Hablando de la reforma del Estado
Necesario cambio social
en nuestro tiempo
por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

El Observatorio Universitario de Políticas Culturales de la Facultad de Humanidades y Ciencias, presentó el estudio “Consumos culturales en situación de pobreza en Montevideo”, indicando –entre muchos datos- que el 80% de la población de asentamientos no va o nunca fue en su vida al cine; que la mitad de la población lee menos de un libro por año; que el 26% dice no tener ningún libro en su casa. Como consecuencia de este cuadro hay una gran perplejidad que convive con la necesidad de análisis de los cambios objetivos, tanto más rápidos que aquéllos que componen el imaginario colectivo y las expectativas subjetivas

Desigualdad, pobreza, exclusión, migración, trabajo, conforman los principales puntos que se  destacan  en la agenda de los Congresos mundiales de sociología, sin obviar el debate referido a las condiciones de desigualdad  -muy peligrosas-  como consecuencia de los rezagos históricos y frente a la responsabilidad que el Estado-nación tiene en la formación de las nuevas generaciones, que ya comienzan a enfrentar los desafíos y  contradicciones de la globalización y el neoliberalismo. “Sociedad de la información” “sociedad poscapitalista”, “sociedad post-industrial”, “nueva edad media”, “tercera ola”, son algunas de las expresiones que autores como Jacques Delors, Peter Drucker, Alain Minc o Alvin Toffler, han popularizado en los últimos años. Gran tema a debatir en el próximo Congreso Mundial de Sociología (XVII) que  tendrá lugar en Gotemburgo en julio de 2010. ¿En Uruguay, quien concurra se está preparando?

 

Ingreso al cambio social

Es importante reconocer que el conocimiento  constituye la variable más importante para alcanzar nuevas formas de organización social y económica.  Existe consenso en considerar que los recursos fundamentales para una sociedad son: la información, el conocimiento y las capacidades para producirlos y para manejarlos. 

           

El cambio como proceso siempre ha sido un hecho inexorable dentro de cualquier sociedad. Lo había dicho claramente Heráclito: “Todo cambia” y Kempis: “Todo pasa”. Tal situación ocurre constantemente y, por demás, es característica de todas las colectividades, aunque entre una y otra pueda diferir la velocidad en alcanzarla. En un país dinámico como China es muy rápido y en uno estático como Uruguay es más lento. Hay que destacar  que cuanto mayor sea el afán de renovación  -en base a un cambio adaptativo a la dinámica global-  el nivel cultural se presenta más alto, afectando favorablemente a la organización de la sociedad, por lo cual se puede inferir que el cambio social  constituye una característica básica de un Estado moderno.

             

Pero todo cambio no puede tomarse como signo de desarrollo, al igual que todo movimiento  no traduce ir hacia delante .  Históricamente, la Revolución Industrial es considerada como la causa principal de la rápida velocidad del cambio social que incidió en las culturas europeas y, por reflejo en la iberoamericana y  en forma más directa en la estadounidense.  En el caso de los países  iberoamericanos, si bien éstos han registrado en su corta historia (+ - 200 años) cambios muy rápidos, los mismos han aparejado diversos problemas sociales que aun no han podido ser superados.  Vaya si Uruguay lo sabe y padece.

 

Uruguay : en el  discurso sobre el cambio

En el caso concreto de Uruguay, ni el Estado, ni las diversas corrientes políticas, ni  la Universidad, ni otras instituciones señalan claramente atemperarse al rumbo de una sociedad en constante evolución; situación que obliga a la sociedad de nuestro país a afrontar muchos problemas sociales por la falta de acomodo ante la rápida velocidad  y poder expansivo de los cambios que se producen en el mundo. Considero que el problema principal se debe no solamente al no estar debidamente informado , sino más grave aún, al poco  interés en estar informado. Me remito  -entre muchos casos evidentes-   al  escaso y “anémico”  (desactualizado) material bibliográfico de  muchas bibliotecas del ámbito estatal y del universitario público y privado.

 

Como señala el mexicano Roberto Agramonte: “Tocante al índice de crecimiento cultural, a veces existe una marcada hostilidad hacia las innovaciones. Tal caso ocurrió en las culturas primitivas y en la Edad Media, refractarias al progreso y al cambio social”. La inadaptación del hombre de hoy a la realidad dinámica de nuestro tiempo globalizado, permite usar  -en muchos casos-  la figura caricaturesca creada por W.F. Ogburg “: el hombre cavernario en la ciudad moderna”.

           

Es importante determinar como  hecho notorio que los cambios y adaptaciones se producen tan solo a través  de la cultura,   de procesos mentales de creación con el fin de satisfacer   necesidades, o bien, llevar a la realidad justificadas aspiraciones de la sociedad. El gran tema de actualidad  es que  mientras somos conscientes de la desestructuración de un viejo orden, asistimos a la emergencia de estructuras sociales aún no consolidadas que viene  acompañadas por una nueva conciencia de vivir en un momento de profunda transformación.  El signo de superioridad de la globalización es haber vencido  al tiempo y las distancias .

 

La comunicación para el cambio social

Durante décadas se impuso la creencia que sostenía que la ausencia de poder económico y tecnológico en los países menos desarrollados eran factores responsables de su propia pobreza. Aun en muchos organismos internacionales de cooperación y desarrollo se considera que debido a razones culturales los pueblos del denominado “Tercer Mundo”  se ven impedidos en dar el salto hacia una vida “moderna”.  De tal premisa se desprende que si el “conocimiento” es un privilegio de los países ricos, la transferencia de “información” es el instrumento que permite  mejorar la vida de las sociedades atrasadas o en lento proceso de desarrollo.

             

La propia UNESCO, en el famoso informe dirigido por Sean McBride, está a favor de un Nuevo orden de la Información y la Comunicación. (CCS), que .entre otras, debe conformarse en base a ciertas premisas.  1) que la sostenibilidad de los cambios sociales es más segura cuando los individuos y las comunidades se apropian del proceso y de los contenidos comunicacionales;  2) la CCS, horizontal y fortalecedora del sentir comunitario debe tener como eje contenidos locales;  3) en lugar de enfatizar en la persuasión y simple transmisión de informaciones y conocimientos, la CCS debe promover el diálogo, el debate y la negociación desde el seno de la comunidad;  4) la CCS a través del diálogo y la participación se podrá alcanzar la identidad cultural, la confianza, el compromiso y el fortalecimiento comunitario.

           

Señala Alfonso Gumucio Dagron  -especialista boliviano en comunicación para el desarrollo con  experiencia en África, Asia, Iberoamérica; consultor internacional en el PNUD y la UNESCO-  “ En América Latina  son pocas las universidades que tienen un departamento, una maestría, un doctorado que específicamente tenga que ver con la comunicación para el cambio social.  Ese es un hecho establecido. La mayor parte son carreras de periodismo que cambiaron de nombre, que se llaman a hora carreras de comunicación que básicamente dirigen los estudios de una manera sectorial, con un poco de instrumentos, es decir, prensa, radio, TV, markentig, relaciones públicas y comunicación empresartial. Pocas enfocan una especialización en comunicación para el cambio social”.

           

Considero que en Uruguay este tema es fundamental en el propósito  tanto de reforma del Estado como de  acondicionamiento territorial y  descentralización administrativa. El mecanismo  debe instrumentarse en base a  una participativa información que con  propósito altruista explicite los alcances de un cambio social, en el marco de una política de Estado fuera de todo mezquino afán electorero.

Si “Montevideo es de todos”, mucho más lo es el Uruguay.

Secretario General Asociación Sudamericana Geopolítica

Presiente Academia Uruguaya Geopolítica

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