milité gremial y políticamente. En
aquellos años los centros universitarios se creaban
en torno a la necesidad de apuntes, o de armar una
murga, u organizar campeonatos de fútbol. En 1982 se
organizó la Federación de Estudiantes de Psicología
(FEP) e iniciamos un proceso que llamamos Asceep-Sicología.
Luego en agosto de 1984 se creó el Centro de
Estudiantes Universitarios de Sicología (CEUP).
Siempre le cuento a mis alumnos que el período hasta
1985 fue de experiencias muy ricas, pero desde el
punto de vista disciplinar y de contenidos, la
psicología que los estudiantes comenzamos a estudiar
a partir de 1985 fue mejor.
- ¿Desde cuándo
trabaja en la Intendencia de Montevideo?
- Desde 1982. Mi
condición de trabajador municipal ha sido y es muy
importante. Entré, como se usaba en la época, por
recomendación de una vecina, y comencé en los
talleres del Cerrito al lado del cuartel de
Blandengues. Era un trabajo en los almacenes, entre
administrativo y obrero, en el que permanecí hasta
1989. Entre 1988 y 1989 estuve cinco meses
estudiando en Cuba donde encontré otra facultad de
Sicología muy distinta a la nuestra.
- ¿Viajó por la
Federación de Estudiantes?
- No. Fueron unos
cursos de formación política porque hasta 1991 fui
integrante del Partido Comunista. No sé si viene al
caso: siempre menciono que no soy de los que reniega
de su historia, pero en aquel momento, con muchos
compañeros nos pareció que el proyecto estaba
terminado.
- ¿Cómo siguió su
carrera en la IMM?
- En 1989, próximo a
completar mi carrera de Psicología luego retrasada
por la huelga universitaria de 1990-, la IMM me
planteó la posibilidad de trabajar en otro espacio.
Por entonces se comenzó a armar un equipo de
sicólogos en el sector de recursos humanos y en 1993
pude concursar por un cargo. Ahora con el Decanato
deberé dejar de trabajar en la IMM.
- ¿Y su carrera
docente?
- Nunca salí
definitivamente de la Facultad. Muy cerca de
recibirme me presenté a un cargo de docente
honorario en el área de Epistemología. Desde 1994 mi
carrera ha transitado básicamente por dos carriles:
el Servicio de Psicología de la Vejez, donde con un
equipo trabajo en un proyecto muy querido que no
existía hasta el comienzo de los años 90, y el área
de Psicología del Trabajo y sus Organizaciones, que
me ha permitido un desarrollo docente hasta el cargo
de profesor titular. Entre 1992 y 1994 cursé una
maestría en Administración de Servicios de Salud en
el Hospital de Clínicas pero nunca presenté la
tesis, algo que la entrañable maestra Graciela Ubach
me reclamará seguramente cuando vuelva a verme.
Luego, entre 1996 y 1998, completé una maestría en
Gerontología Social en una versión iberoamericana de
la Universidad Autónoma de Madrid.
- ¿Cuáles serán los
énfasis de su gestión?
- En algunos aspectos
la Facultad está muy mal, pero contradictoriamente
parte de las propuestas tienen que ver con sus
potencialidades. En los intercambios con los gremios
hemos mencionado algunas líneas centrales. Es
necesario cambiar el clima de relacionamiento de la
Facultad. Dentro de cada uno de los órdenes y
colectivamente. Hoy no está claro un proyecto que
convoque a la mayoría de los actores de la
psicología universitaria. Eso requiere aumentar
la confianza entre nosotros, y la confianza de que
se puede construir un proyecto. No es que sustituya
al actual porque básicamente hoy no tenemos,
sino que se instale como un ordenador, como algo que
nos conduzca.
En un proyecto para
sacar a la Facultad de la situación en que se
encuentra, creo que debemos reconocer un lugar para
los funcionarios, y estoy proponiendo concretamente
que se integren regularmente al Consejo. En la
normativa actual obviamente será sin voto, pero me
parece que tenemos que entrar en otra cultura de
relacionamiento. En segundo lugar, es central que la
Facultad sea protagonista en la reforma
universitaria. Tal como está impulsada desde el
rectorado de Rodrigo Arocena, es una muy buena
oportunidad porque gran parte de los temas que allí
se plantean nos pueden ayudar a destrabar nuestros
propios problemas.
En tercer lugar la
Facultad debe tener un posicionamiento claro de
defensa y atención a la imagen social de la
disciplina y de la profesión. Lamentablemente
tenemos muchísimos colegas trabajando en forma
honoraria o en forma irregular respecto a su
reconocimiento, y nos parece que hay que ensayar
movimientos claros en este sentido. Tenemos diversas
experiencias en distintos puntos y lugares y la
Facultad debería tomar iniciativas mirando al
conjunto del país. La relación de los egresados con
las universidades es mundialmente muy complicada,
pero en la situación que estamos nosotros podemos
apostar a contar con una mayor participación.
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