El acceso al agua comienza a
preocupar a los centros de poder
por Jorge García Alberti

Las empresas más poderosas del mundo comienzan a centrar su atención sobre los recursos disponibles de agua a nivel mundial y una encuesta realizada entre las 100 principales empresas de la lista que elabora la revista Fortune, determinó que el 40% considerara un riesgo grave o catastrófico que se produzca algún tipo de escasez sobre el vital elemento. Pese a que tan alto porcentaje estima la escasez de agua como un problema grave, solo un quinto de las encuestadas (17%) dicen estar preparadas para solucionarlo.

 

Las conclusiones del estudio las aporta  el Marsh Center for Public Opinion Strategies, una colateral de Marsh Inc, el principal corredor de seguros y asesor de riesgos del mundo.

 

Nuestra región aún ve como algo lejano cualquier inconveniente que se pueda producir por la falta de agua y es común ver en cualquiera de los países del MERCOSUR, sobre el que se asienta el acuífero Guaraní, una de las reservas de agua potable más grande del mundo, como se desperdicia el agua.

Al día de hoy, solo el 3% del agua del mundo es asequible y apta para el consumo humano. Eso significa que nuestra región está asentada sobre una de las principales riquezas naturales del mundo cuya demanda se hará mayor con el transcurso de los años y por la que algunas empresas de gran porte del mundo comienzan a mirar para esta zona del planeta.

 

Sin ir muy lejos, en Uruguay tenemos el ejemplo de las empresas forestales. Para la siembra y crecimiento de pinos y eucaliptos, el agua es un factor fundamental.

 

Durante el viaje que el presidente inicia esta semana a algunos países de la Unión Europea, en Portugal tomará contacto con otra empresa productora de celulosa y papel que pretende instalarse en Uruguay.

 

El hecho debería llamarnos la atención y si bien toda inversión productiva puede ser bienvenida y es lo que el país necesita, los recursos naturales como el agua deberían ser motivo de análisis y proyección a mediano y largo plazo, como punto estratégico tanto para el país como para el continente.

 

España ya tiene serios problemas de desertificación en su territorio  y ha propuesto a la Unión Europea que instale una comisión especial para que comience a analizar el impacto que ello puede tener sobre la economía.

Es necesario tener en cuenta, junto a la falta  de agua, las posibles migraciones en masa que pudieran ocurrir así como la merma en la producción de alimentos y en los recursos de la tierra por la falta de riego.

 

Imaginemos que puede pasar si en un plazo de veinte años la zona sur de España se queda sin agua. No es una utopía. Algunos ayuntamientos (municipios) del sur ya están racionando el consumo para uso humano y las reservas de agua natural  en ríos y arroyos están en un punto crítico, por debajo del 20 %.

 

Los directivos de la empresa Marsh, sostienen que los cambios climáticos junto con el aumento del nivel de consumo, modificarán drásticamente la distribución y la disponibilidad de agua en las próximas décadas y agregan que “las empresas deben tomarse tiempo para identificar los desafíos y las oportunidades que presentan los cambios locales y regionales en la disponibilidad de agua”.

 

Entre los factores de impacto más cercanos en el tiempo está el aumento de los costos del agua. Ello es debido a que los fabricantes han comenzado a tratar químicamente tanto  el agua de origen como la de deshecho,  con el fin de mejorar la calidad.

 

El estudio revela que numerosas empresas de sectores económicos aparentemente no relacionados entre sí están amenazadas por la escasez de agua y el riesgo de contaminación.

 

A los uruguayos siempre nos costó proyectar el futuro y  prever las ventajas y desventajas de una posible situación internacional determinada.  No tenemos petróleo, pero la naturaleza nos ha privilegiado con otra riqueza natural que será vital para el desarrollo del mundo dentro de este siglo. Alguien debe comenzar a preocuparse por este tema porque, si ello no ocurre, vamos a sufrir otra conquista , ahora tecnológica, y volverán a expropiar nuestros recursos.

 

Utilizar lo que tenemos en forma inteligente, sólo depende de nosotros mismos.

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