El discurso presidencial
Los 30 y el después
por Félix Duarte

Por estos días se habla bastante de la mitad de un período  que es el lapso que acaba de completar el Gobierno. Hace de esto pocos días. Buena ocasión para comentar sobre algunas circunstancias y sobre ciertas realidades. También para que la memoria se introduzca por algún momento en esa historia reciente que se fue instalando  desde hace algunas décadas. Lo que hace dos años y medio, dio el puntapié inicial en la cancha grande, cuando las urnas decretaron un cambio en la política del Uruguay, ya se peloteaba en el campito desde mucho antes.

 

Aun jóvenes –con la mitad de edad que acumulamos hoy– cuando la Unidad del movimiento sindical y popular empezaba a sintetizarse en aquello de..”Obreros y estudiantes unidos y adelante” y la Revolución Cubana sacudía estructuras y habría tranqueras para pensar lo nuevo. Épocas de parto, tiempos de aire fresco. Y de no pocas dificultades. La derecha no dormía y  se organizaba. Tenía mucho para perder y de hecho mucho para defender. Más de un siglo hacía que (“hoy para mi, mañana te toca a vos…”) gobernaba este país como si fuera un coto privado de caza. 

 

Desde aquel 1971, hasta el 2004 fueron apenas 33 años. Un suspiro en la historia de la Humanidad. Se ha escrito y hablado mucho de ese período. Cada uno lleva en sus adentros –dijera Don Verídico– procesiones andadas, íntimas de cada cual pero variadas como la vida. Los jóvenes que estrenan  barba preguntan ¿Y eso que fue? Las heridas andan con uno, no tanto a flor de piel sino en el alma y en una honda esperanza que anidaba en la gente. Luchas, costos altos, una cruenta dictadura que cobro vidas. Y lo que parió el tiempo en 1971, hace 30 meses es el Gobierno.

 

La gente acostumbra hablar de las cosas o de la otra gente, si ocurre algún aniversario. Come pan dulce si es Navidad o le regala la pelota al pibe si es Reyes. Y algo de eso decidió hacer el compañero Tabaré Vázquez. Hace unas horas (escribimos en la noche del sábado 8) el Presidente hizo un balance de los 30 meses, desde que Don Jorge le colocó la Banda. En 51 minutos de datos, números y  porcentajes nos explicó hechos y proyectos. Asuntos también relacionados con la prosaica vida diaria de la gente. De dos o tres puntos intentaremos decir algo.

 

Hace cierto tiempo, un Senador –hoy en otra función– definió el escenario que recibió este Gobierno, diciendo que…“Nos encontramos con un campo minado” Tabaré puso énfasis en eso, explicando que a pesar de la dura realidad recibida, hubieron avances. Y todo muy positivo. Técnicamente, no dudamos que todos esos datos son tal cual. La tecnología informática no se equivoca. Yupanqui en un verso decía que…”la sangre tiene razones que hacen engordar las venas” y modestamente creemos que con la vida y con la gente ocurre algo parecido.

 

Hablamos de la vida y de la gente común y de a pie. Que no sale en TV y por eso es como si no existiera, de esas multitudes de Juan Julios y Marías, diría Peloduro. Pero existen y son parte de la realidad, de la vida que anda en la calle y viaja en  ómnibus y habita (es un decir) suburbios de la ciudad. Integramos una sociedad fracturada, en profunda crisis. En poco más de tres millones, hay un millón en emergencia social y hay 700 mil jubilados y somos el país más envejecido de este continente. Toda la Seguridad Social está quebrada y sobrevive a costa y del IVA.

 

Ricardo Muttoni, coordinador del PIAI (Programa de Asentamientos) informó hace poco que 200 mil personas viven en 676 asentamientos del país. Tabaré nos dijo que hay 50 mil indigentes menos y 300 mil pobres menos, porque con el Plan de Emergencia se atendieron a 400 mil compatriotas. Creemos, con mucha pena, que la persona que llega al asentamiento como último recurso,  pasa a ser un excluido social en todo sentido. No alcanzamos a entender como la magra asistencia que ofrece el Plan puede variar la situación de quien llega a esa realidad tan penosa.

 

Hay un dato sobre la Reforma Tributaria, que es manejado con recurrente insistencia por cuanto jerarca del Gobierno –y por los medios– se refiere al tema. Y lo hizo el presidente Tabaré: 82 % de los jubilados y 65 % de los trabajadores no pagan nada de IRPF. No lo dudamos... No pagan porque cobran hasta unos $8.000. ¿Puede una familia subsistir con $4.000 $6.000 $8.000 si costea alquiler, electricidad, agua de OSE, deben comer cada día, etc. etc.?  ¿Por qué se centra tanto en el trabajo o sea en jubilados y trabajadores? ¿Y del capital no se dice nada?

 

De la Reforma Tributaria ha estado opinando el Economista Antonio Elías, dando muchos datos concretos, por demás elocuentes, con quien coincidimos. Tal vez el tema principal no sea el IRPF, sino que esté en la estructura del nuevo sistema, que se basa en el IVA  y en la forma en que trata al capital. Tal vez, con la carga de la deuda del país, con el peso brutal del costo del Estado y de la Seguridad Social en el presupuesto, no exista otro camino. No somos técnicos. Pero no es necesario ser técnicos para percibir la deuda social generada en esta sociedad fracturada de hoy. 

 

También nos dijo Tabaré que se han creado 162.500 nuevos puestos de trabajo en estos 30 meses. Hace algunas semanas, el Instituto Cuesta Duarte, en un informe dijo algo parecido, no recordamos la cifra, pero aclaro lo siguiente: “la mayoría (en la minoría debe estar lo de Botnia, etc.) se trata de empleos de muy baja calidad y tres de cada 10 en la informalidad…” Lo de “baja calidad” es que se ofrece el salario mínimo y en algunos casos algo más, que puede andar en $4.000 (los Supermercados, por ejemplo) En otro orden, se debe destacar lo importante que fue, en cuanto al trabajo, lo que se hizo en el ámbito de los Consejos de Salario.

 

No es nuestro propósito la crítica, por la crítica mima. Somos parte de esa esperanza que nació en el ’71. Y porque se han hecho muchas cosas buenas y muchas mejor que antes. Tomamos dos ejemplos de los cientos del discurso. Tienen que ver con trabajadores y jubilados. La gente más vulnerable en el sistema social en que estamos, donde el capital es Dios y es el Vaticano. Gente que no sabe mucho del PBI, de exportaciones, de reperfilar la deuda, de política exterior y otras tantas cosas, que lo que hacen es profundizar nuestra dependencia al mundo rico, que busca aquí lo que no tienen. Tierra, árboles, agua, granos.

 

Esa es la gente que más necesita que este Gobierno no fracase. Y esa gente es la que hoy se está empezando a sentir a la intemperie. Las estadísticas hablan de que la pobreza bajó. En el contenedor de basura que esta a unos metros de la puerta de nuestro domicilio, cada vez se ve hurgando a más gente y a toda hora. Los carritos, la gente que duerme en la calle, los niños que se hacen un ovillo con el buzo en un zaguán para enfrentar el frío cruel de la noche. ¿Melodrama barato? No. simple realidad, que ojalá no existiera. Pero no la ve el que no la quiere ver.

 

Nadie pretende que este Gobierno sacara de una galera la solución para todo y en seguida. Pero ojo con las señales que se dan. Un ministro habla y otro discrepa rodeado de micrófonos. Un ministro es ministro el lunes en Suárez y el martes es el político que critica al Gobierno. La Reforma es buena para algunos y mala para otros. Y no es buena para tantos humildes, que no están felices porque no pagan IRPF sino que quieren que haya un país mejor, para que ellos paguen IRPF, porque tendrán un trabajo decente, o una jubilación que les de para terminar su vida con dignidad. Claro que el Gobierno necesita más tiempo. Que los 30 meses que restan permitan ajustar el paso. Porque hay que seguir después.

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